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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





CONTRA ANTONIO GAUDÍ



                               No, un creador jamás será un lingote de oro que agrade a todo el mundo. En el caso de Antonio Gaudí, entre los pioneros en descalificar su trabajo figuran los visitantes franceses de la Exposición Universal de París en 1909, a la que financiado por su amigo y mecenas Eusebio Güell el arquitecto había enviado planos, maquetas y fotografías de la Sagrada Familia seleccionando personalmente la estrella de la Muestra, una maqueta idealizada de lo que sería el templo una vez terminado. 


                                Con casi 3 metros de altura y policromada por Josep Mª Jujol, cuentan que la realización de la pieza, su embalaje y transporte del envío, más el alquiler de una gran sala en el Gran Palais de la Exposición, todo fue costeado por el conde de Güell que se gastó varios miles de pesetas de la época para ayudarlo.


Maqueta de la S.Familia policromada por Josep Mª Jujol. Mostrada
en la única exposición fuera de España realizada en vida de Gaudí

Eusebio Güell, el gran mecenas de Antonio Gaudí


“EL EDIFICIO MÁS HORROROSO DEL MUNDO”,


Publicado en Gaudí y Más. 30 de Junio de 2012


                               Pero el gran éxito que muchos esperaban para abrirle las puertas del mercado internacional, no se produjo. No es que fuese un completo fracaso, pero aún así, ni el público que visitó la sala, ni los profesionales, ni los críticos, se interesaron por aquello que se les mostraba. Para Gaudí no fue ninguna sorpresa, ya lo dejó claro con sus comentarios mientras preparaban el envío y sobre todo al final, cuando aleccionó al arquitecto que debía ir a París representándolo (*). Decididamente, de las dos opciones preferidas por el gusto francés de la época, el racionalismo amante de un clasicismo simétrico o las sensuales curvas del divertimento rococó, ninguna tenía nada en común con lo que les presentaba Antonio Gaudí, precisamente porque se trataba de un camino de imaginación sin límites.

                            Lo más duro que puede experimentar el creador al exponer su obra es la ausencia de opinión en quien la observa, la indiferencia, y nuestro arquitecto la sufrió hasta el tuétano por parte de Francia, lo que le llevó a reafirmarse en que todo lo que venía del Norte era de una ignorancia raquítica ante el auténtico arte, ese que jamás se nutre de las normas.


Josep Pla en sus tiempos de corresponsal

El filósofo francés Jacques Maritain


Rafael Puget, el industrial protagonista de la novela
de Josep Pla, "Un senyor de Barcelona".

                          La muerte del arquitecto en 1926 no modificó la opinión gala. En la Pascua del año siguiente visitaron Barcelona el escritor Henri Ghéon y los componentes de la compañía de teatro fundada por él, Les Compagnons de Nôtre Dame, dejando un amargo recuerdo en sus anfitriones por la actitud de desprecio e ironía que mantuvieron los artistas al ser llevados a visitar la Fachada del Nacimiento. Otro tanto puede decirse de la actitud del filósofo y teólogo Jacques Maritain unos años más tarde. Ninguna palabra de elogio, al contrario, alguna inconveniencia desagradable acompañada de valoraciones despreciativas, fue lo que escucharon las personalidades de la ciudad cuando aquella eminencia del pensamiento cristiano fue invitada a conocer la Sagrada Familia, igual que al hacerle entrega de un ejemplar de la biografía Gaudí escrita por J.F. Ráfols.
  
                             Pero no sólo estaban en contra nuestros vecinos del norte. Tiempo después, transcribiendo memorias y entrevistas de diversos contemporáneos de Antonio Gaudí, Josep Pla nos desvela que estos prohombres a caballo de los siglos XIX y XX, distaban mucho de apreciar las obras de nuestro arquitecto. La palma de las descalificaciones se la lleva el relevante industrial Rafel Puget, protagonista real de la novela de Pla, Un senyor de Barcelona. Según él, la personalidad de Gaudí era fatigante, estaba perturbada por un orgullo y una vanidad morbosos, inaguantables, que lo llevaban a realizar su arquitectura prescindiendo de todo lo contrastado hasta entonces como si esa ciencia, la arquitectura, se hubiera creado en el mismo momento en el que Antonio Gaudí hizo su aparición sobre la tierra: No puede hablarse del gusto de Gaudí, como no puede hablarse del gusto de las ballenas –razonaba, añadiendo-: Negando, como negaba, el Partenón y el siglo XVIII, el problema del gusto no existía para él.   


