Foto cabecera

1 Músicos y bailarina del Institut del Teatre, Barcelona. Bus Universitat. 2007 (A.Mª.F.)





TENDIDA EN LAS NUBES


                  
                                                                 En un mundo erizado de prisiones,
                             sólo las nubes arden siempre libres…

Nubes. José Emilio Pacheco



REEDICIÓN

                         

                            Lo confieso, pasé mi adolescencia oyendo decir a menudo que yo vivía con la cabeza en las nubes. Y era tan verdad como que muchos domingos me pasaba la mañana tumbada al sol en la azotea sobre una toalla, fabulando y viéndolas esquivar los campanarios barceloneses de Santa Mª del Mar mientras sus contornos se deshilachaban. La culpa no era mía, era del párroco de esa iglesia que un día nos acompañó a los niños de las caramellas a una excursión a las viñas de Alella. Y mientras comíamos, sentados en un bancal junto a unas cepas reventonas, se le ocurrió dirigir nuestra atención hacia los ovillos blancos que flotaban sobre nuestras cabezas (*).

                         -  ¿ Véis esas nubes que son más anchas que altas? Son "cúmulos"...

  
El caminante sobre el mar de nubes, de Casper Davis Friedrich. (museografo.com)



LAS NUBES, 
QUINTAESENCIA DEL ARTE EFÍMERO



Publicado en Gaudí y Más. 9 de Febrero de 2013
Publicado en Gaudí y Más. 26 de diciembre de 2017


                       Por ahí empezó la lección que siguió hilvanando nombres según sus formas: Las más aplanadas y desgarbadas eran estratos. Las de lluvia, densas y siempre más oscuras, nimbos. Y esas otras, las más altas, las que parecen jirones de plumas o rizos de pelo y se muestran brillantes reflejando el sol, son los cirros, que eso es lo que significa su nombre en latín, cirro= rizo, cabellera.

   Aquel primer contacto con el mundo de las nubes se extendió y extendió por parte del sacerdote que se encontraba a gusto haciéndonos conocer una materia que dominaba, aunque quizá se excediera en sus explicaciones dada nuestra edad y a pesar de que un puñado de oyentes quedaron fascinados para siempre con el tema, a la mayoría de los pequeños aquella clase forzada cortando la fiesta les pareció una tabarra. 

   Situada en los del primer grupo, para mí significó descubrir uno de esos cauces que raramente sirven para algo práctico, cosa bastante corriente en mi vida, pero que desde el primer momento logran atrapar tu interés y a través del tiempo van proporcionándote momentos mágicos que abren tu mente al universo. 


Palencia. En la romería del Pan y quesillo. 2009 (A.Mª.F.)
Ulm, Alemania. 1994. (A.Mª.F.)
Carretera de Castilla.  2007 (A.Mª.F.)

Bodegas en Tierra de Campos, Palencia. 2010 (A.Mª.F.)
   
                          Las nubes empezaron a seducirme sobre los diez años. Ya ha llovido lo suyo desde que esas bolsas repletas de cristales de nieve volcaran sus secretos ante mí, enriqueciendo mi equipaje con un montón de revelaciones. Por ejemplo, que si veo una nube en forma de unicornio esa realidad pertenecerá al mundo de la Nefelocoquigia o interpretación de la forma de las nubes (**). Pero que si esa misma silueta creo verla en la forma de una mancha,ojo, porque estaría entrando en un fenómeno psicológico llamado pareidolia. Qué cosas.   
   
                       O que infinidad de poetas y escritores hayan dedicado su pluma a describirlas, desde el romano Lucrecio a Goethe, pasando por Leonardo, que las llamaba cuerpos sin superficie, sin olvidar al gran Ramón Gómez de la Serna cuando acuñó su deseo de convertirse en inspector de nubes tendido en una hamaca mirando al cielo. Combinadas entre sí según su forma y la altura en que se encuentren, las nubes pueden contar con infinitos apellidos: Cúmulo Fractus, Cirroestratos, Altocúmulos, Cirrocúmulos Lenticulares, Cirro Flocus, Cirro Intortus, Cúmulo Congestus...     



