Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





GAUDÍ Y SU APRENDIZ RICARD OPISSO


                        Junto al escultor Joan Matamala, quizá sea Ricard Opisso Sala, pintor, ilustrador y caricaturista muy estimado por los coleccionistas del posmodernismo, uno de los colaboradores más jóvenes que tuvo Antonio Gaudí y al que no dejó de tratar hasta su final. De esa relación quedaron múltiples instantáneas de su día a día, los visitantes que recibía en el templo, estampas del entorno, incluida una última imagen, yacente, que le tomó tras estar cercano en sus últimos momentos. Fue también uno de los acompañantes más próximos en el trayecto fúnebre que le tributó la ciudad desde el Hospital de la Santa Creu hasta la catedral, y quien se enfrentó a los que se proponían profanar la tumba del arquitecto en la cripta de la Sagrada Familia durante la destrucción de las iglesias en 1936, consiguiendo disuadirlos (*).


Subido a la mesa de Gaudí, el  joven Opisso se dibujó atento al maestro
que le enseñó el oficio de delineante.

En pose despreocupada y arrogante inmortalizó
Picasso la juventud de Ricard Opisso


OPISSO, UN CRONISTA AVANT LA LETTRE



Publicado en Gaudí y Más. Mayo de 2012                    


                    Empezaremos por contar que Opisso, como la mayoría de quienes acompañaron a Gaudí toda su vida, era de Tarragona, igual que su padre, médico y escritor, contemporáneo y amigo del arquitecto, al que Opisso padre decidió enviarle a Ricard para que le hiciera de aprendiz con la esperanza de que en el estudio de la Sagrada Familia aprendiera un oficio. Porque a pesar de que el chico era un quebradero de cabeza a quien no había forma de hacer  estudiar, sí era un hecho que se pasaba las horas dibujando todo lo que veía.


                         - Mientras antes empiece, mejor-, le había dicho Gaudí a su amigo. Así, con sólo 12 años, Ricard Opisso hizo su entrada en la Sagrada Familia en 1892 y lo cierto es que tras los seis años que pasó junto a Gaudí haciendo  con buena disposición todo tipo de faenas que se le encargaban, consiguió formarse como delineante y ser apreciado por el arquitecto, que solía encargarle pequeñas gestiones de confianza.


Sentado, el padre de Gaudí, Francesc, tras él, el obispo de
Vic, Torras i Bages, y la sobrina de Gaudí, Rosita Egea
Gaudí, el obispo Torres i Bages y el canónigo Collell  


                      Pero no lo traemos aquí por las ocupaciones profesionales que desempeñó en las obras del templo. El interés de su figura viene a partir de los recuerdos que supo dibujar y más tarde escribir, de las interioridades desconocidas de cómo se construye un templo y cual era el comportamiento del maestro, algo de lo que ha carecido la historia. Es la verdadera crónica doméstica de un Antonio Gaudí privado, casi íntimo, lo que supo captar Opisso.


                     La primera anécdota de su paso por las obras fue la respuesta que le dio a su padre al volver a casa después del primer día de trabajo. Con la inocencia del niño que era, a la pregunta de - ¿Qué tal te ha ido el día?, un angustiado Ricard le respondió: -Bien, pero ¿Qué voy a hacer cuando se termine la obra?  


Unamuno, Maragall, Pijoan y Gaudí, por Opisso


Los ayudantes de Gaudí, Ramón Berenguer a la iz, y
el modelista Lorenzo Matamala con su guardapolvo.

A los 14 años Opisso tomó este apunte de Gaudí en su cama, debilitado
por el duro ayuno cuaresmal a que se sometió en 1894.

                    Varias oportunidades para demostrar su talento tendrían un primer empujón de la mano de Gaudí, que veía en la tendencia de Opisso a frecuentar la bohemia un mal camino para desarrollarse como pintor. Son numerosos los testimonios de las regañinas con que intentaba apartarlo de ciertas amistades, en especial los jóvenes desocupados que se reunían junto a los muros de la Sagrada Familia para comentar las últimas funciones de los cabarets, sus canciones, sus mujeres o los toros. 


