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JOSEP Mª SUBIRACHS Y MONTSERRAT GUDIOL, ENCUENTROS EN LA SAGRADA FAMILIA



     El mundo de la pintora Montserrat Gudiol atrapa construido a partes iguales de misterio y melancolía. Con trazo elegante y dueña de un colorido del que se vale para remarcar su relato, la artista cuelga sus obras en diversos museos internacionales y en la actualidad, cuando por razón de salud ya sólo pinta con destino al fondo privado, es un nombre cotizado por los coleccionistas que siguen su trabajo. Por ello, cuando un propietario se desprende de alguno de sus lienzos y aparece en las subastas como ocurrió recientemente en Sotheby’s, alcanza una altísima cotización.
      Hoy la construcción de la fachada de La Gloria en la Sagrada Familia ha transformado el lateral de la calle Mallorca. Pero a finales de los años ochenta, su tapia de chapa ondulada guardaba la puertecilla que daba a un minúsculo espacio verde, acceso al estudio-vivienda donde escultor Josep Mª Subirachs residió y trabajó casi veinte años. Hábitat donde ambos artistas, buenos amigos que gustaban de estar juntos, pasaron largas veladas que en ocasiones terminaban con una despedida a la mañana siguiente.





Diversas obras Montserrat Gudiol con el rojo como protagonista. (*) 


En las dos imágenes, una joven Montserrat Gudiol (*)

CONVERSACIONES EN LA CATEDRAL



Publicado en Gaudí y Más. 4 de septiembre de 2014 

     Una curiosa sorpresa me aguardaba en las dependencias de un notario barcelonés el día que acudí por primera vez para una firma.
                  
      Los cuadros de gran formato de Montserrat Gudiol suelen ser iconos de calidad que reciben al visitante colocados en lugares preferentes de sedes bancarias y despachos de profesionales prestigiosos. Impactan. Pero en esta ocasión era la pareja Gudiol y Subirachs, quienes vestían el vestíbulo y las salas nobles de la notaría con una considerable obra de óleos y litografías acompañando la espera de los clientes.

       El titular del bufete desconocía el episodio de la relación privada de ambos pintores, ya que la adquisición de los cuadros se había hecho a partir del criterio de un experto consultado. Así que no sabemos si alguno de los componentes de la compra-venta conocía el episodio sentimental, o si sólo el azar fue responsable de haber unido los dos nombres en un mismo espacio.



   


  




  
Siempre el misterio en las obras de Gudiol (*)

    La belleza de Montserrat Gudiol es un tema recurrente que no han olvidado quienes vivieron el ambiente artístico de Barcelona en los años 50 y posteriores. Aparte de un físico similar al de la Brigitte Bardot de sus mejores años, Gudiol poseía un atractivo aire de misterio y silencio, que unido a su encanto y sobre todo a su talento creativo, la hicieron desde muy joven una figura destacada del panorama cultural.

    Divorciada y madre de seis hijos, maternidad y pareja, soledad, melancolía, componen sus temas. Sus cuadros son famosos por el halo que desprenden. Universo definido así por una poeta granadina: Es... como la tristeza, pero con otro nombre. En ocasiones aparece en ellos un homenaje a la Melancolía de Durero por medio de un poliedro, motivo también utilizado a menudo por Subirachs.
                        
    Hija del historiador del arte y arquitecto Josep Gudiol. Creadora autodidacta con una experiencia notable desde niña, crecida en el ambiente artístico del estudio de restauración medieval de su familia y mujer galardonada, la pintora presentaba ciertas similitudes con el escultor; ambos tenían en el padre a una figura determinante en su vocación, aunque Subirachs se desprendiera muy pronto de su influencia.

   Montserrat ha sido una mujer de apariencia frágil, desmentida por la voluntad férrea demostrada al separarse en 1975 de su marido y llevar en solitario la crianza y manutención de sus hijos. La carga económica que pesaba sobre ella la obligaba a una intensa dedicación profesional, que realizaba aislándose en el estudio de madera que hizo construir en la terraza de su vivienda.


Montserrat Gudiol en el estudio de su terraza. Pintando a su hijo Jordi. (JBG)

El gestor de Arte y Exposiciones y marchante, Jordi Boronat,
durante  la entrevista que mantuvimos en 2008 (A.Mª.F.)

Por la especial elegancia de su trazo y colorido, la pintura de Gudiol tiene
una buena aplicación escenográfica, como se aprecia en esta escena del
ballet Delicado Abismo, de Pepe Hevia. (*)  


     Ambos artistas tenían un nexo común en su profesión, con amplios intereses y conocimientos sobre los que debatían en conversaciones que se alargaban en la noche comentando en el estudio de la Sagrada Familia los nuevos bocetos e ideas del escultor. O paseando por las obras del templo, ya cerrado, observando detalles en los claroscuros de las diversas piezas ya colocadas por Subirachs y en otras que se encontraban en proceso de realización en los talleres, por parte de sus ayudantes. Tras sus encuentros, la pintora solía contar a sus hijos los progresos del amigo en su trabajo y los proyectos que preparaba. Dos de ellos, la escultora Montserrat Boronat y su hermano Jordi dedicado a gestiones de arte, recordaban el afecto y buen tono que reinaba en aquel vínculo de admiración mutua.
                        
