Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





SUBIRACHS: "LOS DE LEÓN FUERON BUENOS TIEMPOS"


           
                     El sábado 22 de noviembre de 2008 a las 10 de la mañana estando en un consultorio médico, recibí una llamada del Padre Coello de Portugal diciéndome que venía desde Madrid en el AVE para visitar a Josep Mª Subirachs y que llegaría a Barcelona en una hora. Fue una grata sorpresa oírle, después de que hubieran pasado unos cinco años desde la entrevista que habíamos mantenido en Madrid con destino a mi libro sobre el escultor...


A la iz. Subirachs, a la der. Fray Coello de Portugal. 1959  (F.C.)

"SIEMPRE FUI UN POCO PROFETA"



Publicado en Gaudí y Más. 24 de Junio de 2011
Del libro El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin. 2011

                 
                     En aquella ocasión me había dicho con su verbo castizo: A veces pienso que Subirachs y yo vamos a palmar cualquier día sin habernos vuelto a ver en cincuenta años. No te extrañe que el día menos pensado me dé un repente y me presente en Barcelona. ¿Me acompañarás a verlo? Por supuesto le aseguré que sí, que no tenía más que llamarme.


El Santuario de la Virgen del Camino en León. 2003. (A.Mª.F.)

                  Aquel día, al recibir la llamada del P. Coello tanto tiempo después de nuestro encuentro y escucharle decir que no había avisado a Subirachs de su llegada “pero como él era un buen amigo suyo confiaba en que yo lo llevaría a su casa”, comprendí el problema que se me venía encima. Coello es un arquitecto, un sacerdote y un caballero entonces de ochenta y cinco años con toda la elegancia moral que pueda suponerse, por lo que no podía imaginarse que entre nuestra entrevista en Madrid y el viaje que había emprendido ese día a Barcelona, las circunstancias habían cambiado por completo.


 Subirachs con el P. Coello cuando lo visitó en Barcelona. 2008. (A.Mª.F.)
   
                Subirachs vivía una realidad diferente y visitarlo se había convertido en una tarea casi imposible para la mayoría de la gente. Yo lo sabía bien, porque sin tener nada que ver con él aparte de mis entrevistas para el libro, hacía años que recibía peticiones de conocidos suyos que a menudo nos habían visto hablando e imaginaban que yo podría facilitarles un encuentro. Sabedora de que su contacto con el exterior se guardaba celosamente, salvo en una ocasión excepcional jamás proporcioné a nadie su teléfono privado.

                       Para abreviar, diré que logré localizar a Daniel, el hijo pequeño del escultor. Se solucionó toda la logística necesaria para que Coello y Subirachs, los dos profesionales que realizaron hace medio siglo esa obra limpia e impresionante que es el Santuario de la Virgen del Camino, con su fachada de bronce, se vieran y pasaran un buen rato conversando y celebrando el Premio Arqano de Arquitectura que acababa de recibir el fraile dominico. O para ser exactos, conversando Coello, quien demostró tener buen ojo para las situaciones delicadas y con su trato al amigo confirmó el porqué es un hombre apreciado de veras.


En barro cocido, modelo del panel central del Santuario (F.B.)
Hacía meses que yo no veía a Subirachs y comprobé la realidad de su estado. Aunque su voz era casi inaudible, en lo poco que habló demostró estar tan lúcido como siempre y me conmovió ver que la llegada de Coello le había emocionado. Al despedirnos, el escultor me repitió varias veces que se alegraba de verme, agradeciéndome que hubiera facilitado su encuentro con el arquitecto.

                  
                    - Los de León fueron buenos tiempos-, me dijo, añadiendo un par de frases sobre el Alfa y Omega que por entonces guardaban un secreto, mientras la expresión de su mirada contaba varias historias a la vez. Le aseguré que no tenía que agradecerme la gestión porque había sido un placer, lo que era muy cierto. Presenciar el reencuentro de aquellos dos veteranos creadores con tanta historia a cuestas fue una experiencia de las que no se olvidan.

               
                     Recordando el Santuario de la Virgen del Camino me vino a la memoria el palíndromo EVA-AVE modelado por Subirachs para el plafón central de la puerta principal de bronce, cuando al estar abierta una de las hojas la otra  permanecía fija mostrando la mitad de su rótulo, con el AVE recibiendo la entrada de los fieles. Visité el Santuario cuando en Barcelona se iniciaba la agitación por la construcción de los túneles y pensé que tenía maldita gracia, que cincuenta años antes de que empezaran a perforar el subsuelo de la calle Mallorca casi pegado a los cimientos y a la que será entrada principal de la Sagrada Familia, el mismo Subirachs hubiese grabado el nombre del tren en el más valorado antecedente de su trabajo en el templo barcelonés.

Parte central de la puerta del Santuario. 2003. (A.Mª.)

                    La respuesta que me dio Subirachs cuando le comenté la coincidencia tuvo su gracia: - ¿Pero tu no sabes que yo siempre he sido un poco profeta?


Ana Mª Ferrin


FOTOS
Francesc Bedmar
Fº Coello de Portugal
Ana Mª Ferrin

2 comentarios:

  1. Loa recuerdo ,jovenes aún ,en aquellos años en que Yo estudiaba en La Virgen del Camino,. Aquellos ojos saltones ó quizás vivarachos de Subirachs y aquella cara esculpida de Coello.
    Hace dos años estuve en Barcelona viendo La Sagrada Familia,cuando vi la portada de atras,contraria a la fachada principal ,intuí en el Cristo el de la puerta de la Basilica del Camino .Toda la portada me parecia haberla visto en los ojos vivarachos de aquel chico que habia visto con el hermano Coello en la Virgen del Camino. Quique.
    n

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    1. Quique, gracias por compartir sus recuerdos. Puede leer el 27 de enero una respuesta a propósito de su testimonio que seguro le interesará. A ver que le parece.

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