John Constable. Embarcadero de Vermont. 1823

J.M.W. Turner. El Temerario remolcado a puerto. 1838

Distintos tipos de nubes


Nubes en Irlanda


Nubes  inglesas en la Página del observador de nubes


José Aº Quirantes tomó esta imagen en 2008

Una llamativa imagen de nubes mammatus tomada en Regina, Canadá,
 después de una tormenta. 2012. (Ray Johnson)
           
Una obra de Cachorro Agote con dos de los elementos imprescindibles en sus cuadros. El árbol, las nubes.
                                   
                               También descubrí lo raro que sería un pintor que nunca hubiera colocado una nube en alguno de sus cuadros. Y que uno de los detalles que han hecho grandes a muchos artistas ha sido precisamente su maestría con las nubes, incluso hay quienes se han hecho famosos por dedicar gran parte de su tiempo a lo que ya se ha convertido en una especialidad. Como le ha sucedido al argentino Cachorro Agote, enlazando dos elementos, nube y árbol, en las majestuosas llanuras de su tierra. Atención a su exquisito tratamiento de la luz con un halo que nos recuerda a Turner y Constable. 

   De cómo vuelca en la etapa actual de su carrera el madrileño Jorge Fin, que desde muy pequeño iba a menudo al Museo del Prado para contemplar los cielos pintados en el fondo de los cuadros, deja constancia la siguiente muestra.

   Pintar el aire con todo lo que incluye ese concepto; cielo, nubes, lluvia, niebla, sol, relámpagos, nieve, precisa un talento capaz de captar el especial matiz de la atmósfera de un instante que puede transformarse en algo completamente distinto al siguiente. Y aunque quizás no fuese el primero ni el mejor -ahí están los medievales, Böcklin, Turner, el mismo Velázquez y nuestro contemporáneo Gerhard Richter-, en el mundo de las nubes mi indiscutible es Caspar David Friedrich, cuya obra es un catálogo de estados de ánimo celestes dando lo mismo que la acción suceda en un bosque cerrado, que en el interior del estudio del pintor. Porque ya se las arreglará él para colar por algún ángulo un retazo azul y menta con su mínima porción nubosa, aunque sólo le quepa un halo de niebla. 


Caspar David Friedrich en su estudio. Una leve maraña de gasas colándose por la ventana 

El Conde-Duque de Olivares. Diego de Velázquez

La isla de los muertos. Arnold Böckiln. 1880


Una obra de Gerard Richter
  
Me enviaron esta imagen que no sé de donde procede. Es similar a El
 caminante sobre el mar de nubes
, supongo que se trata de una recreación. 
         
                    La observación reposada. La Mirada con mayúsculas. Távola calda opuesta al fast food del mirar y tirar, sus composiciones aluden a tardes o amaneceres de lápiz y cuaderno, a bocetos tomados sin prisa viendo rielar el sol en el agua a través de las nubes, mientras los pensamientos hilan símbolos filtrados desde sus creencias buscando la mística de la luz. Friedrich forma parte de la primera generación de artistas que no pintaban por encargo, sino dictados por la temática que le proponía su propio gusto, llevando más tarde los cuadros para su exposición y venta a las galerías que tenía contactadas. Entre las muchas obras que llevo vistas de las más de 300 que pintó, sólo recuerdo cuatro telas suyas donde no asoma el cielo.

                    Esa preferencia pasé a compartirla hace unos años con la obra del madrileño Jorge Fin al toparme con su cuadro Conejo azul. Este economista radicado en Murcia que un día se hartó de sufrir el Indice Nikkei y lo cambió por telas y murales maneja una paleta brillante en la que no falta el humor, con temas donde reinan los cielos con su variación de nubes.  


