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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





GAUDÍ Y AQUILINO AMEZUA, MAESTRO ORGANERO



                       Si estas líneas fueran el inicio de una novela de William Faulkner, sin duda el sureño escribiría algo así:    
                  
Aquilino Amezua, un pionero...

                Y sería exacto, ya que fue un hombre con talento y reaños, aventurero, laborioso y portador del justo punto visionario que le permitía bordear el abismo sin despeñarse. Sin olvidar su presencia soberbia, que le procuró una vez viudo interesantes lances como el que provocó su marcha hacia Azpeitia desde Barcelona allá por 1892, dejando en manos de Lope Alberdi su taller constructor de órganos en la ciudad condal, donde vivía en el Pº de Gracia nº 126.


Imagen y firma de Aquilino Amezua


AMEZUA, UN GUIPUZCOANO CON DIPTONGO
(Citando a Jon Uriarte)



Publicado en Gaudí y Más. 17 de Diciembre de 2011


                          Tercera generación de una saga de maestros organeros, nacido en Azpeitia, Guipuzcoa, en 1847. Desde sus primeros años se interesa por los secretos familiares de la construcción de órganos. Secretos que va conociendo como aprendiz de su padre y sus tres hermanos mayores, al tiempo que se ve obligado a seguir los estudios de latín que su padre ha previsto para él con objeto de que curse una carrera universitaria. Aquilino no acepta la imposición y escapa a la orden paterna huyendo de casa a los 16 años y embarcando como polizón rumbo a La Habana donde tiene unos familiares, hazaña que no le durará mucho, pues los mismos parientes que lo reciben son quienes toman la decisión de devolverlo a España casi a vuelta de correo.  

                        De nuevo en casa no tarda en partir hacia Burdeos y de allí a París. En la capital francesa y gracias a la mediación del banquero vasco Alcaine intenta conseguir lo que llevaba años en  mente: entrar a trabajar en la empresa que el mítico organero Cavaillé-Coll tenía en el nº 15 de la Av. Du Maine. Pero el maestro francés tenía por norma no aceptar en su taller a familiares de otros organeros y no hizo una excepción con Amezua.

  
Organo de Aquilino Amezua para la catedral de Sevilla.1903

                      Según quienes lo conocieron, Amezua no olvidaría el rechazo mientras vivió, con la circunstancia añadida que él debió tomar por ofensa, de que en 1887 mientras se encontraba en Barcelona luchando para conseguir financiar, realizar e instalar el órgano para el Palacio de Bellas Artes de la Exposición Universal, su obra magna, en su propio pueblo de Azpeitia los responsables del Santuario de Loyola encargaban el órgano de la capilla a Aristíde Cavaillé-Coll. Para redondear el episodio, un dato interesante a destacar. El sacerdote organista de Azpeitia, José Ignacio Aldalur, llevaba años enemistado con Aquilino Amezua, su colega por generación y nacimiento, teniendo en cambio una excelente relación con Cavailé-Coll de cuyos órganos fue introductor en el País Vasco.  


                  Si Cavaillé-Coll aprovechaba para autopromocionarse cuando opinaba de órganos, como nos ilustra su escrito sobre el de la iglesia de San Pablo de Frankfurt: Es un órgano muy bello pero frío, como un alemán… Lo mismo que un soldado francés vale igual que cinco de otros países, un pequeño órgano francés vale más que uno colosal que sea de otro país… las técnicas publicitarias de  Amezua también eran impecables.


Fachada del Palau Güell en Barcelona. (A.Mª.F.)


Organo Amezua para el Palau Güell,1888. Restaurado en
 2011 por Albert Blancafort (A.Mª.F.)