Henri Ghéon, escritor y fundador de Les
compagnons de Notre-Dame

La obra de Gaudí, Casa Batlló

El Palau Güell


La Casa Milà, La Pedrera

                                Creía Rafael Puget que Gaudí tenía la manía de imitar a la Naturaleza, a la vida cósmica, levantando unas construcciones donde los hombres pudieran llevar una vida místico/troglodítica. Según sus palabras, Gaudí no era un arquitecto de casas, lo era de grutas. Ni era un arquitecto de templos, lo era de selvas.  -Cuando visité la Casa Batlló –afirma en el libro de Josep Pla-, me pareció que soñaba. No había ni una sola línea recta, todo eran curvas. Los techos eran aspiradores, las formas copiadas de setas. En una de sus paredes había vaciado un hueco horizontal a lo largo de todo un pasillo para que la criada pasara tranquilamente con la cesta colgada del brazo.

                            Por otro lado, a Puget le parecía que Gaudí no era un católico romano, sino un católico selvático/primitivo, y que bastaba ver el Palau Güell, en la calle Nueva, para comprender que aquello no era un hogar, era una prisión. Contando que el arquitecto Font i Gumá aseguró en una ocasión que las barandas de hierro de la Casa Milá, La Pedrera, eran tan horribles que parecían amasijos de chatarra aprovechados del famoso  descarrilamiento ocurrido en el pueblo tarraconense de Riudecanyas, también aseguraba que el escritor Albert Llanas ironizaba sobre los pasillos de esas viviendas diciendo que eran  ...tan curvilíneos y serpenteantes que no permitirían a sus dueños tener un perro. A lo máximo, podrían tener una serpiente.


                            Las descripciones que Rafael Puget hacen del Antonio Gaudí hombre, también son de antología:  -A menudo me lo encontraba por la calle en zapatillas, comiendo naranjas y corruscos de pan seco. Ya viejo, cargado de espaldas, vestido de negro, con sus ojos azules. Tímido, esquivo y misterioso siempre a punto de doblar una esquina, me parecía un personaje de Dostoievski. 


Un chiste gráfico de la época representando La Pedrera como un
garage para zeppelines.


- Es extraño que no quemaran la Sagrada Familia.
       - ¡Es que no estaba acabada!


                             En cuanto a lo que el médico y escritor Font Torner, asiduo colaborador de la revista humorística Cu-cut, calificaba de precios desorbitados en los proyectos de Gaudí, nos queda de su pluma esta noticia satírica: El arquitecto Antonio Gaudí envía a las Hermanitas de los Pobres (monjas de una Orden benéfica), la tercera remesa de clientes a los que ha arruinado después de construirles edificios...

                             Posiblemente sea La Pedrera la vivienda más caricaturizada de la época, la que más veces  apareció en las viñetas de los humoristas. Son incontables las frases irónicas y los chistes producidos desde el principio por su revolucionaria construcción, cuando los canteros sentados en tablones sujetados con cuerdas se dedicaban a picar con sus mazas las juntas de los bloques de piedra, para unificarlas. Colgados de lo alto como si estuvieran en una cantera (en catalán, pedrera).   


El pintor castellonense Juan Bautista Porcar
  
A la izquierda, Antonio Gaudí hace una genuflexión para besar los pies de
Cristo. Tras él, con un vendaje en la nariz, Lorenzo Matamala


                           Una referencia a los famosos ojos azules que algún autor ha descrito como dulces, y muchos otros como fieros, no ha faltado en ninguna biografía que se precie. Del genio terrible que no permitía disensiones a los cercanos ni confianzas a los extraños, hay un largo catálogo. Por ejemplo, el recuerdo que guardaba el pintor castellonense Joan Bautista Porcar:  -...Un día me vio fumar durante una visita a las obras de la Sagrada Familia, y un poco alterado se dirigió a mí frunciendo el ceño y con sus ojos abiertos como el tigre del parque, me dijo: -“¡Es el cigarrillo lo que perderá a los valencianos!” Y desde aquel día me tuvo cierta manía.