Diversas obras de Jorge Fin. Conejo azul

El Cancerbero. Mural políptico formado por seis cuadros dedicado a su
amigo John Day, Mr. Cloudman, famoso estudioso de nubes, y a su frase:
"Las nubes son el cancerbero de la Tierra porque nos protegen de los
 rayos del sol"

Virga. De su serie Elíptica


Mural de la ermita. Taller de serIgrafía "La Ermita"

Monsieur Bachelar. Serie Elíptica


Jorge Fin mostrando su obra Mammatus de la serie Elíptica


                       En fin, que aunque no siempre hayan estado presentes, las nubes entran y salen de mi vida por épocas. No estoy segura del porqué retomé a los veinte años esa fascinación infantil un día que viajaba en el carro de mi tío Julián en Prío, Cantabria, tendida sobre la hierba cortada por él en el prao de Unquera a golpe de dalle, uno de esos recuerdos inmarcesibles. Aunque tengo la sospecha de que algo tuvo que ver que a mi lado mirase el mismo cielo esa persona adecuada que sabe ver lo que tú ves. En este momento estamos viajando por la palentina Tierra de Campos y muy pronto llegaremos a la rotonda por la que debemos salir en el primer desvío. Para prolongar el momento, en un brindis que solemos hacer para disfrutar el banquete de nubes que nos corona, daremos un par de vueltas al ruedo. Va por ustedes.        


Ana Mª Ferrin


(*) Las caramellas son canciones y bailes populares que se cantan por Pascua o Pascua Florida en Cataluña con letras dedicadas a la Resurrección de Cristo, aunque en la actualidad también contengan estrofas de corte profano. El nuestro era un coro mixto infantil y paseábamos cantando por nuestro barrio antiguo, el de La Ribera, partiendo de la iglesia de Santa Mª del Mar en cuyo local parroquial ensayábamos durante el invierno. Las niñas íbamos vestidas con las ropas tradicionales de las pastoras y labradoras catalanas; espardenyas (zapatillas) de suela de cáñamo atadas con cintas negras, un delantal  sobre la falda floreada con enaguas blancas y corpiño y mantoncillo negro sobre la blusa blanca. El pelo recogido por una redecilla negra.
Llamábamos a los portales y cuando los vecinos se asomaban nos situábamos delante de la fachada y cantábamos. Al finalizar, el encargado de portar la cesta colgada en el extremo de una larga vara la acercaba hasta los balcones y ventanas donde le llamaban, recogiendo en la cesta las monedas y los dulces con que nos obsequiaban los vecinos. El dinero que se recaudaba servía unas semanas después para costear la excursión y la comida de los cantaires.  


(**) El nombre griego Nefelocoquigia, ciudad de las nubes y los cucos, procede de la obra de Aristófanes “Las aves”, donde éstas deciden construir una ciudad en el aire con ese nombre. Los ingleses, para designar a las personas excesivamente soñadoras han incluído esa palabra en su diccionario, y así, to suffer nephelococcigic delusions, les sirve para definir a las personas poco prácticas que sólo saben construir castillos en el aire.

46 comentarios:

  1. Te imagino de niña mirando las nubes desde la terraza de tu casa; es una imagen demasiado bella y sugerente para que no seamos capaces de hacerlo. Fijarse en las nubes e intentar descubrir sus secretos intentando que se asemejen a un objeto, cosa o persona, personaje inventado o real, es un hecho que dice mucho de la persona que lo practica, pues suele ser alguien imaginativo y sensible.
    Cuando observo una obra de arte gusto de admirar a los pintores que son capaces de captar la atmósfera, de envolverte en aquellos lugares aparentemente vacíos dentro del cuadro y que, sin embargo, están llenos de aire, de pensamientos, de olores. Las nubes son protagonistas de algunos paisajes porque su posición regula la luz dentro de la escena, como ocurre en la fotografía y en la propia realidad.
    Por cierto, y perdona mi ignorancia, ¿que son "las caramelles"? Me suena a fiesta popular, a baile.
    Un beso