                        Y patrióticas, como nos revela esta carta dirigida al párroco de San Juan al enterarse de que se iba a constituir una comisión para la compra de un órgano: … Les ofrezco mis servicios con más economía que los extranjeros…no se contenten ustedes con un buen órgano, sino que además puedan decir: es una obra española…El señor Güell, a pesar de que conocía perfectamente los órganos Cavaillé-Coll, y en sus viajes a Francia sus hijas se acercaban al establecimiento musical de esos señores a tocar algunas piezas, sabe muy bien que esos instrumentos están por debajo de los que fabricamos aquí y por eso el señor Güell nos encargó a nosotros el de su palacio de Barcelona…
                                                                      
                          Ahí precisamente, en el órgano que fabricó para el Palau Güell, reside el eslabón que une a Antonio Gaudí con Aquilino Amezua. La descripción relatada por Joan Matamala, el escultor de la Sagrada Familia ayudante del arquitecto, contando una conversación entre éste, el concertista Albert Schweitzer y el maestro Lluis Millet buen amigo de Gaudí, a propósito de las soluciones musicales que Gaudí tenía previstas para cuando el templo estuviese terminado, resultaba sorprendente. 


El maestro Lluis Millet, creador del Orfeó Català

                    Se sabía que  la gran pasión de Gaudí era la música, no obstante, la minuciosidad técnica que desplegó al contarle a Schweitzer sus proyectos, hizo que tanto el músico francés como el director del Orfeó Cátala, Lluis Millet, la comentaran con admiración. Lo que ellos no sabían era, en palabras de un antiguo ayudante, que mai passava un au prop de Gaudí a la cual  aquest no li arrenqués una ploma (1), en el sentido de que el arquitecto siempre estaba alerta para captar nuevos conocimientos que pudieran serle útiles, y en este caso, el informador de Gaudí fue sin duda Aquilino Amezua, instalado desde 1880 en el Paseo de Gracia barcelonés, con quien mantuvo largas conversaciones acerca de las innovaciones del instrumento estudiadas por el organero durante sus estancias en Francia, Inglaterra, Austria y Alemania.
                                                       
                     La confirmación de que Gaudí y Amezua se trataron estrechamente a propósito del órgano que el maestro vasco instaló en el Palau Güell, aparece en un libro publicado en 1890 (2). El entendimiento entre los dos hombres debió ser profundo, en ese libro el autor da cuenta de ciertos cambios hechos por el arquitecto en el entorno palaciego del órgano para mejorar su sonoridad. Ese encuentro entre ambos, Gaudí y Amezua, puede asegurarse que lo propició el arquitecto Jaume Gustá Bondía, amigo y condiscípulo de Gaudí, ya que entre 1876 y 1888 Gaudí se refiere a este colega en varias ocasiones, citándolo un par de veces en las páginas del Manuscrito de Reus (3) siendo ambos estudiantes.      
                      
       
Jaume Gustá Bondía

August Font Carreras
                       
                          Ese eslabón aparece en la vida de Aquilino Amezua al contratar un espacio de exhibición en la Exposición Universal de Barcelona en 1888, para exponer un órgano monumental. Fue una gran satisfacción para él conseguir que le adjudicasen el acristalado umbráculo destinado a Sala de Fiestas, durante cuyas gestiones entró en contacto con el responsable de la construcción y es aquí donde aparece en escena Jaume Gustá Bondía, el arquitecto del Pabellón. La buena conexión entre ambos hizo posible que Gustá Bondía hiciera el plano de la caja del órgano para integrarlo perfectamente en el proyecto general del Umbráculo, mientras Amezua aplicaba todos sus conocimientos aprendidos en las principales firmas internacionales –aparte de un esfuerzo económico notable- con el objetivo de construir un órgano colosal, mayor y mejor que cuantos hasta el día se hubieran construido y que se saliese de los estrechos moldes a que todos se habían venido sujetando.   

