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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





TENDIDA EN LAS NUBES


                  
                                                                 En un mundo erizado de prisiones,
                             sólo las nubes arden siempre libres…

Nubes. José Emilio Pacheco


                          Lo confieso, pasé mi adolescencia oyendo decir a menudo que yo vivía con la cabeza en las nubes. Y era tan verdad como que muchos domingos me pasaba la mañana tumbada al sol en la azotea sobre una toalla, fabulando y viéndolas esquivar los campanarios barceloneses de Santa Mª del Mar mientras sus contornos se deshilachaban. La culpa no era mía, era del párroco de esa iglesia que un día nos acompañó a los niños de las caramellas a una excursión a las viñas de Alella y mientras comíamos, sentados en un bancal junto a unas cepas reventonas, se le ocurrió dirigir nuestra atención hacia los ovillos blancos que flotaban sobre nuestras cabezas (*).

                         -  ¿ Véis esas nubes que son más anchas que altas? Son cúmulos...

  
El caminante sobre el mar de nubes, de Casper Davis Friedrich. (museografo.com)



LAS NUBES, 
QUINTAESENCIA DEL ARTE EFÍMERO



Publicado en Gaudí y Más. 9 de Febrero de 2013


                       Por ahí empezó la lección que siguió hilvanando nombres según sus formas: Las más aplanadas y desgarbadas eran estratos. Las de lluvia, densas y siempre más oscuras, nimbos. Y esas otras, las más altas, las que parecen jirones de plumas o rizos de pelo y se muestran brillantes reflejando el sol, son los cirros, que eso es lo que significa su nombre en latín, cirro= rizo, cabellera.

                        Aquel primer contacto con el mundo de las nubes se extendió y extendió por parte del sacerdote que se encontraba a gusto haciéndonos conocer una materia que dominaba, aunque quizá se excediera en sus explicaciones dada nuestra edad y a pesar de que un puñado de oyentes  quedaron fascinados para siempre con el tema, a la mayoría de los pequeños aquella clase forzada cortando la fiesta les pareció una tabarra. Situada en los del primer grupo, para mí significó descubrir uno de esos cauces que raramente sirven para algo práctico, cosa bastante corriente en mi vida, pero que desde el primer momento logran atrapar tu interés y a través del tiempo van proporcionándote momentos mágicos que abren tu mente al universo. 


Palencia. En la romería del Pan y quesillo. 2009 (A.Mª.F.)

Ulm, Alemania. 1994. (A.Mª.F.)  

Carretera de Castilla.  2007 (A.Mª.F.)

Bodegas en Tierra de Campos, Palencia. 2010 (A.Mª.F.)
   
                          Las nubes empezaron a seducirme sobre los diez años. Ya ha llovido lo suyo desde que esas bolsas repletas de cristales de nieve volcaran sus secretos ante mí, enriqueciendo mi equipaje con un montón de revelaciones. Por ejemplo, que si veo una nube en forma de unicornio esa realidad pertenecerá al mundo de la Nefelocoquigia o interpretación de la forma de las nubes (**). Pero que si esa misma silueta creo verla en la forma de una mancha,ojo, porque estaría entrando en un fenómeno psicológico llamado pareidolia. Qué cosas.   
   
                       O que infinidad de poetas y escritores han dedicado su pluma a describirlas, desde el romano Lucrecio a Goethe, pasando por Leonardo que las llamaba cuerpos sin superficie, sin olvidar al gran Ramón Gómez de la Serna cuando acuñó su deseo de convertirse en inspector de nubes tendido en una hamaca mirando al cielo. Combinadas entre sí según su forma y la altura en que se encuentren, las nubes pueden contar con infinitos apellidos: Cúmulo Fractus, Cirroestratos, Altocúmulos, Cirrocúmulos Lenticulares, Cirro Flocus, Cirro Intortus, Cúmulo Congestus...     


