Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





PERE CÁNOVAS. ÚNICO ARTISTA RELACIONADO CON ANTONIO GAUDÍ EN CINCO OBRAS (1ª PARTE)




                              Para cualquier profesional que haya trabajado en una obra de Antonio Gaudí, ése será un dato principal a resaltar en su currículum.


                            Pero como siempre tenemos que intentar superarnos, hoy tendremos la satisfacción de conocer a un artista que no es que haya trabajado en una obra de Antonio Gaudí. Ni dos. Ni tres. Ni cuatro. El pintor y maestro del vitral, autor de más de 300 trabajos, ha intervenido con sus creaciones en ¡Cinco! obras del maestro.

                         La iglesia de San Paciano (*)La Cripta de la Sagrada Familia. El Colegio de las Teresianas (**). La Cripta Güell. La Catedral de Mallorca. En todas ellas ha dejado sus huellas nuestro invitado.

                            Con la autoridad que le otorga su currículum arrollador. Con el respeto ganado entre la profesión, que le considera uno de los maestros internacionales a quien consultar las técnicas más antiguas y enrevesadas de las que es un erudito restaurador. Con toda mi admiración, nos adentramos en la vida de Pere Cánovas Aparicio.

Uno de los vitrales conocidos por "margaritas" en la Cpta Güell, restaurados por Cánovas (JavierGarcíaCanals)


Cánovas ante los dibujos de uno de sus vitrales de Mallorca 2014 (A.Mª.F.) 


Uno de sus trabajos para particulares. Vitral de una óptica en Calella de Palafrugell  (P.C.)


Reproducción de una de sus obras más originales, la vidriera de la oficina de Correos, La Poste, en Andorra


DE KIOTO A MASSACHUSETTS, VUELTA AL MUNDO DEL MAESTRO VITRALISTA



Publicado en Gaudí y Más. 21 de Junio de 2014

                           Sant Adrián de Besós es una ciudad agrícola y costera de 35.000 habitantes, pegada a Barcelona, con una importante industrialización y 2 centrales térmicas. En ese núcleo nació en 1930 Pere Cánovas Aparicio, descendiente de murcianos con un abuelo minero de La Unión que fue a la vez un padre por haber perdido al suyo contando sólo tres meses.

                            Sólo evocar esos orígenes, nuestro amigo no puede reprimir las lágrimas. Poca imaginación hace falta para pensar en los avatares de aquella madre con cuatro pequeños inmersa en una guerra y viviendo junto a la Compañía de Fluido Eléctrico, La Catalana, principal objetivo de los bombardeos franquistas con sus cuatro chimeneas. Estando con su madre en el refugio antiaéreo, una de esas bombas destrozó su casa, que no pudieron empezar a reconstruir hasta el final de aquella locura. Y en otra pasada, otro de aquellos cazas a los que los barceloneses llamaban las pavas por el gugluteo que avisaba de su vuelo, Pere fue testigo del barrido canalla de uno de aquellos Junkers 87 que a unos doscientos metros de su vista eliminó todo lo que componía el paisaje.                   

                         De la barca varada, a la mujer del alguacil con su niño en brazos, del voluntario que operaba la grúa que alimentaba de carbón la central eléctrica, al que Pere vio brotarle las vísceras, a su vecino Alcaraz, cuya cabeza saltó desprendida. Todo aquel fresco, auténtico Guernika en vivo, quedaría anclado en su mente hasta que cumplidos los sesenta años, lo volcó en un cuadro, Holocausto del Besós, que hoy se guarda en el Salón de Actos del Ayuntamiento en su ciudad natal.

