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JOSEP Mª JUJOL Y EL ROSETÓN DE LA IGLESIA DEL PINO, EN BARCELONA



                              Maestría, brío y salero, fueron las características de Josep Mª Jujol, un tímido erudito del que sólo los estudiosos de su obra conocen la gran capacidad matemática que lo distinguió como brillante alumno en toda la carrera, siendo nombrado en el último curso de Arquitectura por el claustro de profesores como el estudiante más destacado. 

                        A la vez, la profunda y alegre religiosidad de la primera mitad de su vida profesional que lo llevaba a desinteresarse por lo material, o el disfrute de una visión cercana y pedagógica al aire libre con sus alumnos universitarios, sistema poco habitual en su tiempo, fueron algunas de las dificultades de Jujol para lograr hacerse un espacio tanto en el mundo académico como en el de la arquitectura. Un lugar del que su talento, máquina generadora de novísimas ideas, la Historia nos ha demostrado que era merecedor. 



El rosetón de la iglesia del Pi con sus 10 m, de diam. visto desde el interior.

Exposición de la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1943 con los
dibujos de la clase de Copia de Detalles de Josep Mª Jujol. A la izquierda
el rosetón de la iglesia del Pi.

La fachada de la iglesia del Pí en Barcelona con su rosetón. http://desons.blogspot.com.es


JUJOL, LECCIONES DE IMAGINACIÓN


Publicado en Gaudí y Más. 28 de septiembre de 2012
 
                        Josep Mª Jujol jamás tuvo mecenas de la talla económica de un Eusebio Güell o un Marqués de Comillas, sus clientes eran labradores que soltaban los caudales al ritmo de la bonanza de sus cosechas o curas rurales contando moneda a moneda las limosnas de sus fieles, lo que hacía dilatarse las obras. Obras tan originales, tan distintas a todo lo conocido, que aún hoy dejan perplejo al observador, por eso no extraña que fuera el colaborador preferido de Gaudí, que contra la opinión de muchos lo dejaba explayarse con detalles que se anticipaban medio siglo a las generaciones que entenderían sus obras.

                      De acróbata del lápiz  lo motejó despectivamente un colega y en efecto, lo era. Porque ¿cómo definir a un hombre que para explicar un proyecto en la pizarra tomaba dos tizas y partiendo de la base dibujaba, a dos manos, la catedral de Tarragona con todos sus detalles ante un estupefacto grupo de notables? ¿De qué modo nombrar al tipo que, exponiendodo un proyecto al colega situado al otro lado de la mesa, desgranaba minuciosamente la obra boca abajo, para que su interlocutor la viera derecha? 

                   Esa facilidad aplastante que Jujol derrochaba sin darle más importancia enmascaraba la autoridad de una sólida formación matemática, intelectual y humanista. 



Josep Mª Jujol
    
                  El recuerdo que de él guardaron muchos de sus alumnos tenía mucho de heterodoxo. Sin embargo, de algo iban a servir los esfuerzos de los jóvenes estudiantes de la asignatura de Copia de Detalles en la Escuela de Arquitectura, de la que Josep Mª Jujol era profesor, haciéndoles cumplir los deberes trepando por columnas, subiéndose en bancos y escaleras, encaramándose a las artísticas rejas de las capillas provistos de prismáticos, en un intento de captar al máximo la filigrana del gran vitral circular y otras obras del casco antiguo. Un espacio de tiempo que muchas veces Jujol aprovechaba para ir a charlar con su amigo el escultor Llovet en el estudio que éste ocupaba en la calle Regomir, donde hoy se ubica el Centro Cultural Patio Llimona. Diversas fotografías y sobre todo el majestuoso dibujo conseguido por sus alumnos, pusieron la base para la reconstrucción del rosetón del Pino en 1940, con la visión apoyada en otros vitrales circulares de los monasterios de Pedralbes y Sant Cugat del Vallés.

                        Así que, de acuerdo, puede que el hombre de timidez enfermiza que fue Jujol cruzase sus años de profesor sin saber promocionarse en los despachos. Pero del impacto positivo que dejó en muchos de sus alumnos, entonces imperceptible, ellos serían conscientes años después.


Casa Gibert (o dels Ous, o de la Creu), en Sant Joan Despí, Barcelona. 1915

Óleo de Emiliano Sierra Zomeño

Casa Negre en la Plaça de Catalunya de St. Joan Despí 1915.


