Foto cabecera

LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





GAUDÍ Y SU DRAGÓN OCULTO EN BELLESGUARD


                     Bellesguard. A través de la imagen o la palabra es una obra para admirar de noche con la luna presa en las sombras como una pálida doncella, o a cualquier hora del día, seguros de que siempre nos gratificará. Y eso que hoy está incompleto, porque no podrán ver… 



La caseta del dragón en Bellesguard. 1998 (A.Mª.F.)


Todo lo que podía apreciarse del dragón en el 2000. (A.Mª.F.)

El palacete Bellesguar de Barcelona, obra de Antonio Gaudí. Frente a esta fachada lateral se
encuentra la caseta del dragón, hoy oculta por los cerramientos de unas casas de nueva
construcción. (fotolog.com)

CUANDO LA LEY BIZQUEA

Publicado en Gaudí y Más. 29 de marzo de 2014



                          Hoy no podrán verlo ni aunque se suban a sus almenas y se cuelguen de ellas, pero existe un pozo en los terrenos originales de Bellesguard. Sobre el pozo, para guardar la bomba, una caseta de piedra seca provista de menudos ventanucos con cristales y forma de:

                       Serpiente o dragón, criatura monstruosa de redonda cabezota, con cuerpo rechoncho y pequeña cola punteados de espinas dorsales, así se construyó la simpática casita que hoy se hurta a la vista del paseante con el levantamiento sorpresivo –¿punible?– de un peto de brezo, piedra y madera, de varios metros de altura por el que sobresale como una llamada de auxilio, el copete del dragón y la punta del ciprés plantado junto a él (*).

                             Para seguir el sesgo poético del lugar rescató Gaudí uno de sus queridos homenajes a la mitología mediterránea, la serpiente Pitón, guardiana griega de las fuentes subterráneas. El arquitecto no llegó a terminar por completo la obra de Bellesguard, la dejó en 1911 a falta de algunos remates, el banco de trencadís a ambos lados del portal de entrada y la caseta del pozo, esas terminaciones y alguna más quedaron en manos del arquitecto de Reus, Doménech Sugrañes Gras. El maestro de obras José Pardo excavó los 37 metros de profundidad del pozo y el jardinero Pedro Ballart se encargó de plantar cedros, pinos y palmeras, y el gigantesco enebro que ignoro si en la actualidad sigue  en la finca
                         
                      En la década de los 90 los dueños se sentían depositarios de una obra de arte y aún habitándola, ofrecían su contemplación exterior y el paseo por sus jardines con una cortesía cervantina. Cada mañana de lunes a viernes descorrían la verja de lanzas como un mágico telón, dejando que un público llegado de todo el mundo disfrutase del escenario.
      
                  En ocasiones la propietaria abría su hogar para que algunos viajeros compartieran la experiencia de sentirse por unos momentos destinatarios del genio,  todo sin interés económico, sólo un gesto elegante heredero de aquellos mecenas casi extinguidos. En compensación –contaba la dama, Dª Amelia–, los conocedores que acudían a Bellesguard desviándose de los circuitos turísticos ciudadanos solían comportarse con educación, respetando el entorno.



La caseta con forma de dragón cubriendo el pozo y su bomba, ideada por Gaudí para Bellesguard. c.1911


Doménech Sugranyes, el arquitecto que terminó
varios detalles de Bellesguard dirigido por Gaudí.

   


Dos visiones de Bellesguard a la acuarela (jmlarranagaacuarelas.blogspot.com.es)
    

                      La partición de la herencia del doctor Guilera Molas tuvo una consecuencia importante al abordar las circunstancias que trajeron en 1999 las disposiciones testamentarias, lógicamente desconocidas fuera del ambiente estudioso de Antonio Gaudí, siempre con una comprensible discreción por la relación familiar que unía a los vecinos con los dueños de Bellesguard, Sres. Guilera Soler

                      En la Cátedra Gaudí de 1998 y a su director Joan Bassegoda Nonell, les sorprendió que las autoridades municipales -controladoras exhaustivas de las normas urbanísticas, como muy bien saben los barceloneses-, hubieran permitido construir a pocos metros de Bellesguard una hilera de chalets revestidos de mármol, sorprendiendo la inexistente vigilancia de las instituciones en torno a una obra tan notable, declarada Patrimonio Nacional desde 1969.