                             En aquel tiempo Porcar tenía casi treinta años y asistía a una clases de dibujo cerca de la Catedral. Cruzaba delante del café Els Quatre Gats en el pasaje Montsió (establecimiento que aún existe), siguiendo su itinerario para coger sobre las nueve de la noche el tranvía de la línea 30 en la plaza de Urquinaona hacia la Sagrada Familia, la misma ruta que seguía Gaudí a su vuelta de la misa en Sant Felipe Neri.                  


                         -... Pero como era tan extraño conmigo -contaba Porcar-, yo lo temía y si podía lo evitaba. Un día coincidimos en la parada del tranvía, él iba con su ayudante Lorenzo Matamala, que llevaba la cabeza vendada porque tenía un cáncer de  nariz. Los dejé pasar y les pagué los billetes, pero aún así bajaron sin saludarme ni despedirse. Al día siguiente volví a encontrarme con Gaudí. Esta vez iba solo y después de saludarlo comenté la pena que me daba su amigo, aquel hombre sin nariz. Enfadado, me dijo alzando la voz: ¿Es que no es bonita una cabeza sin nariz? ¿Es que usted le pondría brazos a la Venus de Milo? Y a continuación empezó a hablar solo, venga a hablar, y aunque guárdenos Dios de contradecirle, yo le dije que su contestación me había sorprendido, porque más que helenista (por lo de Venus) yo a él lo creía franciscanista (por la caridad). Y él, huyendo de mí y acelerando el paso, me dijo: ¡Fot el camp!  (**)         


Portada del libro de George Orwell
  
George Orwell, gran cronista del siglo XX y autor de
tres libros imprescindibles. Rebelión en la granja, 1984 y
Homenaje a Cataluña.





                            George Orwell, que vivió nuestra Guerra Civil, cuenta en su libro de 1937 Homenaje a Cataluña lo siguiente: -...Por primera vez desde mi llegada a Barcelona fui a ver La Sagrada Familia, una moderna catedral y uno de los edificios más horroroso del mundo. A diferencia de la mayoría de iglesias de Barcelona no había sido dañada durante la Revolución.  Según el pueblo, se había salvado gracias a su "valor artístico". Pienso que los anarquistas demostraron mal gusto al no destruirla cuando tuvieron ocasión...





                          Por otra parte, son conocidas las declaraciones del diplomático y escritor Paul Morand, el autor de Crónicas del hombre delgado, Ouvert la nuit y Fermé la nuit. Antes de abandonar España después de un viaje que lo enamoró de la tierra andaluza a la que más tarde glosaría en El flagelante de Sevilla, comentó refiriéndose a las obras de Gaudí: Esta arquitectura solo puede ser obra de un loco -para añadir en un alarde de diplomacia, que-: Solo existe otra cosa tan horrible, el sonido de la voz de la mujer española.   


                        Soy mujer y española pero no entraré al trapo de esa última grosería del señor Morand, un autor exquisito y conocido por la elegancia de su estilo, que aquí derrapó sin que tenga nada que ver su homosexualidad. Pero en cuanto a sus líneas anteriores permítanme una carcajada bien sonora. ¿Gaudí loco? Quizá sí. Pero después de casi un siglo de su desaparición, 3.500.000 visitantes siguen cruzando los mapas cada año para vivir un máster de bienestar instantáneo a base de visitar sus obras. Mientras en contraste, la guasa: ¿Quién lee hoy las obras de Paul Morand?


Ana Mª Ferrin


(*) Las instrucciones dadas al arquitecto Jeroni Martorell ante la actitud que seguramente iba a encontrarse en París, no tienen desperdidicio: ..._En París no entenderán esta arquitectura y se generará controversia. Si te preguntan qué es, les dices: "Un perfeccionamiento del gótico". Ellos se alborotarán y dirán cosas, pero tú no contestes. Sólo cuando comprendas que ya no tienen más que decir, vuelve a afirmar que es un perfeccionamiento del gótico. Y nada más...


      Ya durante la construcción de la maqueta se dirigió en varias ocasiones a distintos operarios diciéndoles: -No se esfuerce usted tanto. No nos tenemos que examinar de nada. 