Casa Planells, edificio de Jujol en Barcelona. Diagonal, 332. 1923.

                
                    - Lamento no haber prestado más atención a Jujol, su valía la descubrí después  –me comentaba en 1999 el autor del Pueblo Español de Barcelona, Antonio Lozoya Augé, alumno de Jujol en su primer año en la Escuela de Arquitectura–. Era un profesor excelente de quien recuerdo su gran maestría en el dibujo, hacía verdaderas obras de arte con un trozo de tiza en la pizarra ¡y cómo nos arreglaba las láminas! Qué le parece eso, un profesor que mejoraba los trabajos de los alumnos para subirles la nota... Siento no haber conservado ninguno. Eran magníficos. Pero por él, no por mí, claro. Yo entonces tenía la inconsciencia de la juventud y perdía bastante el tiempo, a veces me distraía dibujando el entierro del profesor que en ese momento diera la clase, lo representaba con un cortejo fúnebre, seguido por todos los estudiantes... fue más tarde cuando me apasioné con la carrera.

                        - Podía haber aprovechado más aquellas clases con Jujol –recordaba el arquitecto tarraconense Francisco J. Barba Corsini en la entrevista que le hice por las mismas fechas-. Aún me parece verlo vestido de oscuro, con su débil voz aunque no era un hombre muy mayor, era a finales de los años treinta y debía andar por los sesenta años, pero creo que ya se encontraba mal. En la clase de Copia de Detalles venía uno por uno a ver nuestros dibujos, los iba cogiendo y decía, “Vamos a ponerle esto por aquí, estas letras por allá...”, y nos enriquecía las láminas con unos rótulos y unos detalles que nos dejaban maravillados de lo bien que lo habíamos hecho, sin pensar que el resultado final se lo debíamos a él”.


Uno de los más destacados arquitectos, alumno de Jujol, J.Aº Coderch 

Francisco J. Barba Corsini, conocido arquitecto con
importantes realizaciones, también alumno de Jujol.

Oriol Bohigas, arquitecto que ha desempeñado diversos
 cargos en Barcelona, también fue alumno de Jujol

                       La iglesia de Santa Maria del Pí es una de las más antiguas de Barcelona. Existen datos del primitivo templo ubicado en el mismo lugar en el siglo IX y el actual se terminó de construir en el XV. El ser poseedora de un importante imán para sufrir destrozos podemos atribuirlo a su torre campanario, situada antiguamente junto a las murallas que cerraban la ciudad. Era la torre más alta, la que servía de atalaya para divisar los avances bélicos y eso atraía los ataques enemigos, que en cinco siglos han destrozado en diversas ocasiones la torre y el rosetón.

                           La última en 1936 cuando soportó el bombardeo de las tropas de Francisco Franco. Y aquí la humilde labor de Jujol y la esforzada de sus alumnos, que siempre se las ingeniaban para escalar por los salientes y tomar copia de los detalles más valiosos resultaron definitivos, porque esos testimonios dibujados fueron importantísimos para poder recrear con toda fidelidad, entre otras obras, el magnífico rosetón de la iglesia del Pí.


Mustafá y Elisenda, gegants del Pi ya nombrados en 1601 

Vigía de los tejados de Barcelona, la torre de Sant Miquel, en la iglesia del Pi

Vista de la torre  octogonal del Pi con sus 54 metros,
desde el recoleto jardín interior. (A.Mª.F.)

                
                      Decíamos ayer...  En 1943, el aula tan helada que los estudiantes bautizaron como “La Siberia” volvía a calentarse con la idea del profesor Josep Mª Jujol, interesado en no dejarse vencer por el pasado y volver a crear ilusión en sus alumnos tras las penurias de la  Guerra Civil. Para ello se le ocurrió organizar una Exposición con las exquisitas Copias de Detalles conservadas de los cursos anteriores a la contienda. Entre los trabajos sacados a la luz destacaba el dibujo a todo color de 3x3 mts. del citado rosetón del Pi, testigo mudo de la barbarie.
                       