                        Pero las turbulencias de finales del siglo XIX, culpables de tantas guerras con sus consiguientes desastres, se cebaron en las obras de la Exposición. Cambios de dirección que se traducían en cambios en la construcción de los pabellones, sustituciones de arquitectos, traslados de los expositores. Debatiéndose en ese barullo y luchando contra el plazo de inauguración, el organero Amezua se vio trasladado desde el Umbráculo hasta el nuevo Palacio de Bellas Artes, debiendo entenderse con el nuevo arquitecto, August Font, quien decidió dar un giro al mueble proyectado por Jaume Gustá Bondía transformando el instrumento para encajarlo en el nuevo edificio, ante la desesperación de un Amezua agotado por tanto esfuerzo y dinero malgastados.  


Al fondo el órgano de Amezua para la Exposición Universal de Barcelona.1888
                                   
                                El desarrollo de la situación puede contarse en unas líneas, pero queda a cargo del lector aquilatar lo que debió significar todo aquello en inversión monetaria y trabajos añadidos, para el pequeño empresario que intentaba abrirse paso entre las firmas internacionales potentes y ya consolidadas, viéndose obligado a transformar a su cargo aquel órgano gigantesco con su retahíla de jornales en nuevos planos y tubos para recomponer el proyecto,  calibrando las condiciones acústicas distintas de un nuevo mueble para un entorno diferente, con sus correspondientes montes y desmontes, traslados y montajes. 

                        Cuando por fin acabó la instalación, el maestro organero se sentó ante la consola. Colocó sus manos sobre el teclado, presionó con sus pies los pedales del instrumento y por los tubos de acero, el fieltro de las zapatas, la badana, las lengüetas, corrió el oxígeno naciéndolo a la vida. Se levantaron las tapas de los conductos dando paso al viento que hizo vibrar las membranas, viento que fue paseándose por las maderas de cedro y roble francés, rodeando las fuertes vigas construidas en pino hasta penetrar los caminos secretos del mueble/vivienda donde habitan las notas, liberándolas, expulsándolas hacia las nubes, devolviéndolas a quienes las escribieron, Bach, Mozart, Haendel, Beethoven. Para Amezua fue la gloria, ya no importaba que casi estuviera en bancarrota. Todo lo pasado había valido la pena.

        
Neil Cowley en el órgano de Santa Mª del Mar 2003 (A.Mª.F.)


                        Tras la Exposición, el Palacio de Bellas Artes se convirtió durante 50 años en el lugar preferente para los actos culturales de la ciudad. Bombardeado durante la Guerra Civil, fue demolido en 1942 y el órgano quedó depositado en unos almacenes municipales, de donde fue rescatado en 1955 por el compositor Antonio Alberdi, hijo del socio de Amezua, que lo desmontó y llevó sus tubos a la iglesia de Santa María del Mar. El músico y profesor norteamericano Neil Cowley, organista desde los años ochenta de esta iglesia también conocida  como la Catedral del Mar, recuerda haber visto durante años los atados de tubos del órgano de Amezua guardados en el pasadizo que unía el templo con el Fossar de les Moreras antes de derribarse para construir la actual plaza. Hoy un pebetero situado a la misma altura de la pasarela parece recordarla con su curvatura.


Vista de la pasarela cubierta que unía Santa Mª del Mar
 con el Fossar de Les Moreres. 1928

Pebetero Fossar de les Moreres apuntando a la antigua pasarela

                     No continuaremos el episodio. Aquí solo nos detendremos para mostrar la circunstancia de la colaboración que vivió Jaume Gustá Bondía con Aquilino Amezua y que debió servir de puente para contactar con Antonio Gaudí en el Palau Güell. El arquitecto de la Sagrada Familia acondicionó el salón del palacete para lograr una mayor sonoridad del órgano subiendo hasta 15 metros los tubos, algo inusual. De esos encuentros y conversaciones salió la gran información que demostró Gaudí cuando habló con Schweitzer de sus proyectos musicales para la Sagrada Familia. 

