Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





KOCH, BACILO DEL ARTE


                     

                      Referente a la tuberculosis podemos distinguir tres grupos presentes en la Artes Plásticas entre protagonistas y afectados: enfermos,  médicos y pintores. Eso por lo general, ya que a menudo se produce una interconexión de roles y un personaje puede llegar a situarse en los tres apartados.


Armand Jean du Plessis (1585 1642), cardenal-duque de Richelieu, duque 
de Fronsac  y par de Francia. Según algunos autores murió de tuberculosis.




UN AZOTE DEL ARTE Y LA CULTURA



Publicado en Gaudí y Más. 13 de enero de 2014


                        En el primer caso se encuentran multitud de personalidades tocadas por la dolencia. De Simón Bolívar se conservan un buen número de pinturas. El cardenal Richelieu fue inmortalizado por varios artistas, hasta llegar a ser robotizado en la actualidad por el artista gráfico Sam van Olffen. Gustavo Adolfo Bécquer fue pintado por su hermano Valeriano, médico. Federico Chopín dibujado repetidas veces y con varios cuadros de autores destacados.

                        Paganini, fue un caso aparte, ya que su fama dejó una estela de admiración convertida en adoración que aún hoy sigue alimentando a los artistas que reproducen su imagen en todo tipo de estilo y soportes. Como Moliére, al que un último ataque de tos mientras interpretaba su obra El enfermo inaginario fue antesala de su muerte unas horas más tarde. 

                           En la llamada Generación Doliente gallega, cuatro son los nombres de jóvenes valores abatidos por la enfermedad en plena juventud que han llegado hasta nosotros y dos años bastaron para que los cuatro desaparecieran. Componían el grupo, Ramón Parada Justel (1871-1902), quizá el más conocido, autor de El recuerdo de las joyas. Joaquín Vaamonde Cornide (1872-1900) pintó dos retratos de Emilia Pardo Bazán, ella lo convirtió en Silvio Lago, uno de los protagonistas de su novela La Quimera, y de ambos se escribió que fueron amantes. Xenaro Carrero Fernández (1874-1902), un excelente retratista discípulo de Joaquín Sorolla. Y Ovidio Murguía de Castro (1871-1900), hijo de la escritora Rosalía de Castro.





Gustavo Adolfo Bécquer pintado por su hermano Valeriano, médico y pintor.

Franz Liszt fantaseando al piano. En esta tela de 1840, Josef Danhauser nos presenta a un grupo de
artistas. Tras la cabeza de Liszt, Rossini, y junto a él, Paganini, que tiene a su derecha a Victor Hugo.
Sentados, a la izquierda Alejandro Dumas hijo, George Sand y de espaldas, Marie d'Agoult.

Niccolo Paganini dibujado a lápiz en 1819 por Jean Ingres 


Ramón Parada Justel

Recuerdo de las joyas. Parada Justel


Joaquín Vaamonde Cornide


Emilia Pardo Bazán por Vaamonde




Xenaro Carrero



Cabeza de vello, de Xenaro Carrero



Ovidio Murguía de Castro



Paisaje. Ovidio Murguía de Castro

                             Antoine Wateau, Maximo Gorki,Giacomo Leopardi y el médico y escritor Antón Chejov, fueron otros de los afectados de Kock.

                          A dos artistas venezolanos, Arturo Michelena y Cristobal Rojas los venció el bacilo después de que ellos se hubieran interesado por otros pacientes para sus cuadros. El cubano Alfredo Fuentes Pons, conocido en el arte como Fidelio Ponce de León, nos dejó un largo fresco contemporáneo de aquellos con los que transitó por el alcoholismo y la tuberculosis y que nunca son noticia. Pero él, a través de una mirada de afecto a sus paisanos supo captar con delicadeza extrema al grupo de seres con los que se cruzó en su viaje doliente; médicos, religiosas y pacientes, combatientes en la misma batalla. 

