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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





LONDRES, PARAÍSO RECOBRADO DE LA VANGUARDIA



Londres es Inglaterra como Edimburgo Escocia, Cardiff País de Gales o Belfast Irlanda del Norte. Valga la perogrullada aclaratoria de que viajar a Londres no significa precisamente visitar Gran Bretaña, sino más exactamente conocer una metrópoli que de por si encierra mil ambientes en una misma ciudad. Su fascinación para el turista primerizo puede residir en un recorrido por sus mercadillos al aire libre cualquier miércoles, sábado o domingo, algo muy aconsejable como desintoxicación de Torres de Londres o Museo Británico de los que no se escapará.


Londres. El puente de Westminster


PAISAJE DE VANGUARDIA

Publicado en Sant Andreu Express. Septiembre de 1986

   
PETTICOAT LANE

                      
                     El domingo en Petticoat Lane (*), si prescindes del idioma quedas trasplantado automáticamente a cualquier ubicación pueblerina o arrabalera nuestra, por el salvaje y gesticulante acoso al cliente por parte de sus vendedores, quienes lejanos de literarias flemas te venden a tanto la pieza la naranja española, o a tanto la docena la manzana italiana, entre vestimentas salidas directamente de un relato de Dickens juntándose a golpe de viento con el multicolor puesto de gorros y bufandas, donde caben todos los tonos de los equipos británicos de fútbol.

                Aprovechando el gentío harán su aparición los músicos callejeros de pasado militar o así, eso al menos cabría deducir de las innumerables condecoraciones que lucen con gran dignidad. Siempre me han seducido estos artistas. Nada en común con la nueva ola ejecutante de las esquinas, aquellos están convencidos de que realizan un trabajo y por ello, una vez acabada la actuación esperan tu aportación con una mirada que no expresa servilismo, sino justa retribución en reciprocidad.

             Como el gaitero que borda un delicado equilibrio, entre la ejecución del Dios Salve a la Reina y el codazo a quienes intentan fotografiarse a su lado, para indicarles con la punta del zapato la boina receptora del pago, depositada en el suelo.

              Entre la amalgama de tenderetes y por poco dinero, esta feria te ofrece degustar varios pescados y mariscos cocidos, en gelatina y ahumados, en salmuera o adobados, exóticos sabores para nuestros paladares curiosos sólo al alcance de estómagos resistentes. En lugar de Petticoat Lane, queda menos castizo pero más auténtico buscar el nombre de su calle principal en ventas, Middlesex Street, donde en algunos casos – al igual que en nuestro país–, mercancías que se nos ofrecen como respetables proceden de orígenes poco claros, de ahí su baratura.
  

PORTOBELLO ROAD

               Otra ubicación imprescindible es la de Portobello Road los sábados (metro hasta Notting Hill gate), rebosante de artesanía, ropas, antigüedades, los mismos artículos que brinda su hermano pequeño Candem Passage (metro del Ángel), éste más recoleto pero igualmente apetecible y que por cierto hace unos años empezó a formarse los miércoles además de los sábados.

               Con todo, mi predilección vuelve hacia un Petticoat Lane escandaloso y abigarrado, carente de clase, sin humos ni sofisticación, sólo la vida con mayúsculas saltando de stall (puesto) en stall. Si al contrario de esta cronista dominas el idioma inglés con soltura, date el gustazo de regatear con estos vendedores chispeantes que generalmente no han salido de un país que divide a los humanos en dos únicas razas: a un lado los británicos, a otro lado el resto del mundo.


Ana Mª Ferrin

 (*) Callejón de la Enagua

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