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LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





GAUDÍ, TERESA DE JESÚS Y EL COLEGIO TERESIANO



Una obra de arte que es la síntesis de tres vidas. 
Teresa de Jesús la animó con su espíritu. Enrique Ossó la suscitó con su esfuerzo. Antonio Gaudí la realizó con su genio. Si alguno de los tres hubiera faltado a la cita, el nº 85 de la calle Ganduxer no albergaría hoy el Colegio Teresiano.


Y todo empezó con una peseta...

                       
La mano de oro de Santa Teresa, financiada por el P. Enrique Ossó a través de una cuestación
popular. Fue un regalo a la Congregación Carmelita de Ávila tras ser sustraída la reliquia. (I.T.)
              
El Colegio Teresiano, obra de Antonio Gaudí en Barcelona. Rematando los pináculos, los nuevos 91 birretes



Dos vistas de los arcos parabólicos de los pasillos.
Sup. (lista.20minutos.es) Inf. (JoanPalau)


EN EL V CENTENARIO DE TERESA DE JESÚS

Publicado en Gaudí y Más. 23 de mayo de 2015


Y todo empezó con una peseta…

              Esta frase que ha quedado como lema de la Compañía Teresiana era absolutamente cierta. Porque el proyecto de la construcción del Colegio Teresiano en Barcelona empezó con una única peseta en caja, con la esperanza de que la venta de bonos –que se emitieron por importe de 25 a 25.000 pesetas–, ampliara la tesorería. Castillo de naipes que se sostuvo bastante tiempo en el aire a expensas de que cualquier soplo adverso lo derribara.   

   Sobre la capacidad recaudadora del padre Ossó sólo caben alabanzas. En febrero de 1883 alguien robó en Ávila la mano de la imagen de Santa Teresa de Jesús. Desde su revista El Amigo, el religioso promovió una suscripción de limosnas para restituir la mano desaparecida por otra, que esta vez sería de oro. En octubre del mismo año una peregrinación presidida por él viajó hasta Ávila y entregó el presente a la iglesia de los Padres Carmelitas             

  Enrique de Ossó i Cervelló soñaba de niño con ser maestro. Después de pedirle su madre en el lecho de muerte que abrazara la carrera sacerdotal, él convenció a su padre de que ése iba a ser su destino y unió las dos vocaciones, consiguiendo formar antes de cumplir los 38 años, a un buen número de mujeres que extenderían la cultura cruzando tres océanos (225 colegios en el año 2000).

  El P. Ossó fue otro de esos reformadores religiosos que tanto abundaron en la segunda mitad del siglo XIX, luchando en todos los frentes contra mentalidades que consideraban a la mujer un ser infradotado intelectualmente y cuyos intentos por acceder a la cultura merecían la guasa de una media sonrisa. Como ironizaba el obispo Fernando Blasco dirigiéndose al P. Ossó: - ¿Qué tal esa Milicia Femenil suya...?

   Vista hoy, la nueva manera de entender la pedagogía propuesta por este sacerdote nacido en Vinebre (Tarragona) fue en su momento de una gran modernidad. Contenía el avance de haber dirigido su proyecto educativo hacia la mujer, con el ambicioso objetivo de exigir al profesorado femenino la misma titulación que a sus colegas varones. Pero siempre en un plan enfocado desde/hacia el amor. Ossó sabía de lo que hablaba, pues los cursos 1854-1857 él los sufrió en Tortosa con el sacerdote José Sena, enseñante de latín a golpe de latigazo, por lo que el subconsciente debía guiar su pluma al recomendarle a la superiora de Tarragona..- Que las alumnas no canten mucho en el mes de María...las colegialas que han de examinarse, que no se estorben en los días de labor...

   Puede leerse en los folletos de principios de siglo XX que el modelo concebido por el Colegio Teresiano era el de formar una mujer fuerte y preparada en ciencias y letras, buscando el razonamiento y el desarrollo físico en un entorno de aulas ventiladas y jardines soleados para que practicaran deporte –en sus tiempos de estudiante el mismo Enrique de Ossó había sido un entusiasta del fútbol–. Porque en sus propias palabras, -Formar bien un niño es lograr un hombre. Formar bien una mujer es desarrollar una familia armoniosa.            


La más bella representación de la Santa, El éxtasis de Santa Teresa, de Bernini

En el ábside dela Sagrada Familia entre las fachadas del Nacimiento y La Pasión, reposa
una imagen de Santa Teresa. Es obra del escultor Andrés Gallego de Montiel, de 2004.