                     Otra intervención muy propia de Gaudí, fue la que decidió al observar que las piernas de Isabel Güell López moviéndose al compás de los pedales, propiciaban que el borde de la falda se agitara mostrando a intervalos los tobillos de la joven de dieciséis años. Esa visión, de gran atrevimiento para la época, potenciada por quedar enmarcada con la baranda de mármol que separaba el órgano de la capilla y el salón, hizo pensar al arquitecto que debía buscarse una solución y de ella trató con el padre de la joven, Eusebio Güell. Hablaron de que lo más fácil era poner una cortinilla, pero eso no acababa de satisfacer a Güell, porque, ¿Y si alguien la movía y dejaba al descubierto las piernas? Gaudí estaba ya deseoso de terminar aquel primer trabajo y dio con la solución definitiva. Haría una cortina que nadie pudiera descorrer. 


                            De mármol.


Entre el órgano y los invitados, una cortina muy especial para tapar los tobillos de las concertistas.
(A.Mª.F.) 2011

Ana Mª Ferrin ©   


(1) En castellano: Nunca pasa un ave cerca de Gaudí a la que éste no le arranque una pluma. 


(2) Órganos Eléctricos de la Exposición Internacional de Barcelona. Aquilino Amézua, por Noalis. (Según algunos autores, un seudónimo del mismo Aquilino Amezua) 1890. Imprenta. P.Ortega

(3) El llamado Manuscrito de Reus consiste en una carpeta con tapas de cartón donde Gaudí guardó una serie de notas y escritos diversos entre 1873 y 1879 con dibujos, medidas, tarifas, pensamientos y proyectos. 


8 comentarios:

  1. MAGNIFICO ARTICULO.
    SEGURO QUE ESTE VA A INTERESARLE.

    http://antiguosalumnosdominicos.blogia.com/2011/121901-el-organo-del-santuario.php

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  2. Estupendo este artÍculo dedicado al organero español más sobresaliente de toda la historia.
    Únicamente divertir un pequeño error: Aquilino Amezua no se instaló en Barcelona en 1870, sino entre 1880 y 1881. Hacia 1870 es posible que regresara de París, para instalarse con su familia Valencia, donde residió hasta trasladarse a la Ciudad Condal. Uno de los primeros órganos instalados en Barcelona (si no el primero) fue el de la iglesia de Santa Ana, en 1877. Éste fue construido todavía en Valencia, así como también el de la iglesia de Belén (1881).

    Juan Ramón Méndez Cano

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  3. Hola Juan Ramón.
    Gracias por visitar el blog y por lo concreto de su puntualización. Entiendo que es usted conocedor de la biografía de Aquilino Amezua, lo que sería buena cosa pues sus datos personales no abundan. Ciertamente 1870 se trata de un error de picado, mi intención era escribir c.1880 como fecha de su posible ubicación en Barcelona. Gracias por el aviso y paso a rectificar la errata.
    En mi misma línea, usted se refiere a 1880-81 mientras otros autores como Elizondo Iriarte la sitúan en 1882-1884 y todos pueden estar en lo cierto. Sin embargo algún texto al que he tenido acceso la fija con posterioridad y eso si que ya no sería posible, porque en enero de 1883 al enviar el presupuesto de un órgano para la iglesia de San Nicolás, en Bilbao, el organero hace constar: Aquilino Amezua. Barcelona.
    Como usted sabrá, hasta ahora la fecha en que Aquilino volvió a España ya casado con una joven francesa, no está clara. Sí lo está que fue a Valencia donde residían sus hermanos Juan Prudencio y José Hermenegildo y que con ellos empezó su colaboración yendo y viniendo para sus contactos con diversos clientes del país. De todos modos, años antes de su primera instalación en Barcelona en el pasaje del Reloj, Aquilino ya había construido varios instrumentos en Catalunya. Además de los que usted reseña, según mi información también debe incluirse en 1881 el de la iglesia de las Salesas de Barcelona, obra donde por cierto también colaboró Antonio Gaudí con el arquitecto Joan Martorell.
    Lo dicho, agradecida por la información y si desea cambiar alguna impresión más extensamente puede escribirme a amf2010blog@gmail.com y será un placer comunicarme con usted. Ana Mª Ferrin

