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LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





INMIGRACIÓN EXTREMEÑA EN CATALUÑA


 PRIMERO, Y SOBRE TODO, EXTREMADURA


El historiador Antonio Tercero, Presidente del Hogar Extremeño
de Barcelona, en su despacho de la entidad


Publicado en Diario de Extremadura. Diciembre,1985
                                                                          
                                     
                             Ignoro si mi trabajo resultará demasiado atípico, porque si el lector espera ver borrones de lágrimas en mis letras o escaparse por entre líneas la triste maleta de cartón atada con una cuerda, que lo olvide. Buñuel, Delibes manipulado en sus Santos Inocentes, y más recientemente F. Fidalgo en EL PAIS, y Suspiros de España por TVE, han cubierto ya el cupo de dramas. Si es lo que esperaba, tiene mi permiso para dar de lado al reportaje.

                             Para empezar, dejaremos al poeta Luis Chamizo para que por esta vez su tristeza guarde un muy merecido reposo y abriremos otra puerta dejando paso a un joven poeta de corazón, Luis González Soto.
                            
Abre tu seno al viento ilusionado
que te habla de promesas ya cercanas.
… Que yo, con este lema en mi bandera,
seguiré proclamando tu hermosura.
Primero, y sobre todo, Extremadura.
Después de Extremadura, lo que quieras.

                            
                              Los años cincuenta y sesenta convirtieron a Barcelona en el sucedáneo catalán de aventuras americanas, pero aquí no llegaban como conquistadores. Una letra cruel del cantautor Pere Tapias (Moreno de la Fe), afirmaba que si la tierra que dejaron atrás los emigrantes les venía pequeña, ésta (Cataluña) les resultaba massa gran (*).
 
                             Lo cierto es que la oleada -más de pacenses que de cacereños-, pobló zonas de Sant Boi,  Molins de Rey, Hospitalet, Esplugas, Cornellá y principalmente Santa Coloma de Gramanet. En ellas se acogieron familias que venían engarzadas unas a otras como esas cerezas que hacen levantar una esperanza de prosperidad a las tierras de la Orden de Alcántara. Los trigales pincelados de rojo cambiaron pronto de fisonomía en Santa Coloma. Una característica del extremeño fuera de su entorno y contrastada por la autora, consiste en sacarle zumo a una piedra a base de empeño y aquellos fueron años de dinero fácil. A fuerza de sudor, claro. Así, hora extra va y viene, pocos fueron los que se quedaron sin el mítico piso de propiedad.
 
                             Pero al revés de otras culturas -la gallega, por ejemplo-,  que se instalaron aquí, la especial idiosincrasia de ambos colectivos hizo que Cataluña absorbiera a Extremadura incorporando, por lo general sin traumas, a los hijos de la inmigración.

                             El poeta Luis González Soto con cuyas estrofas he iniciado, es un residente barcelonés de Alburquerque, -Presunción que sólo disfrutamos unos diez mil afortunados, y presta su colaboración administrativa en el Hogar Extremeño de Barcelona, en la Avda. Puerta del Ángel, 4, donde Extremadura tiene su embajada cultural en unos locales de los que se aprecia en la parte gráfica algo de su originalidad. Perteneció en sus inicios a un cónsul oriental que hizo construir en su interior un patio moruno y mandó conectar las cañerías con la famosa Fuente de Canaletas, de la que se cuenta que quien bebe su agua volverá a Bacelona.

                             -Eso se cuenta, pero constancia escrita no hay-, nos comenta el presidente de la entidad, Antonio Tercero, que accedió al cargo hace un año y medio aunque ya se ocupaba de llevar los temas culturales antes de su elección. Es profesor de historia y lleva veinticinco años en Barcelona.

                             Examino atentamente los folletos y catálogos editados para este año por el Centro y ante las múltiples actividades habituales, y extraordinarias con motivo del XXV Aniversario fundacional, confieso mi total apabullamiento: No existe en toda Barcelona, y me atrevería a asegurar que en toda España, un local que programe gratuitamente los actos culturales y recreativos de este Hogar Extremeño de Barcelona.

                             A vuelapluma, de memoria, se ofrecen las exposiciones de Ortega Muñoz Hermoso, Narbón,  Anselmo, Pedraya, Covarsi, Barjola, Muriel, Ruiz Campins, Jaraiz, Sánchez Robustillo y un largo etcétera. Conferencias varias, jornadas gastronómicas, fútbol, galas artísticas. Funcionamiento regular de talleres de artesanía y trajes regionales, Arte Escénico, Escuela de Danza, y más de veinte apartados más que reúnen a los 1.000 socios que componen esta Casa Regional declarada de Utilidad Pública.
 

