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SAGRADA FAMILIA: DOMÉNEC FITA Y LA ESCENA QUE FALTABA EN LA FACHADA


                        
                          Una sorpresa para los que estaban seguros de que la escena del Domingo de Ramos, inicio de la Pasión de Cristo para los católicos se les había pasado por alto tanto a los responsables de las obras de la Sagrada Familia como al mismo Subirachs, fue la colocación de un pavimento de mármol representando ese episodio en los suelos que dan acceso al interior del templo, entrando por las puertas centrales de La Pasión.


Jesús entrando en Jerusalén. Doménec Fita  2010 (A.Mª.F.)

POR FIN JESÚS ENTRÓ EN JERUSALEN
                     

Publicado en Gaudí y Más. 20 de Noviembre de 2011


                  Lo componen 170 m2 de losas grabadas con un bajorrelieve hundido representando la entrada de Jesús en Jerusalén. El artista Doménec Fita, como hizo Subirachs en su grupo de El beso de Judas, siguió la pauta iconográfica de Il Giotto componiendo un grupo con Jesús en el centro a lomos del borrico que mencionan los evangelios, a su espalda los seguidores y ante él, recibiéndolo, varios personajes, dos de ellos como en la obra de Il Giotto agachándose y echando sus mantos al suelo en señal de respeto hacia el Mesías, más otros con palmas y ramas de olivo tal como señalan las Sagradas Escrituras. 

                        Fita ha resuelto la obra en un trazo blanco y simple, limpio, con perfiles que se dirían hechos de un solo trazo. No falta nada en la historia. Allí están el pueblo, las leyendas que Gaudí hizo grabar en las torres de la Sagrada Familia, la Jerusalén amurallada vista desde dos perspectivas y Jesús en pose tranquila sobre su animal que camina al paso.


Seguidores acompañando a Jesús en su entrada a la ciudad . (A.Mª.F.)

                     En paralelo a Subirachs, Doménec Fita ha ido creando una serie de elementos para la Sagrada Familia. Las imágenes de los cuatro evangelistas y los motivos lumínicos de los capiteles, en el interior. En el exterior, las figuras de San Pedro Nolasco y San Antonio Mª Claret y a medio camino, en el umbral tras cruzar las puertas de La Pasión y antes de entrar en la nave, este plano inferior que retrocede en la historia hasta cerrar por el principio el relato de la Pasión de Cristo.  

                        Es una buena ocasión para recordar que Doménec Fita y Josep Mª Subirachs fueron compañeros de estudios de arte en La Llotja a finales de los años cuarenta. Con ellos asistían a las clases nombres como Ramón Creus, Esther Boix, Mercé Vallverdú, Torres Monsó y Martí Sabé.


Extendiendo los mantos al paso de Jesús. Al fondo, Jerusalen. (A.Mª.F.)

                      La vida de Doménec Fita ha estado forjada a yunque y martillo desde su nacimiento en 1927, con el punto de partida del orfanato de Girona, su ciudad natal. Haciéndose a sí mismo, no tiene una palabra de queja hacia las instituciones que en cierto sentido fueron el entorno más próximo de sus primeros años. Poco después de cumplir los veinte, un accidente iba a transformar el camino de su vida el día en que pintando el techo de la iglesia de Betlem en Barcelona, a principios de la década de los años cincuenta, cayó desde lo alto del andamio. El episodio lo contaba el propio Fita en una entrevista de Salvador García-Arbós de la siguiente manera:

-         Trabajaba de noche y estaba cansado, tuve un
desfallecimiento y caí al suelo desde lo alto del andamio. Me llevaron al Hospital Clínico. De ahí me llevaron a la clínica de Sant Josep, a morir, porque me dijeron que no había nada que hacer. Primero me lavaron las llagas con jabón y estropajo y después, cuando estuve más animado, una fisioterapeuta que se llamaba Eva Braun me acabó de arreglar, hasta que se me puso el cuello más ancho que la cara y los abdominales tan duros que se me podían pegar puñetazos. Fueron tres años de recuperación, desde 1953 a 1956.


Otros personajes del bajorrelieve "Domingo de Ramos". (A.Mª.F.)

                            Centrándonos en su faceta de superación, lo que debió pasar por la mente de aquel joven  para él queda, igual que saber como encaró lo que se le venía encima. La realidad es que sus dificultades en cuanto a movilidad forjaron un carácter de esos que no se rinden. Él declara que una de sus palabras preferidas es resorte, en el sentido de: Ese motivo que impulsa una cosa e incita a actuar. Vamos, el termostato que se dispara y pone el motor en marcha. Sea como fuere, hasta que salió del hospital en su silla de ruedas aquel revés precisó de una larga convalecencia que hizo de su habitación un centro de tertulias y visitas de lo más variadas. Desde artistas a religiosos de peso. Los Abades de Montserrat, Aureli Escarré y Cassià Mª Just. De su posterior paso por el Opus Dei guarda el conocimiento de José Mª Escrivá de Balaguer y el descubrimiento de que cuando se trata del factor humano una cosa es la fachada y otra el interior. 


Otro grupo recibiendo a Jesús con palmas y ramas de olivo (A.Mª.F.)

                       De su inacabable listado de obras y distinciones puede hacerse idea el lector si visita su web (*).  De su opinión sobre el arte valgan estas palabras: - Hay que ser generoso, siempre he sido más partidario de intentar crear admiración antes que malestar... Ser artista es tener la capacidad de dar cosas, de hacer que el otro esté contento... Yo he diseñado desde manecillas para puertas, sellos de goma industriales, sellos parroquiales, a ex-libris... Dar sin ofender, sin molestar... Creo que se ha abusado de la idea agresiva de que es más importante la mala noticia que la buena.

                             En sus años de estudiante la característica de su carácter que más recuerda su antigua compañera de Bellas Artes, Mercé Vallverdú, es: La simpatía y su gran sencillez. Un bello recuerdo de niñez del mismo Fita: El beso que le dio Francesc Macià, cuando estando Fita en el hospicio con cinco años, le regaló al President de la Generalitat unos caballitos modelados por él. Una fortuna en la vida: La constante presencia de su esposa Ángela Rodeja.


Doménec Fita en su domicilio. 2009  (Jordi Soler)  (**)

                               También como Subirachs, Doménech Fita ha luchado por ser él mismo y poder cambiar de estilo y concepto cada vez que lo ha creído necesario:

                         - A veces lo que gusta del artista es la repetición, el poder reconocer su obra. Pero él ha de procurar ser libre y decir no cuando se debe. Yo no cambio por violentar, si no por necesidad biológica.

Ana Mª Ferrin

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