   La relación vivida por Subirachs y Gudiol fue intensa y de corta duración, compartiendo diversas salidas relacionadas con el arte.  El año que tenían previsto ir a Grecia, Subirachs tuvo un contratiempo familiar que le obligó a suspender el proyecto, por lo que Montserrat realizó el viaje en compañía de unos amigos. En las varias ocasiones que volvió a prepararlo, y por diversas circunstancias, ese tour mediterráneo que él tanto ansiaba no pudo materializarse. Según recordaba el escultor allá por 2008 (**) rememorando aquellos días con Montserrat, el no haber podido viajar con ella a conocer Grecia y Egipto, países cuya historia y cultura le habían impactado desde joven y que tanto habían inspirado su obra, fueron en su vida dos asignaturas pendientes que no logró cristalizar y siempre le pesaron.



Ana Mª Ferrin

         http://tatucya.com/2011/10/05/montserrat-gudiol/ 

(**)  Biografía de J.M. Subirachs El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin.  Ed.Experiencia, 2011
      

8 comentarios:

  1. No es el único al que le queda la asignatura griega pendiente. Espero tener alguna oportunidad para dar cumplimiento a ese sueño, antes de que el Partenón se me derrumbe, que anda el pobre bastante enfermo, según dicen.
    Una pintora poco conocida por los no expertos y que sin embargo presenta un indudable atractivo, tanto su persona como su obra. Gracias por acercarnos a ella.
    Un saludo.

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    1. Me sumo a tu deseo. Todo es proponérselo y seguro que el Partenón estará esperándote a pie firme, no le vendrá de siglo más o menos.
      Yo también encuentro que Gudiol y su obra son atrayentes, no he conocido a nadie que al descubrirla no le interese.

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  2. Buscando la delicadeza, la suave imagen, la fascinante inventiva, de la obra de un artista, hace tiempo encontré unas imágenes de lienzos de Montserrat Gudiol. Me impresionaron su parca belleza y los colores utilizados. Tu capacidad de trabajo y relación con artistas de esta talla debe suponer una gran satisfacción para ti, impenitente buscadora de lo bello. No he tenido la suerte de poder disfrutar de una exposición amplia de su trabajo. Las circunstancias de esas inmensas charlas en la Sagrada Familia debieron ser muy importantes para ambos. Apreciar la luz según dónde se coloque una escultura o ver reflejada y transformada la misma en función de los colores utilizados en un lienzo, solo esto, debió tener tal importancia en las vidas de Gudiol y Subirachs que el mutuo aprendizaje o la introducción de cambios en su manifestación artística debió producirse en más de un aspecto. Lo peor para Subirachs, desde luego, debió ser la frustración de no poder realizar esos viajes a la cuna de la perfección arquitectónica y la talla del esplendor, culminación y pureza de quien poseyendo virtudes aúreas no vive sino que se muestra en su madurez escultórica. Poe último, decirte, Ana María, que la belleza y fortaleza de Montserrat Gudiol siempre han sido un doble motivo de admiración, no pasional sino de admiración y respeto. Un diálogo en lugar y tiempo inolvidables.

    U cariñoso abrazo, querida amiga Anamaría.

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    1. Veo esta relación como algo pleno.
      Igual que les pasa a tantos artistas que triunfan, como Fortuny, el nivel de vida, las cargas familiares, van aumentando y el creador se ve obligado a aceptar todo encargo que le llegue para poder cubrir gastos. Eso suele llevarlos a paralizar la búsqueda, su auténtico alimento espiritual, querido amigo, ya que lo que pide el marchante porque se vende, es la repetición de algo que se ha demostrado rentable. Aparte de su mutua atracción, a Guidol y Subirachs debió unirles como mínimo el vivir esa circunstancia problemática a la que no se le podía dar publicidad. Y sé que el poder hablar de ella con libertad y en el mismo lenguaje fue muy importante para ambos.

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  3. Una forma de hacer muy particular, con cierto aire no sé si de misterio o de tristeza.
    Lo cierto es que no conocía a esta autora, y no es la primera vez que en este espacio aprendo cosas nuevas.
    Un saludo.

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    1. Gudiol tiene una vasta obra que merecería ya una antológica. En su familia hay varios profesionales del tema y espero que alguna entidad se interese en patrocinarla y cualquier día nos den una sorpresa. Y aunque su nombre sea muy valorado en los circuitos del arte, también tenga el reconocimiento popular que merece.
      Saludos.

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  4. Recuerdo el capítulo que dedicaste a los dos artistas en tu libro sobre Subirachs, Ana, y tengo que decir que su belleza subyugaba tanto como la etereidad de sus figuras femeninas, que parecen flotar dentro del aire contenido en los cuadros.
    Un beso

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    1. Celebro que te guste. Esta entrada ha tenido la dificultad de la selección porque casi toda su producción merece mostrarse. Inmersa en su mundo y expresando lo que sólo ella sabe, es una creadora tan auténtica en su vulnerabilidad que raro es el espectador que al contemplar su obra quede indiferente.
      Otro para ti.

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