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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





¿CÓMO ESTÁN USTEDES? MUY TRISTES, MILIKI.



                    
             Dicen que a medida que nos hacemos mayores vamos llenando un espacio más pequeño, pero hay hombres para los que eso no cuenta. Son los que han acostumbrado sus ojos al horizonte y lo que es más importante, han conseguido que los demás recuerden su presencia con añoranza. Emilio Aragón, MILIKI, es sin duda uno de ellos.

                   Su apariencia de sonriente placidez cuyas amables maneras hacían olvidar que era una máquina creadora, siempre con nuevas ideas danzando sobre su nariz roja, en los últimos tiempos lo hacían pasar desapercibido a primera vista. Porque en ésta época de cambalache donde la horterada más zafia puede batir récords de audiencia, encontrar artistas que hicieron del humor blanco un arte nos pilla un poco descolocados. Valdrá esta breve crónica de unas conversaciones que mantuvimos por los alrededores de 1992, con destino a recrear la historia de su saga familiar en mi libro Los Ojos del Paraíso, para descubrir los desconocidos registros de un gran artista, descendiente de una amazona sueca y un seminarista español, a cuyo recuerdo me sumo con este pequeño homenaje.


Con su hijo Emilio en 1996


EL CIRCO, ESA ALEGRÍA QUE PASA

GAUDÍ, JOAN MARAGALL Y SU RELATO “SOBRE GAUDÍ”




Joan Maragall, el gran amigo de Antonio Gaudí, escribió un relato en 1904 que ha quedado como la descripción de una desconocida aventura amorosa del arquitecto, aunque en ningún momento el autor lo cite por su nombre (*)

Titulado “Una calaverada”, el texto del que sigue un extracto forma parte de la recopilación de trabajos editados en las Obras Completas del poeta y escritor. En él, Maragall nos presenta un encuentro de amigos en la franja inicial del siglo XX. 

               Volvamos la vista atrás e imaginemos el escenario que Maragall nos describe. El despacho bienestante donde se produce la tertulia se ambienta, envuelto en el color sepia de los viejos grabados, con el fragor de las risas y las voces masculinas tomando una copa y encendiendo sus puros. Humo, olor dulce de café y licores… Se distinguen barbas, cuellos duros, botines... Chalecos y relojes de cadena soportan el peso de los pulgares que los caballeros introducen en sus bolsillos. En la dejadez de la cálida reunión es hora de confidencias, de verdades desveladas. Y Maragall empieza su relato:


Joan Maragall, poeta, escritor y periodista, autor del relato, supuestamente, sobre Gaudí 

      "UNA CALAVERADA"

RESPUESTA A PROPÓSITO DEL MECENAZGO DE EUSEBIO GÜELL CON ANTONIO GAUDÍ.


RESPUESTA

AL COMENTARIO DEL 18-10 DE CARMEN CASCÓN, EN LA ENTRADA

" GAUDÍ Y EL GUARDIA CIVIL QUE LO AUXILIÓ"


                        ...Ya sé que el tema de la entrada de mi blog no viene al caso aquí o quizá sí dado que trata de Cervantes y su mecenas el duque de Béjar, caso paralelo al de Gaudí y Güell. Me decías que Cervantes tuvo suerte de tener un mecenas que defendiera sus ideas y proyectos económicamente, pero me temo que no fue todo de color de rosa. Francisco III de Zúñiga fue mecenas de artistas y literatos de la talla de Góngora, Lope y Cervantes. Sin embargo, a la hora de su muerte, había dilapidado toda su fortuna. Su hijo, Alonso II, heredó telarañas y es entonces cuando sale a la luz la primera parte de El Quijote dedicada al duque para que aflojara la bolsa y lo sacara de la situación ruinosa en que vivía, pero se llevó un chasco: el duque don  Alonso no tenía un ducado y acabó por hacer oídos sordos a las súplicas de don Miguel. El resultado fue una desavenencia tan grande que dio como consecuencia el cambio de dedicatoria en la segunda parte de la magna obra, esta vez dedicada al duque de Lemos. Mecenazgo fallido, podríamos hablar en este caso, nada más lejos de la estrecha relación entre Gaudí y Güell.

                        Un beso desde una ciudad que empieza por "B" y de pasado textil, a otra de las mismas características...(Béjar y Barcelona)  (1)    


Con sus encargados, trabajadoras de la Colonia Güell, complejo textil de
 Eusebio Güell donde debía ubicarse una iglesia. Al morir el conde sólo
quedó construida la hoy famosa Cripta Güell. (Arch.J.Padró Margó)


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