John Constable. Embarcadero de Vermont. 1823

J.M.W. Turner. El Temerario remolcado a puerto. 1838

Distintos tipos de nubes


Nubes en Irlanda


Nubes  inglesas en la Página del observador de nubes


José Aº Quirantes tomó esta imagen en 2008

Una llamativa imagen de nubes mammatus tomada en Regina, Canadá,
 después de una tormenta. 2012. (Ray Johnson)

                    También descubrí lo raro que sería el pintor que nunca hubiera colocado una nube en alguno de sus cuadros. Y que uno de los detalles que han hecho grandes a muchos artistas ha sido su maestría con las nubes, incluso hay quienes se han hecho famosos por dedicar gran parte de su tiempo a lo que ya se ha convertido en una especialidad. Como le ha sucedido en la etapa actual de su carrera al madrileño Jorge Fin, que desde muy pequeño iba a menudo al Museo del Prado para contemplar los cielos pintados en el fondo de los cuadros.


                    Pintar el aire con todo lo que incluye ese concepto; cielo, nubes, lluvia, niebla, sol, relámpagos, nieve, precisa un talento capaz de captar el especial matiz de la atmósfera de un instante que puede transformarse en algo completamente distinto al siguiente. Y aunque quizás no fuese el primero ni el mejor -ahí están los medievales, Böcklin, Turner, el mismo Velázquez y nuestro contemporáneo Gerhard Richter-, en el mundo de las nubes mi indiscutible es Caspar David Friedrich, cuya obra es un catálogo de estados de ánimo celestes dando lo mismo que la acción suceda en un bosque cerrado, que en el interior del estudio del pintor, porque ya se las arreglará él para colar por algún ángulo un retazo azul y menta con su mínima porción nubosa, aunque sólo le quepa un halo de niebla. 


Caspar David Friedrich en su estudio. Una leve maraña de gasas colándose por la ventana 

El Conde-Duque de Olivares. Diego de Velázquez

La isla de los muertos. Arnold Böckiln. 1880


Una obra de Gerard Richter
  
Me enviaron esta imagen que no sé de donde procede. Es similar a El
 caminante sobre el mar de nubes
, supongo que se trata de una recreación. 
         
                    La observación reposada. La Mirada con mayúsculas. Távola calda opuesta al fast food del mirar y tirar, sus composiciones aluden a tardes o amaneceres de lápiz y cuaderno, a bocetos tomados sin prisa viendo rielar el sol en el agua a través de las nubes, mientras los pensamientos hilan símbolos filtrados desde sus creencias buscando la mística de la luz. Friedrich forma parte de la primera generación de artistas que no pintaban por encargo, sino dictados por la temática que le proponía su propio gusto, llevando más tarde los cuadros para su exposición y venta a las galerías que tenía contactadas. Entre las muchas obras que llevo vistas de las más de 300 que pintó, sólo recuerdo cuatro telas suyas donde no asoma el cielo.

                    Esa preferencia pasé a compartirla hace unos años con la obra del madrileño Jorge Fin al toparme con su cuadro Conejo azul. Este economista radicado en Murcia que un día se hartó de sufrir el Indice Nikkei y lo cambió por telas y murales maneja una paleta brillante en la que no falta el humor, con temas donde reinan los cielos con su variación de nubes.  


Diversas obras de Jorge Fin. Conejo azul

El Cancerbero. Mural políptico formado por seis cuadros dedicado a su
amigo John Day, Mr. Cloudman, famoso estudioso de nubes, y a su frase:
"Las nubes son el cancerbero de la Tierra porque nos protegen de los
 rayos del sol"

Virga. De su serie Elíptica


Mural de la ermita. Taller de serIgrafía "La Ermita"

Monsieur Bachelar. Serie Elíptica


Jorge Fin mostrando su obra Mammatus de la serie Elíptica


                       En fin, que aunque no siempre hayan estado presentes, las nubes entran y salen de mi vida por épocas. No estoy segura del porqué retomé a los veinte años esa fascinación infantil un día que viajaba en el carro de mi tío Julián en Prío, Cantabria, tendida sobre la hierba cortada por él en el prao de Unquera a golpe de dalle, uno de esos recuerdos inmarcesibles. Aunque tengo la sospecha de que algo tuvo que ver que a mi lado mirase el mismo cielo esa persona adecuada que sabe ver lo que tú ves. En este momento estamos viajando por la palentina Tierra de Campos y muy pronto llegaremos a la rotonda por la que debemos salir en el primer desvío. Para prolongar el momento, en un brindis que solemos hacer para disfrutar el banquete de nubes que nos corona daremos un par de vueltas al ruedo. Va por ustedes.        


