Foto cabecera

LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





CRIPTA GÜELL, BAJO EL VOLCÁN


                                           

                                    Antiguo Testamento. Libro del Éxodo. Capítulo 20

                                    Versículo 25

                                    ...Y si me hicieres altar de piedras,
                                    no las labres de cantería; 
                                    porque si alzares herramienta sobre él,
                                    lo profanarás.    


                             En la Luna, en Marte, en los volcanes, en las islas y fondos oceánicos, en el 70 % de la superficie terrestre. En todos estos lugares pueden encontrarse rocas basálticas. 

                                    Y, por supuesto, en Castellfollit de la Roca, Gerona.


La espectacular pared de basalto sobre la que se alza el pueblo de Castellfollit de la Roca, tiene 50 metros de
alto y un kilómetro de largo. Sus 1000 habitantes están acostumbrados a la presencia de pintores y
 fotógrafos por ser uno de los parajes más reproducidos de Cataluña. (Ferrán Cerdáns Serra)

Cripta Güell. Las cuatro columnas de basalto mandadas traer por Gaudí desde la cantera de Castellfollit
 de la Roca (Gaspar Libedinsky)


ACUERDOS Y DESACUERDOS


Publicado en Gaudí y Más. 7 de Octubre de 2013-10-02


                            Me contó hace unos años el historiador Josep Mª Garrut, alma de la recuperación del Parque Güell en los años 50, que al encargarle Eusebio Güell a Gaudí una iglesia para los habitantes de la colonia textil que estaba construyendo en los terrenos de su finca, el arquitecto le preguntó si tenía pensado algún estilo determinado. El conde de Güell le respondió, sonriendo: - Ninguno. Hágala usted como prefiera.

                      No hay duda de que Antonio Gaudí le obedeció. En la construcción de esa iglesia fue libre haciendo lo que quiso en la parte inferior, la única que logró construir de las dos plantas que constaba su proyecto. Entre 1898, fecha en que se le encargó, y 1908 que lo empezó a construir, transcurrieron diez años invertidos por el arquitecto en cálculos, cambios de planos, pruebas de materiales,  estudios. Y en la célebre maqueta realizada con hilo de pescar. Sin cortapisas de presupuesto, materiales, estilo.   

                      Todo ello cristalizó en algo tan desconocido, diferente a cualquier otra iglesia anterior, que de nuevo la idea del arquitecto agotaba los calificativos dedicados a una obra suya. Josep Pla ironizaba en su novela Un señor de Barcelona, poniendo en labios del protagonista su opinión de que …Gaudí no era un constructor de templos, sino de selvas. Donde el hombre pudiera llevar una vida místico/troglodítica..


Fotografía en detalle de la pared basáltica de Castellfollit donde se aprecian sus columnas
 naturales, asentada entre los cauces de los ríos Fluvià y Toronell. Aquí está emplazada la
única cantera de basalto de España que aún se conserva activa.


El pintor Ramos vio así Castellfollit


Gran parte del pavimento del pueblo de Castellfollit es de basalto

                    Dejando a un lado sus opiniones, los colaboradores de Gaudí vivían las obras entre la admiración sin límites que les producía el maestro, pero sin atreverse a comentarle cara a cara qué les parecían los resultados o hacerle preguntas sobre lo que no entendían, sabedores de que si había algo que Gaudí detestaba en su círculo era la disensión, o la exposición de opiniones ajenas no solicitadas.

                    En ese contexto destaca la presencia del aprendiz Pedro Viñas Milá, que en 1911 tenía 15 años y estaba encargado de llevarles la merienda a Gaudí y su equipo los martes y viernes. Eran los días que el arquitecto supervisaba la construcción y cambiaba impresiones con el encargado de calcular las cargas en los distintos puntos de la maqueta.

                    No sólo ésa era la tarea del chaval, aquel despìerto chico para todo también aprendía los oficios de picapedrero y carpintero con un ojo siempre puesto en Gaudí, que lo tenía deslumbrado. Hasta el punto de legar a la posteridad un texto autobiográfico, Compendio de una vida complicada (*), donde aclara el motivo por el cual el arquitecto decidió dar soporte a la iglesia Güell por medio de algo tan desconocido como las cuatro columnas volcánicas, convertidas en el centro de atención gracias a su apariencia casual.


Un múltiple juego de columnas diferentes espera a los fieles y visitantes en el interior y exterior de la Cripta
   
Una última columna volcánica está colocada en el porche de entrada a la cripta. 2011 (A.Mª.F.)