                       En 1896 el arquitecto lo presentó en el Círculo de San Lluc  recomendándolo para que cursara estudios de dibujo. Aunque para el chico fue decisivo el aprender dibujo del natural, sólo eran desnudos masculinos porque la profunda inspiración católica del centro prohibía el desnudo femenino. Esta  circunstancia cambiaría en poco tiempo, porque a raíz de una exposición de alumnos del Círculo en la Sala Parés de Barcelona, Opisso conoció al pintor Utrillo que lo introduciría en el ambiente bohemio que se reunía en el café Els Quatre Gats junto a Picasso, Rusiñol, Mir, Casas, Nonell, la avanzada artística del momento. A través de sus nuevos amigos, la figura femenina más o menos explícita hizo su aparición en los bocetos de Opisso, tomada del natural en los varios espacios a los que acudía el grupo en el alegre Paralelo. 


Caballitos baratos. c 1900. Al fondo la Sagrada Familia

Un absorto Gaudí visto por Opisso
   
Aprendiz en la S.Familia
Primer dibujo publicado
por Opisso en la revista
Luz. ¿Su autorretrato?


                    De las muchas anécdotas que vivió Opisso junto a Gaudí, se cuenta que en una ocasión alguien le comentó al arquitecto haber visto a Opisso saliendo de uno de aquellos cafés-cantantes, de mala nota para la época. Con gran enfado, lo hizo venir a su presencia y al tenerlo delante le ordenó que  se arrodillara ante él, gritándole ¡Castifíquese!


                        Si los presentes adultos no supieron explicar el significado de la palabra, que relacionaron con ¡Purifíquese! o ¡Arrepiéntase!, menos aún resultaba clara para el Opisso de diecisiete años que, entendiendo vagamente que se le acusaba de algo referente a sus salidas nocturnas, permaneció   inmóvil de rodillas hasta que vio calmarse al maestro. 


  
Con su propietario Pere Romeu al frente, Opisso dejó estas
dos instantáneas del local  Els Quatre Gats, identificables
por los cuadros. Antes de 1900 la 1ª y después de 1900 la 2ª. 


                    Los años 1896 a 1900 fueron de gran actividad para el dibujante, que compaginaba su tarea en la Sagrada Familia con los estudios en el Cercle de San Lluc. Sin olvidar un tercer cometido, el más grato, su asistencia a las tertulias de Els Quatre Gats con sus correspondientes salidas hacia los cafetines de cuplés y coristas. Fue en ese último año cuando dejó de trabajar en la Sagrada Familia como ayudante preferente de Gaudí. Y como las motivaciones han sido contadas por diversas plumas desde ángulos distintos, las expondremos todas y que el lector elija. Dejando claro que ninguna es ofensiva para el artista, quien como ya dijimos, siguió contando con el aprecio del maestro al que visitaba regularmente.                           


                        



Tres imágenes de Picasso por Opisso. En la inferior a
 la iz, junto al pintor, un autorretrato del propio dibujante 


                     La primera causa de su marcha la tomaremos de unas declaraciones del propio Opisso refiriéndose al fallecimiento del arquitecto ayudante de Gaudí, Francesc Berenguer, a los 48 años: - Yo me fui de la Sagrada Familia porque Gaudí nos dejaba extenuados. El pobre Berenguer se quedó allí y así murió, de agotamiento-. La segunda versión nos la dejó el escultor Joan Matamala: - ...A raíz de la extinción del legado... que nos había permitido levantar el cuerpo principal de la fachada del Nacimiento...la Junta  se vio obligada a una reducción de los operarios...con esta causa dejó también su trabajo en el templo el dibujante Opisso, quien se dedicó de forma independiente a su vocación de ilustrador...Por su parte Alfred, el hijo de Opisso, contaba una curiosa explicación del episodio: - Gaudí le dio dinero a mi padre y le indicó que reservara dos camarotes para viajar a Palma de Mallorca"Donde acabaremos las vidrieras de la catedral -le dijo-. Y dormiremos en casa del obispo". A mi padre le entró pánico ante la idea de tener que viajar en barco y sobre todo, tener que dormir en casa del obispo. Cogió a un chico del barrio, metió el dinero en un sobre y le dijo: "Lleva esto al señor Antoni". Y dejó de ir a trabajar.


