Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





GAUDÍ, JUJOL Y MÁS, EN EL ARTE DEL ASCENSOR (2/2 PARTES)



                                                                          ... Linde, 
                                                                          cálida y desnuda,
                                                                          que se lleva esa iguana
                                                                          que ronda los sueños...
                                                                           
                                                                          ... con el ascensor
                                                                          tan sonoro,
                                                                          los sábados
                                                                          amanece mucho antes...
                                                                        
                                                                          Rubén Lapuente
                                                                      El miedo no sube en ascensor   


  
EL ASCENSOR DE LA CASA CALVET    
                  
                        
                        Entre columnas de falso mármol y zócalos de azulejos azules, encerrado en su jaula de hierro y madera bajo un farol que deslumbra, la cabina del elevador se corona de un copete dorado como dedal principesco.
               
                    Es éste el ascensor más notable de los que colocó Antonio Gaudí en sus obras, finezza de forja y ebanistería. Con la Casa Calvet, una elegante construcción sin sorpresas, recibió la única distinción de las autoridades en su larga vida de arquitecto. Consistió en un  diploma en el que se la nombraba de forma unánime Mejor edificio de 1900, y una placa de bronce diseñada por Bonaventura Bassegoda Amigó, abuelo del que fuera Director de la Cátedra Gaudí, Joan Bassegoda Nonell, para ser colocada en la fachada.



Ascensor de la Casa Calvet: ...encerrado en su jaula de hierro y madera...



HACIA LAS ALTURAS          
      

Publicado en Gaudí y Más.  21 de Abril 2013


                     El jurado estuvo compuesto por la crema política y constructora de la ciudad entre los que destacaremos a dos de sus miembros, ya que mantuvieron entre sí largas discusiones a favor y en contra del fallo del jurado. Por un lado Enric Sagnier, contemporáneo de Gaudí, poderoso arquitecto siempre bien relacionado y destinatario de los encargos punteros de las autoridades de su tiempo contando entre ellos el templo del Tibidabo, la medieval central de La Caixa en la calle de Junqueras y el espectacular conjunto de escuelas y orfanato llamado Patronato Ribas, el edificio de Aduanas y el Palacio de Justicia. Sagnier se oponía a que el Premio fuera para Gaudí y su Casa Calvet.

                    Y frente a él, defendiendo la candidatura de Gaudí, su gran amigo Bonaventura Bassegoda Amigó, que acabó imponiendo su criterio tras acaloradas discusiones con Sagnier.  

                  Sé que voy a desencantar a los interesados que piensen acercarse a fotografiar el ascensor, pero les aviso de que ese portal es una bestia negra dentro de la obra gaudiniana por su prohibición de fotografías,  algo a lo que están en todo su derecho por tratarse de una propiedad privada. Pero a según que horas y si está el portal abierto la imagen es clara y puede tomarse una imagen desde la acera, y es en esas ocasiones y desde muchos, muchos años, cuando se hace patente que tanto la administración de la finca buscando a un portero, como Stanley Kubrick cuando contrató a su sargento para La Chaqueta Metálica, debieron acudir a la misma agencia de contratación.


El vestíbulo de la Casa Calvet. Al fondo el ascensor, aquí con la reja de la cúpula dorada. 
    
La fachada de la Casa Calvet. 1900

Enric Sagnier. Contra la candidatura de Gaudí para el
Premio de Mejor Edificio de 1900.

Bonaventura Bassegoda Amigó. A favor de Gaudí


LA ESCENOGRAFÍA DE LA CASA COMALAT


                                La Casa Comalat es especial por varias características. Si está claro que cuando su arquitecto Salvador Valeri Pupurull se puso a proyectarla abrió la espita a la loca de la casa, como llamaba Santa Teresa a la imaginación, sólo faltó que para hacer ésta obra legendaria se acompañara de un artista que hizo transitar las Artes Aplicadas modernistas por un mundo propio escenográfico y barroco. Hablamos del ceramista y escenógrafo valenciano Lluís Bru Salelles, colaborador de Doménech i Montaner, Puig i Cadafalch y Antonio Gaudí.  