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    1. Cuando alguien escribe que al mirar un cuadro le gusta observar los espacios vacíos, está contando que lleva toreadas unas cuantas corridas en ese menester. Desde mi óptica de simple observadora doy un gran valor a la mirada minuciosa. En varias ocasiones he escrito sobre esta acción, lo mucho que me interesa y cuánto aprecio la opinión de quien sabe mirar. Nunca olvidaré la experiencia que viví en el Parque Güell con una señora japonesa que al pasar por donde circulaban miles de personas se agachó a contemplar algo que nadie más había visto, yo entre ellos, dándome una lección que me ha servido de mucho. La entrada http://amf2010blog.blogspot.com.es/2002/12/imagenes-en-un-formato-eterno-la-mirada.html contiene un texto con ese tema que escribí para el catálogo de una exposición.
      Te suena bien, a pie de página hay una nota donde explico qué son las “caramellas”.

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    2. Perdona, no me había dado cuenta de la nopta al pie sobre "las caramellas". Me paso a leer la entrada que me comentas.
      Besos

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    3. Espero que te guste y te sientas identificada como yo con la curiosa dama japonesa. Petons

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  2. ¡¡Que bien saber que hay otra loca más como yo por las nubes!!!!
    .
    Es verdad que mirarlas abre la imaginación como un grifo
    Se me ocurren preguntas que no se como buscar las respuestas.
    Como se puede saber que pesan las nubes,si también se mueven por dentro si se mueven para arriba y para abajo,si tiene algo que ver el movimiento de la luna con el muvimiento de las nubes y con el movimiento de la tierra y los terremotos y los maremotos.

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    1. Si había alguna duda de que la observación de las nubes podía ser provechosa, con tu comentario te la has cargado. Eres la prueba de las muchas preguntas y respuestas que genera nuestra mente cuando nos detenemos a observar y meditar dejándola en libertad. Algo sé de lo que comentas pero a un nivel muy elemental, desde luego soy incapaz de dar solución científica a todas tus preguntas y a las otras muchas que seguramente te haces, como me pasa a mí. Una de las páginas que me han servido para aclararme un poco es http://blog.troposfera.org/ , es un buen punto de partida. Y gracias por la visita, Cloudgirl

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  3. DICEN LOS ESTUDIOSOS DE LA FISICA QUE LA MATERIA, ES TODA ENERGÍA, Y QUE LA PRINCIPAL CARACTERÍSTICA DE LA MISMA ES EL CAMBIO CONTINUO, LA MUDANZA CONTINUA, LA PERPERUA E IMPARABLE TRANSFORMACION. PARECE QUE NUESTRO CUERPO, A CADA INSTANTE ES UNO NUEVO, NUNCA IGUAL EN SUS NIVELES Y COMPOSICIONES. ASI COMO LAS NUBES, NOSOTROS TAMBIEN PASAMOS Y NOS TRANSFORMAMOS, DESAPARECEMOS VOLVEMOS A APARECER,...
    QUIZA NOS FASCINEN TANTO LAS NUBES PORQUE NOS IDENTIFICAMOS CON SU EFEMERIDAD, SU PODER O SU FRAGILIDAD,
    QUIZÁ
    GRACIAS ANA MARIA,
    PO.

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    1. Sorpresa, querida PO. A lo de EFEMERIDAD, PODER Y FRAGILIDAD, yo añadiría VULNERABILIDAD. Vamos, lo mismo que un ser vivo transformándose continuamente según el entorno y las circunstancias van estrujándolo más o menos. Que nos creemos autosuficientes y somos una mota a merced de los elementos emocionales y físicos.
      PO, me acuerdo de que eras grande en filosofía ¿recuerdas el episodio de Gorgias? Pero no tenía presentes tus conocimientos de física.
      Gracias a tí.

