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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





MANICOMIO. ALLÍ TRANSCURRIÓ SU NIÑEZ


Conocí a O.J.M a principios de los setenta como un ejecutivo de ventas, frío y con sentido del humor. Más tarde continué tratándolo mejor, a él y a su familia, hasta consolidar una profunda amistad que no se enfría a pesar de largas temporadas sin vernos. Una frase dicha por él mientras le escuchábamos tocar el piano quedó aparcada en ese rincón mental del interés y fue la siguiente: -Si toco a lo loco, no os preocupéis que es normal. Un loco me enseñó música y me he criado en un manicomio.
            

Iglesia del Instituto Mental de la Santa Creu

   DESCRIBE LA VIDA DEL MENTAL CUANDO ERA REGENTADO POR RELIGIOSOS.
           Publicado en San Andreu Expréss. Novembre, 1986


                   Hoy, quince años después, interesada en la problemática del Mental, invoco nuestra vieja amistad para que O.J.M nos cuente cómo era el manicomio hace años, y las anécdotas que sólo alguien que ha vivido su realidad desde dentro puede conocer.

                  - Viví con mi familia en el Instituto Mental de la Santa Cruz desde los ocho años hasta poco antes de casarme, y recuerdo el entorno como un vergel lleno de jardines con un estanque que, para las fiestas, se adornaba con guirnaldas y colocaban en el surtidor otro “Ou com balla” (*)  como el de la Catedral. Para Corpus, los grupos de internos que trabajaban en brigadillas bajo la dirección de un empleado, confeccionaban flores y todas las autoridades venían a oír misa en nuestra iglesia, que por otra parte era la que más público atraía desde todos los alrededores, pues al magnífico entorno de jardines se unía el morbo de quienes echaban una mirada a ver si veían a alguno de los enfermos hablar con los árboles o hacer algo impropio.

                  Los internos se dividían entonces en dos grupos, los que nunca salían de las salas, y los que trabajaban en el sector textil o de montaje de flores. también habían distintos grupos de mantenimiento dirigidos por un albañil o un electricista. Muchos de los que estaban mejor cultivaban los huertos, que ocupaban buena parte de lo que hoy es Barcinova (un grupo de edificios), y al otro lado de aquellos muros, al anochecer, se poblaba de coches con parejas, aprovechando que no había ni una luz en lo que hoy es el Paseo Verdún.


El antiguo centro mental, hoy sede del Distrito (Tanito Setenil) 

LA REDONDA

                    Mi amigo recuerda el alboroto que se organizó a primeros de los años setenta, cuando en el lugar que hoy ocupa la gasolinera Pi i Molist-Paseo Verdún, fue capturado a tiros el célebre Facerías, aquel último delincuente que, siendo moderno, aún lucía aureola de bandolero. Ese día seguro que se oyeron menos los gritos que -aseguran los vecinos-, se escuchaban dados por los internos que encerraban en La Redonda, parte siniestra del centro reservada para los casos difíciles y en donde algunos de los cuidadores pasaban de la dureza a la crueldad con más frecuencia de lo deseable.

                   - Sí, es cierto que el trato a los enfermos cambió radicalmente en el año 72, cuando la dirección del Instituto pasó de los religiosos a profesionales de la psiquiatría. Cambió todo, desde la alimentación -que era penosa-, hasta el tratamiento humano hacia los enfermos que siempre había estado basado en el temor y el miedo. Y cambiaron también los sueldos del personal que eran de miseria. Por todos los conceptos fue un gran paso, porque algo importantísimo que no hay que olvidar, es que a partir de ese momento se fueron dando pases de salida a los que estaban más recuperados y el clima se fue volviendo más relajado para todos, enfermos y personal.

                     Al coincidir la residencia de nuestro informador en el Centro con los años de posguerra, pienso que al igual que muchos nobles durante la Revolución Francesa huyeron de la guillotina ingresando en los manicomios, pudo pasar algo así en los tiempos oscuros de la represión franquista.

                   - Pues sí, efectivamente pasó. Muchos se salvaron del paredón al declararse locos, por influencias o dinero. Ahí está la mayor crueldad que se cometía por parte de ciertos cuidadores, que sabiendo con certeza que aquellas determinadas personas eran sanas, las trataban como a dementes y así pasó que algunos salieron más tarde, pero pocos. La mayoría acabaron realmente trastornados. Aún recuerdo los que se pasaban el día dando mitines. Respecto a los que acabaron mal, yo ví a una mujer cultísima, de una de las mejores familias de Barcelona, desesperarse poco a poco hasta que vio claro que su familia nunca la sacaría, por motivos de herencia, porque era un estorbo. La ví ahorcada. No lo olvidaré mientras viva. Y mira, por el contrario otra mujer que estaba en un caso parecido, con ella no pudieron, logró salir y hoy es directora de una de las más importantes compañías de seguros».

