Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





LA SAGRADA FAMILIA. DEL CIPRÉS AL CIELO




                          Sobre el Portal de la Caridad calientan al recién nacido el buey y la mula, revoloteados por todo un universo de pájaros. Mientras más se mira, más aves se encuentran, escapados de un banquete navideño o abriendo las alas, cantando, guiando a los pastores. Un Rey Mago extiende la mano y se le posa un ruiseñor. Puede escucharse El cant dels Ocells, la melodía navideña por excelencia que Pablo Casals tomó del acerbo popular haciéndola suya, donde se nombran uno a uno todos los pájaros que abrieron sus alas anunciando la buena nueva:


La garza, zorzal y arrendajo
dicen: Ya viene mayo.
Responde el jilguero:
Todo árbol reverdece,
toda planta florece,
como si fuera la primavera


Dice el pájaro carbonero:
No es invierno ni es verano,
sino que es primavera:
porque ha nacido una flor
que en todas partes da olor,
en el cielo y la tierra. (*)


El ciprés encontrado por Joan Matamala, con todos sus aditivos: El pelícano y sus crías,
las palomas, las dos escaleras de siete peldaños cada una (**)  y la cruz de TAU.

El Nacimiento al completo en la fachada del mismo nombre.

Los Reyes Magos a la izquierda del portal central de la fachada del Nacimiento, ofreciendo sus dones


DOS ESCALERAS DE SIETE PELDAÑOS



Publicado en Gaudí y Más. Enero 2014


                      Alrededor del pesebre algo grande ha pasado que cruzará el mar del mundo. Las dificultades del futuro aún están muy lejos y en esta puerta, por ahora, todo es gozoso. La Estrella de Belén asciende empujada por su cola y estalla entre volanderas virutas escapadas del taller de san José. A los pies y rodeando el grupo escultórico del Arcángel San Gabriel anunciando a María su próxima maternidad, tres rosarios entremezclan sus cuentas, observados por seis figuras astrológicas que se adaptan al arco del rosetón azul del vitral.

            El gran curioso que fue Gaudí sigue colando de vez en cuando detalles paganos que no son mas que aproximaciones al origen del conocimiento. A ver. Si la filosofía tuvo su germen en la curiosidad, ¿Qué son las estrellas, la luna? ¿Qué relación nos une con ellas? Para responder al interrogante, el arquitecto rescató las constelaciones que brillaban en el cielo de Palestina la noche de Navidad. El tiempo se congela y los amantes del Zodíaco encontrarán esquematizados a seis de sus signos. En el sentido de las agujas del reloj empezando por la hora 9, veremos a la doncella de Virgo, la fiera de Leo, Cáncer y sus pinzas de cangrejo, los gemelos Géminis, el asta, testuz, oreja, morro y patas de Tauro, acabando con la enroscada cornamenta de Aries, el carnero. Cierto que para descubrirlos el interesado precisará de algún medio óptico de aproximación o aún mejor, colarse en la hornacina.

La curiosa Estrella de Belén que diseñó Gaudí, como virutas salidas
de un cepillo carpintero del taller de San José.

El arco del Zodiaco enmarca la Anunciación de María por el Ángel Gabriel. A la derecha, Tauro 

Detalle de la constelación de Tauro. Astas, oreja, cabeza, pata, hechas de estrellas

                               Más arriba en una gruta de carámbanos, Jesús corona a María. Sobre ellos los ángeles derraman incienso con el fondo de la Vía Láctea, se asciende al anagrama de Jesús (JHS) y aparece el pelícano de Carrara símbolo del cristianismo primitivo, el ave que rasga su pecho con el pico para dar de comer a sus polluelos, en alegoría a Cristo y su Iglesia, alimento místico de los creyentes. Ante él, el huevo, símbolo de renovación para el Cristianismo.

                               La blanca ave de mármol destaca desde lejos en toda la fachada, como las palomas del mismo material que puntean el árbol de la vida, el gran ciprés de la Cartuja de Montealegre en los montes de la Conrería, en la barcelonesa Tiana. Para llegar a elegir un árbol tan plástico, el vital ayudante de Gaudí durante 43 años, Joan Matamala Flotats, fotografió los mejores ejemplares conocidos de la comarca. Al final el propio maestro escogió el del monasterio barcelonés y se realizó el molde sin omitir ninguna característica. Al colocarlo como pináculo de la Fachada del Nacimiento, este ciprés se convierte en compendio de toda la religión cristiana. Las escaleras situadas a ambos lados sirven para la ascensión al cielo de las almas puras.