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  4. Gracias por este viaje mágico. Un beso
    JUSTINE

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    1. Si que es mágico, Justine. Y místico. Jorge Fin me envió la anécdota de que a veces llegaban a casa de Friedrich visitas que querían verlo en su estudio y la esposa del pintor les informaba de que ese día no se le podía molestar, porque "hoy está pintando nubes, y cuando pinta nubes está hablando con Dios". Qué te parece?

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  5. Me ha encantado tu post sobre nubes, estar en las nubes, pintar nubes... Muy completo e interesante.

    Sobre esa época publiqué sobre la palabra 'nefelibata':
    https://chymundaendanza.blogspot.com.es/2013/02/nefelibata.html

    Soñar despierta mirando nubes es uno de los mejores pasatiempos que conozco.

    Ana Mª, gracias.

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    1. Me has hecho retroceder a mi adolescencia, cuando tenía la cabeza en las nubes. (A lo que vuelvo cada vez que tengo ocasión).
      Un abrazo, compañera.

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    1. Eso también le deseo, AG, acompañado por la bellísima música portuguesa de nuestras raíces.

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  7. Muy original la entrada con esas nubes de telón de fondo o también como protagonistas de la vida y del arte.
    Ya también siempre fui un poco nefelíbata.
    Mi relación con las nubes nunca fue científica. Y eso que en la asignatura de Ciencias Naturales del Bachillerato aquel de la reválidas todos nos aprendíamos muy bien la lista de cirros, estratos, etc. como nos aprendíamos los sistemas cristalográficos y las Leyes de Mendel sin haber pisado un laboratorio en nuestras vidas. ¡Será por memoria! Pues bien, mi relación con ellas fue a través de los juegos en la calle durante la infancia. Recuerdo esas nubes rojizas al atardecer y la alegría de saber que todavía tenías por delante una hora o más de tiempo para dedicarla al balón prisionero, al rescate o a jugar al tacón, con el paquete de cromos "repes" -Vida y Color- estallando en el bolsillo del pantalón corto.
    Un saludo, Ana.

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    1. El comentario para ti ha sido uno de los que estos días se me han evaporado junto a los de Kasioles, Esteban y Campillo. Ahora mismo ha vuelto a pasar y, como sabes, es difícil recuperar la idea. Vamos a ver.
      Lo de mirar el cielo para ver cuando volvíamos a casa -ninguno teníamos reloj- ha quedado como una distinción para quienes tuvimos la dicha de vivir una infancia libre y protegida. Igual que el intercambiar cromos sintiendo el gozo de encontrar, por fin, aquel que se nos resistía.
      Qué bien lo contó Serrat en "Per Sant Joan".

      Que el 2018 te traiga todo lo que deseas para ti y los tuyos. Un abrazo.

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  8. Estupendo "reconocimiento" a las nubes, Ana María. Pero lo que más me gustó, son las nubes de 1994 sobre Ulm...la ciudad en que nací.

    Cariños.

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    1. Como diría un taurino, ¡¡Ole!
      No todo el mundo puede tener una ciudad natal con la solera de Ulm.
      Yo estuve durante un viaje por Alemania en autocaravana. Tenía interés en conocerla porque estaba en plena documentación sobre Gaudí y la catedral de Ulm era -es aún- la que tiene el campanario más alto del mundo, con 161 mts, mientras que el de la Sagrada Familia que proyectó Gaudí tendrá 170.
      A ver si tengo tiempo y encuentro las fotos que hice tumbada frente a la fachada con una perspectiva inolvidable. La aguja se hincaba en las nubes.

      Un feliz 2018 para todos vosotros. Un abrazo.