Sobre la Cripta Güell puede verse la entrada inacabada con forma de talayot  2011. (A.Mª.F.)


Maqueta funicular que se conserva en el Museo de la S.Familia

Sobre una foto de la maqueta, Gaudí dibujó la iglesia Güell ya terminada.


                     Lo que vemos, se diría conseguido tras arrojar desde lo alto unos bloques de basalto que se hubieran desgajado por azar hasta acabar con esa apariencia, ya que no presentan huellas de acabado en su imagen brutalista. Gracias a las memorias de Pedro Viñas hemos sabido que nada más lejos de la realidad. Gaudí tomó la decisión de realizar así el proyecto basándose en un versículo del libro del Éxodo y tras un detenido estudio del arte de la cantería. Conseguir esa apariencia no fue fácil, fijémonos en que dos de ellas presentan además una ligera curvatura, por lo que debió hacer un estudio minucioso para escoger los elementos entre los bloques de la cantera.

                    Llevar a la práctica este hito de la arquitectura consumió largo tiempo del arquitecto. Una vez decidida la técnica y recibidos los bloques de basalto que se trajeron de Castellfollit de la Roca, como nos cuenta Viñas, Gaudí ordenó a los canteros que tomaran los mazos más grandes y asestaran en las esquinas de las piezas de mayor tamaño los golpes precisos para matar los cantos, lo que hicieron eliminando los ángulos principales entre una lluvia de esquirlas. Conseguidos los pilares sueltos tal como quería, sin utilizar escarpa ni cincel, Gaudí empezó a escoger las piezas que deberían conformar bases, fustes y capiteles, uniéndolas con plomo fundido.

                    Decir que los colaboradores de Gaudí se quedaron admirados, sería poco. Añadiendo que ninguno de ellos se atrevió a soltar los interrogantes que seguramente se formularon sobre el porqué de aquella decisión estilística.


Castellfollit de la Roca, por Ernest Descals

Por Gerardo Poveda
   
Por Juan Toledo

Un original Anónimo


                  La expresión de asombro del chico, principiante entre profesionales experimentados, debió divertir a Gaudí, que le preguntó si le gustaba lo que veía. 

                    “ … El aprendiz, sofocado, contestó: Sí, don Antonio, me entusiasma. Yo no he visto en ninguna parte lo que veo aquí, aunque el modo de desbastar las columnas es un tanto extraño-. Entonces Gaudí, dirigiéndose a Berenguer, dijo:-¿Qué te parece, Francisco? Otro que, a pesar de no decirlo directamente, parece que tampoco le gustan las columnas. Aunque hay un atenuante a su favor, a él le intriga saber por qué a mí sí me gustan. Y por esto me siento obligado a responder-. Y dirigiéndose al muchacho le dijo: -Tú, Pedro, eres joven y seguramente todavía no has leído la Biblia y aun menos el Antiguo Testamento. Pues bien. El día que lo leas verás que Dios ordenó a Moisés desde la zarza ardiendo que, cuando levantara un templo de piedra para Él, no la profanase labrándola, sino que la colocara tal como sale de la cantera y así evitar ruidos estridentes no agradables al Señor durante la construcción. Yo he procurado con estas columnas -continuó Gaudí-, seguir el precepto de Dios, aunque sea simbólicamente en unas columnas, cuando debería ser en todo el edificio...”      

                       Este párrafo de las memorias de Pedro Viñas carga de sentido el que quizá sea uno de los trabajos más espectaculares y originales de Antonio Gaudí y responde al interrogante que más o menos todos nos hemos formulado: ¿De dónde sacó Gaudí la idea? Observando al completo el despliegue de columnas diferentes que hizo dentro y fuera de la Cripta, tendremos acceso a un original catálogo. Aunque en este caso el maestro jugaba con ventaja, ya que fue Dios en persona quien indicó a Moisés las características divinas del lugar.


Obra de Xavier Moles

Por Ventura Julià

Por Yuri Formichov

El párroco de la Cripta Güell, Joan Rosell, con Ana Mª Ferrin en 2011 (J.M.)

                          La pequeña iglesia para la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló, en Barcelona, paralizada en 1914 y que nunca se continuó, tiene la suerte de seguir regida por su párroco de hace muchísimos años, Joan Rosell Taverner. Uno de esos espíritus fuertes que han velado por la obra gaudiniana consiguiendo que hoy sigamos disfrutándola. A pesar de sus muchos años y sus muchos problemas de salud que ya arrastraba cuando lo conocí a principio de los noventa, aquí lo tenemos siempre dispuesto a levantar la voz y denunciar a quien intente desvirtuar la Cripta Güell, por mucho poder que tenga.

