Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





RAFAEL GUASTAVINO: UN VALENCIANO EN LAS CÚPULAS DE AMÉRICA



              
                        En los próximos días, en buen número de iglesias de los Estados Unidos se celebrará la Navidad haciendo sonar campanas que llenarán de sonoridad sus cúpulas. La catedral de Saint John the Divine, las iglesias de San Vicente Ferrer (un santo valenciano), la de San Bartolomé en la Quinta Avenida y la Capilla de San Pablo en la Universidad de Columbia, todas ellas en Nueva York. Además, la de la Universidad de Chicago, la de San Lorenzo en Ashville y la First  Church of Christ, casi todas recreaciones medievalistas muy apreciadas en la época.

                          Pero no sólo estos edificios enviarán al espacio un recuerdo al arquitecto Rafael Guastavino Moreno, que levantó en Norteamérica sus bóvedas revolucionarias con métodos traídos desde España a finales del siglo XIX y patentadas por él en los Estados Unidos. Las 1000 construcciones en las que participó –muchas de ellas emblemáticas, que constan en el Patrimonio Artístico del país- entre puentes, iglesias, estaciones, rascacielos y todo tipo de edificios oficiales fueron realizadas en Boston, Washington, Columbia, Long Island, Pittsburgh, Nebraska, Carolina del Norte y sobre todo en Nueva York, donde le valieron que a su muerte en 1908 el New York Times lo distinguiera con el título de “Arquitecto de Nueva York”.

                         Rafael Guastavino Moreno está enterrado en la cripta de San Lorenzo en Ashville, Carolina del Norte, iglesia que no sólo construyó y cuya cúpula fue un diseño personal suyo, sino que colaboró en su financiación.


Rafael Guastavino Moreno (AveryArchitectural Library. Col.Univ.USA)

El puente de Queensboro, en Nueva York (traveler.es)

Folleto publicitario de la Guastavino Company con algunas de sus cúpulas construidas
en Estados Unidos (*).  (AveryArchitectural Library. Col.Univ.USA)


QUEMANDO EL DINERO


Publicado en Gaudí y Más. 22 de diciembre 2013


                       El abuelo de Guastavino, italiano, había llegado a España para desarrollar su oficio de ebanista. Su nieto Rafael Guastavino Moreno (1842-1908), nacido en Valencia y formado en Barcelona, diez años mayor que su contemporáneo Antonio Gaudí, había construido en Barcelona unos seis edificios de viviendas y en 1868, con veintiséis años ya realizó los planos de la Fábrica Batlló, complejo textil que hoy conocemos como La Escuela Industrial, y en Vilassar de Dalt localidad de la misma provincia, el Teatre La Massa inaugurado en marzo de 1881.

                 Buscando nuevos horizontes ya había participado en la Exposición de Viena de 1873, pero sería en 1876 al celebrarse la Exposición del Centenario de Filadelfia, cuando Guastavino decide presentar en Norteamérica un estudio sobre salubridad y seguridad ante los incendios, por el que recibe la Medalla al Mérito de la Exposición. Un galardón que le hace plantearse su marcha al Nuevo Mundo.

                       Aún pasarían cinco años hasta terminar las obras que llevaba en curso y disponer que había llegado su momento. Arquitecto visionario e innovador, Rafael Guastavino decide embarcar en 1881 desde Marsella con su hijo menor de nueve años y su criada, que a su vez viajaba acompañada por sus dos hijas. La esposa había partido unos días antes hacia la Argentina con los otros tres hijos mayores del matrimonio y quizá la especial situación familiar era una buena razón para que el arquitecto optara por emprender la aventura americana en el Norte.

                      No fue fácil. Él estaba seguro de que la acogida a su proyecto sería rápida, teniendo en cuenta los muchos incendios que se sucedían en un país donde la mayor parte de los edificios se construían en madera, por lo que sus bóvedas a base de ladrillos y azulejos con el aval de una muy buena publicidad explicando sus cualidades, serían una garantía de seguridad. No andaba equivocado. El pavoroso incendio acaecido en Chicago en 1871 estaba fijado en las mentes de los norteamericanos y la tragedia había hecho brotar soluciones creativas, nuevas ideas. Armazones de hierro, cúpulas de ladrillo, tomaron el relevo de la que hasta entonces se conocía como “la ciudad de madera” por construirse casi todo con esa materia. Las 300 vidas que se llevó el fuego habían decidido a la población apostar por un nunca más y ahí estaba el arquitecto valenciano con su llamado Guastavino System.
  

