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SUBIRACHS Y "A MÉXICO". UNA OBRA MUY QUERIDA (2ª PARTE)



    Continúa...

                       En paralelo al encargo de Méjico el número de compromisos de Josep Mª Subirachs en la década de los sesenta resultó extraordinario, al coincidir todo ello en el momento que su nombre iba consolidándose en los círculos internacionales. Basta repasar el número de exposiciones individuales y colectivas en las que estuvo presente, para comprender el tremendo esfuerzo que le supuso al escultor cumplir su palabra de entregar a tiempo el monumento que iba a representarnos: -Por todas las connotaciones de nuestras relaciones con Méjico, la entrega de la obra casi parecía un asunto de Estado -recordaba el artista. Junto a las muestras privadas, los Pabellones Españoles de las Bienales comisariadas por Luis González Robles en Venecia, Sao Paulo y Alejandría, se convirtieron para el escultor barcelonés en un asiduo escaparate.


Países, firmas comerciales, particulares y entidades, han apadrinado 
los monumentos para garantizar su mantenimiento. En el caso de la
Estación nº 11, la Embajada de España en Méjico y la Fundación
Domeq la restauraron en fecha reciente 

...Y MÉXICO EN EL CORAZÓN


Publicado en Gaudí y Más. 10 de Septiembre de 2012

                        
                         Hoy sería difícil conocer en cuál de ellas, o si fue en la colectiva del MOMA de Nueva York que González Robles había organizado en 1964 para mostrar al exterior nuestros valores en alza, cuando los ojos del Comisario de Exposiciones se toparon con alguna de las obras de Subirachs, impactándole lo suficiente como para escoger su nombre y designarlo como el artista que debía representar a España en la Olimpiada Cultural de México de 1968. También pudo pesar en su elección que Subirachs tenía ya instaladas dos esculturas en espacios públicos de Dallas, USA.

                    El principal problema que encontró González Robles para su proyecto consistió en que España se encontraba sin relaciones diplomáticas con México desde hacía más de 30 años, como protesta de los sucesivos mandatarios mejicanos hacia el régimen franquista. Por esa causa la diplomacia española tenía desconectados los cauces naturales que facilitaran la inclusión de una obra embajadora de nuestro pueblo con destino a la Ruta de la Amistad.


Luis González Robles con S.M. Juan Carlos, en 2003.
                   
                       En tales circunstancias la personalidad negociadora de Luis González Robles demostró sus recursos al lograr sortear las dificultades, gubernamentales por parte de los mandatarios mejicanos, y sentimentales por la oposición de los españoles residentes en ese país, muy influyentes, hasta lograr la aprobación de ambos frentes y que la colonia española en México se ofreciera a costear el importe de la obra (*). Una vez solucionados ambos obstáculos, un par de meses de retraso en la colocación del monumento de Subirachs fue la única secuela del laborioso episodio.

                       En su propuesta artística, a diferencia de las demás intervenciones que destacan en el paisaje de la Ruta irrumpiendo con un sinnúmero de tonalidades, nuestro escultor optó por integrar su obra en el cromatismo del valle de lava que el volcán Xitle se había encargado de diseñar, adelantándose al minimalismo unos 2000 años. -Encontrar un país con tal explosión de colores -recordaba el artista al contarme el proyecto-, me llevó a buscar un contrapunto a toda aquella luminosidad. Realizada en hormigón de dos tonos grises que buscaban mimetizarse en el entorno geológico, según se encontraba hacía medio siglo, la pieza A México de la Ruta de la Amistad está formada por dos cuerpos piramidales.


A México, antes de su restauración

El monumento de nuevo en todo su esplendor

                         El inferior truncado sirve de base a la representación del México prehispano. Le sigue una franja horizontal más clara con la palabra México grabada en huecos y relieves, acompañada de símbolos precolombinos que anuncian la llegada de España, para concluir con una pirámide superior completa en referencia a la nueva cultura resultante del encuentro.

                            Con objeto de documentarse sobre los símbolos que decidió aplicar al monumento, Subirachs estuvo en el país azteca visitando museos y yacimientos arqueológicos precolombinos así como revisando crónicas y dibujos en España de la época del Descubrimiento. Cuando ya tuvo listos el boceto y los cálculos se instaló en México y durante treinta y cinco días trabajó con un equipo autóctono de profesionales, hasta dejar colocada la obra en el emplazamiento indicado por las autoridades.

                        Un lugar que aunque en un principio estaba reservado para la obra del escultor inglés Henry Moore, al no llegar la pieza del maestro las autoridades mexicanas decidieron adjudicar el sitio a la Estación nº 11, donde se ubicó la representación española.


Con look espacial de 1970, Raquel Welch baila ante la Estación nº 11
de Josep Mª Subirachs, A México, en La Ruta de la Amistad 

                        A través de la monumentalidad de esta obra empezaba a perfilarse un artista en quien depositar las esperanzas para realizar la parte escultural de La Pasión en la Sagrada Familia, la obra religiosa más universal que sigue construyéndose desde 1882. Y como la idea del conocido templo, según Gaudí, era que se construyese para la eternidad a mayor gloria de Dios, el análisis de Subirachs encajaba muy bien. ¿Qué mayores garantías de pervivencia podían exigirse a un escultor cuya obra monumental en México había resistido los avatares de la Naturaleza?

                           Por último permítanme un consejo. Con un par de piernas soberbias y su conocido rostro anguloso y bello, la bailarina y actriz Raquel Welch se sirvió en 1970 de seis monumentos mejicanos de La Ruta de la Amistad como escenario para grabar el vídeo Space Girl Dance. De ellos, el segundo que aparece tras la artista es el realizado por Josep Mª Subirachs. Tanto la coreografía como el vestuario galáctico del grupo de baile bien merecen un visionado. No se lo pierdan (**)


Ana Mª Ferrin



 (*) El arquitecto dominico Francisco Coello de Portugal, opina que seguramente incidió en la designación de Subirachs el empresario leonés afincado en México, Pablo Díez, propietario de la cerveza Coronita y gran benefactor en la construcción de todo el conjunto conventual y docente del Santuario de la Virgen del Camino, en León. Así lo declaró en Barcelona el P. Coello durante la velada que acogió su último encuentro con Subirachs en 2008:
    http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/07/subirachs-leon-y-la-cerveza-coronita.html


El desarrollo y ejecución total del proyecto A México puede leerse en el libro
EL TACTO Y LA CARICIA. SUBIRACHS
 amf2010blog.blogspot.com.es/2011/06/el-tacto-y-la-caricia-subirachsresena.html


2 comentarios:

  1. Je, Je Menos mal. Creia que no pero aún tengo memoria. Estuve hace poco en México viendo esa obra y no se porqué me recordaba mis tiempos de estudiante. Me gustaría saber si en España hizo algo parecido porque me suena mucho. Juan Carlos

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    1. Tranquilo J. C., que no estás tan mal. En los años sesenta Josep Mª Subirachs hizo un buen número de piezas similares a la que viste, con variaciones sobre el mismo tema aunque casi todas fueron de pequeño formato. Como excepción hay una de 5 metros de alto de 1969, un año después de la mejicana, y puedes verla en el Mirador del Alcalde en el Parque de Montjuich, en Barcelona. Es posible que ésa fuera la que te recordaba la de México con sus 9,50x10,70 de hormigón. Todas ellas pueden encuadrarse en el grupo de su época llamada "Tensión-Penetración". La de Barcelona es de hormigón y bronce, pero que ahora recuerde las pequeñas también las hizo en piedra, madera y terracota.

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