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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





(2/2) VILLA DE FRÓMISTA 2014, CIUDAD DE LOS PINTORES



Continúa...


                     Los peregrinos seguían llegando sin pausa a la etapa de Frómista camino de Santiago, rodeando la iglesia de San Martín y observando con curiosidad a los pintores diseminados por la villa. El regalo añadido de la mañana era una escenografía celeste como sólo aparece cuando la atmósfera pinta con colores primarios. Nubes de esas que existen para que te quedes mirando cómo se deshilachan, unas hinchadas de blanco, otras dando la nota gris ceniza con algún tímido nubarrón sin poder dar batalla a un sol imbatible, acompañaban las horas de los pinceles mientras las eras palpitaban, calientes, cruzadas de azores y perdices.

                              Durante todo el día el cielo roló sobre nuestras cabezas con tonos que hubieran hecho feliz al Giotto. Y sus nubes soltar la pluma de Machado hacia un nuevo poemario con los Campos Góticos como tema.


Los Campos Góticos y su cielo. (A.Mª.F.)


El último cartel del Premio de Pintura Rápida al Aire Libre de Frómista. 2014


    DEL CANAL A SUS IGLESIAS, FRÓMISTA


VILLA DE FRÓMISTA, 2014, CIUDAD DE LOS PINTORES (1/2)



A ti, forma; color, sonoro empeño
Por que la vida, ya volumen, hable,

Sombra entre luz, luz entre sol, oscura.

A ti, fingida realidad del sueño.
A ti, materia plástica palpable.
A ti, mano, pintor de la Pintura.

                                     Rafael Alberti

                         
             
            Hay veces en que la mente atrapa el cabo de un ovillo y hace que toda una crónica vaya enrollándose a su compás. Algo así he vivido en este XXVII Premio de Pintura Rápida al Aire Libre de Frómista, acompañada por el espíritu de los pintores plein air que inundaron la villa el 6 de Septiembre de 2014.  




Julio Arranz Hernández, de Valladolid, finalizando su obra Canal de Castilla. (A.Mª.F.) 


LA PINTURA, ESE LENGUAJE

PABLO REINOSO Y SU BANCO DE SUEÑOS


                   
                              Papás. 

                             Si esperan que su niño sea ingeniero o abogado no se les ocurra dejarlo en compañía de un abuelo aficionado a la carpintería. Ni regalarle un banco de carpintero en su sexto cumpleaños. Puede suceder como pasó con el argentino Pablo Reinoso, que aparte la carrera y se dedique a buscar la esencia de pizarras o maderas, a diseñar muebles, joyería y objetos que parecen cobrar vida luchando por sí mismos para regresar a la tierra madre, haciendo exclamar a un niño: -Papá, ¿Quién ha regado ese banco?

                            Después de desollarse las manos con las peligrosas herramientas del oficio y aspirar todo el polvo del mundo con pesadas piezas de mármol o metal, en 1995 detuvo su camino, oteó el aire y la luz dando un cambio radical a su profesión en pos de la ligereza, moldeando la madera, o el hierro si se instala en exteriores. Sus piezas versátiles a las que llamó Enremaderas dieron un salto y, de muebles, pasaron a convertirse en piezas de arte. Ver con nueva mirada lo cotidiano. A este respecto cuenta Reinoso, que estando Charles Dickens sentado en el interior de un café leyó en la puerta de cristal de la entrada la palabra mooreeffoc. Intrigado, dejó de lado el periódico elucubrando qué significaba, hasta comprender que la palabra era coffee room, escrito desde dentro para que se viera desde fuera. -Se trata de analizar la realidad con ojos nuevos –asegura Reinoso- como si nunca antes la hubiéramos visto. De ahí nace el arte. 



Una de las propuestas del banco Espaguetti.  Su instalación en el Museo Latino de Arte de Buenos Aires,
MALBA, ha sido uno de los acontecimientos internacionales más llamativos, con sus lamas extendiéndose por
todo el edificio buscando volver al lugar de sus raíces, la tierra (*).


MALEABILIDAD SORPRENDENTE


GAUDÍ, LA CASA VICENS Y EL MUSEO DEL HERMITAGE


                         
                                Amable, activa, organizadora atenta a mantener el más nimio detalle de la que fuera primera residencia familiar construida por Antonio Gaudí, Dª Fabiola Jover abrió su casa concediéndome una entrevista en 1998 y a ella debo el capítulo de mi libro referente a la Casa Vicens (*). Sin duda fue 1883 el año del gran despegue de Antonio Gaudí y cuentan las crónicas que su cliente Dº Manuel Vicens Montaner se arruinó con la construcción de la vivienda, no consiguió remontar el revés y tras su muerte, su viuda Dolors Giralt  se vio obligada a venderla en 1899. El comprador fue el doctor Antonio Jover Puig, padre de Dª Amelia, cuya familia, Herreros-Jover, continúa residiendo en ella. 

                              O mejor será decir que residía, porque una inmobiliaria inglesa que desde 2007 venía insertando anuncios para su venta por 35 millones de euros en The Wall Street Journal, Daily Telegraph y The Independent, y en Gerona la empresa AltAdicion le dedicó una página entera ofertándola en  inglés, ruso, chino, japonés y árabe (no en español), que hoy 6 de Septiembre aún sigue activa, comenzaron su gestión de venta. Y el caso es que ya sea a través de esas firmas u otras, la gestión pareció haber dado fruto y en abril de 2014 el diario El País daba la noticia de que el tercer dueño de la Casa Vicens en 130 años, había pasado a ser el banco andorrano MoraBanc, publicando su proyecto de convertirla en museo.


Dª Fabiola Jover, hija de Dº Antonio Jover Puig, posando
junto a dos elementos originales de la vivienda durante
la entrevista de A.Mª Ferrin en 1998.
(AMªF)  

Vista de un ángulo del salón con su decoración original (gaudidesigner.com)

En la espectacular imagen que Mª Trinidad Vilchez nos brinda desde su blog podemos apreciar la grandiosa
mansión construida por Gaudí para Manuel Vicens. Situada en un entorno de pequeños comerciantes y
artesanos autónomos, ante su visión podemos comprender el impacto que causó en los barceloneses (***)


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