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  4. Hola Ana Mª:
    Qué más quisiera yo que ser un conocedor de la biografía de Aquilino Amezua. Mi interés sobre el organero vasco surgió hace poco más de un año, cuando empecé a indagar sobre el órgano que construyó Amezua para la capilla de la Virgen de los Desamparados de Valencia. Aunque ya no existe, marcó un hito en la historia por ser el primer órgano eléctrico instalado en España, y el primero de estas características construido por un organero español (1887-1888). Unos meses después, con motivo de la Exposición Universal de Barcelona, Amezua instaló el monumental órgano del Palacio de Bellas Artes, también eléctrico, que (según me he informado a través de un organero del País Vasco), entre otras cosas destacó por ser el órgano eléctrico más grande del mundo de su tiempo. Las exageraciones de Aquilino Amezua son también monumentales, pero esto último debe ser del todo cierto.
    Por el momento tengo alguna información interesante recopilada sobre Aquilino Amezua, aunque en muchos casos es muy contradictoria. Gracias a ciertos contactos que he ido estableciendo principalmente en el País Vasco, habría que cuestionar casi todo lo dicho hasta la fecha sobre Amezua, incluida la obra de Esteban Elizondo Iriarte. Tengo entendido que durante este año de 2012 en el País Vasco van a publicar varios artículos y estudios con motivo del centenario de la muerte de Aquilino, los cuales espero ansiosamente. Ya le tendré al corriente cuando me entere de algo.
    No obstante, retomando el hilo de sus últimos comentarios, considero que tendríamos que considerar ciertas cuestiones muy importantes.

    —Si el presupuesto para el órgano de la iglesia de San Nicolás de Bilbao data de 1883, es seguro que fuera redactado en Barcelona. Aquilino Amezua residía allí, mínimamente desde el verano de 1881, en Paseo de Gracia 40; la dirección correspondiente al Pasaje del Reloj nadie sabe de dónde ha salido, ni siquiera el Sr. Elizondo.

    —Coincido en que todavía no está clara la fecha en que volvió Aquilino de su peregrinaje europeo. Tampoco está claro cuál fue su itinerario, pero el orden que se nos ha descrito hasta ahora y su vinculación con los organeros con los que supuestamente se relacionó, según me han recalcado con bastante insistencia, raya más con la fantasía que con la realidad.

    —Cuando Juan Amezua abandonó Azpeitia entre 1870 y 1871, lo hizo con su señora esposa, y sus hijos José Hermenegildo, Aquilino y Mª Dolores. El hermano mayor, Diego falleció en 1868, y Juan Prudencio se quedó en Azpeitia, donde continuó trabajando por su cuenta. El organista azpeitiano Ignacio Uria, establecido a principios del s. XX en Gijón, decía haber trabajado en su taller hacia finales del s. XIX.

    —El casamiento de Aquilino Amezua con la francesa Luisa Planchón es muy probable que coincida con el establecimiento de Amezua en Barcelona en 1881. Según las informaciones que me han hecho llegar, Amezua, cuando se casó, debía tener alrededor de 35 años, y para entonces Luisa Planchón llevaba ya tiempo residiendo en Barcelona con su madre y uno de sus hermanos. Quizás un rastreo por los libros sacramentales de las parroquias de Barcelona nos haga salir de dudas.

    —En cuanto a la fecha de instalación del órgano de las Salesas de Barcelona, es posible que pueda haber alguna pequeña variación. Esto suele ocurrir en ocasiones bien porque se cita la fecha del presupuesto, bien la de la presentación del instrumento en el taller una vez terminado, o bien el acto inaugural, una vez instalado el órgano en su lugar de destino. Los años correspondientes a los órganos de Santa Ana y de Belén hacen referencia a su inauguración. Este criterio es el que sigue El Sr. Esteban Elizondo Iriarte en su tesis con toda rigurosidad.

    Disculpe, pero creo que me he enrollado mucho. Saludos.

