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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





GAUDÍ Y EL CINE



             Recibí un mail del crítico de cine Javier M. Faya para una próxima charla en su programa de Onda Cero, Butaca Cero. Intercambiamos correos a propósito de la obra de Antonio Gaudí como inspiración de cineastas, asunto que ya tratamos en una entrevista anterior, y le hablé de que con ese mismo argumento tenía prevista una próxima entrada –ésta– para el blog, que completaríamos en su programa.


Rompe Ralph de Disney. La última película  -por ahora- donde la obra de Gaudí se integra en el argumento

Cristina Ricci en Casper. Tras ella una escalera con baranda similar
al tejado de la Casa Batlló
Fotograma de la película de John Alaimo, Gaudí. Una visión inacabada

                    REFLEJOS DE CELULOIDE



Publicado en Gaudí y Más el 20 de Mayo de 2013

                          
                           No es casualidad esa pasión de los directores artísticos por ubicar sus obras en localizaciones de Antonio Gaudí. Después de tantos años he aprendido que no importa si los interesados llevan etiqueta intelectual como Antonioni y Woddy Allen o son vampiros castizos como Paul Naschy o Jess Franco, siempre el maestro de Tarragona sabrá darle a cada uno lo que busca.

                          Ya he perdido la cuenta de las películas que incrustan sus mejores escenas en fondos del arquitecto. Incluso recuerdo que Naschy me informó de que estaba escribiendo para la película Rojo Sangre un guión de terror gótico que le hubiera gustado ambientarlo en el Palau Güell, la excesiva obra de Gaudí en la calle Nou de la Rambla nº 3-5. Yo lo vi tan normal, porque siempre que la he visitado he tenido la sensación de que en cualquier momento se abriría una de sus puertas de ébano y carey por la que saldría un vampiro de rasgos eslavos y ropajes renacentistas, avanzando con el fondo terrorífico de un golpe de órgano.

                            Así, de pronto, recuerdo a Casper con Cristina Ricci y Bill Pullman, asediados por fantasmas salidos de un ordenador, moviéndose, o mejor, corriendo entre fondos de animación sacados de la Casa Batlló. Más tarde en un film menor del que no recuerdo el título, Andy García trajinaba sus avatares en unas estancias clonadas del mismo edificio.  
  

Paul Naschy en la Sagrada Familia. 2003 (AMF)
Del libro Regreso a Gaudí's Place 


Christopher Lee como Fu-Manchú en 1968. Dtor. Jess Franco. Parque Güell

Mismo escenario y mismo director.
 Rosalba Neri en Justine

                            Woody Allen en la infumable Vicky-Cristina-Barcelona, paseaba a los protagonistas por el universo gaudiniano con un empeño documental digno del departamento de viajes de, bueno, de esos grandes almacenes. No me pregunten por el guión firmado por Allen porque seguro que los días en que debió escribirse, el genio de Brooklyn prefirió pasarlos tocando el clarinete en el sótano de la Pedrera y se lo encargó a alguien que paseaba por las Ramblas. Aguanté la película esperando ver aparecer por algún lugar la chispa de mi admirado director y aún gracias a que una escena de Penélope Cruz a lo Maria Angela Melato con Giancarlo Gianinni en Mimi metalúrgico herido en su honor, me espabiló. De no ser por ella, en este apunte sólo habría podido escribir aquello de ¿Why?

                         En la serie Dallas no figura por ahora la Sagrada Familia, aunque no debe descartarse. No olvidemos que cuando Larry Hagman la visitó con su esposa Maj a principio de los noventa acompañado por un cicerone de excepción como Josep Mª Subirachs (**), comentó que: - Lástima que Dallas acaba de finalizar, pero si la serie volviera a rodarse yo insistiría para que algún capítulo en que los protagonistas viajasen a Europa los llevaran a visitar la Sagrada Familia y otros edificios de Gaudí. Como eso ha sucedido en la secuela de la serie que empezó a emitirse en 2012, aunque Hagman nos dejó poco después, ¿quién nos dice que eso no sucederá? 