Antonio Tercero, Presidente del Hogar
Extremeño de Barcelona
                             Supongo que si al lector le ha quedado aliento después de leer el anterior  resumen, se habrá hecho una reflexión: -Señor Tercero, ¿Cómo es posible financiar algo así?

                                 -El grueso del presupuesto se obtiene por la cuota de 150 pesetas que aportan los socios. –responde-. Una ayuda anual de la Generalitat y otra de la Junta de Extremadura, que la verdad, se interesan por nosotros. Aparte, el porcentaje fijo que se nos pasa por la licencia cedida al bingo, y el resto es tirando de aquí y de allá, alguna donación y mucho amor a Extremadura, para dejarla a una altura digna en comparación con otras autonomías.
 
                                Hago números y constato la excelente economía doméstica de este grupo de representantes oficiosos y desinteresados.

                           La visión de este observador privilegiado, es de peso:

                          -El extremeño se integra bastante, y si interesa a su promoción personal se adapta perfectamente, aunque eso signifique en ocasiones una pérdida de orígenes. Hoy se emigra poco por trabajo, porque Barcelona está pasando una crisis como no la sufren otras capitales de provincia. Sólo se anima a venir gente con inquietudes literarias o buscando un mercado de arte.  Ahí sí somos una potencia. En Extremadura, poetas y pintores. Demasiados. Mejor nos iría con algún empresario más.

                          -¿Qué piensa del área cultural de la Generalitat?
 
                         - Mire Vd. no es tanto la parte visible de una Consejería como el fondo. En algunos casos colaboramos. Y recibimos bastante puntualmente las ayudas, pero se podría hacer más. Sobre todo a niveles divulgativos. Ganaría mucho nuestro trabajo si hubiera manera de difundirlo más y estuviera al alcance de más gente. Pero los periódicos de aquí no se hacen eco de nuestros esfuerzos y no nos publican las notas. El que sí lo hace es EL PAIS. Les enviamos la reseña y rápidamente la imprimen. A ver si con esta entrevista, EL DIARIO DE EXTREMADURA que tan bien nos trata siempre, nos dedica un buen espacio, que sepan cacereños y pacenses que estamos trabajando para todos, unidos con auténtico sentimiento autonómico, que es lo que verdaderamente nos falta, la unidad.


Extremadura, Una y competente
pon en tu lucha resplandor de ensueño.
Y que tus hombres todos,
se sientan extremeños.
Que los pacenses luchen
junto a los cacereños.
Sin celos, sin rencores, sin envidias.
Poniendo toda el alma en el empeño.


                             Por todo noviembre y diciembre vemos que se suceden actos conmemorando veinticinco años de presencia extremeña en Barcelona, pero el abuelo Gracián se muestra ajeno a ellos mientras araña con su bastón la arena de la Plaza Garrigó.

                                 -En el cincuenta y seis llegué yo, de pasar hambre en el pueblo, a pasarla en Barcelona como peón de albañil. No, yo nunca había cogido una paleta, venía de darle a la azada y empalmé con el cemento. He trabajado como un animal comiendo un plato de patatas así (curva las dos manos hasta tocarse las yemas), y cuando se podía, un bistelico así (señala con un índice el nudillo del otro). A mí, que no me hablen mal de mi tierra, eso no, pero volver de viejos como hacen otros, de eso nada.  Aquí, tu trabajas, te pagan, el jefe a lo suyo y tú a lo tuyo. Ni paternalismos ni coplas. Según tengas, harás una vida u otra, entrarás en un sitio más caro o más barato. En mi tierra, eso ni pensarlo, al menos en mis tiempos. ¿El Hogar Extremeño? Pues no he ido, no, me parece que es como un casino ¿No?»
                            Ricart, con quince años alevines de político, remonta su origen catalán hacia las alturas. No conoce el resto del Estado y sólo le interesa viajar al País Vasco, aunque admite que esto le resta capacidad crítica. Mira francamente a los ojos , y ve así el problema de la emigración:

                             -De tú a tú todos somos iguales, pero éste es “nuestro país”. El que venga de fuera, respete nuestra cultura y aprenda el catalán, será uno más. Pero si se resiste, que vuelva a su tierra. Si no quiere oír una clase en catalán y pasa el tiempo y no se molesta en aprenderlo, a su tierra. En trabajo han de tener preferencia los de aquí, aunque si aprenden bien el catalán y su Historia pueden estar en igualdad con nosotros.

                           La conversación se desarrolla en una granja-bar frecuentada por estudiantes y el carácter mediterráneo hace que en poco tiempo sean un grupo los que nos rodeen, formando rápidamente dos bandos en los que el grueso se decanta hacia la joven Yolanda, quince bellos años acompañados de un despeje mental y una facilidad de expresión que ella piensa dedicar a la enseñanza.
 