(**) No sabemos cuál de las dos acepciones de ésta imprecación catalana usó Gaudí para dirigirse al pintor Porcar. Si la amable -¡Piérdete por ahí!-, o la agresiva -¡Vete a joder al campo!-.

25 comentarios:

  1. Tienes un blog genial Ana Mª! Nosotras también somos enamoradas de Gaudí, formamos parte de la Plataforma Salvem la Rotonda! En Cataluña no se suele valorar a los artistas que realmente la han hecho grande, ni nuestro patrimonio. Miró o Gaudí ha costado mucho que se reconocieran, y si hoy son valorados por la mayoría es porque se han dado cuenta de que dan dinero. Por lo general, nuestras clases dirigentes siguen siendo unas analfabetas que aprueban aberraciones como la NúñezRotonda!

    Visita nuestro blog! En este post sobre Eurovegas hablamos de quién fue Rosita Egea Gaudí y de qué simboliza la Rotonda. Sabías que Gaudí fue el autor intelectual de la Rotonda? Él aconsejó a Adolf Ruiz que resolviera el edificio con una gran torre centrando la esquina. Lo sabemos porque así nos lo han contando sus descendientes. Este post te gustará: http://salvemlarotonda.blogspot.com.es/2012/06/aturem-eurovegas.html

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    1. Saludos y gracias.

      Ya conozco vuestro blog desde otra vez que estuvisteis por aquí, sois malvad@s pero tenéis gracia, eso no puede negarse. Me recordáis mucho a El Jueves y Oscar Nebreda a quien entrevisté en 1988:

      http://amf2010blog.blogspot.com.es/1988/07/oscar-un-fanatico-del-tabaco-la.html

      Al visitar vuestra página se me rizaron las pestañas viendo lo que escribíais sobre Gaudí pero me tranquilicé cuando leí que todo aquello os lo había dicho el mismo interesado. Ante eso hay que rendirse, nadie puede competir con un confidente así.

      Claro que firmaré a favor de La Rotonda, conozco bien su historia y es una de las joyas de la ciudad. Suerte y que gane Barcelona.

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  2. Siempre hay gustos para todo (y quien no tiene gusto). Lo de la maqueta policromada es interesante, porque según el plan original de Gaudí la fachada del Nacimiento debía ser pintada, cosa que no se ha hecho. Saludos.

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    1. Hola E.
      Lo de pintar la Sagrada Familia de la forma que deseaba Gaudí siempre me ha parecido un tanto fallero. Pero él siempre fue un especialista en mantenerse en el filo de la navaja, logrando que cosas que en otro autor nos rechinan, él no sé cómo se las apañaba que acababa dándoles un toque personal que en conjunto nos gusta. Así que sólo falta esperar que ese último toque caiga en manos de un buen artista, de momento en la fachada del Nacimiento ya tenemos pintado de verde el ciprés, de rojo la cruz que está encima, los fruteros con sus colores y los terminales de los campanarios con toda la gama de Miró. Y no vamos mal.

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  3. Muy bueno.Veo mucho trasfondo en el post más allá del gusto.
    FOXX

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    1. He leído su mensaje cuando me encontraba a medio escribir una reflexión sobre los diferentes comentarios y correos que me han llegado, especulando hasta qué punto podemos considerar tan sólo “una cuestión de gustos” ciertas maneras y situaciones de criticar una obra. Muy interesante el que también usted capte ese matiz.

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    2. Estoy de acuerdo con Anonimo y contigo porque no todos los comentarios tienen el mismo enfoque ni el mismo respeto. Julia Yahoo

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  4. Genial! Una visión poca veces vista de Gaudí. Al final el mito creado por los grandes genios se construye a base de alabanzas, críticas y mentiras. En la vida de Gaudí como en la de otros tantos, hay todos esos ingredientes. Felicidades!

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    1. Eres muy amable Carlos, celebro que te haya interesado esta muestra de los ataques a su figura y su obra, desde luego unos con más elegancia que otros. Y es muy cierto que ya que es así para todo el mundo, era de esperar que también le sucediera a él, un hombre al que le traía sin cuidado la opinión ajena.