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  9. A mi me impresionaba siempre las llegadas a Canadá cuando el avión iba bajando de altitud era como tocar las nubes, eran bolas de algodón o como la nieve floja que se queda pegada en los árboles, son sensaciones preciosas, los cielos azules sin ellas no son tan pintorescos.
    Un Feliz Año Nuevo!!

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    1. Hace años tuve conocimiento de que esa rareza mía era compartida por millones de personas en todo el mundo, con numerosas asociaciones que se reúnen para viajar a contemplarlas en lugares especiales y tomar fotos.

      Feliz Año Nuevo para ti y los tuyos, MariPi.

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  10. Las nubes son el regalo que nos hace el universo para deleitarnos con su vista, para regalarnos lluvias, para protegernos del sol.....una auténtica maravilla de la Naturaleza que también me gusta contemplar y que muchas veces me sorprenden. Claro que yo no me sé lo nombres de los diferentes tipos de nubes así que esta entrada además de ser muy interesante es muy instructiva.Besicos

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    1. Hoy recuerdo la emoción de aquel sacerdote enamorado de la ciencia que intentaba abrir nuestras mentes en edades, por lo general, no muy receptivas al conocimiento. La entrada es también un canto a los maestros que a partir del mirar nos enseñaron a ver.

      Un Feliz 2018, Charo.

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  11. Yo también me tiendo, aun ahora, a ver las nubes. las veo desde casa, desde el patio o tendido en la playa...Busco imágenes, incluso me gusta creer que me "ven"...

    Feliz año.

    Besote

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    1. Qué buena idea ésa de que ellas también nos "ven". Me la apunto.
      Y cuando estés volando, con la cabeza "a pájaros", recuerda el deseo de Ramón Gómez de la Serna. Igual un día heredas o ganas un premio, y puedes dedicarte a ser Inspector de Nubes...

      Un Feliz 2018 te deseo en la buena compañía de los tuyos.

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  12. Anamaría, los duendes de la informática son los culpables de que, hoy, para mi sorpresa, haya desaparecido el comentario que te escribí ayer. No los guardo y, por tanto, este nuevo “intento” debe contener parte del anterior pero nunca será igual.
    Los hueco, los huecos son los que conforman estas imágenes reales que son esculpidas lentamente en el cielo azul y que nos parecen imaginarias porque son tan delicadas como efímeras cuando su amigo, otro meteoro, el viento, las empuja, deforma, transforma o simplemente las hace desaparecer. Durante este proceso, tus ojos, viendo a la vez la torre de Santa María del Mar, se quedaban fijos, sin parpadear, tratando de extasiarte como lo harías en este momento, descifrando esculturas algodonosas de miles de millones de toneladas de agua en estado vapor que deben volver a los mares de donde partieron. Un día, cualdo vuleva a tu ciudad, miraré a través del rosetón de la iglesia vecina de tu infancia los colores de esas nubes, de nombres particularizados, que alimentan tanto su poder como su belleza. Las imágenes que nos muestras son tan sugerentes como decisivas para comprender tu éxtasis al mirar las nubes. Por supuesto, es muy agradable para mí que fuese un artista afincado en Murcia quien detallase la blancura y distraidos contornos de las nubes del precioso y húmedo cielo de mi ciudad. Exquisito relato, querida amiga Anamaría. Un gran abrazo.
    ¡FELIZ Y VENTUROSO AÑO 2018 PARA TI Y TODOS TUS SERES QUERIDOS!

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    1. Si vas por una carretera y ves una forma que te gustaría atrapar, debes parar ¡ya!. Porque como necesites buscar un lugar, olvídate. Una característica que sólo saben los cazadores de nubes es la gran capacidad de distorsión, de transformación, que pueden lograr en un attosegundo, que según he leído es lo más minúsculo que se conoce en cuanto a porción de tiempo.
      Y eso que siempre había creído en la respuesta que dio un científico canadiense a una pregunta sobre cuál era la fracción más pequeña: "El espacio de tiempo más corto que existe, es el que tarda en tocar el claxon el conductor que está parado detrás de nosotros en un semáforo, cuando éste pasa del rojo al verde". Eso es tener arte.