Vicky-Cristina-Barcelona de Woody Allen. En La Pedrera, Scarlett
Johansson, Rebecca Hall y Patricia Clarksson. Al fondo la Sagrada Familia

c.1993. Larry Hagman y señora en la S.F. con Josep Mª  Subirachs

Un chiste de principios de siglo XX sobre la Sala Mercé

Interior de la Sala Mercé inaugurada en 1904 en la Rambla de los Estudios

                           Por el momento aquí va una selección de la extensa relación de Antonio Gaudí con el cine que ya he incluido en otros trabajos:

1904. SALA MERCÉ. Este local de Barcelona creado por Antonio Gaudí para  su amigo el pintor Lluis Graner, es de por sí la primera relación de Gaudí con el cine, ya que fue una de las salas pioneras de proyecciones donde se ofrecía “cine hablado”, realizado por actores de la compañía Teatre Mínim de Adriá Güal que permanecían ocultos tras la pantalla y dramatizaban los guiones.

1959. GAUDÍ, CATALUÑA 1959. Hiroshi Teshighara. Documental

1968. EL CASTILLO DE FU MANCHÚ. Dir. Jess Franco, con Christopher Lee.
1968. JUSTINE. Dir. Jess Franco, con Romina Power, Jack Palance, Rosalba Neri y un impagable  Klaus Kinski como marqués de Sade. Parte de la acción de ambos films se rodó en Barcelona y en los dos el Parque Güell presta su escenario a la acción.

Durante el rodaje de Gaudí. Una visión inacabada, José L. López Vázquez
a la izquierda, con John Alaimo en el centro y a la der. José Mª Lana. 1974.



Hiroshi Teshighara a la der. en el Parque Güell con su padre, Sofu, la primera
vez que filmaron unas escenas para la película Gaudí. en 1959.

Imagen promocional de la nueva y recobrada serie Dallas. Con su
 inseparable sombrero, Larry Hagman apareció en los primeros capítulos
 poco antes de fallecer en 2012


Carátula de la película GAUDÍ de Manuel Huerga

1974 GAUDÍ, UNA VISIÓN INACABADA, de John Alaimo con JL L Vazquez y J. Mª Lana, guión de Alaimo sobre una sinopsis de  Joan Bassegoda Nonell, que la supervisó. Es un documental biográfico de Gaudí, con un recorrido por toda su obra y diálogos basados en el libro de Joan Bergós Massó donde reprodujo las confidencias que Gaudí le hacía los domingos cuando paseaban junto a la playa. Una parte importante de esta película es la referente al estado en que se encontraban en esos años las obras del arquitecto, cuando aún se le tenía en el olvido oficial y no se había revalorizado su figura gracias a la llegada del turismo cultural interesado por él.

1975. EL REPORTERO. Michelangelo Antonioni. Jack Nicholson y María Schneider en  La Pedrera.

1984. ANTONIO GAUDÍ. Hiroshi Teshighara. Sin palabras. Desfila la Cataluña tradicional contraponiéndola a los edificios de Gaudí; la casa Batlló, La Pedrera, la Casa Vicens, Pabellones Güell, Palau Güell, Colegio de las Teresianas, la Sagrada Familia…Una exquisitez estética que busca en primer lugar capturar y transmitir el espíritu de Antonio Gaudí.

1988. GAUDÍ. Manuel Huerga. Con un desarrollo troncal documental y su pizca de ficción y humor, es una cinta que merece verse. Creo que no ha pasado por los cines pero sí puede encontrarse en algún videoclub y también está a la venta. 

c. 1992. (Por poco) DALLAS. Serie de TV. Recién terminada la serie, el actor Larry Hagman y su esposa Maj vinieron a Barcelona y visitaron la Sagrada Familia.



Las inconfundibles columnas del Palau de la Música rodadas desde la
casa donde vivió Antonio Gaudí en su juventud.

En Una casa de locos, la obra de Gaudí emerge como fondo del argumento

Una tarde de Gaudí.  Susan Seidelman presta la obra de nuestro
arquitecto para el suspense.
En un entorno de ciencia ficción, los zeppelines surcan el cielo mientras
el protagonista de Fringe escucha  a la azafata de un vuelo explicarle
la historia del Hotel Attraction de Nueva York, edificio proyectado por
 Gaudí en 1908 que en realidad no llegó a construirse.

1995. CASPER. Universal Pictures. Bill Pullman, Cristina Ricci.

1999. TODO SOBRE MI MADRE. Pedro Almodóvar. El Palau de la Música es obra de Lluís Doménech i Montaner y no de Gaudí, aunque algún autor no bien informado así lo crea. Pero se da la circunstancia de que los muchos planos que aparecen mostrando las columnas exteriores se rodaron desde una casa de la calle Verdaguer i Callís donde vivió Gaudí en su juventud. Dejando aparte que en esa época la calle tenía otro nombre y el Palau no existía, hay una leve ligazón que a los estudiosos del arquitecto les parece interesante.   

