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SUBIRACHS Y SAÚL STEINBERG



                         Dibujo, cinematografía y arquitectura. Con estas tres especialidades creadoras vertebró el escultor Josep Mª Subirachs el día 29 de abril de 1990, su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ofreciendo un texto que no dejó indiferente. 



Explorar, mirar, sentir un flash!. Cualquier soporte es bueno para crear
un nuevo mensaje. Saúl Steinberg

ILUSTRAR CON IRONÍA


Publicado en Gaudí y Más. Julio 2012  

                          El artista, prudente, echó aquí mano de la astucia y se mostró osado sabiendo de lo que hablaba y lo que es más importante, sabiendo exponerlo, haciendo reflexionar a los destinatarios sin esconder un evidente ataque frontal hacia quienes tergiversan el mester de artista. Dejando claro que no hay que aceptar todo lo que se nos ofrece como auténtico, porque entre la obra genial y el timo existe en ocasiones una falla que no debe cruzarse por muchos intereses que insistan en que el rey está vestido.

                           Para su discurso/alegato se valió de tres profesionales correosos donde los haya: Antonio Gaudí, Orson Welles y Saúl Steinberg, pues sus obras, ...son una lección para muchos artistas de nuestra época, autores de tantas producciones vacías de contenido, de tantas arbitrariedades, obras apoyadas por ciertos profesionales de la crítica con su “literatura” trascendente hasta la cursilería, que hicieron exclamar a Vladimir Novokov: “El arte es difícil, lo fácil son los garabatos y monigotes que se ven a menudo en las exposiciones”.


Steinberg con el gato que tantas veces reprodujo en sus gráficos
      
Exponiendo su visión de cierto tipo de autor, el que crea "a metros"  

Una lectura: Imposible entenderse cuando el universo de los
 individuos está diseñado en estilos diferentes. Pero hay otras 

             
                                  En Subirachs nada es inocente.

                          Con la elección de unos nombres que nunca rindieron su espíritu por muchas vicisitudes que vivieran, a menudo incomprendidos y siempre cuestionados, el artista catalán guardaba una evidente identificación. Intensificada en tiempos que venían espesándose tras su aceptación de la Fachada de La Pasión haciendo saltar sus sensores, ya tan sensibilizados en detectar la polémica.

                          Si Gaudí había soportado ataques y burlas, llegando a pedir limosna –textualmente– en los despachos de ciertos barceloneses para conseguir que lo ayudaran a proseguir las obras de la iglesia expiatoria, las campañas desprestigiando a Subirachs por haber accedido a realizar las esculturas de la Fachada de La Pasión, en ese mismo templo, habrían sobrepasado la resistencia de cualquiera. La identificación era evidente.


Cuando el farragoso discurso del político, banquero o superior, cobija un NO
    
A menudo sólo vemos la parte de un todo

Al final de tanto esfuerzo todos ansiamos lo mismo: paz y sol 

                         No sería hasta los últimos párrafos de su parlamento, cuando los asistentes al discurso de Subirachs en el Salón de Actos le escucharon hablar del, en apariencia humilde trazo, de un humorista gráfico rumano de entreguerras llamado Saúl Steinberg. Que también era arquitecto, sí, pero que dedicó la mayor parte de su vida a poner de relieve la sinrazón de un mundo cada vez más deshumanizado, por medio de unos dibujos que fue sintetizando desde un barroquismo inicial hasta llegar a la línea finísima y pura con la que conseguía, de un par de trazos, componer un editorial.

                          La elección de esta figura para cerrar su disertación no era baladí. A Steinberg, Subirachs le dedicó una parte importante de ese día único destacando el esfuerzo incansable que desplegó hasta eliminar todo lo accesorio en el dibujo, semilla de las artes plásticas, el origen, los cimientos, la verdad. Con el leve soporte de un papel -afirmaba Subirachs-, Steinberg fue despojándose de la retórica, abandonando la palabra y consiguiendo poner ante los ojos de sus lectores una realidad rotunda plena de sustancia.


En su barroquismo inicial, el origen de Ibáñez 

Una de las inolvidables páginas de Ibáñez, su
13, Rue del Percebe

El Personaje, ajeno al pueblo, subido en su columna


Peridis retomó el concepto de Steinberg para sus magistrales apuntes
                       
                                  El dibujante, un judío que se vio obligado por la barbarie nazi a dar tumbos saltando de isla en isla y de continente en continente, zarandeado por el socialismo soviético, por Hitler, por Mussolini, por el funcionariado norteamericano de inmigración, consumiendo su tiempo en malgastados días, horas, meses, años, de kafkianas burocracias, por medio de la comicidad refundió la bandería siniestra de pases e informes, permisos y visados, al inventarse un simbolismo travieso, delirante, regido por la huella dactilar que cobraba vida propia, la máscara anonimante, los sellos y números de expediente, los membretes, el NO.

                            En resumen, ya fuese desde la portada del New Yorker o desde el minúsculo rincón de cualquier diario a los que le llevó su peripatético destino, Steinberg no rindió su visión positiva de la existencia negándose a convertirse en un epónimo, y eso, junto a elevar el humor gráfico hasta ser una referencia en la que muchos fijarían su mirada a la hora de articular sus propios trabajos, fue también su triunfo.


En tiempos actuales, el individuo sólo es él si va
acompañado de su identificación, su huella digital

                          No, Subirachs nunca ha sido ingenuo a la hora de elegir (*).




Ana Mª Ferrin

(*) Reseña y primer capítulo en el libro, El Tacto y la Caricia. Subirachs. Ana Mª Ferrin. Ed. Experiencia:

        http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/05/el-tacto-y-la-caricia-subirachs-nuevo.html#more

2 comentarios:

  1. lástima que no siguiera Subirachs con sus apuntes gráficos porque hubiera podido ser otro Steinberg.No se conocen pero hizo bastantes cosas de cómic antes de ser famoso.

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    1. Hombre, Joanot, lo que hizo Subirachs en cuanto a humor gráfico fue más bien casero, entre amigos, aparte de algún trabajo publicitario simplemente gráfico.
      Es cierto que tanto en los dibujos que añadía a las cartas que enviaba a los amigos como en las aleluyas que le regaló a su amiga Mercé Vallverdú demostró humor y dotes de observación con unos dibujos excelentes, pero esto último era de esperar en un artista como él. Por tu comentario anterior sé que has leído mi biografía de Subirachs así que ya sabes a lo que me refiero, y sobre esas imágenes de su lápiz te añado que pronto colgaré un post sobre este tema con más viñetas de Subirachs que seguro te gustarán. Ya me dirás

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