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IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





CUBA, DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN



Para esos jóvenes que se mueven con gracia en la pista del Habana Libre al son de Amadeus, Amadeus, poco o nada significan hoy aquellas canciones de Carlos Puebla que los turistas cargados de ideología mayo-del-sesenta-y-ocho piden en las Casas de la Trova. Esos teenagers bien comidos, aunque criados en el particular sonsonete dirigen sus aspiraciones más a los Levi’s Strauss y a las zapatillas Adidas que al Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu divina presencia, Comandante Ché Guevara.


LOGROS DE LA REVOLUCIÓN

    
      
           Toda esta situación es el resultado de una falta de opciones apetitosas de moda que sufren los cubanos, poca cosa bella y la poca reservada a los turistas y a sus omnipotentes divisas. Ese aplastante dirigismo corta la ilusión de quien tiene dinero porque lo gana honradamente en un trabajo que sabe asegurado, pero al no existir un cauce normal de satisfacción se provoca el desencanto. No quieren verlo, pero ahí, en esa frustración generacional, germina el polvorín sobre el que peligra Cuba, más aún que en su constante vecino del Norte.
            No existe en Cuba la delincuencia en el sentido que aquí le damos al término, pero sí una pre-delincuencia que sube hasta el grado máximo posible, manteniendo al infractor más cerca del pícaro que del ladrón. Un ejemplo puede ser el trasiego entre pesos y dólares que busca el vigiladísimo dependiente, o puede ser también el cambista ilegal que llega a ofrecerte hasta ocho pesos por un dólar, contra la ilógica paridad oficial del uno a uno. (Mucho cuidado, en esta transacción abundan los fraudes)

            Ni uno de los chicos con los que he conversado ha obviado su descontento por una situación que empalidece los logros de la Revolución. Porque los logros existen y en mi escala de prioridades son apabullantes. Es absoluto y verídico que no ves a un niño sin uniformar, sin asistir al colegio. Cierta la salud nutricional y sanitaria y la ausencia de mendicidad. La seguridad ciudadana en todo el país roza lo seráfico, permitiéndote paseos nocturnos ya olvidados en nuestro mundo.

            Per sobran Próceres, Padres de la Patria, Libertadores, Fundadores, Hijos Ilustres… Existen aún hoy en Cuba demasiados Comandantes Jefes Supremos, Jefes Indiscutibles. A los hijos del 59 les importa su propia vida y el ansia de conocer otras tierras. -Tú estudias enfermería como yo, hablamos la misma lengua, los dos tenemos veintidós años… ¿Por qué tú puedes venir a visitarme y yo no puedo ir contigo?”… Contra esa lógica coloquial entre un camagüeyano y uno de Tortosa, ¿Qué pueden aducir los capitostes, que no sean sofismas?.

           Ceguera política, afán de uniformidad maoísta que ya ni los propios chinos aceptan, cuanto más estos caribeños que llevan en su sangre como mezcla explosiva todo el taranná del Mediterráneo y todo el calor de África.

  LAS CAMPANAS

 Como en un símbolo de cuando repicaron en la Independencia de España, y más tarde Fidel Castro se fotografió con ellas, en ademán de llamar al pueblo invitándole al levantamiento histórico ante Batista, hoy se encuentran desmontadas en espera de ser reparadas. Quién sabe si la apertura mínimamente consumista y viajera que desea una juventud inquieta, o la nostalgia de unos descendientes que sueñan conocer sus raíces más allá de la cárcel de agua, pasan por un nuevo toque a rebato.

           Esperemos que, una vez más en su Historia, Cuba sepa seguir su destino solo, a su aire, sin que nadie ajeno le dicte el camino, respetando los versos tan arraigados en su alma, Nuestro vino de plátano es nuestro vino. Y si sale agrio, pues es nuestro vino.

             ¡Ah! Se me olvidaba una última cosa sobre todas. Visita Cuba. Sus gentes entrañables harán de tu viaje algo inolvidable.

ANA Mª FERRIN
Publicado en Sant Andreu Express. Noviembre de 1986
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