El joven sacerdote Enrique de Ossó


Ubicación original del Convento del Carmen, junto a las Ramblas

Durante la invesión francesa de 1808 el convento fue ocupado y saqueado por las
 tropas de Napoléon. De nuevo atacado por las revueltas de 1835, los religiosos
que quedaron con vida fueron asesinados. En 1874 se derribó el convento. La
portada, rescatada, se encuentra en una pequeña glorieta de Sant Adriá del Besós

                            Así tenemos al futuro Fundador llevado por su padre a Reus a los 13 años para que trabajase como aprendiz del comerciante de tejidos Pedro Ortal. Pronto abandonaría los mostradores para ingresar en el Seminario de Tortosa y más tarde en el de Barcelona. Doce años mayor que Antonio Gaudí, se movió no obstante por los mismos escenarios y en la misma época. Entre 1860-1869 recibió diversos títulos académicos en el Seminario situado en las Ramblas, pegado a la iglesia de Belén que hace esquina con la calle del Carmen

  En ese mismo 1869 la escuela que impartía a Gaudí su último año de bachiller era una dependencia del antiguo Convento del Carmen, en Barcelona, edificio enclavado entre las calles Hospital y del Carmen. La red de coincidencias muestra a dos estudiantes tarraconenses con mucho en común moviéndose a la vez, un día y otro, por un tramo urbano de cien metros. ¿Se conocieron entonces?

   Al arquitecto Antonio Gaudí que había contribuido a ideales comunitarios en 1875 en la Cooperativa Obrera de Mataró, el apasionado y revolucionario proyecto del padre Ossó debió interesarle desde un principio. Por otro lado está la decisiva circunstancia de que el obispo de Astorga y amigo de Gaudí, Joan Grau Vallespinós, actuó de juez en el Tribunal Eclesiástico de Tarragona, fallando a favor del sacerdote Ossó en el contencioso de la discutible construcción del noviciado de monjas carmelitas en Tortosa. El dictamen del obispo conocido de Gaudí impidiendo el derribo del convento, fue decisivo para el futuro despegue de la Congregación Teresiana. Se conserva una carta del P. Ossó en la que se unen los tres nombres en un festejo:

                     -El lunes próximo a las 8 de la mañana es la primera comunión de las niñas de este colegio. Se la dará el Sr. Obispo de Astorga, Joan Grau, y comerá en el Colegio. Y por la tarde subirán el Sr. Foguet, Almeda, Pou y Gaudí a tomar chocolate con dicho señor obispo, Dios queriendo... (Enrique Ossó a la religiosa, madre Rosario Elías, 4-6-1891)

       
La iglesia de Belén en la actualidad, en las Ramblas. Tenía el interior barroco
más completo de todas las iglesias de Barcelona como se ve debajo, antes de 1936. 
Tercera imagen, destrucción y saqueo. Por último, el interior como lo vemos hoy.

    


                               El caso es que Antonio Gaudí y el padre Ossó ya tenían un definitivo contacto sobre 1888. Congeniaron descubriendo que compartían otras relaciones comunes; el librero Josep Mª Bocabella (**), promotor de la Sagrada Familia y dos sacerdotes, el poeta Jacinto Verdaguer y el canónigo Jaume Collell, todos ellos vinculados con Eusebio Güell y el marqués de Comillas. En los barcos de éste último viajaban gratis con frecuencia las religiosas teresianas que partían hacia los colegios repartidos por tres continentes.
           
   El intercambio de influencias entre dos personalidades tan emprendedoras, Ossó y Gaudí, tuvo mucho de simbiosis. El sacerdote teresiano admiraba el talento del arquitecto tanto como su rigor moral, y en sus manos dejó el control de cualquier pago que debiera hacerse en las obras, -La palabra de Antonio Gaudí es como una escritura notarial, decía. Por su parte, el técnico encontró en el ideario de Santa Teresa de Jesús adoptado por el sacerdote una serie de reflexiones filosóficas y místicas que lo encaminarían hacia su definitiva profundización religiosa. Tanto como el pensar, el ser.
            
  Del edificio rectangular de 60 metros de largo por 18 de ancho que se construyó en el antiguo pueblo de Sant Gervasi de Cassoles, se había colocado la 1ª piedra el 1 de Septiembre de 1888 –cimientos y primer piso - por el autor del primer proyecto, el arquitecto Juan Bautista Pons Trabal, que no continuó la construcción.
           