2001. TARDES DE GAUDÍ. Dir. Susan Seidelman. Suspense de varias amigas en la Sagrada Familia, el Parque Güell. (**)

2002. UNA CASA DE LOCOS. Dir. Cedric Kaplisch, con Autrey Tatoo. Erasmus y jóvenes europeos en un piso compartido de Barcelona. Amor en el Parque Güell

2008. VICKY-CRISTINA-BARCELONA. Woddy Allen. Un verdadero tour Gaudí.

2008-2012. FRINGE, serie de TV de la Fox. En el capítulo “Over there” durante un vuelo sobre Nueva York, Joshua Jackson uno de los protagonistas, observa por la ventanilla junto a las Torres Gemelas, el Hotel Attraction que Gaudí proyectó en 1908 y que no llegó a realizarse, mientras se oye la voz de una azafata explicando el proyecto. 

2012. ROMPE RALPH. Disney. Nominada al Oscar 2013 a la Mejor Película de Animación 2013, galardón que fue para Brave. Triunfadora en los Premios Annie Awards, los Oscar del cine de animación donde se llevó cinco premios, entre ellos el de Mejor Película y Mejor Director. Es por ahora la última cinta con la obra de Gaudí como fondo y posee unas características especiales para nosotros, ya que una de sus diseñadoras y la persona que propuso los escenarios de nuestro arquitecto es la barcelonesa Lorelay Bové.



Personajes principales de Rompe Ralph. Ya en DVD y Blu-ray
     
                   

  

Diversas imágenes de la película Rompe Ralph, donde se aprecia la
influencia de Gaudí en las escenas que transcurren en Sugar Rush.

                      Por similitud en la imagen, al escribir sobre Bové he  retrocedido hasta lo que me contó la aviadora Mercé Martí en 2003 durante una entrevista –ella es piloto comercial transatlántico, campeona del mundo, tres récords de velocidad, subcampeona de la Copa de las Américas-: -Cada vez que despego en Barcelona, veo los campanarios de la Sagrada Familia y tengo la sensación de que se agitan como unas manos deseándome buena suerte. Y lo mismo al regresar, dándome la bienvenida. (*)
                    
                           Lorelay Bové tenía 13 años cuando con sus padres y sus dos hermanos emprendieron la aventura de instalarse en los Estados Unidos. Aún en Barcelona, en el aeropuerto de El Prat, mientras esperaban embarcar el padre se sentó frente a los niños, diciéndoles: -Esto es definitivo, ya no volveremos. Podréis llegar a ser lo que queráis pero para conseguirlo tendréis que trabajar duro. La adolescente surcaba por primera vez en su vida los cielos de Barcelona observando como dejaba atrás las torres de la Sagrada Familia despidiéndola como augurio de buena suerte. Hoy con 30 años, apasionada por la moda y viviendo en Los Angeles, la dibujante recuerda su temprana afición por la pintura en compañía de su hermano, los dos tumbados en el suelo del estudio de su padre el pintor Quim Bové, armados de tubos de pintura y aguarrás componiendo su propio festín de colores sobre un papel.

                            Al llegar a California era muy joven pero ya tenía tomada su determinación de estudiar dibujo de animación en el prestigioso Instituto de Arte, CalArts, creado por Walt Disney en 1961. Tras varios intentos consiguió iniciar sus estudios en el centro y al concluirlos pasó con una beca a  Pixar Animation, donde se incorporó al equipo creador de Toy Story y de allí a Disney, en cuyo Departamento de Desarrollo Visual es diseñadora en la actualidad. En ese punto estaba esperándola Antonio Gaudí, removiendo sus sensaciones de niña cuando paseaba por Barcelona y los edificios del maestro le parecían golosinas, al presentarse al equipo el guionista Phil Johnston y el director Rich Moore (creador de Los Simpson), comunicándoles el nuevo proyecto de Disney, Rompe Ralph.

                            El argumento trataba de un personaje gigantón de videojuegos cansado de ser siempre el malo y tonto de la historia frente a Félix, el bueno y listo. La trama empezó con una pregunta que se hicieron Moore y el guionista Phil Johnston: ¿Qué pasaría si un personaje de videojuegos se cansara del rol en que le han encasillado y saliera al exterior a explorar nuevos mundos? Para reafirmarse como héroe, Ralph decide que él no es el tipo malo que se empeñan en mostrar y deberá aprender a valorarse. Para ello  pasará por conflictos y dificultades, entre ellas la de introducirse en un mundo ajeno al suyo de ataques y golpes, un lugar suave y mórbido llamado Sugar Rush.