Los carámbanos acogen la Coronación de María bajo el ciprés


Detalle de la Coronación de María por Cristo.

Detalle del anagrama de JesúsHombreSalvador sobre la Coronación

El pelícano y sus polluelos sobre una corona de agua. Delante, el huevo,
símbolo cristiano de la Nueva Vida y la Renovación, decorado como un Fabergé.
   




Dos panorámicas de la Cartuja de Montealegre en Tiana, Barcelona. Atención al perfecto ciprés
Como término del portal de la Caridad, el TAU

                             Podemos elucubrar qué intentaba decirnos Gaudí con su gesto. Esas almas, ¿serán las blancas palomas posadas en el árbol de la fe, seguro cobijo para los justos? De remate la roja cruz de Tau o de San Francisco, roja letra "T", última del alfabeto hebreo y sobre todo, primera letra de la palabra griega Tau = Dios. Blanco pelícano y blancas palomas salidos de las manos de un artista muy querido cuyos originales guardan una curiosa historia. De la que hablaremos más adelante.


Ana Mª Ferrin

(*) Original catalán cantado por María del Mar Bonet. (Versión  de Lluís Llach):

      La garsa, griva i gaig/ diuen: Ja ve lo maig./Respon la cadernera:/ Tot arbre reverdeix,
tota planta floreix/ com si fos la primavera.

L'estiverola diu:/ No és hivern ni és estiu,/ sinó que és primavera:/ perquè ha nat una flor
que pertot dóna olor,/ en el cel i la terra. 


(**) Los siete pasos del Amor perfecto, según Platón, los describe en su obra El Banquete. 

6 comentarios:

  1. Siempre nos dejará Gaudí con la boca abierta con ese repertorio inesperado y sorprendente, consiguiendo de cualquier detalle hacer materia artística.
    Muy apropiado el tema para el día que es.
    Un saludo y que sus Majestades los Reyes sean generosos con la autora de este blog.

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    1. Hola, Cayetano.
      Saber mirar y hablar con la propia voz buscando su camino era algo que Gaudí supo hacer desde niño. Pero tengo la sensación de que aunque no sea común puede que no sea algo tan excepcional, veo a diario que hay mucho talento heterodoxo por ahí intentando mostrar sus ideas con la esperanza de que les llegue su Güell.
      SS.MM. vienen retrasados con un maravilloso regalo que aún tardará dos meses en llegar. Gracias y deseo que tus Reyes se hayan portado realmente bien. Saludos

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  2. Me gusta como desgrana toda la simbología del templo, tan abigarrado de figuras, que nos muestra como un libro abierto.
    Un saludo,

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    1. A mí también me gusta el aparente caos churrigueresco de la S. F. Sólo aparente, porque si te molestas en estudiarlo aprecias un cartesianismo extremo, lineal, en el que todo tiene su porqué. Saludos, DLT

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  3. El ciprés tiene sentido ascensional, de llegada a Dios, a la vez que sugiere eternidad (es por ello que se utiliza en los cementerios de todo el mundo). Y el pelícano, por lo que tengo entendido, en la iconografía cristiana simboliza a Cristo y la Eucaristía, y los polluelos los cristianos que nos alimentamos de su cuerpo. Gaudí era un experto teólogo y no era infrecuente que discutiese de esos temas con reputados teólogos, como bien he leído en tu biografía. Me asombra su capacidad de quererlo saber todo, de llegar a conseguir la máxima esencia, su perfección a la hora de representar lo que él quería aun el detalle más nimio.
    Un beso

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  4. El símbolo de bienvenida es otra de las cualidades que se dan al ciprés en Grecia e Italia, rara es la casa que no cuenta con algún ejemplar en su jardín, y de ahí también su colocación en la fachada de la S.F. Bienvenida a los fieles.
    Por lo visto, Gaudí tenía una lengua rápida y un rico vocabulario, aunque no era un orador que se prodigara. Sólo se enfrascaba en largas conversaciones con un reducido círculo, siempre fue hombre de viejos amigos y en los últimos diez años de su vida casi todos fueron desapareciendo. Al final varios de sus contertulios fueron los jóvenes arquitectos con los que más bien mantenía largos monólogos, y gracias a ellos y sus libros de recuerdos sabemos algo de lo que pensaba Gaudí de la vida. Besos.

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