Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





GAUDI Y UN DRAMA: LAS FAROLAS DE LA CIUDADELA


                                         
                      ¿Recuerdan la película French Conection, con Gene Hackman, Fernando Rey y Rod Scheider?

                          Es un título que recuerdo cada vez que escribo sobre el gran paisanaje que compartió toda su vida Antonio Gaudí con los profesionales de su tierra, Tarragona, rodeándose siempre de naturales provenientes de esa parte. Que por cierto, esta característica suya de ayuda mutua es conocida con humor por sus naturales como la Avellana Connection, dado que este fruto es típico de la provincia y en especial de la comarca del Baix Camp, pertenencia natal de Antonio Gaudí. 

                         Amparado por la Avellana Conectionel joven Gaudí llegado desde Reus a Barcelona en 1868, accedió a la mayoría de los encargos que recibió como estudiante y más tarde como arquitecto, empezando por el ya bien situado Josep Fotserè Mestres de familia originaria de Riudoms y de Vinyols, cuyo padre Josep Fontseré Doménech ya había construido en 1834 la plaza de toros de El Torín en lo que es hoy la Plaza de Palacio, cercana al Parque de la CiudadelaFontserè empleó a Gaudí en su estudio como delineante encargándole cada vez proyectos de más calado, y él intervino a sus anchas, empezando por una serie de actuaciones en el parque de los que cabe destacar la espléndida verja que lo rodea y sobre todo las ocho puertas con sus farolas espectaculares.


Un grabado del XIX mostrando una puerta con sus tres grupos de candelabros. de ocho en los
 extremos y de siete en el centro. Intactos sus mástiles, los yelmos, las coronas y los murciélagos.

La segunda puerta del Pº Pujades, una de las dos monumentales.
A la izquierda, un globo. A la derecha, tres. 2013. (A.Mª.F.)

      Séptima puerta y segunda monumental, en el Pº Picasso junto a la
       Estación de Francia. Sólo quedan dos faroles en la izquierda y 
       y ninguno en la derecha. 2013 (A.Mª.F.)

La sexta puerta a la derecha de la anterior, en el mismo Pº Picasso, en el ruinoso estado que
puede observarse. 2013. (A.Mª.F.)

                         LA CÁSCARA DEL TIEMPO


Publicado en Gaudí y Más. 16 de Marzo de 2013
         

                     La génesis y ejecución de la Ciudadela, el magno proyecto barcelonés del XIX, fue de una truculencia que hará las delicias de quienes hoy están al tanto de cómo se desarrollan los concursos y permisos municipales en ciertos Ayuntamientos, donde los amiguismos y silencios se mueven entre repartos de beneficios. Proyectos que no existían cuando fueron aprobados. Plicas que al abrirse y confirmar la profesionalidad de los arquitectos descubrían que éstos no estaban titulados, mientras otros arquitectos con orla, a la hora de la verdad se veían desplazados de la dirección y honorarios de las obras, por maestros de obras bien afianzados en la alcaldía .

                        Desde los primeros bocetos hechos en 1868 hasta 1878 en que los perjudicados dieron por perdidas sus reclamaciones al Ayuntamiento y abandonaron las protestas, los informes negativos de la Asociación de Arquitectos de Cataluña, de la Academia Provincial de Bellas Artes de Barcelona y de la máxima autoridad de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid, que adjetivó la adjudicación final de las obras de La Ciudadela de anómala, irregular extralegal, transcurrieron diez años de continuas quejas en el ambiente constructivo barcelonés por la forma de llevarse a cabo el proyecto del parque.



El arquitecto Josep Montseré i Mestre, arquitecto y
autor del proyecto del Parque de la Ciudadela. En su
estudio trabajó Antonio Gaudí en sus primeros tiempos 


La plaza de toros El Torín, de Josep Fontseré Doménech, construída en 1834.
Fue derribada en 1944.





Dos carteles de las corridas de la época. A la plaza del Torín también se
la conocía por la "Antigua de la Barceloneta" 

                   A estas calificaciones, el informe emitido añadía que el Ayuntamiento se hacía sospechoso de querer solamente un anteproyecto. Vamos, que la idea municipal al convocar un concurso internacional y público no era conforme a la ley una forma de  encontrar el mejor proyecto y el mejor autor para un espacio público, sino la práctica innoble de ahorrarse los costes del proyecto por tener ya decidido de antemano a quién adjudicarlo y quienes iban a construírlo.