      Celebro que te haya gustado el tema. Un Feliz 2018, Antonio.

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  13. Es fascinante, querida Ana María, cómo tus recuerdos caen como guijarro en el agua generando ondas que se van multiplicando en las evocaciones personales de los que te leemos.
    A todos nos asombra el espectáculo coreográfico, siempre diferente, siempre armonioso que las nubes van danzando incansablemente en el cielo. Realmente hipnótico.
    Tan sublime que, aparte del significado que te adjudicaban en tu infancia, "estar en las nubes" es sinónimo de la felicidad mas completa.
    A mí personalmente me fascina, al viajar en avión, ver cómo éste se zambulle en la blanca espuma y juega con ella acariciándola con sus alas. A veces se cansa del juego y bucea hasta el fondo para poder ver los paisajes que sobrevuela.
    Y hablando de la pintura. Es muy curioso que ya desde la infancia la representación de las nubes es recurrente. Qué niño no dibuja dos o tres nubes, redonditas o alargadas en la parte superior de sus ilustraciones. A mí me gustaba dibujarlas con un ojito guiñado y era lo poco que me salía bien en mis dibujos.
    Ves, Ana Maria, los círculos concéntricos también han invocado a mis recuerdo.
    Muchas gracias. Un abrazo

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    1. Qué sugerente tu teoría de las ondas. Veo mucha poesía por esos recovecos murcianos.
      A mí, ver las nubes desde un avión no me seduce tanto como desde tierra o subida en un árbol. Aunque penetrar en ellas y traspasarlas de parte a parte viendo cómo se deshilachan, o sobrevolarlas como si fueran un campo mullido de algodón, también tiene su aquel.

      Que tengas una Feliz entrada en el 2018. Y una salida igual de buena.

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  14. Ufff, me ha encantado tu entrada Ana Mª, siempre me ha gustado contemplar las nubes, sobretodo cuando vuelo procuro que me den asiento de ventanilla para poder contemplar el espectáculo que para mi representan, tengo unas fotos preciosas de ellas, lo que no sabía es que tuviesen tantos nombres. Gracias por tan interesante información. ¡¡Feliz Año Nuevo!!.

    Besos.

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  15. Las nubes tienen un encanto muy especial. Tu escrito me ha gustado mucho.
    Realmente fantástico.

    Te deseo un año 2018 lleno de felicidad.

    Un beso.

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  16. Yo vivo mucho en las nubes...a veces demasiado Pero sigo creyendo que es un buen lugar para refugiarse cuando el "real abajo" se vuelve turbio
    Feliz Navidad y espero que el 18 entre con fuerza de salud y felicidad para ti, los tuyos y tus lectores. Besos Ana Mº

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  17. Esos castillos en el aire que el poder de la mente nos ayuda de vez en cuando a evadirnos de realidades que nos aplastan...

    Estimada Ana Mª, que este año que ya esta en puertas venga cargadito de buenos propósitos.

    ¡Feliz Año Nuevo!

    UN FUERTE ABRAZO CON MIS MEJORES DESEOS.

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  18. Não fosse esta reedição, Ana, eu teria perdido este teu excelente trabalho, tando as nuvens como tema, escrito com a delicadeza de quem pinta uma tela de nuvem, como as imagens que levam a tua assinatura:

    Palencia. En la romería del Pan y quesillo. 2009 (A.Mª.F.)
    Ulm, Alemania. 1994. (A.Mª.F.)
    Carretera de Castilla. 2007 (A.Mª.F.)
    Bodegas en Tierra de Campos, Palencia. 2010 (A.Mª.F.)