                        Muy pronto traeremos al cuaderno una entrada con sus declaraciones. Si les gustó la Cripta Güell, más vale que no se la pierdan.  


Ana Mª Ferrin

          
(*) El texto lo tuvo Joan Bassegoda y el párrafo fue uno de los datos que se añadieron a la causa de beatificación de Antonio Gaudi. 

6 comentarios:

  1. En el espectáculo que la naturaleza a veces nos ofrece -esas formaciones basálticas son un claro ejemplo- encontró Gaudí muchos materiales constructivos a la vez que motivos de inspiración. No hay que olvidar que uno de los pilares de su credo arquitectónico se basa en el organicismo, donde la naturaleza juega un importante papel.
    Un saludo.

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    1. A la niñez enfermiza de Gaudí debemos esa mirada analítica. Faltar a clase e irse con el padre al campo a rascar el suelo con una ramilla o quedar extasiado mirando las grietas de la sierra de la Mussara en Riudoms, o pararse largo tiempo ante el fruto de un ciprés viendo la forma en que se abre al secarse, lo llevó a sus recreaciones. Las columnas de basalto estaban ahí desde milenios, pero tuvo que llegar él, juntando el versículo y su mirada para darles una aplicación así.
      Saludos

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  2. Me gusta la Cripta Güell, o más bien me entusiasma, me atrae como un imán, a la vez que despierta en mí admiración y rechazo a un tiempo, me subyuga y me eleva, me inunda de espiritualidad (que en mí es poca) y me tiende la mano, me parece una cueva y a la vez me sorprende como creación humana. Y es que allí es normal admirar al Gaudí genio. Si la portada del Nacimiento de la Sagrada Familia provoca sentimientos de amiración, la Cripta Güell los redondea hasta el paroxismo. No hace falta que el maestro acabara la iglesia de la colonia porque en esta parte que dejó conluida queda reflejado todo su pensamiento condensado, sin virtuosismos, sin adornos superfluos, sin el abigarramiento escultórico de la Sagrada familia, sin el colorismo del Parque Güell o de la Casa Batlló. Si acaso se coloca paralela a la Casa Milá.
    Y en esta libertad creativa juega un papel importante don Eusebi Güell. Sin él, sin su capacidad para entender al maestro, parte de su obra no hubiera llegado hasta nosotros.
    Un beso

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    1. Un autor, si tiene el genio suficiente puede escribir El Quijote sin invertir un céntimo, sólo utilizando los dorsos de los folletos publicitarios. Un artista plástico, con talento, esfuerzo y ahorrando, podría esculpir La Pietá o pintar Las Meninas. Pero, ¿El arquitecto? Éste sólo tiene dos caminos para crear su obra. O se arrima al Poder político o la Suerte se cruza en su camino en forma de mecenas.
      Para Gaudí, hijo de un calderero sin contactos, su herramienta fue la Suerte. Ella le hizo tropezarse con Güell después de que éste se tropezara con la vitrina para exponer guantes que Gaudí había diseñado y construido para la firma Comellas. Porque Güell tenía el capital, pero, ¿Qué más hizo para pasar a la Historia? Su Suerte fue encontrar a Gaudí. De no haberse cruzado en su camino, ¿quién recordaría hoy el nombre de Eusebio Güell?

      A los dos les vino bien la colaboración. Besitos

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  3. Cuanto me ha gustado este artículo, porque sé de la existencia de muchas colonias a lo largo del Llobregat y también conozco Castellfollit de la Roca -yo mismo he sido uno de esos fotógrafos de los que habla, pintar no se me da nada bien, jejeje...- , pero no conozco la cripta Güell ni que esas columnas inspiradas en el Éxodo hubieran sido extraídas de la cantera de Castellfollit.
    Ha sido un placer leer toda la entrada.
    Un saludo.

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    1. ¿Así que era usted el que hacía contorsiones por el acantilado? Pues tiene buen ojo, porque la panorámica de ese pueblo es magnífica.
      El episodio que cuento no se hubiera conocido de no preservar la familia el manuscrito de su antepasado, una pequeña joya por los entresijos que desvela de esa obra..
      Gracias por la visita.

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