                          La extensa lista del presente cuaderno es sólo una mota de polvo entre los nombres célebres que murieron de tuberculosis. La bacteria que tantas muertes causó se oculta en numerosas obras literarias, más incontables lienzos que en ocasiones dejaron imagen de los propios médicos que la diagnosticaban, tomados como rehenes en la misma prueba. 


Wateau
      

La muestra de Gersaint, de Wateau

Cristobal Rojas


La primera y última comunión, de Cristóbal Rojas


Arturo Michelena trabajando en su estudio


El cuadro de Michelena, Puentesilea, terminado


Fidelio Ponce de León

Tuberculosis, de Fidelio Ponce de León


                       Akenaton y Nefertiti murieron de tuberculosis. En el Ayurbeda hindú aparece como la Fiebre Lenta Consumidora allá por el 800 a.c., y sus enfermos eran declarados impuros. También ésta es la enfermedad conocida por Hipócrates como Tisis, consistente según publicó, en “flemas procedentes del cerebro que pasan a los pulmones y se corrompen”, la misma Plaga Blanca que diezmó la Europa del XVII. En la cultura inca se remonta su evidencia al 700 a.c. 

                      Entrecruce de anécdotas coincidentes. La violinista Fanny Claus fue pintada por Edouard Manet en varios cuadros con la palidez carácterísitica de su dolencia. La irlandesa Kathleen Newton, musa de Henry Tissot, dejó para siempre la elegancia de su imagen en una serie de cuadros e igual pasó con Simonetta Vespucci modelo e inspiración de Boticelli. Todas ellas murieron jóvenes víctimas del mismo mal. Sorolla siguió con sus pinceles la evolución de su hija María mostrándola en varias telas. 


Edouard Manet

A la derecha, Fanny Claus en un cuadro de Manet
    


Henry Tissot



Katheleen Newton, musa y modelo de Tissot



Sandro Boticelli

Como la Venus de Boticelli, la bella Simonetta Vespucci




Joaquín Sorolla

La hija de Soirolla, María, pintada por el artista valenciano


                         El máximo representante del estilo naif, 
Henry Rousseau, pintó el óleo El Monumento a Chopin con la coincidencia de que ambos personajes murieron víctimas del temido bacilo. 

                          Al doctor René Laënnec, estudioso de la dolencia y fallecido al contraerla contagiado por sus pacientes, se le debe el gran adelanto conseguido con un minúsculo instrumental de su invención que eliminaba el tener que auscultar con la cara pegada al pecho y espalda de los enfermos. Se trataba del primitivo estetoscopio, conseguido al mandar tornear una rama hasta lograr un cilindro de unos 30 cms, que después de añadirle varios elementos, por un extremo lo aplicaba al cuerpo del enfermo y por el otro a su propio oído. La imagen del médico francés quedó inmortalizado por Theobold Chartran en 1816 con su cuadro Laënnec en el Hospital Necker auscultando a un tísico.                     

                    Por último, aunque no se conoce la imagen de los tres hermanos Preston Tilt; Archibald, Alfred y Arthur, autores de la tela coral Garden party at holly lodge Highgate, merecen por su oportunidad figurar en esta reseña. 
                           
  
Henry Rousseau

El cuadro de Rousseau, Monumento a Chopín, en los Jardines de Luxemburgo


El doctor René Laënnec auscultando a un paciente tísico.
     

 
Estetoscopio de Laënnec y su descripción





Archibald, Alfred y Arhur Preston Tilt, fueron los autores de Garden Party at holly lodge Highgate.

                  Ya que, no sólo los tres artistas Preston Tilt murieron de la citada enfermedad poco después de terminar el cuadro. También se dio la circunstancia de que los personajes que vemos retratados eran médicos en su mayoría, reunidos en ese jardín para el aperitivo organizado en 1881 por el Congreso Médico Internacional de Highgate, al que asistieron varios doctores relacionados con la identificación del bacilo de Kock causante de la tuberculosis. Entre mediados del XVIII y finales del XIX arrasó las poblaciones de Europa, tragedia de la que no se libraron las clases sociales elevadas. 

