Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





LA ROCA. CIUDAD ENCANTADA DE CATALUÑA


Un día, Vd. se desplaza a Mataró o Cardedeu desde Barcelona y atraviesa un pueblo cuidado y bien señalizado, La Roca del Vallès. Si lo hace en verano siguiendo el tramo Vilanova de la Roca, una estrecha avenida de árboles podados a escuadra acompañará de agradable sombra su entrada y permitirá que lo rodee sin entrar en él.


Publicado en Sant Andreu Express en abril de 1986

               En caso de que pare en alguna tienda, es posible que adquiera una postal con el castillo, orgullo roquense, hoy perteneciente a la familia de Alberto Riviére, y al dejar atrás el pueblo, lo máximo que recordará será seguramente una pancarta afirmando que: La Roca no quiere la Prisión ubicada en su suelo.

               Y el viajero se habrá quedado sin contemplar fichas únicas de la Historia de Catalunya que pudorosamente han quedado ocultas por la arboleda, camino de Òrrius a la derecha en los terrenos pertenecientes a Ca L’Argent, justo después de pasar el Km.2, o junto a Can Gol en el Km.23, o cerca de Can Planas, o más al interior en la sierra del Céllecs, o… La parte gráfica del trabajo descubre el escondite de un rostro de enormes dimensiones en plena zona del Vallès Oriental, al que acompaña otra cara femenina delicadamente tallada, y un fantástico elefante, todos ellos obra de un picapedrero anónimo que hace veinticinco años trabajaba con el cantero Fossas, de Granollers.

La niña observa la gran cabeza tallada que ha cedido

                Tierra privilegiada a través del tiempo, esta parte de la Serralada Litoral es un vivero de dólmenes, ruinas de pueblos íberos, pinturas rupestres, conventos románicos, calzadas romanas y, en el punto mencionado de Ca L’Argent, una pequeña y armoniosa Ciudad Encantada en la que brotan en un perímetro de unos cien metros de formaciones rocosas, figuras al estilo de las de Cuenca que provocan la ensoñación del contemplativo que ve con los ojos del alma. Mesas del Rey Arturo, perfiles, animales, nubes, copas, dragones, sillones, toboganes, etc., etc., que acompañan un paseo sólo turbado por el silbido del viento.

Una de las cabezas talladas como un moai

                 La romanización del Vallès Oriental, por otra parte, fue muy intensa y muy antigua. Plinio ya dejaba escrito sobre la calidad de los vinos y aceites de la comarca. La Roca fue asimismo señalada como la estación romana Pretorium, una de las paradas entre Tarragona y La Jonquera, de la vía que enlazaba Cádiz con Roma, después de encontrar vestigios de villas romanas junto a la ermita de Santa Quitèria. Aún hoy, una piedra de molino romano saluda al turista a la entrada del lugar santo.

                Nada más. Quien haya leído hasta aquí, es posible que se pregunte: ¿Ha sabido negociar el Consistorio local una contrapartida jugosa al tema Prisión, como podría ser promocionar La Roca monumental y megalítica elevándola al rango de Patrimonio Artístico Nacional? Pero la pregunta es: ¿Habrá que terminar este artículo añadiendo en 1986, como ya lo hiciera en 1895 Francisco Carreras y Candi en Lo Castell de La Roca el triste epílogo?:

                 “Quizá querido lector, cuando estas páginas lleguen a tus manos, mucho de lo aquí reseñado ya no existirá…”

Ana Mª Ferrin

1 comentario:

  1. Espero que siga siendo posible visitar el dólmen y las piedras de la Roca por mucho tiempo más.
    ¡Felicidades por el blog!

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