                     En realidad el Ayuntamiento ya llevaba años intentando derribar la Ciudadela, fortaleza construida por Jorge Próspero de Werboom en el barrio de la Ribera en 1718 a instancias del rey Felipe V tras la Guerra de Secesión, cuya torre de San Juan servía de prisión. Este recinto militar que unido al Castillo de Montjuich formaban el conjunto castrense diseñado para controlar Barcelona, ya tuvo un intento de ser derrocado durante la revolución de 1843, pero sería tras la Revolución de 1868 cuando la ciudad recuperó esos terrenos y con ellos la potestad para eliminar la Ciudadela y crear en su lugar el mayor parque de la capital catalan. De las instalaciones originales sólo se conservaron la capilla, actual Parroquia Castrense, el palacio del Gobernador que hoy ocupa el Instituto Verdaguer y el edificio del arsenal, donde se encuentra el Parlament de Catalunya.



Jorge Próspero de Werboom, ingeniero militar de origen
 flamenco, construyó en Barcelona el complejo militar de
 la Ciudadela en 1716. 
    


Dos panorámicas del complejo militar de La Ciudadela. A la izquierda la
torre de San Juan, prisión militar. (SCCM. Diputación Barcelona)

El derribo de las instalaciones militares para dar paso al Parque.

                    De entre todo aquel maremágnum burocrático salió triunfante el arquitecto Josep Fontserè Mestres. En palabras de Joan Bassegoda Nonell, -Está muy claro que el Ayuntamiento quería que Fontserè se llevara el premio y lo consiguió de esta manera tan especial, ya que de nada valieron las protestas de las entidades…

                  Volviendo a la participación de Gaudí en las obras de La Ciudadela, hay una larga lista de intervenciones de lo más dispar, entre ellas la citada verja, de la que sus puertas principales han sido reproducidas como portada de muchos trabajos. No hay duda de su autoría porque él mismo se refiere a esos “candelabros” en el Manuscrito de Reus (*) como realizados entre 1876-77, tanto los de las puertas de la reja como el llamado “de la rotonda”. 

                    Y es precisamente de esas piezas de lo que trata la entrada de hoy, de la imagen de las farolas que llevo vistas desde niña por vivir tan cerca del parque que fue casi a diario mi privilegiado campo de juegos. De cómo a medida que yo crecía, ellas dejaban que sus pilares se desconcharan entre la desidia, menguando el detallista imaginario de sus símbolos, sus brazos, mordidas por el óxido y perdiendo partes o todo de sus mástiles y sus blancos globos de luz.


Primera puerta principal en el Pº Pujades, a la derecha de la monumental. 2012 (A.Mª.F.)

Estado actual de la tercera puerta de La Ciudadela. Pº Pujades.2013. (A.Mª.F.)

Octava puerta, a la derecha de la monumental del Pº Picasso. Atención al mástil
superviviente de la izquierda. Obsérvese que la parte superior desaparece en la copa del árbol

Único mástil de la puerta. El casco
apenas es visible.2013. (A.Mª.F.)


El único yelmo que conserva su corona de todo el conjunto del parque,
escondido entre las ramas del árbol. 2013. (A.Mª.F.)

                    Lo primero que disparó mi alarma hace muchos años fue la falta de algún murciélago de los que remataban los cascos. Una semana sí y otro mes también, veías como se evaporaban los globos sin que se repusieran. Hoy faltaba un casco y al mes siguiente desaparecían dos. Florones de hierro y escudos, flechas terminales y luces en el recorrido de la verja desapareciendo punto a punto, en un picoteo sin pausa que ha dejado todas las puertas convertidas en férreo despojo hasta el punto de que los dibujantes y fotógrafos que visitan el parque se las ven y desean para atrapar una imagen de las puertas con un mínimo de dignidad. Intentando ocultar la evidencia de que todo el trabajo artesano de forja que ocupó durante tiempo a los talleres de Mariano Rifá Romeu, así como el de fundición realizado en La Nueva Vulcano, fue un legado del siglo XIX camino de la degradación total con buen trecho recorrido.
                         