    Juan Ramón Méndez Cano

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    1. Lo dicho, Ramón. Felicidades por su seguimiento de la biografía de Amezua, todo un personaje. A.MªF.

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  5. Enhorabuena por el artículo. Maravilloso

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  6. Buenas tardes:

    Soy el autor de uno de los artículos en homenaje a Amezua que menciona D. Juan Ramón y que aparecerán, si todo va conforme a lo previsto, en otoño. El artículo versará sobre la estética de sus órganos.
    El artículo de Dª Ana Mª Ferrín me ha parecido excelente.
    Para conmemorar el centenario de Amezua, he abierto una página en facebook donde voy a ir recopilando información y fotografías de órganos de Amezua que he ido visitando y otros que conozco gracias a referencias de varios informantes. La página se inicia enlazando este artículo, precisamente: http://www.facebook.com/pages/Aquilino-Amezua/237168343023255?sk=wall&filter=1
    Lo primero, he de decir que llevo escuchando órganos de Amezua desde mi más tierna infancia (en mi bautizo sonó el que construyó en 1904 para la catedral de Valladolid) y después, al despertarse mi afición por el órgano y realizar estudios de interpretación este instrumento, he tocado en no pocas ocasiones órganos suyos o de su escuela (he tenido el placer de biografiar a su discípulo vallisoletano Quintín Rufiner, en un libro de reciente aparición).
    D. Juan Ramón ¿ha podido leer el folleto de "Grandes órganos eléctricos de la Exposición Universal de Barcelona"? En él se describe muy minuciosamente el sistema eléctrico del órgano de la Expo de 1888, algo de lo cual, Esteban Elizondo no hace, por desgracia, mención en sus tesis doctoral (incluso publica una información de que tal órgano de 1888 era, en el momento de desmantelarlo en 1943, mecánico menos el Teclado de Ecos), lo cual es cierto, pero ha producido problemas al pensar muchos que era así desde el origen; en realidad, el órgano de 1888 era totalmente eléctrico en origen y más tarde, en 1907, se rehizo en mecánico (lo que se pudo, el teclado de ecos tenía los tubos a distencia y era imposible) por parte del organero barcelonés P. Xuclá.
    Hay una copia del indicado folleto, que también cita el órgano de los Desamparados de Valencia en el Archivo del Santuario del Loyola y en el de los PP. Agustinos de Valladolid, el cual he consultado. Tengo entendido que D. Esteban Elizondo está trabajando para editar los escritos de Amezua en conmemoración de su centenario.
    En la fotografía del órgano de 1888 que se ofrece en este blog, el órgano ya ha sido reformado por Xuclá, quien además de reformar el sistema de tracción de notas del instrumento, retiró la trompetería horizontal original (que, como argumento en mi artículo citado, estaba, por la disposición de juegos dentro de las divisiones de registros del órgano, aparentemente pensada para producir un impresionante efecto estereofónico) y añadió dos cuerpos en los laterales de la caja, seguramente para ampliar la división de los registros del pedalero, división un tanto modesta para tal órgano en origen.
    Del órgano del palacio Güell, desmantelado en 1936, se conservan sólo la mecánica y los tubos del pedalero en secreto eléctrico, cuya distribución realizó Gaudí. El resto desapareció en la guerra. El órgano actual del palacio es de Blancafort.
    Saludos y gracias por tan buena información
    Juan L. Sáiz

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    1. El órgano del Palau Güell no fue desmantelado en 1936, lo fue en 1994. En 1936 solamente se confiscaron la mayor parte de los tubos metálicos, de estaño. En 1994 se retiró la caja con todo su contenido y los grandes tubos de 16' dispuestos en su frente. El espacio liberado lo ocupó un pequeño órgano de Gabriel Blancafort de 1966, procedente de Sitges.

      Josep Maria Escalona i Canyet
      Autor del libro L'orgue a Catalunya (Generalitat de Catalunya, 2000)

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