                              -Soy catalana de primera generación y ésta es mi patria –afirma-. Pero conozco toda España, he hablado con gentes de Madrid, de Andalucía, etc. y la verdad es que para mí lo más importante son las personas. Yo deseo la independencia final de Cataluña, ya sé que es una utopía, pero el mismo hecho de estar aquí hablando así,  hace veinte años también era una utopía. Hay que ir despacio, sin destruir nada y tratando de englobar a todo el mundo. Creo en la esencia de Cataluña como sentimiento, y yo sólo exigiría para que alguien tenga las mismas posibilidades, sea o no nacido aquí, que lo desee sinceramente, que se sienta catalán de corazón, que respete nuestra cultura y la ame y se interese por ella. El bilingüísmo es vital. Nadie debe ser discriminado por hablar o no catalán o castellano.

                         Por la obligatoriedad de la lengua catalana es algo por lo que no piensa pasar jamás doña Joaquina, que está a punto de cumplir sus treinta y tres años en Barcelona, a donde llegó desde la Tierra de Barros, después de pasar por Madrid:
 
                                 -Yo me vine cuando mi casa se vino abajo después de la guerra, pero siempre seguiré siendo de Badajoz. Vivo aquí, pero no tengo nada que ver con esto y nunca hablaré catalán, porque no lo entiendo ni me interesan nada ni los diarios, ni la radio, ni la televisión catalana ¿Si un día me tocara la lotería? Pues correría a comprarme un piso en Badajoz y allí estaría hasta que me muriese, junto a los míos y al lado de la tumba de mis padres.
                                                                      
Francisco Candel, escritor catalán especialista en temas de emigración
                          

                           Para cualquiera que se interese por el tema de la inmigración en Cataluña, hay un hombre al que resulta imprescindible oír su opinión.
 
                            - Francisco Candel, ¿conoces Extremadura?

                                - No. Junto a Galicia, son las dos regiones que no he visitado nunca, lo confieso avergonzado y espero subsanar pronto ese error. Lo que sí tengo, son muchos amigos extremeños. El poeta Pacheco, Juan Manuel Escudero, el pintor Ortega tan árido y seco. En pintura todos los extremeños tienen un sello. Hace poco en una exposición le dije al pintor, «Tú eres extremeño. - ¿Cómo lo sabes?, me dijo. Y le contesté: Por la tonalidad de tu colorido, tú sólo puedes ser de Extremadura».
 
                          -¿Qué opinas de la política de inmigración de la Generalitat?
 
                                - Pujol lo está haciendo con mucha sensibilidad, muy bien. Ideologías aparte, nadie lo puede negar. Al día siguiente de ganar las elecciones, se presentó en la Romería andaluza de Barberá del Vallés sin ningún afán electoral, pues había ganado de calle.
 
                           - ¿Qué opinas del vocablo “charnego” (término despectivo usado en referencia a los inmigrantes de habla catellana). Sigue en vigor?
 
                                - No, ese peyorativo se acabó con mi novela “Els altres catalans”, y con la histórica frase de Tarradellas: -Ciutadans de Catalunya, ¡Ja sóc aquí!,! (**)
  
                               (Pocos saben que la frase usada en ese primer contacto después de cuarenta años en exilio, le quito a Tarradellas el sueño durante bastante tiempo. Después de elaboradísimas combinaciones, cuenta que dio con el tono adecuado que permitiera abrazar a todos los que componían el pueblo de la Generalitat y pulverizar así las aspiraciones de la minoría xenófoba).
 
                           - El tener que salir de la tierra de uno empujado por la necesidad, ¿crees que causa un trauma?

                           - Ahora no hay diferencias entre cómo vive un emigrado y alguien ya establecido, aparte de la economía del que empieza. Antes si se ocasionaban trastornos, pero hoy, con la falta de oportunidades que hay en todas partes no debemos acomplejarnos y dónde mejor nos vaya allí debemos asentarnos. Así lo dice un viejo vecino mío, uno de Badajoz que trabaja en la Seat y es muy aficionado a los refranes, “No es de donde se nace, sino de donde se pace”. Manda de mi parte un fuerte abrazo a Extremadura.
 
                             Y con el abrazo de Candel acaba este estudio, con la inspirada pluma de Luis González Soto.

Cuando regrese, olivo, volveré a tu asilo,
al cobijo amoroso de tus ramas.
Y en el amparo oculto de tu nido
florecerán las rosas del mañana,
y sonarán, sobre el pasado muerto
de un futuro más libre, las campanas.
Que he de morir bajo tu  sombra, amigo.
Abrazado con todas mis raíces,
a la bendita tierra en que he nacido:
¡Extremadura!


(*) Demasiado grande
(**) Ciudadanos de Cataluña, ¡Ya he llegado!

Ana Mª Ferrin

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