Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





CRÓNICA MENUDA DE UN GRANERO Y UNA JOYA



                             
                       Embrumadas por la burocracia, duermen y despiertan a veces historias mínimas que en un visto y no visto sólo dejan una leve señal en el aire y en ocasiones ni eso. De un día para otro pasas por el mismo paisaje y algo que no acertarías a explicar qué es, lo ha cambiado. Casi siempre para mal.

                        Pero a veces...

                        Veamos la pequeña crónica de algo muy importante
                               

Así, limpios sus muros, amanecía la iglesia Basílica de San Hipólito el Real de Támara, Palencia,
 el 29 de Agosto de 2013 (Fotos A.Mª.F.)

El día anterior, a las 8 de la mañana llegaba la empresa que iba a derribar el granero ruinoso, pegado a los
muros de la iglesia, que durante buena parte del siglo XX había impedIdo contemplarla en toda su belleza. 

En primavera cubierta de verde, otras vista  de la ruina junto a la iglesia que tantos años ha costado eliminar 

Hasta éste último derribo, nunca había sido posible verla limpia y completa (A.Mª.F.)

  


LA BELLA DEL CAMINO

Publicado en Gaudí y Más. 30 de Mayo de 2014

                            
                       Desde el siglo XIV se levanta en Támara de Campos, Palencia, una de esas iglesias generosas y bellas que sorprenden al viajero con su piedra vainilla. Esta que nos ocupa lo tiene todo para dejarte arrobado con un interior que es pura filigrana mires por donde mires. Su reja negra y oro hecha en 1564 por el rejero Francisco de Osorno bien merece un poema, amén de un tratado sobre el arte de la forja. A su retablo principal, firmado el encargo en 1690 por Fernando de la Peña, obra que bien restaurada en la actualidad, transporta al creyente, ya se le han dedicado innumerables escritos. Así que tanto a él, que costó en total 293.959 reales de vellón, como al órgano aéreo, único en el mundo según se cuenta y que reina a siete metros de altura sobre una columna, en esta ocasión no tintaremos la pluma para cantarlos.

                             Hoy vamos a detenernos en el exterior del templo. Más concretamente en sus partes trasera e izquierda que a partir del 28 de agosto de 2013 ya muestran al admirador el limpio revuelo de sus arbotantes, recalcando los muros del ábside. Lugar donde si baja la vista apreciará el foso venerable y si la eleva podrá valorar la buhardilla al aire con su forjado de madera asombrillado por la cubierta.






  






  


Primera secuencia del derribo. Un vecino se acerca a conversar con el gruísta.

Otro vecino que no se perdió el acontecimiento, observando todo el proceso.

                            Ahora ya podrá hacerlo con toda libertad, porque por fin se ha derribado el granero que durante años y años ha impedido la visión completa de la iglesia de San Hipólito. Ese cubo en ruinas daba un mordisco al monumento dejando su impronta en las fotos que tantos peregrinos deseaban llevarse de esa visión medieval única, aunque para hacerlo tuvieran que desviarse cuatro kilómetros del Camino. Hablo del camino actual de Santiago, porque hasta hace unos años Támara de Campos era por derecho una etapa del recorrido, como así lo atestiguan las conchas que guardan algunas rejas y el antiguo Hospital de Peregrinos.

                            Pues bien. A partir de ahora, las imágenes tomadas de la que es Basílica Menor de San Hipólito el Real, ya no tendrán esa mancha cremosa que se comía un buen pedazo de sus muros, esa que para minimizarla cada fotógrafo que lo intentaba debía convertirse en un contorsionista del Circ du Soleil o pasar horas de retoque para hacerla desaparecer, porque la práctica de construir al abrigo de los muros sacros ha sido una costumbre ancestral.  

                      Después de años -y años- de gestiones se ha conseguido la eliminación de la ruinosa construcción. Porque el lector deberá saber que el citado cubículo perteneciente en su origen a los propietarios de la finca nº 1 de la calle Sinesio Delgado, el médico Dº Ismael y su esposa Dª Josefina, fue dejado en herencia a su hija Flora. Fue ella quien lo donó al Ayuntamiento de la villa y a partir de ahí, la entidad no tuvo duda de que el antiguo granero debía desaparecer por el peligro de desplome y por lo inadecuado de estar situado junto a un monumento distinguido como una joya medieval de transición gótico-renacentista, al estar enriquecido con un lozano campanario conocido por La Moza de Campos.

      



 








Fin del trabajo. El granero en ruínas, que tantos quebraderos de cabeza  le había dado a la alcaldesa por
el peligro de que un día cayese sobre alguno de los vecinos, o de los viajeros que fotografían a todas horas
un templo tan majestuoso, ya pertenecía al pasado.

Satisfechos, el contratista José Luis Montes y la alcaldesa Concha Gallardo.