Homosexuales

                     Los homosexuales, ese colectivo que sufrió como pocos la Ley de vagos y maleantes, fue un buen caldo de cultivo para que muchas familias bienestantes de la burguesía catalana apartaran al hijo molesto.

                  - Mi profesor de piano: él era uno de aquellos desgraciados que internaban las familias por sus inclinaciones sexuales mal vistas. Fue un músico de conservatorio, famoso, otro caso de los que ví degradándose poco a poco. Hoy éstas circunstancias parecen imposibles, pero en aquellos años pasaban y, a pesar del secreto con el que se llevaban, el personal siempre acababa enterándose.

ANECDOTARIO TRAGICÓMICO DE LOS "LOCOS" INTERNOS

                      - Algo cómico sucedería, algo que recuerdes con simpatía.

                  - Poca cosa de divertido había en todo aquello. Aquella gente sufría y si lo piensas era bien triste. Pero claro, yo vivía feliz dentro del recinto, pero fuera de los edificios médicos, en una casita rodeada de parque y también hay cosas que se recuerdan con humor, porque se presentaban situaciones... Mira, cuando se casó Balduino, teníamos uno de los enfermos que trabajaba en el grupo que llevaba mi padre y nos contaba que - "La Fabiola és la meva dona i aquest “lechuguino” d'en Balduino me l'ha treta. Sap què faré? Me'l carregaré al Balduino aquest, i com que estic boig no em faràn res" (**).  Pero lo más especial que recuerdo no fue eso, sino a la actriz de una compañía de aficionados que vino a representar una obra clásica con una túnica de gasas medio transparente. Lo que se lió allí habría sido para filmarlo. Se tuvo que correr el telón a toda prisa entre gritos y aullidos para poner orden entre aquellos hombres. Supongo que aquella noche las inyecciones fueron a chorro. El fondo era patético, pero visto a aquella edad me resultaba cómico.


SI TIENE QUE SER UNA MEJORA PARA EL BARRIO, BIENVENIDA SEA LA REFORMA

                       - Estarás enterado del problema que hay organizado por parte de empleados y familiares contra la orden del desalojo del Mental. ¿Qué opinión te merece esta situación?

                    - Por mi desconexión actual con el Centro, te voy a responder más bien desde mi óptica de vecino. Pienso que otra cosa sería si este desalojo se produjera para especular con los terrenos a costa de amargarles los últimos años de vida a unos enfermos que, para ellos, éste es su auténtico hogar. Pero si tiene que ser una mejora social para el barrio, si se van a edificar unas instalaciones que potencien y aporten vida cultural para todos, especialmente los jóvenes, pues bienvenida sea la reforma. Ya sabemos que cualquier cambio de ubicación de servicios conlleva molestias y problemas laborales, son circunstancias a las que está expuesto cualquier trabajador. No olvidemos tampoco que, si el destino que se le va a dar es el que nos prometen, no va a hacerse más que devolvernos algo que nos pertenecía a todos desde antes de edificar los grupos de Barcinova. Que aquello sí que fue una especulación, porque el Instituto en aquellos años era un centro de actividades culturales importantísimo. Había representaciones teatrales, zarzuela, conciertos y en su organización participaban gentes aficionadas de todo el distrito.


CAEN LOS INDEFENSOS

                     Lo que es triste es que siempre tengan que caer los más indefensos, y esos pocos hombres y mujeres que han sufrido tanto, que son unos ancianos y hoy salen a dar sus paseos con la seguridad de conocer y ser conocidos por todos sus vecinos, si se los lleva al quinto pino a un ambiente desconocido, no es que se vayan a morir de locos, es que se van a morir de pena. ¿No se les puede hacer un hueco? ¿No podría haber una solución para ellos?.

(*) Se refiere a la tradición barcelonesa de colocar un huevo hueco y sellado sobre el chorro del surtidor de una fuente ornamental, y mirar como baila impulsado por el efecto del agua a presión. El lugar más conocido es el claustro de la catedral de Barcelona, pero hay más lugares.
(**) -"Fabiola es mi mujer y el "lechugino" ese del Balduino me la ha quitado. Sabes lo que haré. Me cargaré a ese Balduino. Y como estoy loco no me harán nada".

Ana Mª Ferrin

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