                            En medio de aquella tragedia se desarrollaba uno de esos minúsculos dramas que viven los niños cuando el único baremo válido son los sentimientos. Al volver al hogar derruido por las bombas y tratar de recuperar sus tesoros de ocho años, algo plano y negro que él guardaba en su funda y limpiaba a diario, apareció entre los escombros hecho pedazos. Aún con todo el caos del momento, evadiéndose a solas de la realidad, Pere logró encontrar cola de carpintero para pegarlo, sujetándolo firme sobre un soporte. Cuando estuvo seco intentó ponerlo a funcionar de nuevo pero fue en vano, la magia de aquel disco de pizarra que su abuelo le había enseñado a reproducir, escuchándolo al volver del colegio, se había evaporado. Era la obertura de Poeta y aldeano de Franz Von Suppé, ventana a un mundo infinitamente mejor que aquella sinrazón que le había tocado vivir.  

                        Han pasado casi ocho décadas y hoy, en el estudio barcelonés de Pere Cánovas o en su taller del Vallés, Bach o Mozart recibirán al visitante rebujándolo en sus notas. El embrujo continúa. 


Sus padres, Antonio Cánovas y Josefa Aparicio (P.C.)


Pere Cánovas en brazos de su madre, Josefa Aparicio, junto a sus tres hermanos y  su abuelo
Antonio, que fue a la vez un padre para sus nietos. Era 1930 y él tenía cinco meses. (P.C.)


Ante una copia de su cuadro Holocausto del Besós reproduciendo las víctimas del bombardeo de 1938,
Cánovas recuerda la tragedia de la que fue testigo con 8 años. Arriba a la izquierda, las cuatro chimeneas de la
Central de Electricidad, La Catalana, uno de los objetivos. El original se encuentra en el Ayuntamiento. (AMF)


A la izquierda del altar mayor de Santa Mª
del Mar, el escudo del Barça en un vitral
(historiesdeviatger.blogspot.com)


Detalle (P.C.)


Pere Cánovas con un dibujo del F.C.Barcelona que reprodujo en el vitral . (JesúsSancho.laVanguardia.com)


Cánovas colocó un bacalao en un vitral de Sta. Mª del Mar financiado por el gremio,
la Confraría del Bacallà.. (P.C.)


Vitral de la Pregaria  al Sto. Cristo de Lepanto en Sta. Mª del Mar de Barcelona.
Desde la óptica adecuada aparecen las letras PCA, inciales del artista (P.C.)
  

(P.C.) Una de las  6 vidrieras de la iglesia de Belén en San Juan de Puerto Rico. El pastor de la derecha, junto a
San José, lo hizo Pere Cánovas con sus rasgos, autorretrato que sirviera como la firma que no podía constar.






En San Juan de Puerto Rico, vista de la iglesia de Belén. (RicardoJavierJusino)


                         Golpe de pluma, y antes de visitar sus trabajos gaudinianos repasaremos diversas anécdotas por las que nuestro amigo ha transitado durante sus más de 5.000 m2 de vidrieras construidas. Un ejemplo, el escudo del F.C. Barcelona que saluda en un vitral de la iglesia barcelonesa de Santa María del Mar desde finales de los años 60. Fue un detalle del templo para con su mecenas, el entonces Presidente del club Agustí Montal, que entregó 100.000 ptas. para la reconstrucción de las cristaleras de la basílica, estalladas tras sufrir los tres días que pasó en llamas durante la Guerra Civil. El vitral que nos recuerda la aportación del Gremio del Bacalao. O el astuto autorretrato que incluyó en una vidriera de la parroquia de Belén en San Juan de Puerto Rico, como la rúbrica que raramente pudo autentificar sus creaciones por ser un asalariado de las empresas donde desarrolló su trabajo hasta 1983.                        

                          Pero antes, un recuerdo a los tempranos trabajos que inició con nueve años, ya fuera de la escuela. Estaba de pulidor de bicicletas en barrio del Poble Nou, cuando le detectaron anemia. Cosa normal si tenemos en cuenta que los tres años de guerra, teniendo 6 a 9 años, los pasó comiendo tronchos de col y algarrobas. Hoy se ha desquitado. Aunque no sea hombre de grandes comilonas es bastante gourmet y cuando tiene ocasión se premia con un buen solomillo o una sesión de marisco. Eso sí, las ostras las mantiene a distancia. Una ostra contaminada fue la causante de que su padre falleciera en 1930.