                       A base de cadenas disuasorias primero, cerrando más tarde el pasadizo que cortaba por la mitad la finca Bellesguard y cruzaba desde la calle del mismo nombre a la de Jaume Cáncer, se ha borrado del paisaje el habitáculo diseñado por Doménech Sugranyes siguiendo las indicaciones de Gaudí, para cobijar el pozo excavado a la derecha y que hoy queda dentro del terreno vallado de una de las casas, tras un peto lo suficientemente alto para tapar completamente el simpático habitáculo. Al poco el peto se convertiría en un parapeto de madera y hierro

                        En su momento la Cátedra Gaudí siempre tan batalladora con su Director al frente, hizo las gestiones pertinentes al respecto sin lograr algo positivo, en marzo del 2000 aún no se había conseguido un resultado concreto que obligase a derribar los obstáculos que impedían la contemplación de la original caseta ideada por Gaudí, así que hoy, catorce años después, para qué contar. Como siempre, en homenaje a tantos que han ido consiguiendo rescatar piedra a piedra la obra del maestro, aquí les dejo las imágenes tomadas en aquellos años en que me documentaba para mi libro Gaudí. De Piedra y Fuego y pude fotografiarla. Aunque hoy sea invisible para los admiradores de nuestro arquitecto, el Dragón existe y aquí está la prueba.  


Ana Mª Ferrin

(*) El capítulo sobre Bellesguard con la historia del dragón, en mi libro Gaudí. De Piedra y Fuego, 2001

10 comentarios:

  1. Amiga Ana María, en un tórrido verano que viajé con mi abuelo a Barcelona y pasamos los dos largos meses visitando a familiares y amigos, tuve la suerte de poder pasear, disfrutar y jugar, tenía unos ocho/diez años, en el entorno de Bellesguard. Creo que era alrededor de la fecha de la declaración de Patrimonio Nacionalr Quedamos solos abuelo y nieto, como solíamos hacer otros años. Amante del arte y, especialmente, de la arquitectura, mi abuelo me llevó a mil y un lugar bello que conocía como la palma de su mano. Recuerdo, aunque no podría precisar bien algunos aspectos, que empleamos casi la totalidad de un día sólo para poder visitar Bellesguard, que me has recordado con toda nitidez como magia. Ya no he podido repetir la visita como en el tiempo en el que estábamos unas cuantas personas interesadas en este dragón fantástico y fabuloso concebido por una mente prodigiosa. Sí, la ley bizquea demasiado ante hechos como el que describes. Tus extraordinarios conocimientos de los temas y el perfecto estilo literario es reconfortante ante la mirada de soslayo que se ha tenido con lugares protegidos. Es un artículo excelente.

    Un cariñoso abrazo, amiga Ana María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay todo un revuelo de sensaciones en tu comentario que me ha llevado de un plumazo a la magdalena de Proust. Aquí era tu abuelo, el que te hacía recordar días felices al aspirar el perfume de ese nombre, Bellesguard. Y te doy las gracias por contarlo, porque si esto de juntar palabras tiene algún sentido, es precisamente ése, el de lograr la evocación. A tu vez me has dirigido por esos intrincados vericuetos de la mente, al domingo en que merendando un yogourt en la lechería de la plaza Moncada con mi madre y mi hermana, el dueño, el señor Pepet, me preguntó que a dónde nos habían llevado en la salida anterior, ya que mi colegio estaba muy cerca y los niños solíamos pasar en fila por su puerta muchas veces camino de la excursión semanal.
      Al contestarle “A la Sagrada Familia”, el lechero me dijo, “¿Ah, sí? Pues el Antonio Gaudí vivió aquí, en el tercer piso de esta casa”. No hace falta decirte que aquella frase despertó para mí un interés que aún continúa.
      Cordialmente, amigo.

