Foto cabecera

Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





SAGRADA FAMILIA. DE BARCOS, PÁJAROS Y PINTORES





                      Una sutil gama de grises atrae con su palmeo la atención de los visitantes. Un ave ha perdido el rumbo penetrando accidentalmente por un batiente inferior de la Sagrada Familia y el vientre y la cara interior de sus alas planean rozando las paredes del estudio donde se agrupan los arquitectos del templo. Los ojillos rojos del pájaro brillan al reflejarse en ellos las luces fluorescentes. La falta de corrientes de aire provoca su enérgico aleteo, más y más violento, necesario para mantener su equilibrio en el espacio. Si para el uso humano la sala tiene escasas dimensiones, para el animal significa el ahogo, el fin de la libertad.            


"El agua verde penetró mi casco de abeto/ y me lavó las manchas de vinos azules.."

Siempre planeando nuestro cielo, observando nuestro paso, los pájaros

La fachada de La Pasión, cuadro de Ernest Descals


TORRES LANZADAS AL AIRE


Publicado en Gaudí y Más. 26 de Enero de 2013


                       Choca el estornino contra una esquina de la librería y dos plumas minúsculas de un ala y otra mayor de la cola salen despedidas blandamente, balanceándose con suavidad hasta posarse sobre una mesa.

                     Volando en círculos, golpeándose dos veces más, el pájaro logra por fin salir al exterior. Necesita orientarse, seguir el sendero de los aires por el que sus compañeros dirigen desordenadamente su migración hacia el sur. El otoño les envía sus señales de colores y olores empujándolos con vientos bautizados por nombres que ellos ignoran, pero cuyo sabor paladean desde el origen de los tiempos.

                            A lo lejos divisa la bandada y hace un planeado para seguirla. El cortejo, el clan, la lucha por la supervivencia, la razón de la vida, todo lo que compone su existencia está en esa mancha viva que oscurece el cielo. Silbando desde el tejado a una nube la bandada jadea, se rompe y desgaja, se rompe y fusiona.



Pájaros en vuelo, considerados en el tatuaje como un símbolo de libertad.
(tatuajesblog.com)
Estornino pinto. En la imagen inferior, una bandada.


Ave posada en uno de los remates de la Sagrada Familia

                          Un diminuto plumón se desprende en el aire girando en un remolino lento, eterno. Balanceándose, queda adherido en lo alto de un afilado barrote que remata la verja de entrada al Museo de la Sagrada Familia enganchado en una rebaba de la soldadura. Hasta que un soplo de viento lo desprende y lo empuja hacia abajo, haciéndolo aterrizar en la paleta de un pintor aficionado que se ha instalado con su caballete, medio oculto por una furgoneta aparcada en el recinto de servicios.

                      Es el palentino Jesús Martínez, que desprende de sus pinturas la pluma con delicadeza, enviándola de un soplo a seguir su rumbo. Pelo de corte militar, gorra irlandesa Kangool, pantalón y cazadora tejana. Su edad acaricia esa franja en la que si la vida te trata bien, eres lo bastante joven para tener hijos mayores que se valgan solos y dispones de medios suficientes para olvidarte de tus necesidades, puedes dedicarte a los pasatiempos que prefieras.

                         El cuadro representa la fachada de la Pasión con las esculturas de Subirachs (*), vista desde su ángulo izquierdo, donde se aprecian los muros que encierran los claustros interiores y un fragmento de las columnas óseas inclinadas, más un retazo de la Crucifixión. Todo ello forma parte de una tela figurativa de buen estilo.


Al sol la limpia fachada de La Pasión 
Al cobijo de las obras de la Sagrada Familia, Joaquím Mir pintó en  1898
La Catedral de los Pobres. Dos imágenes, oleo y boceto a carboncillo.


En una tapia de la calle Lepanto, Juan Bermejo Majoral  capta esta S.Familia

Susana Negri nos ofrece la fachada del  Nacimiento

Una imagen invernal de la fachada de La Pasión por Ernest Descals

A espátula, la fachada del Nacimiento por Clara Gracia

                   Un conjunto muy tópico si no fuera porque en el paisaje inventado los campanarios emergen de un mar embravecido, las olas golpean los escalones estrellándose contra las puertas de bronce. Pellas de espuma salpican todo el lienzo dando la sensación de que el autor se encuentra observando la imagen entre los bamboleos de un barco cabeceante, aunque la única referencia marinera sea la base de un mástil roto que aparece en primer término.

                    Toda la pintura desprende una desazón trágica. El templo se destaca velado por la niebla con torres que no se elevan, se lanzan hacia el cielo. El movimiento del oleaje y la punta batida de proa nos hablan de peligro, posiblemente un pescador de vuelta a casa al que un temporal inesperado impide el acceso a puerto. Allí hay mar, hay rocas y desesperación. Vientos que alejan al pescador de un hogar visible a la izquierda de la tela, pequeña casa donde por una ventana se escapa el calor de una chimenea cuyo chisporroteo, sólo unas motas de luz, pueden adivinarse entre la bruma.

                    Jesús Martínez mira al cielo ya crepuscular donde las luces de un avión cruzan oblicuas hacia el oeste, con intermitentes que parecen acompasar los versos de Le Bateau Ivre, el poema marino de Arthur Rimbaud. Salpicando de sal su pensamiento, enganchándolo y tirando de él, el artista recita para sí:

                 El agua verde penetró mi casco de abeto
                  y me lavó las manchas de vinos azules.
             
