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GAUDI. EL ATRAYENTE GENIO DE LA LUZ (PARTE 3/3) JOAN VILA GRAU




JOAN VILA GRAU

             Se cuenta que Antonio Gaudí, después de escuchar a su amigo el comerciante y coleccionista Lluis Plandiura Pou consultarle sobre unas sibas (*) multicolores que no acertaba a combinar a su gusto, el arquitecto las recogió en un capazo que inclinó con suavidad sobre el suelo, dejando que todas ocuparan el lugar al caer según el impulso de su propio peso (**). Sin ayuda de nadie, las sibas resbalaron hasta crear una composición cromática difícilmente superable, tras lo cual sólo hubo que llamar al vidriero para que las emplomase. 


El pintor y vitralista Joan Vila Grau con uno de sus proyectos
para la Sagrada Familia (A.Mª.F.) 

EL MEJOR PINTOR, EL SOL

Texto y fotos del libro El Tacto y la Caricia. Subirachs. Ana Mª Ferrin. Ed. Experiencia.2011
Publicado en Gaudí y más. 6 de Marzo 2011


                                       En otra ocasión fue la fragmentación de cristales para la puerta de entrada a la Casa Milá, “La Pedrera”, el motivo interrogante. De nuevo la pregunta dio paso a la respuesta buscando un camino empírico que Gaudí recorrió con la rapidez de reflejos que acostumbraba. En esta ocasión tomó un martillo y pegando un golpe seco sobre un cristal colocado sobre una mesa dejó que la onda expansiva del impacto abriera caminos por sí sola, dejando al descubierto, entre el genio y al azar, la belleza irregular de un diseño que hoy podemos admirar en esa puerta/joya que da acceso al interior del edificio.


Un techo en la planta noble de la Casa Batlló de Barcelona

Vitral en forma de estrella del palacete
Bellesguard de Barcelona. Antonio Gaudí

                   En estas anécdotas no datadas y transmitidas por testigos que conocieron a Gaudí tenemos el germen de su afición y sabiduría por el arte del cristal, adaptándolo al juego de la luz, cualidades que más tarde aplicaría en muchas de sus construcciones logrando obras maestras, como  la estrella  multidimensional colocada en el palacete de Bellesguard, cuya técnica tradicional muy bien pudo  descubrir Gaudí  en Tánger durante el viaje  que realizó a  Marruecos invitado por el marqués de Comillas (***)

                      Las fechas coinciden. El viaje lo realizó Gaudí a finales del siglo XIX y Bellesguard se construyó a partir de 1901. Y nunca antes el arquitecto había utilizado semejantes vitrales.

                    Notables son también las vidrieras del Palau Güell, la Casa Botines de León, El Capricho de Comillas y los minúsculos vitrales de Can Pujades, en Vallgorguina. Sin olvidar la Casa Batlló, donde fue colocando discos en los altos de las cristaleras de la planta noble, en balcones y ventanales que hoy siguen traspasando los primeros rayos de sol. Allí, por sus techos acuáticos, puede vérselos corriendo como soles escapados de un arco iris.

La vidriera de la Casa Batlló de Barcelona desde el interior

Los quince vitrales que componen el transepto (****)  de la Sagrada Familia son una obra magnífica del artista Joan Vila Grau, rematados por un pináculo triangular en cuyo vértice aparece la escultura de El Espíritu Santo interpretada en mármol travertino por Subirachs. Posiblemente la figura más abstracta realizada por el escultor en el templo, seann los trazos de esta paloma posada hacia abajo con el pico apuntando hacia la explosión de colores templados del ventanal de La Resurrección.
          
 
                    Compuesto por 15 vitrales de formas y medidas diferentes entre los que destaca el excepcional rosetón elíptico, formado en vertical por más de mil piezas de vidrio de formas y colores diversos, contiene una quincena de texturas diferentes que van desde el  acanalado, al grano de mostaza o la estrella. La elipsis mide 6 metros de alto por 3 de ancho y preside la explosión de luz que según los Evangelios atemorizó a los soldados a la entrada del sepulcro, por lo que la experiencia de penetrar en el interior del templo para contemplarla es inolvidable. Gaudí tenía bien estudiados los colores que él asociaba con su gran pasión, la música, y anticipó del modo siguiente la secuencia de sentimientos que provocaría en los creyentes la observación de sus tres fachadas:


El azul por la leyenda "Yo soy la fuente de agua
viva". El amarillo por ser "El color que mejor
representa la luz"

 A la alegría del Nacimiento debería seguir el desgarro de La Pasióntenebrosa, llena de tinieblas, había declarado– para desde ahí, trasladarse a vivir el gozo de la Resurrección de Jesús camino de los cielos, acompañado por unos vitrales que envuelven la entrada de los fieles en cálidas oleadas naranja. Luz que va pintando muros, columnas y suelos, como el mejor artista.

  

Joan Vila-Grau (Barcelona, 1932), hijo del pintor Joan Vila Arrufat, estudió arquitectura entre 1950-1955. Abandonó la carrera en su último tramo para dedicarse profesionalmente a la pintura y por extensión al arte del vitral, especialidad a la que ha dedicado buena parte de su vida como artista, estudioso y escritor.
       
Durante la entrevista realizada para el libro El Tacto y la Caricia. Subirachs, Vila-Grau explicó cómo acabó dando con el grosor exacto de las tiras de plomo que precisaba para crear los altísimos vitrales del templo, después de horas y horas de cálculos y pruebas en las que no encontraba la solución estética adecuada para que se vieran separados los diversos cristales sin que perdieran su unidad.
Combinando colores (A.Mª.F.)

Sucedió que un día llegó al interior del templo cuando los operarios se encontraban tirando desde lo alto diversas líneas de cables para realizar la instalación eléctrica. Aún estaban por allí los andamios y algunos cabos habían quedado encajonados contra los escasos cristales que protegían los ventanales, por lo que Vila-Grau tuvo ocasión de comprobar cuál de aquellos cordones tenía el grosor que buscaba para que a esa altura las cristaleras se vieran como él deseaba.  


Diseño de combinaciones en el estudio del artista (A.Mª.F.)

                    Vila-Grau recibió el encargo de realizar el primer ventanal en 1999 y tras el éxito de su trabajo el contrato se amplió, siguiendo con los principales vitrales de la Sagrada Familia.                
  
(*) Piezas planas y circulares de vidrio muy utilizadas en vitrales de la Edad Media, gruesas en el centro  y  que van afinándose hacia el exterior.
(**) “El Gran Gaudí” Joan Bassegoda Novell.
(***) El periodista Domingo del Pino Gutiérrez tiene en su blog Tánger y otras utopías un lugar imprescindible para los amantes de la antigua ciudad española en África.
(****) El transepto es la nave perpendicular a la principal que en una iglesia forma los brazos de una cruz latina.

Ana Mª Ferrin 

2 comentarios:

  1. Sra. Ferrín Me han dicho que en Mejico hay una casa de Gaudí con una vidriera de estrella como la de la casa bellesguard. Sabia usted algo de eso? ROBERTO GRANERO

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  2. Para Roberto Granero.

    Mi respuesta en "RESPUESTAS" 11 de Abril.

    Ana Mª Ferrin

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