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  5. Me gusta el enfoque que le has dado y ese final!
    Como diría el maestro De Niro eres buena tía, muy buena.
    Anonimatto

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  6. Mira, A.
    Después de citar al maestro no puedo más que hacerte una reverencia.
    Imprimo el párrafo y lo pegaré en el espejo para esos días en que la prima de riesgo se muestra más canalla de lo habitual. Gracias y Saludazos.

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  7. Celebro que permitas y casi fomentes el concepto discrepante. Siendo colega de Gaudí, mi opinión está mas cerca de la crítica de su onirismo arquitectónico que de la profundidad de sus ideas. que en el mejor de los casos son casi siempre ornamentales y decorativas. Más cerca de la escenografía que de la solución para seres humanos normales que es lo que se nos exige en la Universidad. Que haya tenido tantos "inversores/benefactores" fue una gran suerte. Si Gaudí viviese hoy, tendía tal vez un sólo cliente importante: Walt Disney. Con él acometería sin perdon ni complejo alguno, parques temáticos y castillos para Campanita. Saludos cordiales!
    www.arquiterapiaa.blogspot.com

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    1. Querido Fernando. Fomentar la crítica no, pero aunque prefiera otros contenidos sí la permito siempre que no cruce los límites del respeto. Con toda cordialidad en respuesta a tus mails y al presente comentario, ahí va mi respuesta.
      Tomando como referencia dos cosas que afirmas en tus blogs: Que eres arquitecto y que todas las descalificaciones de tus blogs y comentarios las haces con humor como una especie de terapia, en esa misma línea freudiana te invito a un ejercicio de autoanálisis que seguramente sabrás apreciar:

      Ese menosprecio continuo hacia el trabajo de Gaudí, esa descalificación de la que nada suyo se salva, ese ignorar sus hallazgos constructivos valorados por profesionales de reconocimiento mundial, esas comparaciones burlonas hacia toda su obra…
      ¿No será que te has sentido identificado con Paul Morand en el último párrafo de mi entrada “Contra Antonio Gaudí”?
      http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/06/contra-antonio-gaudi.html

      ¿O reflejado en las tesis de Joan Bassegoda en “CON GAUDÍ HACIA LA FAMA”?
      http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/12/con-gaudi-hacia-la-fama-una-tesis.html

      Sé que tomarás estas líneas con el mismo tono amigable que te las envío. Hasta pronto y gracias por la visita, que te devolveré.

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  8. Lo importante de la obra de un artista es no pasar indiferente por la historia. Si tiene seguidores y críticos o detractores... buena señal. Va por el buen camino. Algo parecido con Gaudí pasó con los primeros impresionistas o con las primeras vanguardias (la obra de Duchamp, por ejemplo).
    Un saludo.

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    1. Ès cierto, y eso que Duchamp fue mucho más que un urinario, ahí está su visionaria “Mujer bajando escaleras”.
      Creo en la discrepancia y la valoro hasta el extremo de soportar con resignación franciscana la adoración oficial por la obra de Tapies que tanto dinero nos cuesta a los barceloneses, cuando para mí es un bluff.
      Otro saludo para tí.