                            Ante la preocupación de aquella madre batallando para alimentar a sus hijos en una posguerra de hambre peor que la misma guerra, una vecina le aconsejó llevarlo a la cadena de salones de té más importante que hubo en Barcelona, las Granjas la Catalana, para que trabajando allí de repartidor y botones en aquel lugar lleno de leche, mantequilla y pasteles, pudiera tener acceso a una alimentación mejor. Tenía entonces 14 años y hoy recuerda emocionado la importancia que significó el cambio de dieta, tanto para reponer su maltrecha salud de adolescente, como por ser el punto de partida de su futura carrera. Así lo cuenta Pere Cánovas:

                           - Aquel sitio era otro mundo, por los clientes, por el trato. Yo llevaba un tiempo haciendo caricaturas, cuando un día se me ocurrió hacerle una a un señor bastante raro que venía por la Granja la Catalana donde yo trabajaba, en la avenida Diagonal nº 488. Era un tipo muy curioso que llevaba el pelo largo y su inseparable pipa curvada. Lo recuerdo vistiendo un abrigo.

                        … Aquel señor era el escultor valenciano Vicente Navarro y cuando la cajera le enseñó mi dibujo, él quiso conocerme. Me hizo unas preguntas y unos días después me llevó a que estudiara Diseño Artístico de la Escuela de Arte de la Llotja cuando salía del trabajo, de 7 a 9. Se portó muy bien conmigo. En la Escuela me presentó al  profesor José Morell que era paisano suyo y le dijo que yo tenía talento y debía estudiar allí para formarme y tener una titulación con la que poder desenvolverme. Yo tenía unos 16 años. Además de perfeccionar el dibujo, alí aprendí técnica y perspectiva, teoría del color, a pintar del natural tanto la figura humana como los animales del zoo, toda la base necesaria para la profesión. Estuve en la Escuela hasta que me fui al Servicio Militar.



Un cartel de Granjas la Catalana (Barcelofilia)

Pere Cánovas realizó en el 2000 este dibujo de Vicente Navarro
    
La antigua Bolsa donde está instalada, en el segundo piso, la Escola d'Art La Llotja (españaescultura.es))

                      - Con esos conocimientos usted ya entraba en otro plano, aunque fuese partiendo desde lo más sencillo, ¿cuánto tardó en dar el salto a la pintura?
                       
                            - Pues muy poco. Un día que me enviaron a buscar café tostado a la calle de Roselló y pasé por la Casa Ríus, un almacén de imaginería donde había un cartel buscando un aprendiz. Me cogieron y allí me quedé, ¿Qué hacía? Básicamente, pintar. Pintar y al principio disfrutar . Pensé que sería un buen paso para empezar a dedicarme a lo que me gustaba aunque no estuve mucho tiempo. Yo hubiera querido trabajar con el escultor de aquella casa, porque la escultura era mi pasión. Pero el jefe no quería pagarme por aprender y como yo necesitaba las 25 pesetas que me pagaban…

                           …Pronto entré en el que fue mi primer trabajo con pinceles, como ayudante del artista Joan Meseguer en la empresa de su padre, Josep. Hicimos mucho trabajo pintando y decorando tantas iglesias quemadas que habían quedado en Barcelona después de la guerra y allí aprendí a pintar retablos y frescos, muchas técnicas. De las primeras iglesias que estuve fueron San Paciano, la cripta de la Sagrada Familia, la capilla de las Teresianas  y la iglesia del Colegio La Salle Bonanova. Estuve allí hasta los 19 años en que me fui a Cartagena para cumplir el Servicio Militar en la Marina.

                    - Así que aún tardó tiempo en que apareciera el vitral.