 El hijo, Rafael Guastavino Expósito (AveryArchitectural Library. Col.Univ.USA)


Iglesia de San Lorenzo, en Ashville, donde está enterrado Rafael Guastavino padre (Katrina Fernández)

Interior de la iglesia (Steven Hyatt) 

La famosa fotografía del interior de la Central Station de Nueva York (NYC Municipal Archives)

El interior de la Central Station en color (http:blogs.cornell.edu)

El Oyster Bar y Restaurante en la Central Station

City Hall, la estación abandonada del metro de Nueva York, un destino turístico en la actualidad 

El Capitolio del Estado de Nebraska (Ken Dewey)

                               Historiador del Arte y escritor, apasionado por la música, de él se ha escrito que supo captar como nadie las texturas y pliegues de una ciudad llamada a ser la capital del mundo. Aunque como apuntamos, sus primeros tiempos en Nueva York le costaron lo suyo. Emigrante sin contactos, llegado con sólo 40 dólares en el bolsillo y una familia, sin dominar el idioma, el primer concurso al que accedió en 1885 para el edificio del Ayron Club no le fue propicio. Se vio en la situación de aparcar su profesión dedicándose a dibujar en una revista del ramo y a ser delineante, mientras iba presentándose a concursos de los que ganó algunos, ahorrando el dinero de los premios y quemándolo a continuación.

                     Si, han leído bien, quemó ese dinero. Porque lo gastó  en construir dos casas empleando exclusivamente sus fabricados ignífugos, para a continuación prenderles fuego ante testigos de la profesión a los que dejó convencidos de las bondades de sus técnicas anti-incendio y convertirlos en los mejores propagandistas de su compañía constructora. Incluso se dio la circunstancia de que, al haberse demorado las obras del Ayron Club y acometer por fin las cubiertas, aquel arquitecto optó por utilizar las bóvedas tabicadas patentadas por Guastavino.

                          Tras convencer con su arriesgada apuesta contra el fuego, su entrada definitiva en el entramado empresarial  norteamericano la hizo junto al reputado arquitecto Charles Follen McKim que acababa de iniciar en 1888 la construcción de la Biblioteca Pública de Boston con sus socios Rutherford Mead, y Stanford White. Guastavino se presentó a Mc Kim ofreciéndose a colaborar en la obra de manera gratuita, levantando las bóvedas tabicadas de su invención. El estadounidense no sólo aceptó la colaboración de nuestro arquitecto, si no que en vista de lo satisfactorio de su trabajo, en 1892 escribió una carta recomendando las bóvedas de español que hizo llegar a sus principales colegas. No sabemos si entre ellos se encontraba el autor de la tumba del General Ulysses S. Grant, John Duncan, porque también en este mausoleo que es el más grande de Norteamérica, la magnífica cúpula es obra de Rafael Guastavino.



Edificio de Rafael Guastavino, Barcelona, en el nº 80 del  Pº de Gracia. 1872 (sibaritissimo.com)

La salamandra gaudiniana diseñada por Billy Achilleos, en los escaparates Vuitton

Antigua Fábrica Batlló en Barcelona, más tarde destinada a Escuela Industrial. 1869
(http://blogcyl.patrimoniocastillayleon.org)

1901. La fábrica de cemento Asland. figura a menudo como obra de Rafael Guastavino Moreno, aunque
es posible que el valenciano sólo asesorase a Eusebio Güell desde EE.UU.   

1881. Teatro La Massa, en Vilassar de Dalt. Fue su última gran obra antes de
partir para los Estados Unidos  ese mismo año (teatrelamassacat)

La gran sala limpia de soportes, en el Teatre La Massa de Vilassar de Dalt (vilassardedalt.org)

                            Siete fueron los distintos tipos de bóvedas utilizados por Guastavino en la Biblioteca Pública de Boston y el éxito de esos tabicados con su patente pudo ser la circunstancia que lo decidió a dejar en segundo plano su dedicación como arquitecto proyectista, especializándose en arcos y techos, bóvedas, cúpulas y escaleras, a base de ladrillos refractarios y baldosas, creando en 1889 su propia empresa constructora “A prueba de Incendios”, la Fireproof Construction Company. Aquí debemos valorar su instinto comercial al publicitar sus edificios como un medio seguro contra el fuego.