Ana Mª Ferrin


(*) Las caramellas son canciones y bailes populares que se cantan por Pascua o Pascua Florida en Cataluña con letras dedicadas a la Resurrección de Cristo, aunque en la actualidad también contengan estrofas de corte profano. El nuestro era un coro mixto infantil y paseábamos cantando por nuestro barrio antiguo, el de La Ribera, partiendo de la iglesia de Santa Mª del Mar en cuyo local parroquial ensayábamos durante el invierno. Las niñas íbamos vestidas con las ropas tradicionales de las pastoras y labradoras catalanas; espardenyas (zapatillas) de suela de cáñamo atadas con cintas negras, un delantal  sobre la falda floreada con enaguas blancas y corpiño y mantoncillo negro sobre la blusa blanca. El pelo recogido por una redecilla negra.
Llamábamos a los portales y cuando los vecinos se asomaban nos situábamos delante de la fachada y cantábamos. Al finalizar, el encargado de portar la cesta colgada en el extremo de una larga vara la acercaba hasta los balcones y ventanas donde le llamaban, recogiendo en la cesta las monedas y los dulces con que nos obsequiaban los vecinos. El dinero que se recaudaba servía unas semanas después para costear la excursión y la comida de los cantaires.  


(**) El nombre griego Nefelocoquigia, ciudad de las nubes y los cucos, procede de la obra de Aristófanes “Las aves”, donde éstas deciden construir una ciudad en el aire con ese nombre. Los ingleses, para designar a las personas excesivamente soñadoras han incluído esa palabra en su diccionario, y así, to suffer nephelococcigic delusions, les sirve para definir a las personas poco prácticas que sólo saben construir castillos en el aire

14 comentarios:

  1. Te imagino de niña mirando las nubes desde la terraza de tu casa; es una imagen demasiado bella y sugerente para que no seamos capaces de hacerlo. Fijarse en las nubes e intentar descubrir sus secretos intentando que se asemejen a un objeto, cosa o persona, personaje inventado o real, es un hecho que dice mucho de la persona que lo practica, pues suele ser alguien imaginativo y sensible.
    Cuando observo una obra de arte gusto de admirar a los pintores que son capaces de captar la atmósfera, de envolverte en aquellos lugares aparentemente vacíos dentro del cuadro y que, sin embargo, están llenos de aire, de pensamientos, de olores. Las nubes son protagonistas de algunos paisajes porque su posición regula la luz dentro de la escena, como ocurre en la fotografía y en la propia realidad.
    Por cierto, y perdona mi ignorancia, ¿que son "las caramelles"? Me suena a fiesta popular, a baile.
    Un beso

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    1. Cuando alguien escribe que al mirar un cuadro le gusta observar los espacios vacíos, está contando que lleva toreadas unas cuantas corridas en ese menester. Desde mi óptica de simple observadora doy un gran valor a la mirada minuciosa. En varias ocasiones he escrito sobre esta acción, lo mucho que me interesa y cuánto aprecio la opinión de quien sabe mirar. Nunca olvidaré la experiencia que viví en el Parque Güell con una señora japonesa que al pasar por donde circulaban miles de personas se agachó a contemplar algo que nadie más había visto, yo entre ellos, dándome una lección que me ha servido de mucho. La entrada http://amf2010blog.blogspot.com.es/2002/12/imagenes-en-un-formato-eterno-la-mirada.html contiene un texto con ese tema que escribí para el catálogo de una exposición.
      Te suena bien, a pie de página hay una nota donde explico qué son las “caramellas”.