                         Empezaremos por contar que el edificio lo mandó construir el prestamista José Comalat con dos fachadas a cual más notable. En la avenida Diagonal nº 442 y en la calle Córcega, 316. La primera está realizada en piedra con relieves y esculturas, dos tribunas y dieciséis balcones que arrancan de unos bajos donde la decoración no se olvida de nada. Los torneados de la puerta se adornan de una rejería exquisita, dando paso a un vestíbulo por el que Mozart se habría desenvuelto sin echar de menos los escenarios vieneses. La metalistería e iluminación, maderas, vitrales, cerámicas, pinturas, hacen natural que por sus muros y cristaleras transiten hadas y ninfas, como en la puerta del ascensor donde sus curvas parecen más obra de orfebre que de ebanista. 

                          La fachada de la calle Córcega es aún más original. Aquí Bru Salelles aportó un excelente trabajo de mosaico y pintura bien integrado en la total irregularidad de una fachada que hace volver la vista una y otra vez, extrañado de ese plantel de persianas de cinta que por primera vez se colocaron en una finca urbana. La idea del arquitecto fue excelente para proteger a los vecinos de una luz que a la hora del crepúsculo convierte la fachada en un espectáculo, dejando ver como resalta el trabajo del artista cuya minuciosidad exasperaba a Gaudí. En una ocasión que se acercó a ver como trabajaba Bru en el mosaico de una de sus obras escogiendo y colocando las piececillas una a una, Gaudí no pudo más, agarró una loseta, la golpeó partiéndola en varios fragmentos y arrojándolos sobre el dibujo que componía Bru, le gritó:  ¡A grapats, les pedras! Així ho ha de fer. No s'hi ha de mirar tant, que no acabarem mai (*)    




El espectacular vestíbulo de la Casa Comalat. (1911)

La puerta del ascensor



Detalle del interior del ascensor



Toda la escalera, todos los pisos, presentan esta decoración



La fachada de la Av. Diagonal rematada por un gorro verde frigio/arlequín



La fachada de Diagonal, 442, emerge de la acera con este arranque onírico


La fachada trasera de la calle Córcega, nº 316, sutiles pinturas y vidriados



Así captaron la Casa Comalat para un cuadro, los artistas de méscola.net



 Salvador Valerí Pupurull. (Barcelona (1873-1954)



Lluís Bru Salellas (Ondara, Alicante 1868-1952)


EL DE LA CASA BATLLÓ

                   
                    Hasta 15.000 azulejos podrá contar el visitante de la Casa Batlló en su patio de luces, cuando ascienda remando en vertical dentro del ascensor, acuchillado por ventanillas que se diría arrancadas a tiras de su cabina. 
                        
                       Espacio acuático de limos turquesa que espesa su color a medida que asciende, potenciando la sensación natural de iluminación por la claraboya de la azotea y que observará desde arriba cuando suba con este elevador, que por cierto no es la pieza que cualquiera esperaría encontrar dentro de una obra tan deslumbrante como la Casa Batlló, remodelada de una finca antigua por Gaudí en 1904 para su cliente el empresario textil Josep Batlló Casanovas.
                
                    Aunque en su momento me aseguraron que el ascensor era original de Gaudí no tengo datos ni imágenes de la época que lo confirmen. Si realmente fue así, quién sabe si su sencillez se debió a que acabó agotado por el esfuerzo creativo de esta casa única o si, como me contaron, en las postrimerías de la obra Batlló, Gaudí vivía una feliz relación con la hija de los porteros de una construcción anterior y le entraron prisas para acabar la obra. 





  
En su parada del vestíbulo y funcionando, el ascensor de Casa Batlló



Imagen superior, el patio Batlló en su parte baja. En ésta, el último piso.

La Casa Batlló en la actualidad

Así vio GreeGW la Casa Batlló (greegw.deviantart.com)

Casa Batlló. Óleo sobre lienzo de Dalila del Valle. ¿Una alegoría?
    
                     
                      Si fue suyo el diseño quizá sea cierto que Gaudí quiso terminar de una vez la casa y dio por bueno el primer boceto de ascensor que le salió, a veces las motivaciones de una decisión son más simples de lo que podríamos imaginar. Sea como fuere lo cierto es que así de elementales quedaron el armazón y su cabina, guardando -de nuevo, quizá- entre sus maderas ese secreto que tanto darían por conocer más de uno.     


Ana Mª Ferrin

(*) En castellano. Anécdota referida por su nieto Lluís Bru: ¡Las piedras, a puñados! Así tiene que hacerlo. No se entretenga tanto, si no, no acabaremos nunca.

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