                          
                       Entre las grandes instituciones del país con cúpulas y bóvedas levantadas por la Guastavino Company se encuentran la Reserva Federal, los Archivos Nacionales que albergan la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Sala de Registros de la Isla de Elis, precisamente allí donde se centralizaban los aspirantes a engrosar la nueva ciudadanía de Norteamérica y donde recaló la familia Guastavino a su llegada. Con la anécdota de que en 1917, Rafael Guastavino Expósito, el niño desembarcado en 1881 con nueve años en compañía de su padre, fue el encargado de reconstruir el techo de la Sala. Haciendo un trabajo tan perfecto que cuando en 1980 se procedió al mantenimiento de la obra, de los 28.832 azulejos que se habían utilizado para el revestimiento tan sólo precisaron ser sustituidas 17 unidades.

                       La Sala de Conciertos Carnegie Hall, templo mundial de la música culta y la Grand Central Station con su legendario Oyster Bar, se cuentan entre las obras de la Compañía de nuestros arquitectos, activa entre 1889  y 1962.  Según el profesor John Ochsendorf del Massachusetts Institute of Technology, el MIT, al diseñar  sus edificios los arquitectos dejaban en blanco los techos y escribían en ese vacío, “Aquí Guastavino”.
     
                 Las Universidades de Yale, Berkley, Harvard, Columbia y el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Museos como el  Metropolitanto de Nueva York, el Nacional de Washington y el de Historia Natural, o el Capitolio de Nebraska, en todos ellos puede admirarse algún modelo de las cubiertas patentadas y construidas por ellos.


Imágenes de dos fases en la construcción de las bóvedas de la Biblioteca Pública de Boston.
En la superior, Rafael Guastavino Moreno posa subido en uno de los arcos (construcloud.com)

(Foto soloarquitectura.com)



   A la iz, Rutherford Mead, Charles Follen McKim en el centro y Stanford White

Dos imágenes de la factoría de cerámica Fireproof  Construction Company, en Woburn. Hoy Cía. Tocci

A la iz, Helen, biznieta de Rafael Guastavino, su hijo Rafael y sus nietas Resa y Helena Rose, durante
la visita que hicieron a la antigua factoría cerámica de sus antepasados, hoy sede de la empresa Tocci
de Construcción y Diseño, en el 660 de Main Street de Woburn, Massachusetts. 2012 (Tocci)

Mausoleo con la tumba del General Ulysses S. Grant. 1897 (Laura Schrotter)
                 
                    Rafael Guastavino Expósito continuó con el negocio a la muerte del padre en 1908. Casi todo lo que aprendió había sido junto a él, su formación empezó a los 11 años delineando planos en la oficina paterna y según Joan Bassegoda, trabajó largo tiempo con el socio de su padre, William Blodgett, convirtiéndose en un contratista de alto nivel.
  
                       En 1912 Guastavino Expósito realizó un viaje por Europa con su esposa Elise Seidel en el que visitaron varias ciudades españolas. Él mismo había nacido en Barcelona, y además de conocer la obra de su padre en Cataluña aprovechó para escoger un largo catálogo de azulejos con el que pensaba revestir su propia casa junto al mar en Long Island, idea que tenía prevista realizar a su vuelta del viaje inaugural del trasatlántico Titanic. Gracias a que la pareja no llegó al puerto de Southampton a tiempo de embarcar para Nueva York en la nave de tan triste recuerdo, pudieron ver la luz los dos proyectos de Guastavino hijo; la construcción de su casa y el más importante, el nacimiento de sus hijos Rafael y Louise Guastavino Seidel, que no seguirían la tradición profesional de la familia.

                    España, India, Cuba y Canadá, son otros de los diez países donde también se encuentran obras de Rafael Guastavino Moreno y su hijo Rafael Guastavino Expósito, fallecido en Nueva York el año 1950 a la edad de 78 años al regreso de una larga visita a Barcelona.


Este año ha cumplido un siglo la Casa de los Azulejos que construyó para su familia el segundo
Guastavino de la saga. Sigue en pie por fortuna, después de ser adquirida y restaurada
por George McDonald. (KDCUNews) 

En la imagen, durante su construcción. (eldiario.es)

(Foto Inmobiliaria Daniel Gale)




(efetur.com)

Cuatro imágenes del interior con vistas. En ésta se aprecia la escalinata con sus
paredes turquesa y la vidriera emplomada con un paisaje de la campiña española.
(efetur.com)

Dintel de la entrada, un recuerdo a sus raíces españolas con símbolos de nuestro escudo (efetur.com)

George McDonald, candidato a la alcaldía de Nueva York 2013 por el
Partido Republicano. No salió elegido, pero después de ver cómo ha
recuperado el edificio de nuestro paisano, le deseamos mucha suerte
en su próxima aventura.