   Con sentido de la responsabilidad y obviando las continuas discusiones que jalonaban la relación entre las dos fuertes personalidades., en marzo de 1889 aparece la primera mención a Gaudí en una carta remitida por el padre Enrique Ossó a uno de los colegios de la Orden, en Puebla, (México). El colegio será muy adornado y raro, único, estilo Gaudí, le escribe a la madre Saturnina Jassá, una de las ocho fundadoras de la orden. Y dos meses después le reitera: Será muy hermoso y se estará muy bien en él, como dice el arquitecto señor Gaudí. No habrá otro así en toda Barcelona, ni tal vez en España.

   El edificio de planta baja y tres pisos es ciertamente austero, pero es en todo momento un castillo poseedor de una gran fuerza, con toques mudéjares y góticos. Almenado, con torreoncillos en las esquinas que sostienen cuatro cruces de cuatro brazos inspirados en los frutos del ciprés, símbolo de la energía.






Imagen superior con la puerta del castillo interior del que hablaba Santa Teresa, que sólo abría
desde dentro. Centro, leyenda Todo se pasa en el umbral. Sobre estas líneas, la cancela. (AMF)

Azulejo de la Real Fábrica de Loza y Porcelana de Alcora, en Castellón,
con Santa Teresa tocada por el birrete doctoral, c 1790.

Nuevos birretes colocados en la actualidad en los pináculos del
Colegio en sustitución de los rojos originales. (JoanPalau)

Sor Mercé Prats, asesinada dos días después de estallar la Guerra Civil  (AMªF) 1999

En las esquinas, filigranas de ladrillo con el escudo de la Orden (AMF)1999 

                              Podemos leer que los 91 birretes que coronaban los pináculos del Colegio, fueron retirados en 1936 (*). Mester de juglaría para explicar que en ese primer año de la Guerra Civil en Barcelona, uno de los grupos que campaban por la ciudad dedicados al saqueo y la destrucción de edificios religiosos, subieron a los tejados y destrozaron a mazazos las 91 piezas de brillante cerámica roja, colocadas por Gaudí para celebrar que el padre Ossó había solicitado a Roma el Doctorado de la Iglesia para la Santa de Ávila. Otro destacamento situado en un escalón superior del horror, no dudó en terminar con la vida de la profesora Sor Mercé Prats (***), una más que perdió la vida entre el grupo de personas relacionadas con este Colegio, que fue pionero en la enseñanza superior de la mujer.
           
   A Teresa de Ávila y su Carmelo dedicó Gaudí la rejería del Colegio Teresiano, así como la frase de la Santa que figuraba en el documento con que las hermanas eran destinadas de un colegio a otro, dando la bienvenida desde el umbral: Todo se pasa. Y la fotografiada cancela de la entrada principal, retablo macizo del que no se sospecha su solidez hasta que la mano del visitante intenta empujarla. Vista de frente es ligera, muestra los corazones de María y Santa Teresa, la cruz brillando en la cima de un derroche de forja. La leyenda asegura que esta obra de arte la creó Antonio Gaudí con sus propias manos después de haberla hecho repetir varias veces a los herreros. Quizás sea cierto, la respuesta la conocerá cada cual al intentar abrirla y descubrir en la propia piel una sensación de frío... o de calor.
        
   Con una economía de medios increíble y los materiales más elementales –ladrillo, piedra del lugar y cal–, a pesar de encontrarse con el pie forzado de un proyecto avanzado que no era el suyo, Antonio Gaudí atrapó la luz, sustancia del alma, magistral pureza que sorprende en los delicados arcos nevados que puntean los pasillos.

   Sin disponer de grandes espacios surgió de su mente la transformación de estos estrechos lugares de paso hasta convertirlos en claustros que huyen del sonido invitando a la soledad. Aunque sólo sea porque –como le hizo ver el padre Ossó–, no había suficiente sitio para que se movieran juntas a la vez más de dos hermanas. -Tanto mejor –le contestó Gaudí, siempre rápido–, tendrán más recogimiento si caminan de una en una.

  Espiritualidad conseguida a través de la acción, nada de meditar en la posición del loto ni de pararse a escuchar la angustiosa penuria de medios con los que batallaba el P. Ossó:  

                           -Señor Gaudí, le recuerdo que nuestro presupuesto es muy austero, aténgase a él, parece que le repetía una y otra vez el fundador al arquitecto. -Cada cual a lo suyo, mossèn Enrique –contestaba Gaudí- Yo, a hacer la casa. Usted, a hacer misas y a predicar sermones.   
          