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    2. Perdona, no me había dado cuenta de la nopta al pie sobre "las caramellas". Me paso a leer la entrada que me comentas.
      Besos

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    3. Espero que te guste y te sientas identificada como yo con la curiosa dama japonesa. Petons

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  2. ¡¡Que bien saber que hay otra loca más como yo por las nubes!!!!
    .
    Es verdad que mirarlas abre la imaginación como un grifo
    Se me ocurren preguntas que no se como buscar las respuestas.
    Como se puede saber que pesan las nubes,si también se mueven por dentro si se mueven para arriba y para abajo,si tiene algo que ver el movimiento de la luna con el muvimiento de las nubes y con el movimiento de la tierra y los terremotos y los maremotos.

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    1. Si había alguna duda de que la observación de las nubes podía ser provechosa, con tu comentario te la has cargado. Eres la prueba de las muchas preguntas y respuestas que genera nuestra mente cuando nos detenemos a observar y meditar dejándola en libertad. Algo sé de lo que comentas pero a un nivel muy elemental, desde luego soy incapaz de dar solución científica a todas tus preguntas y a las otras muchas que seguramente te haces, como me pasa a mí. Una de las páginas que me han servido para aclararme un poco es http://blog.troposfera.org/ , es un buen punto de partida. Y gracias por la visita, Cloudgirl

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  3. DICEN LOS ESTUDIOSOS DE LA FISICA QUE LA MATERIA, ES TODA ENERGÍA, Y QUE LA PRINCIPAL CARACTERÍSTICA DE LA MISMA ES EL CAMBIO CONTINUO, LA MUDANZA CONTINUA, LA PERPERUA E IMPARABLE TRANSFORMACION. PARECE QUE NUESTRO CUERPO, A CADA INSTANTE ES UNO NUEVO, NUNCA IGUAL EN SUS NIVELES Y COMPOSICIONES. ASI COMO LAS NUBES, NOSOTROS TAMBIEN PASAMOS Y NOS TRANSFORMAMOS, DESAPARECEMOS VOLVEMOS A APARECER,...
    QUIZA NOS FASCINEN TANTO LAS NUBES PORQUE NOS IDENTIFICAMOS CON SU EFEMERIDAD, SU PODER O SU FRAGILIDAD,
    QUIZÁ
    GRACIAS ANA MARIA,
    PO.

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    1. Sorpresa, querida PO. A lo de EFEMERIDAD, PODER Y FRAGILIDAD, yo añadiría VULNERABILIDAD. Vamos, lo mismo que un ser vivo transformándose continuamente según el entorno y las circunstancias van estrujándolo más o menos. Que nos creemos autosuficientes y somos una mota a merced de los elementos emocionales y físicos.
      PO, me acuerdo de que eras grande en filosofía ¿recuerdas el episodio de Gorgias? Pero no tenía presentes tus conocimientos de física.
      Gracias a tí.

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  4. Gracias por este viaje mágico. Un beso
    JUSTINE

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    1. Si que es mágico, Justine. Y místico. Jorge Fin me envió la anécdota de que a veces llegaban a casa de Friedrich visitas que querían verlo en su estudio y la esposa del pintor les informaba de que ese día no se le podía molestar, porque "hoy está pintando nubes, y cuando pinta nubes está hablando con Dios". Qué te parece?

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  5. Me ha encantado tu post sobre nubes, estar en las nubes, pintar nubes... Muy completo e interesante.

    Sobre esa época publiqué sobre la palabra 'nefelibata':
    https://chymundaendanza.blogspot.com.es/2013/02/nefelibata.html

    Soñar despierta mirando nubes es uno de los mejores pasatiempos que conozco.

    Ana Mª, gracias.

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    1. Me has hecho retroceder a mi adolescencia, cuando tenía la cabeza en las nubes. (A lo que vuelvo cada vez que tengo ocasión).
      Un abrazo, compañera.

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