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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





GAUDÍ Y LA PIEDRA: UN MÁGICO ACUERDO



                   He comprobado que muchos admiradores de la obra de Antonio Gaudí ignoraban que él fuese el tercer arquitecto al que se le encargó el proyecto de la Sagrada Familia. Remontándonos al inicio de la obra, el técnico original y autor del primer proyecto del templo, quien colocó el 19 de marzo de 1882 la primera piedra y llevó hasta media altura la construcción de la cripta, fue el arquitecto diocesano natural de Murcia, Francisco de Paula del Villar Lozano, (1828-1901). Un año y medio duró tan sólo su colaboración ya que acabó presentando su dimisión a la Junta de Obras a finales de 1883.


El pilar conmemorativo de la 1ª piedra en la Sagrada
Familia con la corona papal, las llaves de San Pedro y la
fecha, 1882, rematado por un tedero. 2012 (A.Mª.F.) 


 LA PIEDRA. PIEL Y MÚSCULO
DE LA SAGRADA FAMILIA



Publicado en Gaudí y Más. 9 de Febrero de 2012

                
                     Después de varios desencuentros, cuando se le advirtió al arquitecto Del Villar que dado el coste que suponía labrar las piedras por todos lados para realizar las columnas, la obra se abarataría notablemente si rellenaban de mampostería el hueco de las mismas teniendo en cuenta que la resistencia de la obra según opinión de los peritos consultados no iba a resultar perjudicada, Del Villar no consintió en modificar su proyecto constructivo, argumentando que tenía la convicción de que ese cambio restaría a la obra la solidez con que él la había proyectado y presentó su renuncia a continuar con la dirección de las obras.

                La relación no terminó aquí. Del Villar declaró que se mostraba indignado porque le habían hecho perder el tiempo privándole de  ganar sus honorarios, argumento rebatido por el promotor de la obra, Josep Mª Bocabella, declarando que el arquitecto se había brindado a dirigir las obras ofreciendo gratuitamente su trabajo. El episodio tardaría unos años en quedar zanjado, años en los que se alternaron amenazas de Del Villar a Bocabella, un acta notarial, artículos de prensa y una Carta al Director de El Diario de Barcelona, entre otras  idas y venidas.


Vista del inicio de la construcción con los sillares de piedra dispuestos en el
solar. 1882 (Colecc.A.Mª.F.)
Estado de las obras de la cripta cuando Gaudí tomó la dirección. c.1883

    Los andamios de madera de la Sagrada Familia, un siglo atrás. En primer
                 término, la polea de la grúa. c1910 (Colecc.A.Mª.F.) 


                     El promotor Josep Mª Bocabella ofreció entonces la obra al prestigioso arquitecto Joan Martorell. Pero al parecer, Martorell  había sido uno de los expertos en aconsejar al promotor la utilización de mampostería para las columnas del templo y le parecía poco ético aceptar el encargo tras la dimisión de su colega, por lo que  declinó la oferta recomendándole a Bocabella un ayudante que tenía en su estudio, el joven Antonio Gaudí.

               Entender cómo pudo acceder el joven Gaudí a recibir el encargo de la Sagrada Familia, sin más credenciales constructivos que haber levantado una nave industrial en Mataró (El Capricho de Comillas y la Casa Vicens de Barcelona las inició ese mismo año, por lo que no podían contar como currículum), no será difícil si sabemos que llevaba anexa la intervención entre onírica y milagrosa, de una tía de Bocabella. La tía Joaquima, que había contado a su familia un  sueño en el cual un arquitecto con los ojos azules era el que  levantaría el templo de la Sagrada Familia. Por eso, cuando Martorell estando en su estudio con Bocabella se dirigió con él hacia la mesa donde el joven ayudante trabajaba en unos planos y Gaudí levantó la cabeza, fijando en ellos sus ojos de un brillante color celeste, no hubo necesidad de más explicaciones. La Sagrada Familia había encontrado a su arquitecto definitivo.   
                                   
Josep Mª Bocabella, el librero e impresor promotor de la
construcción del templo. Cuadro de Alex Clapés realizado
                 a  partir de la mascarilla mortuoria.


Francisco de Paula del Villar y Lozano, primer
arquitecto de la Sagrada Familia en 1882-1883
  
Joan Martorell, el segundo arquitecto a quien se le ofreció
la construcción del templo.


Antonio Gaudí recién recibido el título de arquitecto, en
la portada de la biografía de Ana Mª Ferrin. Foto coloreada
para el libro por el estudio de Jaume Nos. Barcelona 


               Continuando  con la historia, Gaudí abordó el sencillo proyecto de Del Villar dándole un giro completo poco después, presentando como alternativa a la Junta de Obras su idea de un templo como el que hoy conocemos. Teniendo en cuenta que si Del Villar había dejado la obra por no contar con medios suficientes para construirla exclusivamente a base de piedra, mucho menos se podía acometer un proyecto de las dimensiones del nuevo templo de la Sagrada Familia como hoy lo conocemos, Gaudí se arriesgaba a una negativa.