                   -  Dos y pico o tres años. Volví al acabar la mili y entré otra vez en la empresa Meseguer. Pero empezaron a tener trabajos fuera, en el Pirineo y otros sitios y me mandaban allí. Pero yo ya tenía novia y no quería separarme de ella. No pasó mucho tiempo hasta que cambié, no. Un día que estaba pintando en el Santuario de San José de la Montaña me fijé en un vitral. Me interesó aquella técnica por la complejidad que tenía, era algo diferente a la pintura en sí. No tardé en entrar en la empresa de vidrieras Bonet, en 1952, con 22 años.

                           -  En poco tiempo veo que cambió varias veces de empresa y cada vez iba a mejor, un escalón más en su proyecto de ser un artista completo. Se me ocurre que no todos los jefes se tomarían a bien el que se fuera.

                         - Pues en todas partes quedé bien. Bueno, menos en la casa Bonet. Allí había dos dueños tan distintos que les llamaban Caín y Abel. Un día en que yo estaba pintando unas ninfas para un encargo de la productora Metro Goldwin Mayer, el que llamaban Caín, que tenía muy mala sombra con todo el mundo, era un grosero, se acercó y me dijo: Noi, esas ninfas parecen monjas. Tienes que hacerlas más descaradas. Píntalas como si fueran... ya sabes. A mí me pareció una falta de respeto, yo era un artista y estaba haciendo un trabajo, así que le contesté que a mí no me hablase así. Entonces, él me contestó chillando: ¡Vete a hacer puñetas! Yo no me callé y le contesté en el mismo tono: ¡A hacer puñetas se va usted! Cogí mis cosas y me fui.

                      … Aunque no creas, yo tenía un hijo de un año y pasado el arranque estaba muy preocupado porque así, de repente, me había quedado sin un sueldo para llevar a casa. Pero mi Ángel de la Guarda no me abandonó. Me presenté en la Casa Oriach, que han sido de los vitralistas más importantes, y pregunté por Valentín Herrero, que lo había conocido cuando trabajaba en el Santuario de San José de la Montaña. Tuve la suerte de que un artista muy bueno que tenían se había marchado a Colombia y yo llegué en el momento justo.


Santuario de San José de la Montaña en Barcelona (amicspaola.com) 
   


Vidriera en el interior del Santuario de San José de la Montaña


El día de su boda con Ginesa Bueno en 1954 (P.C.)


Cánovas pintando un vitral para Castellón en la firma Oriach. 1955 (P.C.)


Con su hijo Antoni (P.C.)


Labor del maestro vitralista, según Cánovas, en una miniatura (P.C.)


A la derecha, Cánovas junto a su gran amigo Doménech Giró y el resto de sus compañeros de la empresa
Oriach ante la entrada. Allí permaneció el artista 26 años desarrollando todo tipo de técnicas. (P.C.)

                   Trabajar en la Casa Oriach fue un placer que duró 26 años. Los dos primeros estuvo aprendiendo todas las técnicas del vitral, los grabados al ácido, el perfilado de grisallas, hasta que la empresa cerró en 1983. Aquella era una gran firma. Su propietario Lluís Oriach Caselles se había formado con el maestro alsaciano Ludwig Dietrich von Beär y su hijo Marcos, vitralistas históricos, y en ella Cánovas se movió como proyectista y artista por los principales escenarios arquitectónicos. Catedrales, sedes de bancos, grandes mansiones.

                     Desde las figuras clásicas medievales fue recorriendo diversos estilos. Vidrieras abstractas, impresionistas, renacentistas, mosaicos romanos. Unas veces bajo diseño ajeno y casi siempre desarrollando él la idea del cliente. Hasta llegar a la total libertad de idea y diseño, como en el caso de la iglesia de Belén en San Juan de Puerto Rico, donde con sólo 27 años realizó los 6 grandes ventanales triangulares formando una estrella de seis puntas. En total, 350 mts2, contando por primera vez sólo con su creatividad. Tras el resultado, los responsables le encargaron el altar, las lámparas y la decoración completa del templo.