                          La casa de Long Island conocida como la Casa de los Azulejos fue heredada por su hija Louise, casada con el magnate de la mostaza Frank Goulden. Con los años, los 5000 m2 de la parcela situada junto al mar fueron testigos del abandono de esta joya Art Decó, que muy bien podría constituir un Museo del Azulejo, por el espléndido catálogo que muestra de la que fuera su empresa familiar de cerámica para la construcción, la Guastavino Fireproof Company, tan presente en las obras históricas y cuyo edificio industrial sigue en pie en la actualidad.

               
                            Esta casa se salvó por poco de ser demolida gracias  a que el candidato 2013 a la alcaldía de Nueva York por el Partido Republicano, George McDonald, la compró en 2010. McDonald no obtuvo la victoria, pero su empeño en iniciar el proceso para que sea catalogada como Patrimonio Histórico Norteamericano va por buen camino, según sus palabras: - Para que nunca más esté en riesgo de desaparecer.
            
                              Lo que hubiera sido una pérdida, por la originalidad de su diseño al estar recubierta de azulejos y mosaicos toda su superficie, exterior e interior. De amplios ventanales y una gran chimenea en el salón, posee una rica ebanistería y la escalinata de vidriado turquesa en la que destaca el vitral mostrando un paisaje español mediterráneo. Con la curiosidad de que siendo un hombre de mundo criado desde niño en Norteamérica y gran viajero, al diseñar el friso que preside la entrada tuvo un regreso a los orígenes haciendo figurar en su casa los símbolos heráldicos del escudo de España. Enmarcando el león, el castillo y las Torres de Hércules podemos  ver la leyenda latina que es a la vez nuestro lema: Plus Ultra,  Más Allá.
              
                               Buena divisa para definir la actitud vital de esta familia.

                         
                         Para los remeros que hacemos avanzar esta barca, mis deseos de unas Felices Fiestas para todos. Y de verdad, de una vez, por fin,

                               Un Próspero Año 2014!!! 


Ana Mª Ferrin

(*)  En el libro  Regreso a Gaudí's Place, de Ana Mª Ferrin:
        http://amf2010blog.blogspot.com.es/2005/07/regreso-gaudis-place.html

14 comentarios:

  1. Siempre reconforta ver compatriotas que triunfan fuera.
    Felices navidades.

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    1. No hay duda de que nuestro compatriota fue un fenómeno.

      Deseo que tus Navidades hayan sido felices.
      Y que tengas mucha más felicidad a partir del día 1, estrenando el 2014 con tu magnífico libro “Historias que no son cuentos”, en manos de los lectores:

      http://latinajadediogenes.blogspot.com.es/2013/11/alumbramiento.html

      Un saludo

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  2. Me has hecho descubrir a un arquitecto español de gran fama internacionla y de una calidad constructiva y creadora inigualable. De él había tenido noticia al leer uan polémica noticia que se aseguraba que Guastavino había sido el inventor de muchas de las soluciones que luego empleará Gaudi y que, por lo tanto, la arquitectura dle primeor tenía mayor valor que la del segundo. La polémica me parece, a día de hoy, y después de leer tu artículo, ridícula, pues ambos llegaron a idénticas conclusiones partiendo de la misma base de la tradición arquitectónica catalana, aderezada con los nuevos movimientos estéticos, en análisis del pasado y los descubrimientos personales.
    Un beso

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    1. Pienso que Guastavino y Gaudí fueron dos grandes constructores contemporáneos con talentos diferentes que optaron por caminos distintos.

      Lo que pasa es que tu comentario abre un interrogante relacionado con un trabajo interesante y polémico, supongo que el mismo al que te refieres, en el que se ponía el acento en que todo el bosque de finos puntales en forma de ramas de árboles, que soportan las bóvedas de las cubiertas en las naves de la Sagrada Familia, es de hormigón armado. Vamos, que eso de que Gaudí superó el gótico está por ver, porque ¿Él lo habría hecho así?

      Por eso tu apunte Gaudí-Guastavino pide más espacio para tratarlo y así lo haré más adelante.