  Multitud de detalles pasan desapercibidos para el observador no avisado. Líneas maestras surgen sin cita previa, adornos siempre visibles pero ignorados que permanecen arriba, en lo alto de las esquinas (****). Harto de órdenes, acuciado continuamente por la letanía de la casa: Austeridad señor Gaudi, contención, señor Gaudí..., el maestro logró explayarse en los ángulos con un escape vigoroso, demostrando que se puede ser un poeta con cuatro ladrillos en abanico y extraer de lo más profundo de uno mismo una delicada declaración de amor a una idea, al hombre, a Dios.

........

 Lo que ninguno de los dos hubiera imaginado en sus agotadoras discusiones, es que un día pudieran compartir espacio en los altares.

   El eclesiástico teresiano fue beatificado por Juan Pablo II el 14 de octubre de 1979, víspera de Santa Teresa de Jesús, tras ser aprobados los ocho milagros y gracias presentados en el Proceso que había comenzado en 1925. En 1999 la Iglesia iniciaba el mismo camino para Antonio Gaudí Cornet, del que se espera el veredicto.


Ana Mª Ferrin

(*) Del libro de Rainer Zerbst: Antoni Gaudí

(**) Sobre el librero Josep Mª Bocabella. en Gaudí y Más:

http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/08/sagrada-familia-josep-m-bocabella-el.html

(***) Final de la religiosa teresiana Mercedes Prats contado por la monja portuguesa Joaquina Miguel, compañera superviviente del ametrallamiento tras el paseo en camión hasta una cuneta donde se apilaban los cuerpos asesinados.



12 comentarios:

  1. No creo en el más allá, pero estaría bueno imaginar por un momento al arquitecto en una nube perseguido por el eclesiático recordándole como en una letanía: "austeridad, señor Gaudí". Y este, visiblemente molesto, intentando zafarse del moscón respondiendo: "usted a lo suyo, a rezar por los que quedaron abajo, que ya me encargaré yo de mi tarea."
    Así toda la eternidad.
    Un saludo, Ana María.

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    1. Se podrá ser creyente o no, pero el juego imaginativo que da la fe es insuperable. Tú mismo acabas dejándote ir por los cielos plasmando una escena a lo Laurel y Hardy muy apañada.
      Un abrazo.

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  2. Sin duda uno de los edificios más impactantes del arquitecto catalán, por la sobriedad y el recogimiento que se desprende de caminar por sus galerías superiores, trasunto del "castillo interior" sugerido por la santa de Ávila. Relación estrecha entre los dos personajes, Ossó y Gaudí, que fructificó en un magnífico proyecto. Sin esta comunión hubiera sido imposible, al igual que sin la comprensión exacta de la obra de la santa por el arquitecto. Por cierto, la estructura general de la construcción recuerda a las cartujas del siglo XV.
    Un beso
    P.D. Qué buenos recuerdos me trae este sitio sobre todo por quien hizo posible que lo visitara un día de octubre de hace un par de años casi.

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    1. Como decía Atahaulpa, no hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
      Como en tantas otras obras suyas, Gaudí llegó de rebote a ese proyecto, que aún estando ya empezado y con una falta de medios asfixiante, supo darle la vuelta y transformar lo anodino en preciosista.
      Lo que cuentas de tu visita confirma que lo bello es para compartirlo. Así es como de veras se disfruta el arte.
      Gracias, guapa.

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  3. Mi muy querida amiga Ana María, tu prosa es prodigiosa. Poética y con momentos dulces, perfecta en las descripciones, emocionante cuando recuerdas objetivos comunes e innovadores de unos hombres que han regalado su genio y vida a los demás. Este artículo es tan bello, para creyentes y descreídos, para comprender la grandeza de una época que fue mágica, para despreciar la brutalidad y la falta de sensibilidad de destructores irracionales, para expresar la bondad e imaginación de quien, en tan tempranos años, ya consideraba la importancia de una igualdad universal entre géneros y en la que todavía nos encontramos inmersos, desafortunadamente, y en continuas disquisiciones. Este pormenorizado ejemplo de amistad, igualdad de proyectos y anécdotas tan importantes que conforman la naturaleza de unos resultados inigualables nos los regalas como ejemplo de la constatación de un trabajo de genios entrelazados como los dedos de las manos unidas. No existe, en ningún momento, sino el amor por la pureza sentida y soñada y un cambio generacional que se debía producir de forma inmediata. Anamaría, es delicioso leerte. Tienes un e-mail.