                      …Me ha gustado el impresionismo alemán, la abstracción. Todo pude hacerse siempre que sepas dibujar. Esto hay que decirlo claro porque a veces hay artistas que lo olvidan y creen que con echarle mucha palabrería que explique una mamarrachada, ya vale. Y no. Lo que vale es el saber. Por muy enchufados que estén, por mucha política que se les eche, no cuela. Si, si, porque hay quienes no saben dibujar y quieren engañarte hablando de abstracción, confundiendo los estilos con el saber. 

                       … Y un artista puede trabajar cualquier concepto, pero antes ha de saber lo que hace. No pensar en que todo vale. Una vez trabajé con Josep Grau Garriga, el gran maestro moderno del tapiz, él había entrado en el área del vitral y colaboramos juntos en un vitral abstracto en Cornellà del Llobregat. Fue algo estupendo, quedó una de esas piezas de las que uno está orgulloso. Pero años después le vi un trabajo figurativo y me dejó sin habla. Cuando se es auténtico, cuando se sabe, puedes atreverte a todo, a cualquier técnica, a cualquier género y estilo. Ese es mi consejo para los nuevos artistas, que trabajen el dibujo. Es la base de todo. 

                          … ¿Mis intervenciones en las obras de Gaudí? Un gran orgullo, esa es otra historia. Por ahora han sido cinco…

                                                                               Continúa….


Ana Mª Ferrin

(*) Siendo aún estudiante, Gaudí colaboró con su profesor Joan Torras Guardiola en el proyecto y construcción de la iglesia de San Paciano. Fue su primera intervención en el mundo constructivo, anterior a la Casa Vicens. Para el templo proyectó y dirigió la colocación de un espectacular mosaico grecorromano, el altar, diversos elementos litúrgicos, el mobiliario y las lámparas, además de estar presente en todo el proceso. Por la importancia de su intervención y la belleza del pavimento, compuesto por miles de piezas milimétricas de nácar, mármol y cristal, este templo está considerado "casi" una obra de Gaudí y figura en buena parte de los itinerarios del arquitecto.  

(**) El Colegio Teresiano de Barcelona, obra de Gaudí de 1908, es de las suyas una de las más apreciadas por los arquitectos por la habilidad que demostró al abaratar los costes hasta extremos increíbles, a la vez que realizaba una creación de gran originalidad basándose en la maestría de los albañiles que participaron. El proyecto para la capilla no pudo llevarlo a cabo Gaudí por sus desavenencias con la madre superiora y lo construyó Gabriel Borrell Cardona.    

8 comentarios:

  1. Un artista de gran talento el señor Cánovas. No me extraña que participara en tantas obras.
    Un saludo.

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    1. El número es apabullante y de gran variedad creativa. Además, los encargos de sus obras abarcan todo tipo de países.

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  2. Vaya entrevista interesante. Me ha gustado lo del escudo del Barcelona. No soy de ese club, en realidad no soy muy futbolero, pero me ha gustado porque me ha recordado a aquellos maestros que colaban en muchas iglesias, figuras profanas entre tanta escena de la la Historia Sagrada.
    Y muy sensata me ha parecido la respuesta sobre la necesidad de saber, de dibujar en este caso, para que nadie acuse de farsante charlatán a quien explora nuevos caminos.
    Un saludo.

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    1. Como él dice, el artista ha de demostrar que lo es “sabiendo”, conociendo su oficio al trabajar cualquier estilo y materia para a partir de ahí empezar su propia búsqueda y “todo lo demás son palabrerías” .
      Saludos

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  3. Las cirscunstancias vitales de la infancia marcan a fuego posteriores experiencias. Sin duda alguna los horrores de la guerra infundieron ganas de vivir a este futuro artista y le inspiraron para futuras obras. Lo suyo fue un verdadero milagro. Nunca se sabe cuándo le va a asaltar a uno la suerte que puede encontrarse agazapada en cualquier esquina. Por una simple e inocente caricatura consiguió atraer la atención del señor Navarro y de ahí a su dedicación más firme: el arte.
    Un beso

