Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





SUBIRACHS Y LA TRAICIÓN EN LA SAGRADA FAMILIA


        
                 …En Getsemaní se presentó Judas, uno de los doce, acompañado por un grupo con espadas y palos… el traidor les había dado esta señal: “Es aquel al que voy a besar. Detenerlo y llevarlo bien custodiado”


(Marcos 14, 43-44)


Judas con el puño donde guarda las 30 monedas de plata. En contraste la fidelidad, el perro




POR TREINTA MONEDAS DE PLATA
                      
Publicado en Gaudí y Más. 13 de Octubre de 2011


                        Para analizar el conjunto de la Santa Cena empezaremos por lo más llamativo, la forma irregular de la mesa que se diría triangular y la posición de Jesús en pie, de espaldas a quien observa la escena y de cara a los once apóstoles sentados que se sitúan frente al espectador. Más Juan que lo hace en el lado derecho de la composición, cerca del Maestro.


                         Este diseño de reunión en la mesa rompe con la tradición de recurrir a la media luna, la herradura, o estructurada en torno a un rectángulo como decidió Da Vinci en su conocida representación. 

                    Con esta intervención, José Mª Subirachs se reafirma en su propósito de renovar ciertos planteamientos iconográficos que por repetidos se han convertido en clásicos cambiándolos por otros nuevos y así seguirá hasta el fin del encargo, transformando una a una la disposición de las escenas guardadas en el imaginario colectivo. A la vez que al escoger entre las dos tendencias artísticas del mundo cristiano, bizantina o católica, Subirachs opta por distanciarse del mundo oriental y frente al componente místico de la comunión de los apóstoles toma partido por el potencial trágico de la parte occidental, acentuando lo emocional con el anuncio de la traición de Judas.           


En la soledad de su estudio en la Sagrada Familia, Subirachs crea.
1995 (A.Mª.F.)
               
                        
                          Dentro del contexto que ahonda lo brutal por medio de tajos e incisiones, Subirachs realiza en los rostros un completo catálogo expresivo de las circunstancias históricas y psicológicas de cada discípulo. Repasándolos pueden verse reflejados el dolor y la tristeza, soledad, sorpresa, maldad o pena. Ascetismo. Pureza. Susto.

                       Inserta detalles realistas que suenan a caricia por el contraste que contienen. Así, el exquisito drapeado del mantel cubre una mesa vacía, siguiendo los abundantes datos transmitidos en el Nuevo Testamento que si bien se refieren continuamente a los alimentos comunes en la época, no aclaran qué se consumió con exactitud esa noche. Exceptuando el pan y el vino, sobre todo el  vino, que aparece citado en numerosas ocasiones.


Jesús de pie, de espaldas al observador y de cara a sus discípulos.


                          Fijémonos en el banco donde está Judas mostrando el puño sobre el perro, con Santiago y al lado de éste, sentado en un nivel inferior, San Juan junto al Maestro. Bajo el santo evangelista figura una de sus frases en la que deja testimonio del ruego de Jesús a Judas: El que estàs fent, fes-ho de pressa (1).
                         

                          La expresión está bien insertada en el conjunto pues Judas se descubre a sí mismo anunciando con su lenguaje corporal que está a punto de traicionar a Jesús. Éste conoce sus propósitos y así se lo hace saber al discípulo, sin que los demás adviertan el sentido real del diálogo (2).

                     
                        Tras varios pasos escultóricos aparece en el mismo nivel de la fachada el episodio de la traición con el beso de Judas a Jesús. Subirachs decide seguir los pasos de Il Giotto y compone las dos figuras uniéndolas en un solo volumen de dinámico estatismo. El Maestro distante, en pose mayestática potenciada por su expresión severa y triste y la elegancia de la túnica, recibe el abrazo de un Judas a punto de besarlo casi a la fuerza  mientras lo atrae hacia sí presionándole la nuca con la mano. (3)

     
Judas sujeta a Jesús intentando besarlo. En el muro tras los
pliegues de su capa, una serpiente, símbolo de vileza.
 Giotto compuso esta escena en 1304 con el mismo concepto


                        Por la pared que roza la túnica de Judas repta medio oculta una serpiente (4). Símbolo ancestral que aportaba energía, sabiduría y salud en la mayoría de las culturas, a partir del Génesis y el relato de Adan y Eva el reptil pasó a representar la encarnación de lo más vil, del mal, de la muerte y en ese contexto aparece aquí, acompañando al infiel seguidor de Cristo.
                            

                         Conviene destacar la figura del perro. La intención del artista al incluir al animal se ha tomado como un deseo de contraponer su fidelidad a la indignidad de Judas, entendiendo que para realzar ambas características el escultor hizo girar la figura del apóstol delator estirando un brazo fuera de la mesa, sobre la cabeza del perro, mostrando el puño cerrado donde oculta las treinta monedas de plata cobradas tras la traición. Monedas imaginarias que Subirachs materializó en el bronce fundido de las puertas centrales, recordando la devolución que hizo Judas de ese dinero a los sacerdotes y ancianos del templo cuando empezó a reflexionar sobre las consecuencias de su acto. El arrepentimiento y los remordimientos que sentía acabaron siendo tan insoportables que acabó ahorcándose  (5).   


 Subirachs añadió una "propina" a las 30 monedas de plata. 2001 (A.Mª.F.)


                     
                  El perro tan presente bajo las mesas en la iconografía renacentista guarda en esta ocasión visos añadidos de realidad, ya que por entonces el escultor se había instalado en la Sagrada Familia pero  tenían uno en la casa donde seguían viviendo su esposa y su hijo Daniel. Subirachs me contó que al perro le habían puesto de nombre Gaudí. Al extrañarme de que precisamente a él le pareciese apropiado ese nombre para un perro, me contestó: ¿Y por qué no? El perro es muy buena persona.
                 
                            Otras dos buenas anécdotas de Subirachs con las monedas como protagonistas: Me enteré de que una leyenda urbana había difundido que dentro del puño de Judas se ocultaban treinta pequeñas monedas de plata. Al contarle el rumor, replicó: -Solo falta que algún loco se lo crea y le arranque la mano. En realidad, donde sí colocó monedas el artista fue en una de las puertas centrales, allí puede verse el puñado de unas treinta y cuatro piezas cubiertas por el bronce de la fundición. Cuando le dije que allí había más de las 30 que nombraban los evangelios, su respuesta fue: -Eso para que luego digan que los catalanes no somos generosos. 


Ana Mª Ferrin

(1)  Ante la frase Lo que has de hacer hazlo pronto, los discípulos interpretan que Jesús está encargándole a Judas unas compras para la Pascua. Cita de las negaciones, en Lucas 22, 33-34.


(2) El pasaje aparece ampliado en el libro El Tacto y la Caricia. Subirachs. Ana Mª Ferrin. 

(3) La solución dada por Subirachs a este episodio fundiendo en una las dos imágenes, tiene importantes similitudes con el cuadro El beso de Judas,de Il Giotto.

(4) Durante una visita a la vivienda-estudiode Subirachs en la Sagrada Familia observé una serpiente que guardaba en un tarro de cristal sobre el secreter. Al preguntarle por ella, me contó que le había servido de modelo para la que aparece en la fachada subrayando la traición de El Beso de Judas.

(5) Mateo 27, 3-4 y Cf. Mateo 27, 5. 

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