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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





IBÁÑEZ CONSIDERA QUE LA MASCOTA "COBI" ES MUY PRIMARIA



      A FONDO


Francisco Ibáñez es toda una institución dentro del mundo de la historieta. De todos sus personajes, entre los que se encuentran Mortadelo y Filemón, prefiere a «Rompetechos», un hombrecillo que se parece bastante en lo físico al propio dibujante. No está de acuerdo para nada con los análisis políticos que se han hecho de sus aventuras y dice con toda la sinceridad que la mascota de Mariscal no le gusta. 


Francisco Ibáñez en su estudio barcelonés. (Foto El País.2009)

Dice que su personaje preferido es «Rompetechos» porque se le parece.


Publicado en Gaudí y Más 
Publicado en SANT ANDREU EXPRESS en abril de 1989, pag. 14

                     
                     - Pregunta obligada para Francisco Ibáñez: ¿La mascota de Mariscal?.

                     - No me gusta, la encuentro demasiado primaria, si se fija, a mí me gustan las cosas muy terminaditas y veo ese dibujo tan sencillito, tan de niño... Y no me vengan con la historia de que es muy difícil dibujar como un niño, porque las cosas pueden hacerse mejor.

                      Desde su dúplex ya no se observa el pequeño Brasil -antiguo vivero de plantas exóticas del Ayuntamiento-, que era la hoy Gran Via a su paso por la Verneda, cuando Francisco Ibáñez se instaló aquí hace veintidós años. Lo pillamos cumpliendo un año de no fumador en la penumbra de su estudio sólo alumbrado por el flexo de la mesa profesional. Por lo que nos cuenta, no sabemos si felicitarlo a él o a su esposa por el acontecimiento, porque un marido trabajando en casa todo el día fumando sin parar pone a prueba la resistencia de cualquier mujer.




Coby, la mascota diseñada por Javier Mariscal para los JJ.OO. de 1992

                    Claro que el horario que hoy dedica a su profesión, ya es más normal que las veinte horas seguidas, en ocasiones, de su época de Editorial Bruguera donde eran dueños «de los derechos, de los personajes, y si te ponías tonto, hasta del dibujante». En la profesión no se olvida que Francisco Ibáñez fue el autor que particularmente llevó a juicio una situación de estrangulamiento laboral que había durado en su caso, casi treinta años. La empresa fue acabando con la competencia basando su estrategia en lanzar masivamente revistas infantiles, que aplastaron las pequeñas editoriales hasta hacerse prácticamente con todo el mercado: «y claro, cuando uno controla todo el mercado, ya se sabe lo que puede ocurrir». La demanda de las historietas era de tal magnitud, que aprovechando que tenía todos los derechos posibles, la empresa no tuvo reparos en poner un equipo de dibujantes que sacaran nuevas historietas copiando los personajes. Eran dibujos pobrísimos que contrastaban con el barroquismo detallista de nuestro entrevistado, se advertían rápidamente como fraudes, pero el autor no tenía el poder de parar aquel abuso. Fue a juicio, y ya lo dijo el gitano: «Tengas pleitos y los ganes».

                     - Estuvimos tres años de juicios y ya estaba por irme a vivir al lado del juzgado, porque tantas idas y venidas a parte del dineral que costaba me impedían trabajar con tranquilidad. Menos mal que el Grupo Zeta compró la editorial y a partir de entonces acordamos los derechos de reproducción, de edición y de traducción, etcétera. Y ahora los editores son dueños del derecho a reproducir un trabajo, pero la propiedad original e intelectual es del autor.


Chicha, Tato y Clodoveo, personajes creados por Ibáñez en 1986 para la
 revista ¡Guai!, de Editorial Grijalbo, en 1986.
En la revista Chicos ganó Ibáñez a los 5 años un premio de dibujo
de humor. Aquellas 25 ptas. fueron el inicio de su carrera.

                    Pasaban los días, los años y el contencioso no se resolvía. No podía trabajar con sus personajes conocidos, y para no estar inactivo, Ibáñez crea tres nuevas figuras «Chicha, Tato y Clodoveo. De profesión: Sin empleo», lejos del poder Bruguera. Da un giro al lenguaje y transforma en cómic a los jóvenes que podemos observar en cualquiera de nuestras plazuelas o semáforos aguzando el ingenio para convertir el esfuerzo en dinero al margen de los inaccesibles contratos laborales.

                     Contando estas peripecias, se aprecia tras las cinco dioptrías de unos ojos alegres la satisfacción de haber ganado a pulso su libertad. Además, no muchos autores pueden presumir de haber conseguido un premio de humor gráfico a los cinco años, fue en la revista «Chicos» y la cuantía, 25 pesetas. Luego seguirían estudios administrativos y alternando con ellos, la publicación en serio ya empezó a los catorce años.


EL BOTONES SACARINO

                   - A su etapa de botones bancario también le sacó partido al crear «El botones sacarino».

                    - Como arranque sí, pero ahí acaba toda la similitud, mi banco era menos caótico que su oficina. Compaginé bastantes años las dos ocupaciones, el dibujo y el banco aunque a veces el horario fuese el mismo. Entre los papeles de la sección «Cartera» me veía obligado a escaquear las historietas hasta que tuve que decidirme por uno de los dos trabajos y claro, elegí esta loca profesión. ¿Estudios bancarios? Los hice. Además, se llamaban «Altos estudios bancarios». Digo yo que lo del nombre tan rimbombante sería porque la escuela la teníamos en el último piso del banco, porque otra cosa....


