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SUBIRACHS Y LUC PEIRE EN KNOKKE.



                     Al pintor belga Luc Peire (1) se le considera uno de los maestros de la abstracción vertical. Desde sus inicios en Brujas su evolución fue constante hasta desembocar en un verticalismo abstracto de movilidad y ligereza extremas, en el que ha sido considerado un maestro.

                             En nuestro blog nos detendremos en su encuentro con el escultor Josep Mª Subirachs, tan decisivo para el autor de la Fachada de La Pasión, en la Sagrada Familia de Gaudí. 


 La obra más conocida de Peire, su instalación Environment  (Entorno)
  
LUC PEIRE. EL GUARDIÁN DEL RITMO


Publicado en Gaudí y Más. 2 de agosto de 2011
Del libro El Tacto y la Caricia. Subirachs. Ana Mª Ferrin. Ed. Experiencia. 2011
                            
                               
                       En sus inicios Luc Peire formó parte de localismos conservadores como el llamado Expresionismo Flamenco en compañía de Constant Permeke, pasando a figurar en el movimiento La Joven Pintura Belga. Y si su obra comenzó siendo expresionista, más tarde evolucionó hacia una estilización de la figura humana representándola cada vez más espiritual, buscando su esencia hasta simbolizarla en un movimiento vertical.

                      En esa clave trabajaba en 1953, año de su invitación a Josep Mª Subirachs, cuando ya se había distanciado del grupo expresionista e investigaba individualmente sobre una línea, donde la geometría a la manera de Mondrian desarrollara una armonía rigurosa de colores primarios y mezclas delicadas. Atrás quedaba el soberbio retrato a su abuela Sophie V. Calseyde fechado en 1937. Deseaba, buscaba, exprimir, esquematizar la figura –declaraba en una entrevista.


1954. Peire, Jenny y Subirachs junto a La mujer de Putifar.

                       Coincidió con Subirachs entre el 12 y el 18 de diciembre de ese año con motivo de una exposición de sus lienzos en las Galerías Laietanas de Barcelona y tras conocerlo e interesarse por su obra, Peire lo invitó a trasladarse a Flandes para que pudiera desarrollar su trabajo cerca de Amberes y así tener acceso a exponer en la III Bienal de Escultura, que por entonces se celebraba el mes de agosto de los años impares en el Middelheim Museum de esa ciudad.

                       En junio de 1954 tres meses después de cumplir veintisiete años, Subirachs decide aceptar la invitación de Peire trasladándose con él a su casa veraniega de Knokke, cerca de Brujas. Los recuerdos que guarda el escultor barcelonés de su estancia en Bélgica pueden sintetizarse en una frase: En Bélgica fui casi feliz. Y digo “casi” para no parecer exagerado (2).


El soberbio retrato de Peire a su abuela, Mme. Calseyde
                    
                     A la escala dichosa del escultor, Bélgica aportaba un buen número de elementos. Trabajar en lo que le gustaba y empezar a ganarse la vida con ello, bien orientado por Peire. Ser reconocido y reclamado como artista, acceder a un círculo elitista e intelectual donde siempre se ha sentido a gusto, vivir en un hábitat cómodo rodeado de amigos afines. Incluso la meteorología le era propicia. Subirachs es hombre que gusta de trabajar bajo cielos claros y grises que proyecten una luminosidad estática, allí donde el sol desdobla sus matices y llega tamizado como en un cuadro de Vermeer.

                    Los primeros meses de su estancia en Knokke, Subirachs residió en casa de Peire. A principios del año siguiente pasa a vivir en  las afueras de Bruselas, residencia del coleccionista Remy van Goidsenhoven, con la total comodidad que puede aportar un apartamento completo. En esa casa abarrotada de obras de arte, Subirachs llegó al acuerdo de recibir del propietario una determinada cantidad fija como pago por las esculturas que fuera realizando, llegando a completar una treintena.

                    La colección reunida por el mecenas flamenco de Subirachs resultó espléndida y en ella volcó el escultor su búsqueda, investigando intensamente, de ahí que varias piezas suyas de ese periodo se nombren cada vez que algún estudioso desea seguir la evolución del escultor. Entre ellas, el desnudo de la esposa de Van Goidsenhoven, Celine, resultó una pieza de la que con más o menos aquiescencia de Subirachs, se fundieron varias copias de las que una está en manos del propio autor, y las demás en poder de diferentes coleccionistas.
     
                                                            
Rythme Vertical. 1954. Luc Peire

              El crítico Ivo Michiels, además de compararlo en físico y temperamento con el poeta del independentismo flamenco, Paul van Ostaijen, terminaba su crítica de la III Bienal de Amberes nombrando a Subirachs: Una de las más hermosas revelaciones que me han reservado las artes plásticas en los últimos tiempos. Añadiendo en una reseña posterior, que: La mujer de Putifar y Amnón, justifican nuestra fe en este escultor tan joven como ya confirmado. Otro crítico y poeta, Michel Seuphor, que había dado soporte a Peire en su trayectoria artística, escribió en varios medios sobre el escultor catalán. En 1959 lo incluiría en su ensayo La sculpture de ce siécle, y le dedicó un poema.
                        
                     Josep Mª Subirachs dejó La mujer de Putifar en el jardín de sus amigos de Knokke, obra que puede seguir admirándose en ese emplazamiento original hoy convertido en la Fundación Luc et Jenny Peire. Fue la pieza de mayor tamaño realizada por el escultor hasta entonces, con sus 2,70 mts modelados en hormigón.

                    Y no acabaré esta crónica sin informar -o más bien permítanme por su propio bien, aconsejar-, a cualquier viajero que visite Brujas, que invierta una fracción de su tiempo en acercarse a la citada Fundación Jenny & Luc Peire, en la próxima localidad de Knokke. No sólo por la calidad de las obras de arte que contiene, tanto de Peire como de Subirachs y otros, que también.

                      Lo hago para que sepa que a la vez, con el único gesto de dar un paso, tendrá ocasión de realizar una inmersión onírica en el mundo del arte, alejado de efectos especiales o triquiñuelas virtuales, a solas el hombre, su vista, su mente. Uno con uno mismo, penetrando en los territorios de la imaginación gracias a la creatividad de Luc Peire, manejará el propio vértigo en su expresión más extrema, el sueño, la pesadilla, viajando hacia el infinito aéreo o subterráneo en clave hitchcockniana. Todo eso y más. 


Luc Peire fotografiado por Eduardo Westerdhal

                      Cuando la arquitectura se alía con la escultura posee una característica excepcional como obra de arte: Es la única que nos permite poseerla por completo, introduciéndonos en su interior. Aquí, de la manera más sencilla a través de la escultura-instalación de Peire, Environment, vivirá una experiencia que no olvidará fácilmente.


Ana Mª Ferrin

(1) Luc Peire. (Brujas 1916-París 1994)
Fondation Jenny & Luc Peire en Knokke, Bélgica: http://www.lucpeire.com/

(2) Entrevista-reportaje a Subirachs contando su experiencia en Knokke en el libro Gaudí. La Huella del Genio.
 http://amf2010blog.blogspot.com.es/2001/07/gaudi-la-huella-del-genio-sinopsis.html

Capítulo del libro El Tacto y la Caricia. Subirachs. 2011. Ed. Experiencia. Barcelona

        amf2010blog.blogspot.com.es/2011/06/el-tacto-y-la-caricia-subirachsresena.html



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