               ...desde entonces me sumergí en el Poema
                 de la Mar, infundido por astros...

             ¡Soñé la verde noche de nieves deslumbrantes,
             beso lento que ascendía a los ojos del océano...


                      El poeta parece verdear la verde noche con el veneno verde de la absenta.



 El artista Pere Cánovas, vitralista de la Cripta Güell, con su caballete en Cadaqués. (P.C.)

Pintores de la escuela Artidis en la calle Verdi de Barcelona

Pintores en el parque del Retiro, Madrid

Pintor en la calle (ArturoMedina)


Dos imágenes nocturnas en Arenys de Mar de Ernest Descals.Con público

                  Y es que en el fondo todo autor se pasa la vida persiguiendo un ideal, esa pieza perfecta que martillea la mente entre la paciencia esperanzada de lograrla y la desazón de no conseguirla. Mientras, ese eterno abrochar y desabrochar el desarrollo de una creación puede consumir la existencia entera. Al final el artista pierde el miedo, se lanza, ¿y si tampoco lo consigue?... Pues bueno, ¿y qué? Lo ha intentado y sólo la actividad conduce a la posesión de la clave. A la próxima seguro que le irá mejor.

                  Un verde traslúcido compone el mar del cuadro allí donde el picado de la espuma no ha invadido el agua. El cielo sólo es azul en algún jirón abierto entre los nubarrones. El gris, los amarillos y verdes, lilas y blancos, se alían para conseguir la luz, la distancia. El espectador no se acerca a su destino, los dioses del mar se empeñan en alejarlo de él.








Y tratándose de Gaudí no podían faltar pájaros de trencadís. Ignoro el autor
de estas piezas tan  imaginativas que traigo a la página con admiración.
(Archivo A.Mª.F.)

                   Nube de unidad sin líderes, allá en lo alto los pájaros envían reflejos metálicos al pintor desde sus plumas, abriendo a picotazos el corazón del paisaje. 

                         Cae la noche.

                       Entre la lozanía de los árboles recién regados junto a la Sagrada Familia, el reposo de una piedra vieja/nueva, el fluir tranquilo de los turistas y las variadas ocupaciones de los trabajadores, el pintor vuelca la convulsión de su mundo interior en sus pinceles azotando los plácidos campanarios mediterráneos con el vendaval de sus propias olas. Así se imagina. El paisaje íntimo del hombre es intemporal, trasciende el entorno, se oculta en su corazón. Y nadie que no sea él conocerá jamás su exacto emplazamiento.


Ana Mª Ferrin

(*) Reseña y primer capítulo de la biografía de Josep Mª Subirachs, El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin:



4 comentarios:

  1. La interpretación artística de una obra de arte significa la reflexión sobre la materia de un autor frente a otro, la proyección imaginativa de los ojos, las manos y el corazón de un creador sobre el sentimiento plasmado de otro anterior. Interpretación sobre interpretación, dos sensibilidades enfrentadas, dos interpretaciones del mundo contrapuestas. Tú lo has expresado maravillosamente mediante esta entrada.
    La Sagrada Familia sirve, sirvió y servirá de inspiración para artistas y escritores, siendo una plasmación de la forma de ver el mundo de otro. La obra de arte siempre tiene tintes biográficos y es misteriosa porque el autor no tiene por qué revelarnos el objeto de sus desvelos, ni el sentimiento interno que lleva anclado en su corazón a la hora de realizarlo. Ese sentimiento quizá lo lleven prendido los pájaros en sus alas...
    Un beso

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    1. Querida Carmen, Antonio Skármeta incluye en su obra El Cartero de Neruda una frase memorable dirigida por el cartero al poeta, cuando éste le recrimina que se haya servido de sus versos para enamorar a la bella de la fonda. Escribo de memoria y el joven se defiende más o menos así de la acusación: -“Cuando un autor termina su obra y la da a conocer, ya nunca más le pertenecerá a él sólo, será patrimonio de todo aquel que sea capaz de emocionarse con ella”. Como bien dices, las sensaciones que provoca el arte en cada individuo son imprevisibles y ése es su potencial, porque escarban en nuestros sentimientos hasta encontrar la punta de ese ovillo interior que nadie más que nosotros conoce, logrando tirar de él y sacándolo a la luz.

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  2. Hace unos meses estuve de visita en Barcelona. Cuando estaba ante la fachada principal de la Sagrada Familia sentí algo especial: una mezcla de lo Sublime y lo Grandioso. El verdadero Arte es capaz de despertar estas sensaciones difíciles de explicar. Y entonces me pregunté por la personalidad de Gaudí. Es indiscutible que una cierta sensibilidad religiosa tuvo que tener para inspirar y proyectar tan magna obra. Esta intuición que se percibe, envuelta en anecdotario y misterio, sería suficiente para "explicar" algo de su milagro arquitectónico, que no es poco...

    Enhorabuena por tu blog y gracias por tu visita.

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    1. Querido amigo. No creas que lo que sentiste es difícil de explicar, más bien creo que es lo lógico en alguien con sensibilidad.
      Ya que escribes desde Granada te contaré que Dalí llevó a García Lorca a visitar la Sagrada Familia y al verlo serio y callado le preguntó que le parecía la obra. García Lorca le respondió: “He sentido un griterío, un clamor de gritos sonoros que se van haciendo estridentes a medida que la fachada se eleva cielo arriba, hasta mezclarse con las trompetas de los ángeles, en una zambra gloriosa que no hubiera podido soportar más que unos momentos”.
      Gracias por la visita y deseo que no sea la última.

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