La alcaldesa de Támara de Campos, Concha Gallardo, con los componentes del coro navarro de
 Barasoain con ocasión de su actuación en  la iglesia de S.Hipólito. (corobarasoain.com)

Un ángulo interior con sus bellas nervaduras (Zarateman)


El órgano, único en el mundo, sobre su columna (Zarateman)

El costado izquierdo antes de derribarse la panera (Trotamundos minube)

Los componentes del coro de Barasoain, el 3 de Agosto de 2013, ante la fachada de la iglesia de San
Hipólito con su torre renacentista de 29 m. de alta, La Lozana de Campos. A la izquierda, el conocido
 Hotel con Encanto de San Hipólito.  (corobarasoain) 

                       Para la Crónica de Támara, certificamos que el derribo se llevó a cabo durante todo el miércoles 28 de Agosto de 2013, desde las 8 de la mañana hasta última hora de la tarde. Que el conductor de la excavadora fue José Luis Montes, propietario de la empresa Construcciones San Telmo S. A., de Frómista, Palencia. Añadiendo que la operación se realizó bajo un fuerte viento noroeste que no dejó de arrastrar durante todo el día la intensa polvareda provocada por la demolición de las partes de tapial del edificio, cubriendo buena parte de los coches y cristales cercanos.

                               Y como puntilla anecdótica, dejaremos escrito que a los nobles sillares restos de antiguas iglesias y casonas, que formaban los muros de la panera hasta media altura, no dejaron de lloverle pretendientes durante todo el día, con consultas tanto al chófer de la excavadora como a la municipalidad, sobre la posibilidad que tenían los vecinos de hacerse con alguna de las venerables piedras para enriquecer sus jardines y patios. 

                           Algo comprensible. No todos podemos presumir de almorzar mientras siete siglos nos contemplan.   


Ana Mª Ferrin

Texto y Fotos


9 comentarios:

  1. Viene a ser como le quiten a uno ese grano que le molesta y le afea el rostro.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hablando de "quitar", yo suprimí el "que" como si se tratara de otro estorbo más. Y no es así. Mis disculpas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Cayetano. La intervención fue un éxito y la paciente ha quedado muy fotogénica, de muy buen ver,

      Eliminar
  3. Recuerdo haber estado junto a los muros seculares de esa impresionante maravilla, pero no creo haber estado dentro, quizás porque llegamos a una hora intempestiva y no estaban sus puertas abiertas (suelen estarlo en verano para que los turistas puedan disfrutarla). De esos momentos me llevé unas cuantas fotos, así es que puede ser que el establo aparezca por algún lado.
    Un beso
    PD Saludos al espectador peludo del evento que ahora estará enorme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que no estuviste, es una visión de esas que no se olvidan. Pero como en Palencia son así de chulos, no le dan más importancia.
      Si tienes fotos, en el costado izquierdo de la iglesia casi en la parte trasera verás el granero
      El espectador me manda decirte de su parte que se lo pasó en grande agitadísimo, revolcándose y lleno de polvo.
      Felicidades por la Exposición de “Gaudí y su entorno”.
      Besos

      Eliminar
  4. No he estado nunca allí, pero no hace mucho leí un artículo sobre su fabuloso interior -el órgano es único, desde luego-, y nada sabía sobre ese pegote ahora eliminado. Una fenomenal crónica, demostración de su oficio como escritora y periodista. Hasta las fotos son de primera.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como puse en el título, se trata de uno de esos sucesos minúsculos que nunca serán noticia, aún así, para los vecinos y los amantes de nuestro patrimonio fue un día importante y es un placer comprobar que sin ser de la zona a usted también le ha interesado ésta no-noticia. El pegote hacía imposible la visión completa o una foto real del exterior de la iglesia, aparte del peligro que significaba una ruina que cada día de viento perdía alguna porción de techo. En verano se enseña el interior y hay recitales del Festival de Órgano Ibérico, coros y otros apartados musicales de calidad.
      Saludos

      Eliminar
  5. Ana María, qué espléndida publicación y reportaje fotográfico. Es como si me encontrara en el lugar el día 28 de agosto de 2013. Tenemos una casa en Lerma y todos los veranos estamos allá varias semanas. Este año, la iglesia de San Hipólito será visitada, por no sé cuantas veces pero teniendo en cuenta tu saber y sabor a libertad de construcciones falsas, que siempre han sido desagradables y han estropeado no solo la visión exterior de la iglesia sino los sillares de ese color vainilla que dices, estando tapiada. En realidad, todos los lugares de la provincia de Palencia los visitamos año tras año. El románico palentino y las iglesias como la de San Hipólito me encantan. La primera vez que tuve oportunidad de ver el órgano casi quedé petrificado y sí, creo que es único en el mundo. Acabo de indicarle a mi hermana (vive en Valencia), que debe ir a Burgos y León en viaje de trabajo (Universidad Politécnica), que te lea inmediatamente para que recuerde visitar la nueva pared libre de ruinas que la deformaban. Un relato tan intenso como un cuento presenciado por ti misma. Felicidades por poder vivir estas experiencias.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Ana María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu sensibilidad al saber ver la importancia de algo tan minúsculo como el derribo del granero. Me hablas de Lerma, que no conozco pero sé que son palabras mayores.
      Como sabes, Támara es un piñón con cien habitantes que miman su villa. Pequeño, pero con toda la autenticidad que uno desearía encontrar en un lugar, cada verano acoge varios recitales de música y coros entre sus dos iglesias y es muy especial el del Festival de Órgano Ibérico, que este año se dará dos veces, en Julio y Agosto. Como vas por Támara, por si te coinciden las fechas ahí va la dirección de los recitales de órgano, querido amigo. http://www.palenciaturismo.es/export/sites/turismo/galeria/galeriaDescarga/EventosNuevos2013/Folleto_2013.pdf

      Eliminar