   

                     Hergè, Schultz, Quino, Ibáñez... Hoy el cómic nos parece una moda, pero su origen se remonta cuarenta siglos atrás, con las estelas mesopotámicas contándonos su historia en cuadros sucesivos, después con las cerámicas griegas y ya sólo les faltaría el paso decisivo de los textos “en bocadillo” de las filacterias medievales, para sentar las bases de lo que a finales del siglo XIX serían las gráficas diarias de la prensa norteamericana de Hearst y Pulitzer. Después, los primeros cómics-books españoles a primeros de siglo y tras otros autores nuestros, Francisco Ibáñez lanzaría sus héroes en los años cuarenta preparando la aparición de sus más famosos personajes, “Mortadelo y Filemón, agentes de la T.I.A”, en 1957.

                       - Mortadelo va siempre por libre, pero sale de todos los atolladeros ¿es una moraleja?



A Ibáñez, desligarse de un contrato abusivo le costó años de pleitos.
Sant Andreu Expréss. 1989

                          - Je, je. Quizás sí, es el clásico listillo que se hace el tonto porque le conviene, dándole la réplica a Filemón que va más de trascendental. En el fondo no dejan de ser la típica pareja del Clown y el Augusto buscando ese “algo más” que a mí me gusta.

                        Sorprende mucho enterarse de que ese humor absurdo y surrealista hasta llegar a delirante en muchas de sus historietas, es casi exclusivamente un derroche creativo, porque como él mismo nos cuenta, el ritmo agobiante de trabajo la ha impedido durante casi tres décadas, no ya unas vacaciones, sino un sólo día de reposo en la tarea, para permitirle observar relajadamente su entorno y cargar las baterías.

                         Así, su esquema de trabajo consiste en «plantarme ante ese folio en blanco que me quiere morder, estrujarme el coco hasta que el guión sale disparado y después de la idea los dibujos van rapidísimos, como el compositor que sufre hasta componer la partitura y luego ya ejecutar la música es coser y cantar.


Portada con los héroes de las historietas de Ibáñez, Mortadelo y Filemón.
Desde su aparición en 1958 han sido traducidas a unos veinte idiomas.

                      - ¿A quién dirige sus personajes?.

                      - Mal iríamos si sólo lo leyeran los niños. La realidad es que me he llevado la sorpresa de hablar de cualquier circunstancia con un médico o un abogado, que me han dicho: «Yo cuando me voy a la cama, para olvidarme de los problemas del día cojo una de tus revistillas y leyéndola me olvido de todo y me duermo tan ricamente».


                      - Creo que su personaje preferido es «Rompetechos».

                      - Sí, siempre ha sido un personaje muy entrañable para mi, si usted se fija verá que tiene una miopía tremenda y una cabeza brillante igual que el autor, y seamos sinceros, es un solo personaje y chiquitito, lo que da bastante menos trabajo, así que todo eso reunido lo ha hecho mi favorito.


HUMOR BLANCO

                   - Su humor es totalmente blanco, sin embargo, ¿ha leído las críticas al mensaje subliminal de su trabajo?.

                    - Verdaderos disparates. He leído que en ese transformarse de “Mortadelo”, había un trasfondo político, como en “Pepe Gotera y Otilio” porque tienen la solución para todo, o también en “Rompetechos” porque no ve más allá de sus narices. Y todo eso no son más que “gags” puestos para enriquecer la aventura, como el apetito desaforado de “Otilio” o la confusión de la realidad en “Rompetechos”, un regalo más para el lector. Esas críticas son majaderías como las que veían imperialismo, nazismo o comunismo en “El guerrero del antifaz". Lo más seguro es que el autor  sólo pensara en el “monedismo”, el modo de ganarse la vida, vamos, el cobrar un poco de dinerito con el que malvivir, y se acabó.

                   - También le han atacado por una supuesta violencia en sus personajes.


Ibáñez en 2012 durante el lanzamiento de su edición para coleccionistas

                   - Ya lo sé, pero hasta un niño de cinco años sabe que esa persecución final donde corren unos tras otros para tirarse un piano, es un simple divertimento, otra cosa son los cuadernos de guerra tipo “Hazañas bélicas”, donde se pelea con sangre y haciendo verdaderos destrozos. Pero lo mío, son ganas de buscar lo que no existe.

                  - Usted no aparece definido políticamente, ¿lo está?. ¿Y “Mortadelo”?

                   - Yo he trabajado siempre al margen de la política, gobierne quien gobierne mi lucha siempre será la misma. Existen cuestiones muy importantes como la libertad, y gentes que se apuntaban a ese problema para decir que por eso no podían trabajar; cuando hubo libertad te diste cuenta de que si no trabajan era porque les faltaban las ideas. Tenías que estrujarte más el cerebro para conseguir que aquello tuviera gracia, nada más. “Mortadelo” sí está definido políticamente, vota al “P.M.F.E.” ¿No lo conoce?. Es el “Partido Mortadelista Filomenero Español.

Ana Mª Ferrin

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