                     Aún así Gaudí supo captar la realidad, aceptando las condiciones de mampostería propuestas por el promotor de la obra Josep Mª Bocabella y logrando con ello la aprobación de su proyecto, trabajando sin las columnas de piedra con varias caras talladas como hubiera sido su deseo. La historia de estos dos hombres, Gaudí y Bocabella, empeñados en financiar y levantar sin medios previos una obra de tales dimensiones, tiene mucho de homérico. A partir de hacerse cargo de la obra, el arquitecto inició un idilio con la piedra estudiando minuciosamente las distintas calidades, compaginándolas y poniendo en cada lugar lo mejor que estaba a su alcance.

El proyecto de Fº de Paula del Villar. 1882

Recreación del proyecto de Gaudí. J.Cunchillo
                        En la Sagrada Familia el observador atento suele pararse numerosas veces para especular en qué tipo de piedra empleó Gaudí para los diferentes elementos, y ahí van los principales

                         En la cripta, los escalones se realizaron en granito ull de serp (ojo de serpiente) y las barandillas y zócalos en piedra de Figueras. La mampostería de la cimentación y el relleno de los paramentos exteriores del templo en piedra del Garraf y el exterior en piedra de las canteras de Montjuich.  Las esculturas de la fachada del Nacimiento en piedra de Lérida y los paramentos interiores en piedra traída de Vilafranca. Las palomas y el pelícano en alabastro.

La cantera de Montjuich c.1915
http://totbarcelona.blogspot.com/2011/03/la-cantera-de-montjuic-o-el-pantano.html

El ciprés de la fachada del Nacimiento

El pelícano con sus crías situado en la base del ciprés. 
Las columnas del ábside antes de cerrar
las cubiertas del templo. 1999 (A.Mª.F.)

                          Desaparecido Gaudí, se continuó el proyecto echando mano de las directrices que había dejado para el interior. Así, el gres de las canteras de Montjuich que ya se explotaban en la época romana siguió siendo la piedra más emblemática, y nos contempla envolviéndonos con su fortaleza, desde el Nacimiento de la fachada del mismo nombre hasta las columnas inclinadas de La Pasión. Se cerraron a la extracción sobre 1950, aunque afortunadamente quedan por ahí reservas de material que esporádicamente se donan  para continuar las obras y también aparecen de vez en cuando bloques procedentes de algunos derribos que acaban en el templo, como sucedió con las columnas de seis lados de la nave central.

                  Yendo a fuentes eruditas, diremos que esa piedra es un gres de gran dureza. Se trata de una roca sedimentaria detrítica siliciclástica. Mineralógicamente está formada por granos angulosos de cuarzo, feldespato, fragmentos de rocas, y minerales minoritarios como moscovita, turmalina, etc. En cuanto a la textura, los granos están unidos con cemento silíceo microcristalino. En general, esta roca se puede clasificar como un gres silíceo o una litarenita silícica, dado que contiene una elevada proporción de gránulos líticos.

De iz a der, tres columnas: pórfido iraní con su
rosa característico, oscuro basalto y granito
En los talleres Juyol, de Esplugas, Barcelona, trabajando
en el cáliz de granito para el interior de la Sagrada Familia (A.J)

                        De basalto se construyeron las ocho columnas de diez lados que rodean la nave transversal y con pórfido iraní las cuatro columnas de doce lados que soportarán el peso del gran campanario central de 170 metros.

                           Estas columnas las trabajaron durante años diversos canteros. Entre los más determinantes, la empresa de Alfons Juyol, con una historia de más de 125 años y cuatro generaciones al servicio de la arquitectura más reconocida. En pleno modernismo la firma Juyol colaboró en obras de Doménech i Montaner, Puig i Cadafalch, y desde hace 20 años, en la Sagrada Familia. También Manuel Mallo, ya desaparecido, tiene un puesto en la historia de la cantería del templo. Vino desde Rábade, en Lugo, a la Sagrada Familia hace cuarenta años buscando la pista de un preciado hilo de sierra para su taller y salió de allí con una serie de encargos que fueron transformando la geología en magia.
 


                  




1999. Manuel Mallo en su factoría con la maqueta del puente de la
Pasión y con diversos fragmentos de piezas para la S.Familia.
Vista de los capiteles, como corazones, esperando su traslado. (A.Mª.F.)

                         En la fachada de La Pasión predomina la piedra de La Floresta, una comarca de Les Garrigues, Lérida, en ella se esculpieron todas las esculturas con excepción de las realizadas en mármol travertino: La Flagelación, La Verónica, y la niña situada a su izquierda, la ménsula donde aparecen las letras Alfa y Omega, los apóstoles Felipe, Tomás, Bartolomé y Santiago el Menor colocados a media altura de los cuatro campanarios de la fachada y el Espíritu Santo que vemos bajo el puente entre torres.

                  Una anécdota simpática. En el pueblo lucense de Cádavo-Baleira se instaló como elemento escultórico en una de las plazas de la localidad, un capitel gemelo a los de la Sagrada Familia estimulando la controversia entre los vecinos, que se dividieron entre partidarios y detractores de la obra.        
  

1999.Matilde y Odón Pérez vecinos de Cádavo-Baleira, posan junto al
capitel adquirido por su localidad a la S. Familia de Barcelona (AMªF)

             No podía haber sucedido algo diferente, tratándose de Gaudí.




Ana Mª Ferrin

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