      Que seas muy feliz con los tuyos despidiendo el año. Besos

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  3. Poco conocido en España, pese a ver sus obras en muchísimas películas americanas de éxito, podría decirse que es un ejemplo de no ser profeta en su tierra.
    Que yo sepa en su Valencia natal, no hay nada contruído y, al hilo de esto me ha hecho gracia lo de los 17 azulejos repuestos tras tantísimos años en contraste con lo que está sucediendo con los puestos por Santiago Calatrava, no hay más que leer la prensa de estos días, este sí profeta en su tierra, aunque polémico, no sólo en España sino en el resto de mundo, y del que su patria chica, Valencia, sí ha querido terne obra suya. Y es que ya no se hacen las cosas como antes.
    Que tenga usted unas muy felices fiestas y siga deleitándonos en el próximo año con sus magníficos artículos, Un abrazo.

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    1. Aunque creo que se podia suponer, he querido decir por los puestos por S.C. aquí, en Valencia.
      Un abrazo.

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    2. Saludos, amigo DLT.
      Me he tenido que reír al leer su comentario porque conozco algo del tema de la Ciudad de las Ciencias y me imagino el cabreo de sus habitantes ante el deterioro tan precoz de esa obra espectacular, pero comprendo que usted no está enterado de las aventuras constructivas que se viven aquí y que su mensaje me ha recordado.
      Sólo le diré que la Villa Olímpica de 1992 que tanto dinero nos costó a todos, aún no se habían apagado los fuegos artificiales cuando ya las grietas y desconchones llamaban la atención asustando a los viandantes y las filtraciones desesperaban a los pocos vecinos que se animaron a meterse en un barrio hecho con idea de volcar la ciudad de cara al mar. A pesar del atractivo de sus playas, de la continua publicidad institucional, de las actividades oficiales para promocionarlo, y de que incluso se financió una buena serie de televisión, “Poble Nou”, no hace mucho que gracias al entusiasmo del vecindario, la mayoría jóvenes con niños, la zona ha empezado a convertirse en un verdadero barrio, y todo debido a la mala calidad de la construcción. Cuando una pasa por Segovia o por la calle Moncada de Barcelona y ve la solidez con que construían nuestros paisanos…

      Aunque de milagro, hemos llegado a las puertas del 2014. Que le deseo tan venturoso como buen ojo tiene para escoger los temas de su blog.

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  4. Muchas gracias por una informacion tan completa !! Soy descendiente de Ramon, hijo de Rafael que emigro con su madre y 2 hermanos mas a Argentina.
    Un placer leerlo, lo tendre en mis favoritos

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  5. Aclaro, mi verdadero nombre es M.Alejandra Guastavino

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    1. Saludos. Siempre es un placer tener noticias de los auténticos descendientes de un personaje que nos ha impactado. A menudo suelen conocer datos que no aparecen en los libros, por lo que sus testimonios son de gran valor. Hasta pronto y celebro que le haya interesado el blog.

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  6. Hola, acabo de ver un documental de este arquitecto valenciano, y me ha gustado muchísimo su obra. Cuando hace años estuve en N.Y. y visité la Estación Central,no pude imaginar que fuera obra de un arquitecto español. La obra de Gaudí me encanta, pero está claro que el precursor en la utilización de cerámicas es Guastavino.

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    1. Guastavino fue un grande de la arquitectura y sus bóvedas son Historia con mayúsculas, pero la aportación de la cerámica viene de muy atrás.
      Y Gaudí el renovador indiscutible revistiendo superficies. En especial las formas curvas esféricas o bulbosas, que hasta entonces sólo se habían cubierto con minúsculos y costosos fragmentos de piedra, vidrio o cerámica. Su creatividad al incorporar el reciclaje de azulejos y baldosas desechables, fragmentados a voluntad, hizo asequible la impermeabilización y belleza de todo tipo de superficies.
      Gracias por su comentario.

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  7. He regresado de Vilassar de Dalt de visitar la obra de R. Guastavino realizo en 1891 / 1892 Teatro la Massa y una de las naves industriales ( actualmente Biblioteca ) magnificamente restaurada y conservando, la " maquina de vapor " que movia la industria, asi, como el pavimento de piso superior, considerado el mayor de sus caracteristicas de Catalunya.
    Creo que su obra merece ser conocida, pues, aunque su sistema de
    cupulas tabicadas, no fuese invencion suya, si la mejoro y le dio gran impulso y conocimiento internacional.

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    1. Hola, Fiz.

      Voy a tener que ir a ver el Teatro restaurado. Por mis informaciones y lo que Vd. me cuenta parece ser de gran interés.

      Gracias por la visita.

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