                        A principios de 1950 estaba otra vez la rossasa en su lugar gracias a un amante de nuestro patrimonio, Joan Fábregas Moragas, que la costeó. Diligentes, Jujol arquitecto, Daura picapedrero y Uriach vitralista, compusieron de nuevo el rosetón que era un siglo y medio más antiguo que los famosos gigantes del barrio, protagonistas de la canción popular que han cantado generaciones de niños catalanes: Els gegants del Pi/ ara ballen, ara ballen,/ els gegants del Pi,/ ara ballen pel camí (*).

                       Son los gegants Mustafá y Elisenda, los más antiguos de Barcelona. Desde 1960 y gracias a la restauración de Manel Caserras Boix vuelven a bailar por nuestras calles oyendo de fondo el repique de la campana Antònia, la mayor de las seis que coronan la torre octogonal, pudiendo contemplarse actualmente las dos figuras en el vestíbulo del templo después de ser rescatadas de los diversos almacenes donde habían permanecido ocultas desde 1870, cuando fueron escondidas por unos vecinos para salvarlas de quienes pretendían destruirlas durante la última Guerra Carlista. 


Ana Mª Ferrin

(*) En castellano: Los gigantes del Pino/ ahora bailan, ahora bailan/ los gigantes del Pino/ ahora bailan por el camino.

6 comentarios:

  1. Gracias por tu visita. Me ha gustado conocer tu blog, precisamente vivo en Sant Joan Despi, donde vivio durante un tiempo Josep Mª Jujol, donde fue arquitecto municpal y nos ha dejado varias de sus obras, Can Negre, La torre dels ous como la conocemos popularmente... Es un lujo contar con ellas y poderlas contemplar a menudo.
    Un saludo.

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    1. Sí que es un lujo, Ana, tener la oportunidad de ver tantas obras interesantes en una villa de las dimensiones de Sant Joan Despí. Sólo por ver la capilla de Can Negre y el techo de su escalera ya merece darse una vuelta por esa tierra. Un abrazo

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  2. Un artista de la cabeza a los pies que sigue siendo, para muchos, un completo desconocido. Si Gaudí tenía tan alto concepto de él, a pesar de su juventud, es que debía ser una persona completa tanto artística como personalmente. Las descripciones que nos has traído aquí le alejan de esa labor callada y de "segundón" que siempre se le ha dado, quizá labrada por su propia timidez.
    Un saludo

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    1. Hola Carmen, qué bien has captado el personaje.
      Josep Mª Jujol ha sido en paralelo junto a Gaudí y Subirachs uno de mis objetivos documentales durante más de veinte años. Ya en 2002 publiqué un largo reportaje en HISTORIA16 después de estar varios días en Tarragona con sus hijos, recorriendo las increíbles obras ocultas entre almendros y viñas que me dejaron fascinada con sus detalles y entrevistando y fotografiando a quienes lo conocieron, información que espero poder trasladar a un libro lo más pronto posible.
      Gaudí tenía un ojo soberbio para detectar a los portadores del fuego, como eran Jujol y Carles Mani, paisanos suyos que no sabían desenvolverse en los grandes circuitos profesionales y los protegía como un padre encargándoles trabajos. Incluso enfrentándose por ello a sus clientes si era preciso, menudo era el maestro.

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    2. ¡Qué privilegio haber conocido a sus hijos y los lugares donde pasó parte de su vida de primera mano! Su hijo creo que es Historiador del Arte, ¿verdad?
      Espero que esa publicación pueda ver la luz pronto y podamos, de esa manera, apreciar a un personaje tan rico.
      Hablando del bueno de Mani, te diré que presentó una obra, una cabeza de niño, a los primeros Juegos Florales que se celebraron en Béjar y ganó un accésit. ¿Qué cómo se enteraría de esta convocatoria? Para mí es un misterio, aunque es posible que algún fabricante catalán afincado en Béjar o profesor de la Escuela de Artes y Oficios pudiera hacerle llegar la información. Si te interesa algún dato concreto dímelo.

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    3. Tengo bastante información sobre Carles Mani y lo que cuentas no aparece por ninguna parte. Así que no hace falta que te diga que me interesa mucho lo que me dices y que si tienes posibilidad de hacerme llegar algunos datos sobre ese episodio te lo agradeceré. Sólo conozco una cabeza de niño suya y como reunir información de su obra no es fácil, sería importante saber si se trata de la misma. Espero tus noticias.

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