                      Entre 1901 y 1902 Opisso viajó a París donde frecuentó a Picasso y otros asiduos de Els Quatre Gats que ya iban situándose, además de conocer a famosos personajes parisinos de la época. A Picasso lo dibujó en numerosas ocasiones dejando aflorar de manera notable la personalidad del pintor, en cuanto a la serie dedicada muchos años después a su ídolo Tolouse-Lautrec merece un apartado de reservas a pesar de su calidad, ya que no está claro que lo conociera personalmente. 





Dos imágenes de Tolouse-Lautrec en los cafés de París
con sus habituales compañías, tomadas por Opisso. En
la inferior, a su derecha, Ignacio Zuloaga.



                    Las expectativas de Opisso en París no acabaron de cristalizar en encargos concretos, por lo que regresó a Barcelona donde se reanudaron sus contactos y poco a poco, entre exposiciones, carteles, dibujos y colaboraciones en revistas, se convertiría en un referente de la crónica gráfica ciudadana. Serían necesarios otros cuatro años para que la revista francesa Le Rire, le encargase un primer trabajo que a partir de entonces sería más o menos continuado.   



                 La versatilidad de temas y técnicas desplegados en su trabajo sirven para que nos hagamos una idea de por donde habría podido seguir su carrera de haber dejado en un segundo plano su carácter bohemio. Aún así la curiosidad de su mirada no dejó de explorar continuamente nuevos horizontes, incluido el humor gráfico subido de tono en el que participó con verdadera maestría, por lo que resulta imposible encuadrarlo en una sola categoría artística. En 1921 empezó a interesarse por los deportes y en ese campo, de nuevo pionero, su legado sigue atrayendo a coleccionistas entendidos, como fue el Presidente del Comité Olímpico, José Antonio Samaranch y en la actualidad el empresario hostelero Jordi Clos. 


Ricard Opisso, también dibujante de TBO


                    


Un C.F.Español campeón de Liga y el Barça marcando un gol, por Opisso. 
  
Otra visión de Opisso, espíritu libre de infinitos registros

                     En su hotel Derby Astoria, en Barcelona, el Museo Ricard Opisso nos muestra más de 200 ilustraciones que forman parte de la colección de Jordi Clos, iniciada cuando contaba 17 años. Un paseo por sus imágenes nos permite apreciar  épocas tan dispares como el París de Tolouse-Lautrec o una pareja, ella minifaldera, en plenitud de libertad. Es la ventaja de haber vivido, como Ricard Opisso, 86 años sin perder la curiosidad.


Ana Mª Ferrin


(*) La colección Opisso puede visitarse en el Hotel Derby Astoria. C/ París, 203. Barcelona
http://www.derbyhotels.com/es/notas-de-prensa/opisso-en-barcelona-1047.html
    La cercanía de Opisso a Gaudí puede leerse en Gaudí. De Piedra y Fuego de Ana Mª Ferrin: afejara.blogspot.com.es/2011/09/gaudi.html

6 comentarios:

  1. Este Blog me parece estupendo, su sencillez desde el punto de vista estético se compensa con la riqueza del contenido. Me gustaria recomendar este post a los estudiantes de arte para que conocieran al gran Opisso. Podía tocar todo.Lt.Shameful

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    1. Estoy con usted, podía tocar todo. La subsistencia acabó llevándolo por temas más fáciles en apariencia, pero sus apuntes y dibujos de Gaudí, Picasso o Rusiñol, o los de su época en París, unos esquemáticos y otros más trabajados, son soberbios y nos dejan entreveer a un artista completo.

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  2. Excelente comentario. Coincido. Es más: creo que puede servirle a cualquier estudiante de cualquier profesión porque es una lección de vida la de este "aprendiz" del genio de Gaudí.

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    1. Celebro que Opisso le haya interesado. Es de esos creadores, que con el tiempo, tengo la seguridad de que su talento irá tomando más valor.
      Saludos

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  3. Hermoso trabajo sinceras felicitaciones.

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    1. Gracias por visitar el blog y celebro que le haya interesado.
      Hasta pronto.

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