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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





LA PEDRERA, SU BUHARDILLA Y BARBA CORSINI ( 2ª PARTE )


                    
                      Hagamos una concesión a la imaginación. Josep Mª Jujol oficiando de generación puente entre su maestro Antonio Gaudí y su alumno Francisco Juan Barba Corsini, fundiendo armoniosamente presente y pasado  para recrear un ambiente flotante, de gran bienestar, en las buhardillas de La Pedrera. Deshaciéndose de la ley del ángulo recto y con sólo un millón de pesetas, en un año, Barba Corsini cuajó una serie de apartamentos numerados del 1 al 14 dándoles trece soluciones distintas -saltándose el 13 por aquello de las supersticiones- e incorporando una serie de innovaciones en arquitectura interior. Entre otras el ladrillo refractario, la ventana pasaplatos como nexo entre cocina y comedor, el panel tapavistas giratorio, el puf moruno forrado de rizo al que añadirá un respaldo, más los parterres de plantas interiores. En blanco, negro y rojo quedaron listos los primeros apartamentos del país, espacios singulares volcados sobre la ciudad con sus terrazas sinuosas de las que un humorista escribió: - ¿Un perro? Que se olviden de tener un perro estos inquilinos. En todo caso, una serpiente.




Las sinuosas terrazas de La Pedrera, aptas para serpientes. 2012 (A.Mª.F.)


  ESTROFAS DE PIEDRA Y AGUA

Publicado en Gaudí y Más. 19 de Abril de 2012


                          El encargo le llegó a través del administrador de La Pedrera, gracias precisamente a que dicho señor tuvo ocasión de conocer los dos edificios que en esos momentos se encontraba construyendo el arquitecto en el nº 34 de la calle Tavern, en Barcelona. Era su primera obra completa. Dos edificios de apariencia sencilla, destacando el ladrillo visto y la piedra aplacada que aportaban una tonalidad cálida al conjunto, realzada por el toque de color en los toldos y los bajos azul cobalto de las terrazas.   


                     Los influyentes fundadores de Amigos de Gaudí, César Martinell, Lluís Bonet Garí y el vizconde de Güell, visitaron con reservas el apartamento de muestra y salieron de allí dando su respaldo al proyecto. La notoriedad internacional no tardaría en aparecer al publicarse en la revista norteamericana Interiors un reportaje de Peter Harden. De la espléndida aventura que tanto significó para Barba Corsini sólo quedan las fotografías de Francesc Català Roca, pues desgraciadamente todos aquellos apartamentos del que es hoy uno de los símbolos de la ciudad se destruyeron en 1995. –Me aseguraron que respetarían uno o dos para dejar testimonio en la historia de La Pedrera–recordaba emocionado durante la entrevista-, pero los destruyeron todos.  


El pueblo de Binibeca Vell, Menorca. 1966-1972




Proyecto y chalet, construido en Cadaqués para el doctor Pérez del Pulgar. 1957-58


Otra vista del chalet P. del Pulgar en Cadaqués. http://www.docomomoiberico.com   
  
                    De entre sus realizaciones más notables, como admiradora de su obra me atreveré a llamar la atención de los interesados sobre el trabajo que realizó en el pueblo de Binibeca Vella, en Menorca, en las 160 viviendas del puerto de Mahón y en el chalet construido en el mismo lugar para el doctor Pérez del Pulgar, más el levantado en Algeciras, con sus elementos de cobre en las cubiertas y la construcción compuesta a base de módulos exagonales. En las Dos Casitas de Cadaqués vivió una experiencia curiosa. Había proyectado las viviendas con un determinado enfoque y una vez en el terreno comprendió que nada de lo hecho para aquel paisaje valía, el lugar pedía otro diseño (*). Limpiando el lugar donde debían ubicarse, con ayuda de un bastón dibujó in situ ambas construcciones que más tarde pasaría a planos después de romper los que ya tenía acabados. Siempre, buscando crear ambientes en los que por dentro y por fuera apetezca vivir. 



En cuatro cuerpos, a la derecha, edificio en el puerto de
Mahón, Menorca. 1977-1981 


Interior de una de las viviendas en el Puerto de Mahón.

Dos casitas. 1964.  Cadaqués. Un reto por lo escarpado del terreno
1967. Escalando el terreno e integrados en el colorido del paisaje, los 32
apartamentos de La Molina, Gerona, eran una de las obras preferidas de B.C.


                             Y si el edificio de 32 apartamentos construidos en la estación de esquí de La Molina, en Gerona, tenía las barandillas pintadas con diversos tonos de verde para diluirse en el paisaje, con unas terrazas presentadas de forma que preservaban la intimidad de cada vivienda, los edificios industriales o de ocio levantados por él tenían un sello distintivo que no olvidan quienes trabajaron ellos o los tuvieron en su vecindad, así los laboratorios Fher de Malgrat o Boehringer de Sant Joan Despí y el cine Victoria de L'Hospitalet, en Barcelona.       
  
                             Con su mente brillante y más atrevido en sus juicios que diez años atrás cuando conversé con él la primera vez, Francisco Juan Barba Corsini falleció en 2008, unos meses antes de cumplir los 92 años. En 2005 acudió con su esposa a la presentación de mi libro Regreso a Gaudí’s Place en el Oratorio de Sant Felip Neri, dejándome un sentimiento de gratitud porque lo hizo con gran dificultad y mucho coraje, apoyándose en las dos muletas a que lo llevó un desafortunado  masajista que le dañó el nervio ciático, postrándolo durante dos años en una silla de ruedas y cuyas secuelas aún soportaba. 


                             Mientras hablábamos, ordenaba en mi mente el manojo de temas diversos por donde se había movido, suficientes para escribir una biografía de lo más suculenta. La última vez que hablé con él en el verano de 2007 a propósito de un reportaje que tenía previsto dedicarle, seguía con esa misma discapacidad, pero colaborando a sus noventa años en el estudio de siempre con su hijo, lo que me hizo pensar que debía ser uno de los arquitectos en activo más veteranos.



 Arriba,edificio de los Laboratorios Fher rodeado de jardines, un concepto
 humanizado del edificio industrial. Abajo, escaleras interiores. 1963/64 



En compañía de Josep Mª Jujol, hijo, durante una conferencia. (FJBC)

                      Hoy su hijo Javier y su nieto Gabriel continúan la tradición familiar. Cuarta y quinta generación de arquitectos que siguen participando en la renovación de nuestro paisaje y a los que muy pronto dedicaremos un espacio (**)


Ana Mª Ferrin


(*)  Salvando las dimensiones del encargo, un problema similar se le presentó a Gaudí cuando después de un par de años proyectando en Barcelona el palacio episcopal de Astorga, informándose por libros y documentaciones sobre el entorno para lograr emplazarlo adecuadamente, al llegar a la capital leonesa y comprobar que la ciudad no respondía a la fisonomía de villa antigua que había imaginado, decidió que si seguía las pautas que traía, el palacio iba a quedar encajonado sin ninguna empatía entre la calzada romana y una catedral rojiza y renacentista, por lo que se deshizo de los planos que llevaba. Aislado en una habitación del Seminario, rehizo completamente el proyecto adaptándolo a lo que veía, armonizando su construcción con las murallas, el cielo, el paisaje en azul y blanco del monte Teleno y los edificios emblemáticos ya existentes en la ciudad.


(**) Varias imágenes proceden del libro Barba Corsini. Arquitectura, J. Ruíz Millet. Ed. Galería H21995

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