                 Al contrario de otras obras de Gaudí que han vivido numerosas restauraciones (podríamos tratar del resultado de esas intervenciones, pero tal cosa pertenece a otro negociado), estas pobres cenicientas más que centenarias a la vista de todos en la yema de la ciudad, han ido perdiendo sus galas sin que ningún estamento pagado con nuestros impuestos se haya parado a echarles una segunda mirada. 


En ésta quinta puerta del Pº Picasso se eliminaron las puertas originales y
desaparecieron los mástiles con sus globos y símbolos. 2013. (A.Mª.F.)
Esta cuarta puerta principal, junto al Museo de Zoología, conserva sus dos
mástiles  y los cascos. El conjunto de globos centrales y parte de los
laterales desaparecieron y el estado de los leones de la base es lamentable. 



Ni coronas ni murciélagos. Aquí los yelmos deteriorados sirven tan sólo
de cobijo a las palomas. 2013. (A.Mª.F.)

Varias puertas presentan este estado. 2013. (A.Mª.F.)


Gaudí conservó durante años la copia en yeso de uno de estos leones hecha por su ayudante
el modelista Lorenzo Matamala, que también trabajó con él en La Ciudadela. 2013 (A.Mª.F.)

                        Una fotografía de 1989 mostraba un mástil de la puerta central del Pº Pujades sin ninguno de sus ocho globos, en 1999 volvía a tenerlos todos, y al escribir estas líneas no existe un sólo candelabro con todos sus globos ni en la versión de ocho luces, ni en la de siete. De las coronas queda una, gracias a que ese yelmo duerme su cobijo a cubierto de miradas bárbaras dentro de la copa de un árbol. De los murciélagos, ni rastro.

                  Lo que me intriga es lo sistemático del vandalismo que está acabando con las puertas del parque, que si no fuera por lo dilatado del tiempo en que ha ido produciéndose podríamos achacarlo a un único agresor. Pero qué digo. Si se tratara de alguien dedicado años y años a esa minuciosa tarea, hoy ya sería un venerable psicópata merecedor de protagonizar una novela de terror.  


El Parlament de Catalunya, situado en el antiguo polvorín del cuartel.

El Institut Verdaguer, instalado en el antiguo palacio del Gobernador.

La antigua capilla castrense ha quedado con el mismo destino en el Parque
                 
La verja del Pº Picasso sin los globos de gas que los remataban. 2013 (AMF) 
                                     
Siete globos de cristal repuestos en la verja del Pº Picasso. 2013 (A.Mª.F.)

Todo el tramo del Pº Pujades con sus nuevos globos. 2013 (A.Mª.F.)

                                                   Una gaviota sestea el horizonte del parque.
                                                   Farolas a la deriva,
                                                   cristal sin fuego, 
                                                   metal aventurero navegando su espera
                                                        por cualquier fragua ...                    
          

                   Para terminar ésta crónica desesperanzada con una chispa de optimismo, incluyo las imágenes de la tímida recuperación de una parte de los pequeños globos que rematan el perímetro de la verja, tanto en el Pº Pujades como en el  PicassoLo que me lleva a la siguiente hipótesis de trabajo:


En éste folleto, el dibujo de una farola completa con su corona y su murciélago.

Dibujo de Consol Escarrà recreando casi completa una de las
 farolas. Sólo le falta el murciélago. 

Realidad de una farola actual exacta al dibujo anterior.2013 (AMF) 


      En este dibujo, Shiembcn demuestra su sensibilidad tratando de embellecer lo real  
  con dos globos más del único que queda en la puerta. (A.Baza)
(dedibujoendibujo.blogspot.com)

                     
El conjunto en su estado actual. 2013. (A.Mª.F.)

Para quienes no hayan tenido ocasión de conocer el murciélago que coronaba los yelmos en La Ciudadela,
 en éste detalle de una farola de Pere Falqués en el Pº de Gracia pueden observarlo. Así era el modelo. 