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    1. Carmen, de nuevo aparece el tema de la suerte, de la oportunidad, el famoso tren del que hablaba Subirachs. Pero si nos fijamos, ese tren sólo recoge y lleva a la estación del éxito a quienes previamente habían trabajado lo suyo y, sobre todo, a los que llevaban incorporado de serie el gen del talento. Porque cualquier tipo de creación es una carrera de fondo y si les falta una de las dos condiciones no creo que el viaje los lleve muy lejos.
      Besos

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  4. ¡Bueno, bueno y bueno, Ana María! Qué artículo tan maravilloso nos has traído. Conozco a personas que dicen ser familia lejana de este gran artista en La Unión. En uno de los festivales de Cante de las Minas, que poco a poco ha ido adquiriendo fama internacional, encontré a varias personas que me decían que recordaban a su padre. No me lo creí porque el tiempo no solo borra la memoria sino que seduce los sueños y los transforma en realidad. Otro año, en las mismas circunstancias y tratando de indagar, parece ser que dos personas sí podrían ser familiares lejanos del padre de Cánovas. Como este apellido es un poco frecuente, sin llegar a ser importante entre ramas diferentes, pues quienes han conocido la historia, que se ha difundido desde Cultura con bastante menos pormenor que tú y deshilachada, se apuntan a ser familia o amigos. La Unión ha sido uno de los grandes pueblos de Murcia, casi una ciudad pequeña, que ha tenido una emigración muy importante hacia las zonas industrializadas, como Cataluña, porque era uno de los pocos industrializados de Murcia. Sus minas de galena argentífera y zinc ha cambiado todo el paisaje a su alrededor e incluso, la bahía de Portman, que ya nombraste, era el vertedero de las cubas electrolíticas de la purificación de zinc. Las pocas ganas de su recuperación y la gran cantidad de residuos han hecho que se empiece, lentamente, a perfilar un desarrollo portuario nuevo. No lo harán, como siempre. Esta emigración hizo que Cánovas se reconvirtiese en catalán y poseyese esa sensibilidad mamada entre los brazos de Gaudí y los artistas que le rodearon. Tus datos son exclusivos, de una importancia histórica y artística innegables. Como siempre tengo la manía de las vidrieras y vitrales, las del Santuario de San Miguel de la Montaña, Santa María del Mar y el de Calella, los tengo fotografiados mil veces, con más o menos suerte. La altura y la manía que le tengo a las fotografías verticales hacen que tome siempre detalles y, a pesar de mi buen pulso, alguna vez con luz no adecuada, u otras circunstancias, hacen que, muchas veces no obtenga los resultados requeridos. Los de Santa María del Mar están en dos fotografías de un montaje que subí a Vimeo. Bueno, Ana María, me ha entusiasmado tanto que a un catalán, descendiente de paisanos murcianos, lo trates con tanto pormenor y delicadeza que voy a escribir más que tú. Has escrito un verdadero artículo espléndido y de una importancia histórica excelente. Te felicito con todas mis fuerzas. Seguiremos hablando de él.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Ana María.

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    1. Querido Antonio, la sorpresa es que se trata de un protagonista auténtico y cordial, un catalán orgulloso de sus orígenes murcianos que no duda de quién es. Pero que no se equivoque quien piense, por la afabilidad de su carácter, que no es consciente de la valía de su talento, porque lo es y mucho.
      Tiene ese punto socarrón de quien sabe que sus vitrales abarcan todos los estilos y atraen la mirada de quien entra en un templo. Que puede pasear por Barcelona y desde las tres catedrales de la ciudad, la Catedral, Santa Mª del Mar (la Catedral del Mar) y la Sagrada Familia (la Catedral de los Pobres), ha expandido sus huellas hacia cientos de edificios notables de tres continentes.
      Para ampliar el conocimiento de su obra, ahí va su página:
      http://www.perecanovas.es/Pere_Canovas/Vitralls.html

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