                      Con la curiosidad que me contó hace años un pediatra que atendió a mis hijos, de que sólo la etnia gitana salió bastante bien parada de la debacle causada por la famosa bacteria en forma de bastoncillo. Según él, gracias a la continua exposición de los gitanos al aire y al sol con su aporte de vitaminas. 

                    Como el dato está pendiente de comprobación por mi parte, si hay algún historiador de la Medicina en la sala, por favor, que haga acto de presencia y nos lo confirme.


Ana Mª Ferrin

10 comentarios:

  1. Una terrible enfermedad con características endémicas y que se cobraba una buena cantidad de víctimas no respetando ni el oficio ni el talento. De estudiante siempre me llamó la atención el caso de Bécquer, el poeta, morir así tan joven...
    Un saludo.

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    1. Sobre esa sensación tuya tengo la seguridad de que son muchos los que podrían hablar. La poesía, la belleza, la juventud, el sentimiento, vaya mezcla. El que lo vivió lo sabe.
      Saludos

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  2. La tuberculosis se convirtó en una verdadera pandemia en el siglo XIX de la que nadie podía escapar, independientemente de su dinero o su posición social. Y así, las mujeres con tal enfermedad acabaron inspirando a poetas, compositores, dramaturgos, escritores. Puede definirse como la dolencia ligada por antonomasia al romanticismo. La famosa Madame Bovary y su drama de amor sería el modelo de La Boheme, La Traviatta y muchas otras damas de buen vivir que acababan muriendo consumidas por la tuberculosis sin perder su belleza y su poder de amar.
    Un beso

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    1. Hola Carmen. No me dirás que no es valioso transformar algo tan aterrador en obras de arte, en bellezas que aunque lleven su fondo de tristeza y tragedia no te cansas de admirar, como en el caso de las telas de Tissot con Kathleen Newton o el retrato de Valeriano Bécquer a su hermano. Un beso.

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  3. Una dolencia que mató a miles de personas a lo largo de los siglos, plebeyos y nobles, grandes artistas y completos desconocidos.

    Un gran repaso a su historia atroz.

    Un saludo desde Reinado de Carlos II

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    1. Hola Su Gracia.

      Lo triste es que hace un tiempo que volvemos a tener el bacilo de paseo por Europa, traído por nuestros nuevos conciudadanos o contagiándonos nosotros en viajes a sitios de riesgo.. Aunque tengo entendido que con las nuevas medidas de prevención y detección precoz y con la nueva vacuna se prevé tenerlo pronto bajo control.
      Gracias por la visita

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  4. Bueno, pues no sé qué ha podido pasar porque ayer hice un comentario que veo que no ha entrado, Decía que fue un terrible azote esta enfermedad infecciosa hasta el descubrimiento de la penicilina, bien entrado el siglo XX, que muchos trataban de ocultar, artista o no, como Alfonso XII que tosía sobre un pañuelo rojo para disimular su dolencia.
    Un saludo.

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    1. Gracias por avisarme. Parece que ahora va bien.

      Es cierto que no se libró ningún estamento social, mucha realeza y aristocracia cayó también, por lo que no se e puede negar que se trata de una bacteria perversa pero democrática. Ahora hay un rebrote en países desfavorecidos por el hambre, la guerra o, el frío, pero como tú dices, la penicilina ha sido providencial.
      Saludos

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  5. Hola. Enhorabuena por difundir las imágenes de Laennec con su estetoscopio, y por su blog, es magnífico. Le recomiendo la lectura de la novela de intriga médica PRODIGIOSCOPIO, bien documentada y amena. Una forma de conocer a través de una novela entretenida la vida y obra de este médico genial que fue Laennec. Ambientada en los años 80 en Sevilla (todo un homenaje a los 80), con personajes ficticios que conviven con otros reales. En la web podrá obtener más información tecleando la palabra PRODIGIOSCOPIO. Saludos.

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    1. Gracias y felicidades a usted por su libro, al que deseo muy buena andadura. Como podrá ver en el blog encuentro el mundo médico muy literario, por lo que es seguro que “Prodigioscopio” será ameno y divulgativo de la obra y vida de ese gran médico que fue Laennec. Saludos cordiales.

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