                         Imaginemos que los numerosos artistas que día a día plasman con sus lápices, acuarelas y óleos estas farolas y puertas esquivando con sensibilidad la ruina que ven, un día las dibujaran como fueron en su momento con todos los detalles intactos brillando al sol; la pintura negra de sus hierros completos, potentes, y el cristal de todas sus lámparas iluminando el paisaje.

                         No. Seamos ambiciosos.

                         Rebobinemos para formular una segunda teoría:

                        Supongamos que de los 135 diputados que cruzan casi a diario estas puertas que un día fueron la envidia de los visitantes de la Exposición Internacional de 1888, uno sólo de ellos, levantase por una vez la mirada y viera lo que avergüenza a cualquier barcelonés amante de su ciudad, decidiendo poner manos a la obra y comprometiéndose para recuperar esta preciosa obra de forja y fundición creada por el joven Antonio Gaudí. Exijamos más presente al futuro.


Ana Mª Ferrin


(*) El Manuscrito de Reus. Entre 1873 y 1878 mientras estudiaba la carrera de Arquitectura, Gaudí fue guardando un compendio de hojas y notas en una carpeta de gruesas tapas de cartón atadas con cintas. Se guarda en el Museo Vilaseca de Reus.

4 comentarios:

  1. Es de agradecer que personas como tu se documenten sobre estos temas y tengan a bien hacérnoslos ver al resto de una manera tan elaborada y meticulosa, ofreciendo tanto lujo de detalles para hilvanar la historia de un saqueo sin final, o dicho de otro modo, la desidia por conservar lo que pertenece a nuestra ciudad.
    Un placer verme involucrado en una historia tan interesante y con una disertación tan bien elaborada.

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    1. Hola Siembcn, el placer es mutuo porque vamos en el mismo barco.
      Los artistas que reproducís los detalles de nuestro arte público soléis suplir con vuestra mirada mucho deterioro que las administraciones no advierten y además lo hacéis generosamente, por el puro placer de embellecer la vida. Si un día llegase a gobernar el Ayuntamiento cambiaría a los responsables del mantenimiento de nuestro Patrimonio que no cumplieran con su obligación y contrataría a todo aquel que viese los domingos con su cuaderno o caballete. Seguro que a vosotros no se os escapaba ni una.

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  2. Lo que nos cuentas debe avergonzar a los barceloneses... ¿Por qué no te planteas abrir una queja en change.org? Es un página que permite la apertura de eventos y quejas públicas y recoje firmas en favor del sunto que plantees. Te djo el enlace por si acaso http://www.change.org/es. Por ejemplo existe una queja en contra del cobro de tarifas por entrar en el Park Güell y ya han conseguido 48.000 firmas por este medio. Creo que el sólo nombre de Gaudí podría ser la llave mágica para que los políticos se movilizasen, aunque sea por ponerse medallas o para utilizarlo como arma arrojadiza contra los que gobiernan. Y si se moviliza a los extranjeros incluso sería aún más positivo, ¿no te parece?
    Un beso

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    1. Hola Carmen.
      Cualquier acción de ese tipo precisa de una dedicación y un tiempo como el que le dediqué en su momento al tema. Ahora estaría bien que otras personas que sientan la ciudad se involucren y se muevan en ese terreno que apuntas, http://www.change.org/es .
      Quien se acerque a mi blog verá que raramente me detengo en casos negativos como ha sido el de las farolas. Pero es que ya me tenían calentita tiempo y tiempo viendo cómo se utilizan los presupuestos mientras esas joyas se desmoronan . Hace muchos años que decidí tratar sólo de quienes hacen bien su trabajo, que aunque no lo parezca hay muchas personas y organismos pero como nadie los saca en la foto parecen invisibles.
      Como el sacerdote que se ha pasado treinta años limpiando una a una las páginas de cientos de manuscritos medievales y tratándolas contra el moho y los insectos, pronto escribiré sobre él. Y lo ha hecho en silencio, con una discreción que lo sobresaltó cuando le dije que yo sabía de su tarea y quería publicarla. “¿Qué para qué lo hago si nadie se entera? No importa, yo lo hago porque así un día cuando venga un estudioso a consultar el archivo, esta parte de la historia no habrá desaparecido”. Seguro que también opinas que oír algo así en un mundo tan caníbal como el actual te deja sin palabras.

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