    Un cariñoso abrazo, querida Anamaría.

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    1. Querido Antonio, nunca olvidaré algo que vi en La Habana en el primero de mis dos viajes a la isla, a principios de los 90.
      Íbamos por el barrio de las embajadas un día de esos en que la humedad y el calor tumban a los visitantes, cuando por una acera nos cruzamos con una pareja de iraníes. Los dos eran muy jóvenes. Él guapetón a lo Travolta, vestía un pantalón y una camisa de manga corta de lino azul celeste flotando al aire. Ella, delgada y embarazadísima, no sólo iba enfundada desde las muñecas a los pies invisibles con una especie de sotana gris y gruesa, como de lona. También iba tocada con un chador hasta la cintura que sólo dejaba ver los ojos y la nariz.
      Ahí voy. Los ojos de aquella mujer me han perseguido y ahora mismo parece que los tenga delante. Enormes, como dos carbones llegados al negro después de arder hasta la brasa, escapaban de su cara menuda, gritando ¡Socorro! Sentí una empatía tremenda, me puse en su lugar y fue la primera vez que me planteé la gran importancia de la educación, de la cultura que enseña a las niñas que la libertad empieza por saber que son individuos dueños de su destino. Como el hombre.
      Me alegra mucho tu visita.

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  4. Qué mejor momento que un año teresiano para hablar de este sacerdote Enrique de Ossó, del que apenas nada sabía y sin conocerlo a él, si de su obra. pues el colegio de las teresianas de Valencia estaba cerca del de los dominicos. Colegios vecinos y lo suficientemente cercanos para que confraternizaran alumnos de uno y otro bajo la severa vigilancia de los tutores de quienes debían hacer hombres de niños y sustento de familias armoniosas de las jovencitas a las que educaban. Creo que algo de este colegio habíamos leído y visto ya aquí en otra ocasión, sobre unas preciosas vidrieras, sino recuerdo mal.
    Lo que me aterra es ver a que punto de barbarie puede llevar el fanatismo: el antireligioso, como podemos ver en esas fotos de la Iglesia del Carmen junto a las Ramblas, y el religioso como vemos a diario en los telediarios.
    Un abrazo, amiga Ana María.

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    1. Usted me habla de alegres contactos entre escolares de ambos sexos y ahí veo el verdadero germen de lo que promovieron Ossó y otros valientes educadores, ese encontrarse hombres y mujeres desde niños de tú a tú, aprendiendo con la práctica que todos los seres humanos tenemos el mismo derecho al respeto y la educación. Algo que a esas edades penetra en nuestros cerebros, tan maleables, y que nunca olvidaremos.
      Lo contrario pasa con quienes crecen en la convicción de que las mujeres son seres inferiores, con las consecuencias que acarreará y siendo los varones tan perjudicados como ellas.
      En lo de los telediarios mostrando la barbarie tiene toda la razón.
      Es inaguantable, querido amigo.

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  5. Muy interesante tu artículo. No conozco el Colegio Teresiano de Barcelona pero gracias tu artículo me permite iniciar una documentación sobre el mismo y su visita en cuanto tenga ocasión. Me fascinan esos pasillos con esos arcos parabólicos.
    Con respecto a las barbaridades que se han cometido en este país la verdad es que no tenemos mucho que envidiar a esos talibanes que andan intentando destruir los restos de antiguas culturas. Aquí tuvimos también un terrible precedente con la desamortización de Mendizabal.
    Un cordial saludo.

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  6. Amigo Presley, tu reflexión me ha traído el recuerdo de otra mía con la que respondí a varios comunicantes. Estamos tan en sintonía que aquí la tienes por si quieres conocerla:
    http://amf2010blog.blogspot.com.es/2013/06/reflexion-sobre-el-gusto-y-la-libertad.html

    En cuanto a visitar el colegio, por ser privado te informo de que suele hacerse a través de la página Open House del Ayuntamiento, donde se organizan grupos para unas Jornadas de Puertas Abiertas que se celebran en Octubre. Conviene visitarla antes para poder concertar y confirmar fechas.

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  7. En su documentado y fundamentado artículo se demuestra con claridad la gran actividad de los católicos en el siglo XIX. Desde Newman a san Juan Bosco pasando por el personaje central de su escrito.
    Saludos, doña Ana María.

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    1. Está bien de vez en cuando refrescar la memoria con los nombres que nos han ayudado a que la Humanidad sea mejor. Y lo que nos queda, señor Del Retablo.

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