    Depois destas imagens, mostras outras de alguns pintores, e fazes referência ao economista que deixou a profissão para dedicar-se às artes, como dizes:

    Esa preferencia pasé a compartirla hace unos años con la obra del madrileño Jorge Fin al toparme con su cuadro Conejo azul. Este economista radicado en Murcia que un día se hartó de sufrir el Indice Nikkei y lo cambió por telas y murales maneja una paleta brillante en la que no falta el humor, con temas donde reinan los cielos con su variación de nubes.

    Como estamos à entrada de um novo ano, aproveito para desejar a ti e à tua família um 2018 com alegria, amor, saúde e paz (quem sabe com um novo livro: Sagrada Família ou artes plásticas).

    Um brinde, Ana, ao Ano Novo!

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    1. Amigos.
      Estoy con un collarín por un problema de cervicales y mis Fiestas están lejos de ser lo que una desearía.
      Queridos "lletraferits". Estos seis años me han permitido contactar con vosotros, compañeros escribidores y poetas. Pienso en lo interesante que sería el que todos nos conociéramos.
      ¿Será posible el próximo 2018? Un abrazo.

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    2. As dificuldades pelas quais passas com a tua cervical haverão de passar logo. É claro que é desagradável, Ana, mas em pouco tempo estarás boa novamente.
      Eu também gostaria de conhecer muitos dos escritores e poetas, que conhecemos ao longo dos anos. Vamos torcer para que isso aconteça em 2018. Vai ser uma festa!
      Esperamos notícias de tua melhora do problema com a tua cervical.De qualquer forma, vale o brinde de Feliz Ano Novo, Ana.

      Um grande abraço.

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  19. Siento mucho la lesión de cervicales que padeces. Tendrás que estar un poco tiempo sin mirar esas nubes que te apasionan. O hacerlo tumbada en el suelo como en tu adolescencia.
    Después de leer los bellos y bucólicos textos tuyos y de tus lectores hoy, un reportaje en una revista sobre "La seguridad de los datos en la nube pública" me ha arañado un poco. Llamar pública a una nube y encima cargarla de documentos, información, fotos...El día que descargue sobre nosotros tan indigesta rémora, nos vamos a enterar!
    Un abrazo y que te mejores rapidamente.

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  20. Espero te recuperes pronto y todo vaya muy bien.
    Cuidate.
    Un beso

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  21. No existe buen paisaje sin un cielo plagado de nubes. Ellas otorgan personalidad al cielo y le hacen embellecerse y moverse al ritmo de sus esponjosas blancuras o negruras. En las nubes existe todo un cúmulo de colores indefinibles por su variedad, lejos de aquellas nubes sempiternamente blancas que pintábamos en nuestra infancia.
    Un beso

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  22. Ahora leo tu comentario de ahí arriba. Espero que te recuperes pronto aunque imagino que necesitarás mucho reposo. Ánimo y paciencia.
    Un besazo

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  23. Espero vaya todo bien.
    Hasta pronto.
    Un abrazo.

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  24. Querida¿ problemas de cervicales? yo tambien los tengo.No hay nada mas lindo en verano que tirarse en la playa mirando el cielo y viendo las nubes crear dibujos .
    Que te mejores

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  25. Las nubes tienen su magia y embruja a los mejores pintores para que nos las transcriban en el instante preciso. Pero el mejor pintor de esas efímeras formas sigue siendo el aire... el viento...
    Es un placer infiltrarse en esta Biblioteca.

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  26. Son todo un mundo, y las fotos que nos exhibe hoy lo demuestran. Hay una de Canadá espectacular. Claro, ocupando de forma tan variada la bóveda de este mundo que nos toca ocupar, no es extraño que también los observadores más atentos, artistas muchos, se hayan dejado impresionar por esos efímeros meteoros, cada cual desde su punto de vista y según su momento vital: desde la nubes de Neruda que suben a las torre del cielo, hasta los negros nubarrones que tanto gustaban a Espronceda, en su desesperación.
    Saludos Ana María.

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