Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





EL ESCULTOR JOSEP Mª SUBIRACHS Y SU ASTEROIDE




 Vértigo en el espacio del pasado
Armonía de notas disgregadas  

Cada fragmento de tu danza,
guarda pedazos de glorias
olvidadas…
 
ASTEROIDE. Antonio Mora Vélez
        


                  ¿Qué más hay en el cielo?

                 Sabemos que estamos rodeados por estrellas, planetas, atmósfera, pero ignoramos la gran actividad que nos envuelve. No estamos solos en el universo, pero sí muy lejos de todo lo demás como para encontrar trazas de mundos cercanos. Por más optimistas que sean las expectativas de los científicos, en sus conclusiones sólo asoman visos de ilusión.


Josep Mª Sucbirachs en 2006. (A.Mª.F.)

Regalo para Subirachs con un fragmento de asteroide 



Documento del Minor Planet Center confirmando la autenticidad del
descubrimiento y gráfico con la trayectoria del asteroide (*).

REGRESO AL CIELO DE ÍTACA

EL PERRO DE LA FACHADA DEL NACIMIENTO



              
El perro de La Adoración de los Pastores en la fachada del Nacimiento
de la Sagrada Familia, Barcelona. 2012


El acebo, la planta mágica de los antiguos druidas celtas, asociada en
nuestro país a la Navidad, a los besos y la felicidad.
       
               
                      En la época del nacimiento de Jesús los pastores estaban mal considerados por la sociedad judía. Trashumantes, incumplían la ley tanto por no asistir a las celebraciones religiosas ya que su vida transcurría en el campo con sus rebaños, como por su poca higiene personal ante las dificultades de limpieza en los territorios con escasez de agua por donde se movían, viviendo siempre vigilantes de evitar que les robaran animales, leche y lana. Por eso mismo se le dio tanta importancia en el principio del cristianismo al evangelio donde un ángel se les presentaba precisamente a ellos, desfavorecidos incluso entre los humildes, para anunciarles el nacimiento de Jesús y dirigirlos hacia el Portal donde se encontraban Maria, José y el Niño.

                        Antonio Gaudí demostró tener una interpretación noble y terrenal de lo divino colocando en su obra cumbre, junto a los cargos más respetados, a seres humildes, laboriosos unas veces y otras castigados por la vida o la miseria moral, dándoles un trato de favor que él intuía como justo. La prostituta y el terrorista acompañando a la Virgen del Rosario y los ángeles. Los pastores junto a los Reyes Magos. Todos cobijados por la Estrella y el Ángel que anunciaba la  Buena Nueva del Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios llegado a la Tierra para repartir justicia y paz entre los hombres. 



TIEMPO DE PAZ Y LUZ

CON GAUDÍ HACIA LA FAMA. UNA TESIS



                 Viendo como mi amigo Den, chino de Shangái recriado en Sabadell, se apasionaba por momentos explicándole la biografía de Antonio Gaudí a un pequeño grupo de taiwaneses, se me ocurrió preguntarle a su novia qué episodio les estaba contando, porque sus compatriotas ya tenían los ojos redondos a fuerza de abrirlos entre expresiones de terror y admiración. Ante la fachada del Nacimiento en la Sagrada Familia, los ¡Ah! OOh! ¡Ay!, de aquellos turistas se sucedían, llevándose las manos a los ojos y la boca, al pecho. Una señora apretaba los puños mordiéndose los labios. Algo empezó a inquietarme.

                         -Linda, por favor –le pedí-. Dime que les cuenta.
        
                       Con flema oriental, Linda agarró el hilo del relato y empezó a traducirme:

                       - …Y entonces Gaudí, furioso, agarró a la mujer que lo había rechazado y la empujó hasta el fondo del agua en la playa de Mataró. Estaba loco de celos. La ahogaría. Si no iba a ser para él, no iba a ser para nadie. Por suerte sus amigos arquitectos habían visto todo y se tiraron al agua para impedir el crimen. Gracias a Dios no la mató… Ese mismo día Gaudí se encerró a vivir en la Sagrada Familia y ya no salió de allí jamás, hasta su muerte… 

                      A esas alturas de la narración era yo la que tenía los ojos a punto de salírseme de las cuencas. Decidí hablar con mi amigo y frenarlo: 

                       -  Pero Den, ¿qué le estás contando a éstas personas? –le dije en un aparte-. Tú has leído mis libros y sabes que nada de lo que dices es verdad, ¿de dónde has sacado esa historia?

         -            Todo me lo estoy inventando. Mira a ésta gente. ¿Sabes lo que significa este viaje para ellos? Todos tienen más de sesenta años, han trabajado desde niños como fieras y nunca habían salido de su aldea hasta ahora, seguramente será la única experiencia excitante de su vida y gracias a mí no la olvidarán nunca. Tú déjame que yo sé lo que me hago.

                         Guiñando un ojo, añadió:

                     -   Y prepárate porque ahora les contaré cuando Gaudí se subió en un globo que arrastraba por el aire una pancarta pidiendo limosnas para las obras y voló por toda Barcelona, con la gente saliendo a las calles y tirando cohetes y tracas para saludarlo -medio tapándose la boca con una mano añadió divertido-. Eso de la pólvora los volverá locos.


                      La situación era tan delirante que me dejó muda. Preferí no agotarme tratando de rebatir sus argumentos porque a un chino pasado por Sabadell no se le convence fácilmente. Y allí lo dejé frente a la fachada del Nacimiento rodeado por sus paisanos, que seguían arrobados las evoluciones del dedo índice de Den señalando al cielo con la esperanza de ver aparecer a Gaudí entre las nubes, saludando como un nuevo hermano Montgolfier desde la cesta de un globo. 


El derroche imaginativo de Gaudí al componer sus obras despierta la
creatividad de quienes las contemplan. ¿Por qué no, a su vez, reinventar?  


UN CONSEJO DE JOAN BASSEGODA


GAUDI. DOS COCODRILOS, NIMES Y EL PARQUE GÜELL




                      Con motivo de la visita en 1903 de un grupo de arquitectos del Colegio de Cataluña a las obras de la Sagrada Familia, Antonio Gaudí dejó entrever en sus explicaciones que los antecedentes del Parque Güell debían buscarse en algunas instituciones escolares inglesas, pero hoy podemos asegurar que había más enlaces. El origen de construir la urbanización del Parque era doble y venía de muy atrás, de cuando su cliente Eusebio Güell era estudiante en Nimes, Francia, idea que fue ampliando más tarde en sus repetidas visitas a Gran Bretaña motivadas por sus negocios textiles.

                  De las tres características originales del lugar fijémonos en primer término en el animal de trencadís, archirrepetido, que recibe al visitante en las escaleras del Parque Güell. Se le ha identificado como un lagarto, una salamandra, una serpiente, un dragón. Pero se han olvidado de nombrar al reptil que tenía todos los números para ser el inspirador de Gaudí. El cocodrilo de Nimes.



El cocodrilo, presente en cada rincón de Nimes. Place du Marché.

Detalle de la pata del cocodrilo de Nimes con sus uñas

El reptil del Parque Güell en su escalinata. 1999. (A.Mª F.)

Detalle de la pata del reptil  con sus uñas en el Parque Güell. 1999. (A.Mª.F.)


      
GAUDÍ Y GÜELL, NOSTALGIA DE NIMES