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  9. Desgraciadamente es así. A la hora de la verdad hallamos muchos casos donde el conservadurismo de fondo delata inconscientemente a quienes alardean de ser progresistas e intelectuales. Eso es lo que sucede a una parte de quienes rechazan la figura y la obra del arquitecto Antoni Gaudí. Naturalmente ello no debe generalizarse a todos sus detractores, puesto que deben respetarse todas las opiniones, incluidas aquellas que no son de nuestro agrado, siempre y cuando tengan una base coherente bien argumentada. Otra cosa es criticar a Gaudí solo por llevar la contraria, porque está de moda o para hacerse el interesante cmo si de una "pose intelectual" se tratara.
    Gaudí tenía unos conocimientos técnicos, de arte y de arquitectura extraordinarios. Solo basta con leer sus escritos. Aunque era muy religioso se avanzó a su tiempo en ncuanto a creatividad, llegando a elaborar diseños que solo han sido posible hacerlos realidad con los medios actuales. A pesar de la inevitable influencia del arte del pasado porque ninguna obra parte de cero, su estilo arquitectónico era más bien propio (aunque muchos digan que fue modernista) y llevó una forma de vida "alternativa", así como su propia filosofía, sus creencias, sus valores... la burguesía de su época no soportaba que llevara una vida de pobre siendo tan inteligente porque aquello "no hacía fino". Preferían a un Gaudí pobre y, por tanto, tonto, o bien a un Gaudí rico y, en consecuencia, burgués, elitista y clasista. Pero no fue así para desgracia de muchos. Además, su trabajo influyó en generaciones posteriores de grandes arquitectos modernos de la historia, que actualmente todavía lo imitan. Generalmente, quienes son diferentes y hacen algo diferente que los demás no comprenden o se hallan por encima de su tiempo suelen ser criticados o despreciados. Fue también el caso de artistas como Miguel Ángel o Da Vinci, o de grandes directores cinematográficos como Chaplin o Hitchcock. Me resulta contradictorio que algunos de quienes alardean de progres e intelectuales defiendan lo "alternativo" y lo "diferente" contra las imposiciones del sistema y del academicismo pero cuando se topan con alguien que lo es de verdad y lo hace de verdad entonces les produzca rechazo. Está claro, lo diferente, lo alternativo, lo que se sale de la norma sigue asustando y provocando rechazo hasta en los más progres e intelectuales.

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  10. En según que ambientes no hay nada que asuste más, que provoque más rechazo y cierre más puertas oficiales, que la evidencia de que alguien posee originalidad y talento.
    Esa fue la historia de Gaudí. En él todo era nuevo, brillante. Pero en una época que a Barcelona se la llenó de edificios, exposiciones, fuentes, urbanismo, estatuas, parques… ningún buen encargo llegó para él. Menos mal que se topó con Güell y Bocabella, con Vicens, Batlló y Milà y los demás particulares. La obra de Gaudí es el triunfo de la iniciativa privada, y gracias a la visión de aquellos hombres hoy son millones de visitantes los que aparecen cada año por Barcelona, que se ha convertido en un referente turístico de primer orden. Pero dudo que uno solo de esos viajeros llegue hasta aquí para ver algo de lo que hicieron aquellos escogidos y pagados por el criterio oficial. Como usted dice, fue la venganza del outsider, del diferente. Bienvenido.

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    1. Hola María. Si te gusta Gaudí espero que encuentres interesante el blog. Saludos

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  12. Tambien hay que tomar mucho en cuenta tal imaginacion de Gaudi pues lo misterioso... se referia a que el se imaginaba a la arquitectura con algo fantastico y mitologico!... muy bueno!

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    1. Me temo que nos quedaremos sin saber todo lo que guardaba Gaudí en su mente. Él mismo ya dijo en una ocasión cuando le acusaban de raro: "Y eso que no hago todo lo que me pasa por la cabeza, porque entonces sí dirían que estoy loco..."

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  13. Celebro nuestra coincidencia sobre el insoportable Tàpies, sostenido sólo por el marketing, del que hizo gala a lo largo de su vida. La mayor de sus vergüenzas es el mural (por así decirlo) que perpetró en el Palau de la Generalitat, y que parece mas un grafitti inacabado, realizado por un sicótico en trance... que un fresco en el salón más fotografiado del Gobierno de Catalunya...Además es importante recordar la cantidad de dinero que cobró por ese mamarracho vergonzoso. Saludos Ana Mª.

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    1. Si lees sus memorias entenderás qué unión de situaciones se dieron para que alguien que nunca supo pintar llegara a tener una obra en ese santuario del Arte Contemporáneo que es el MOMA y a ser considerado una especie de icono intelectual. No se trata de que fuera autodidacta, tanto en obra figurativa como abstracta la Historia está llena de talentos impresionantes sin formación artística. Aunque mirándolo bien, para llegar a dónde él llegó y colocar su obra donde lo hizo hay que tener arte. O una marchante como la suya, superlativa.

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  14. Respeto tu idea, pero para mí ni talento impresionante, ni banderas, ni tuberculosis. Un fantasma aprovechado, con una gran marchante según lo que tu comentas, y talento cero. Su arte fue encontrar la marchante. Además no soy cool, no sólo por desconocer la obra de este señor. Ni lo pretendo...Un abrazo!

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