      Eliminar
  2. Para mí reviste toda una sorpresa y un descubrimiento saber ese pormenor del "dragón" vinculado a la espléndida mansión de Bellesguard, oculto a los viandantes y curiosos, no sea que le dé por soltar un mordisco a los intrusos que osen perturbar su paz.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sólo a ellos, dejémonos deslizar por la fantasía pensando que si “la fiera” tuviera posibilidad, se liaría a morder a tanto enchufao que se ha ido cargando el trabajo de los soñadores que se esforzaron por hacernos la vida más bella a base de talento. Desde Barcelona, saludos.

      Eliminar
  3. Refresco en mi memoria este relato que nos comentaste in situ y que me dejó boquiabierta al pensar que, si hasta en una obra protegida por la UNESCO se podían hacer tales barrabasadas, qué no sufrirían otros edificios que no cuenten con este galardón. El simpático dragón ha quedado en las garras de los que han osado alzar a pocos metros de una obra maestra un parapeto metálico digno de unos túneles del metro. ¿Qué le pasará al dragoncito? No quiero dejar de pensar qué puede pasarle.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Saber qué le puede estar pasando hoy tras los 14 años que no he vuelto a verlo sería echar mano de la bola de cristal. No sé de nadie que sepa algo de él, claro que no son amigos que yo frecuente los que levantaron el parapeto. Ahora que lo pienso, la realidad es que ni sé si sigue ahí, habrá que enterarse. Continuará…Besazos.

      Eliminar
  4. Una construcción menor, pero curiosa. A veces la contemplación de los detalles de las pequeñas cosas también dejan llenos de admiración. Lástima que, existiendo aún, se no hurte su mirada.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como dice, dentro de su obra es algo mínimo, pero no deja de tener su magia y su ausencia deja una mella en la obra.

      Eliminar
  5. Ana María, tranquila, el Dragón de Bellesguard que resguarda el pozo se conserva en perfecto estado de salud y sigue cubriendo el pozo y su cuarto adjunto. El entorno de tu antigua fotografía a variado. Es un pozo impresionante de 42 ms de profundidad hasta el nivel freático de sección circular, con escalera interior adosada y a determinado nivel parte un túnel lateral...... La construcción del mismo es siglos anterior a Gaudí, posiblemente coetáneo a Martín el Humano. Gaudí lo cubrió con la original caseta y posee dos puertas de acceso y ventanas pequeñas similares a las de Bellesguard y toda l obra está recubierta de pizarra de la zona. Cuando terminemos la investigación ya nos pondremos en contacto contigo.

    Por otra parte, la zona en que está ubicado es un conjunto de casas particulares que dentro de la normativa protegen su intimidad. El pozo está ubicado dentro del jardín de una de ellas.

    Recuerdos de Msn Juan Rossell Taverner, párroco de la Cripta de la Colonia Güell.

    Manuel Medarde (Grupo de Investigación de Bellesguard)





    Un afectuoso saludo. Manuel Medarde ( Grupo de Investigación de Bellesguard)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Medarde, y que vayan de vuelta mis saludos para mosén Rosell a quien tanto aprecio.
      Si es cierto que el pozo mide 5 metros más que los descritos por Joan Bassegoda en su estudio, mejor, más fresco estará el Dragón
      En cuanto a que los propietarios protegen su intimidad y están en su derecho, hacen muy bien y nadie lo niega. Lo curioso para cualquiera que sepa del tema viene de origen. De cómo ha sido posible en esta Barcelona nuestra donde no se tolera un ladrillo de más, una autorización tan increíble para esa construcción en ese lugar, hurtando a la vista pública una pieza doblemente histórica por época de excavación y por el autor que la proyectó, por lo que vaya mi enhorabuena a quien consiguió el permiso.
      Igual de curioso es que algo que al parecer, no existe para la ciudad, seamos sus habitantes los que financiemos su mantenimiento
      Mil gracias por la información. Siempre es interesante conocer pormenores de la obra del genio.
      Ha sido un placer saber de usted. Afectuosamente

      Eliminar