                          -Todo allí sería blando y dulce, de chocolatinas y formas redondeadas-, contaron director y guionista a los dibujantes. Lorelay vio su oportunidad creativa, informando a los responsables de que ella conocía un lugar perfecto para la historia donde había unos edificios que parecían hechos de algodón de azúcar y lacasitos, lugar de sueños para un niño. Un equipo de la productora marchó desde Los Ángeles a Barcelona para pasar una semana conociendo las obras de Gaudí, componiendo el escenario de la historia.


El artista plástico Quim Bové padre de Lorelay, preparando
 una exposición
                
Lorelay Bové, diseñadora de Disney 
      
Entre el director de Rompe Ralph, Rich Moore  (Los Simpson) a su derecha y
el productor  Clark Spencer a su izquierda, Lorelay Bové promociona el film 

                           Ni ella –ni por supuesto, Disney-, tenían porqué saber que Antonio Gaudí era el nombre que todo niño de Barcelona y otros lugares de España responde cuando se le pide que nombre a un arquitecto. Ni que el antiguo director de la Cátedra Gaudí recibió a menudo durante 40 años las confidencias de familiares de niños que conocían todas sus obras. En una ocasión se presentó en la sede una madre con su hijo de 4 años diciéndole a Joan Bassegoda que su niño era uno de ellos y que le enseñara imágenes de las obras para comprobarlo. Así lo hizo el profesor, con la sorpresa de que el pequeño, una a una, fue señalándolas con su nombre: - Eta la Casa Batlló, eta la Pedrera

                         En realidad Rompe Ralph no ha hecho más que cerrar un círculo abierto cien años atrás, cuando se especulaba si Gaudí se había inspirado en un espectáculo para crear su Casa Batlló. Sobre esta posibilidad había escrito algún contemporáneo suyo y una vez más se ha demostrado que tratándose de Gaudí nunca debe desecharse ningún rumor por exótico que parezca, porque ya se ha encontrado la prueba.

                      Pero esa es otra historia que contaré en una próxima entrada...

Ana Mª Ferrin


(*) La historia de Mercé Martí en Regreso a Gaudí’s Place. Sinopsis y datos del libro:

(**) Para más información consultar la biografía de Josep Mª Subirachs, El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin. Reseña y primer capítulo:


(***) Con el mismo nombre de Tardes de Gaudí, la boutique de Nueva York, Anthropologie, utilizó la obra del arquitecto como escenario del exquisito catálogo de moda que podéis ver en el blog
 http://www.facilysencillo.es/2012/10/gaudis-antropologie-autumn-catalogue.html                                   
       

2 comentarios:

  1. No me extraña que Gaudí sirva de inspiración para los cineastas y que sus edificios sean idóneos para decorados de la filmografía más variada. Creo que le hubiera gustado, dada la gran afición del maestro a la fotografía y su participación en la construcción y decoración de un cine ahora desaparecido (al fin y al cabo el cine es fotografía en movimiento).
    He tenido la oportunidad de ver algunas de las películas que mencionas, como Vicky Cristina Barcelona, "Una visión inacabada" (me hace mucha gracia ver a José Luis López Vázquez encarnar a Gaudí) y una película basada en la vida de Gaudí del año 60 o 61 que creo no mencionas. La calidad es regular y pintan a un Gaudí muy sui géneris, la verdad. No recuerdo ahora el director, pero seguro era español.
    Un saludo

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    1. Respuesta 27-5-13
      Disculpas por el retraso.
      La película que viste “Una visión inacabada”, tiene la cualidad de que el guión se escribió a partir del libro de Joan Bergós Massó “Antonio Gaudí: el hombre y la obra” y fue supervisado por Joan Bassegoda.
      Una curiosidad. La escena de Gaudí con el albañil que está haciendo pruebas para el banco ondulado del Parque Güell, al que le ordena que cuando el rebozado de cemento esté tierno se baje los pantalones y se siente desnudo para moldearlo, había sido una anécdota que se escribía o se contaba como un rumor imposible dado que parecía inadecuado que Gaudí hubiera dicho algo así. Con su conocimiento del personaje y su autoridad al aprobar la escena, Bassegoda dio carta de naturaleza al episodio y así tenemos que el arquitecto con ese asiento y las sillas de la Casa Batlló, se revelaba como un autor de mobiliario orgánico “avant la lettre”.
      Besos

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