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PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





ENTRE OSO Y LEÓN, EL ESLABÓN PERDIDO



Dedicado a Jesús Martínez y a Rocky,
su fiel compañero de travesías.
Precisamente hoy, cuando ambos se 
encuentran recorriendo la sierra de Irta. 




                         La experiencia fue tan intensa para Lin Yue que sigue provocándole escalofríos cuando la recuerda. Y es que no hay duda, también existe una literatura de la sorpresa que nos transmite sensaciones.


                                                     . . . . . 
   
                          El artista chino, licenciado en Bellas Artes y profesor universitario, hará unos doce años llegó a Aba en el Tibet desde su ciudad de Shandong, después de recorrer cerca de 4.000 Km.   

   El pintor es un hombre profundamente espiritual y en Aba quedó extasiado al contemplar las estrechas praderas cavadas entre montañas que hundían sus picos en las nubes. Hombres nómadas con sus rebaños y una vida que nada tenía de salvaje, galopaban sabiéndose dueños de una cultura eterna. Mujeres y niños. Bellas jóvenes. Ancianos. Todos tenían un papel del que conocían muy bien su valor. En aquel Shangri-La el viajero comprendió que sus habitantes se sentían poseedores de la Armonía

  La mañana siguiente a su llegada y una vez escogido el lugar que pensaba pintar y montado el caballete, Lin Yue se agachó para desembalar la caja de pinturas. Aquel valle inaudito, esmeralda y turquesa, era el primero que llevaría al lienzo en sus vacaciones. En eso pensaba, cuando de repente un rugido osuno se desplegó sobre su cabeza. Alzó la vista y sólo acertó a ver una mole de pelo rojizo de la que sobresalía una batería de dientes como colmillos y de colmillos como sables, que venían directos a su garganta. A rezar no le dio tiempo. Sólo a cerrar los ojos y suplicar, ¡Dios mío! ¡Ayúdame!     

   - ¡Shaaaang! ¡Aaahi!    

   Un grito resonó en el espacio triscando de ladera en ladera, cada vez más fuerte.

   La montaña de pelo se detuvo en seco y Lin sintió en su cara los blandos guantazos de un palmo de lengua, húmeda y rosada, entre ronroneos amigos. Abrió los ojos recobrando el aliento y se la quedó mirando, maravillado. 
  
   No podía creerlo. ¡La fiera terrible era un perro pastor!        


              

Tres ejemplares del mítico dogo o mastín del Tibet. Formidables.
   


EL GRAN MASTÍN, LEYENDA VIVA DEL TIBET

Publicado en Gaudí y Más. 14 de noviembre de 2015 



                              La historia inicial de su encuentro la he resumido, en realidad es mucho más larga y compleja pero así nos vale como introducción. 

  Cuentan que Buda tenía un ejemplar de mastín del Tíbet. Que Gengis Khan mandó que una parte de sus soldados los usaran como armas contra el enemigo. Marco Polo se refiere así a su encuentro con uno de estos ejemplares: -Era alto como un asno y rugía como un león-, escribió

   El lector se preguntará si estos perros sólo habrán existido junto a los grandes nombres  de la Historia y no andará equivocado. Las leyendas chinas aseguran que los primeros ejemplares fueron mandados por el cielo para salvar a las personas y darles buena suerte, por ello no extrañará que desde su aparición hace 8500 años, las clases superiores se hicieran con estos descendientes del lobo para que vivieran a su lado, razón por la que siempre estuvieron al margen de las otras razas caninas. 

   El organismo que hoy controla esta raza, desde siempre muy protegida, afirma que existen en la actualidad unos 300 perros. Llamado también Dogo del Tibet, en algunos machos su peso puede acercarse a los 100 kilos y su altura hasta la cruz pasar de los 0,90 cms, así como puesto en pie superar al hombre común. El ejemplar más caro que se ha vendido en fecha reciente llegó al millón y medio de dólares. Que no es caro si tenemos en cuenta que el dueño de ese ejemplar privilegiado cobra 100.000 $ por cada monta. Las hembras sólo tienen una camada al año y en general la raza suele vivir unos doce años.  

Ahora ya sin miedo, Lin Yue pintando durante la temporada anual en la que visita el Tibet con Seba,
el mastín que le regalaron cuando sólo contaba tres meses.
Un cuadro de Lin Yue, con un mastín guardando el ganado.


Dos cachorros.

Aquel valle inaudito, esmeralda y turquesa...

                                  Desde aquella lejana ocasión en que Lin Yue conoció a los mastines del Tibet supo que por fin había encontrado su camino como pintor: 

                - De no haber visitado Aba -afirma- ahora sólo sería un retratista mediocre. Desde que conocí a los mastines del Tibet quise transmitir las características de estos animales; lealtad, tenacidad, majestuosidad y robustez. Creo que mis pinturas son una descripción realista y genuina de estos perros y mi alabanza a ellos está fuera de mis piadosos sentimientos religiosos. Lo que he intentado es mostrar mis deseos internos de respeto y amor a la vida, que en mis pinturas presento natural, tranquila, solícita y armoniosa. También me asombra su gran apostura, valentía y atención. Y me conmueve su disposición a mantener una relación amable y amistosa con los humanos, la lealtad a sus amos y su espíritu para protegerlos.

   No sólo los perros lo atraparon, también cuenta el compendio ambiental que los rodea, haciéndole amar la cultura y las gentes que pueblan Sichuan, Qinghai, Gansu y la región autónoma del Tibet. El colorido que envuelve su entorno, la mezcla mística y guerrera de unos grupos cuyas jóvenes generaciones intentan aunar tradición y tecnología.

   Las siguientes imágenes son pinturas de Lin Yue, el cronista que ha logrado empaparse de verdad. No todos los visitantes del Tibet van más allá de la postal turística.   


Durante el terremoto del Tibet en 2015, el mastín fue de gran ayuda para rescatar supervivientes. 




En la vida familiar del Tibet, el mastín es un integrante más de la familia.

                                   Lin Yue sí. A través de sus pinceles él nos cuenta con pasión siempre auxiliado por su testigo el mastín, cómo fueron las labores de auxilio cuando el terremoto de 2015 dejó en estas montañas su reguero de muerte. La vida nómada y doméstica de los diversos miembros de las familias. Su convivencia con los niños, con el padre y la madre, con los abuelos. Y cómo, igual que en cualquier rincón de nuestras ciudades también la juventud del Tibet es actual, e interesada en los avances propios de su época.    







Lin Yue en la actualidad con otro de sus amigos, posa ante su pintura de Seba,
que vivió hasta 2014.

                              Por medio de su arte, Lin Yue está dejando constancia de cómo actualmente algunos pueblos han optado por seguir dándole otro valor al tiempo que no sea el del consumo, empleándolo en dedicarlo a los hijos y su magisterio con ellos. Sin desdeñar los avances de la civilización, enseñarles cómo apreciar el sabor de una comida cocinada lentamente, disfrutando de la comunión con la naturaleza y prestando amor y cuidados personales a nuestros mayores. A veces es bueno detenerse en esos otros modos de vida, tan ignorados y alejados de las prisas, para preguntarnos si sus valores familiares casi olvidados en nuestra sociedad siguen teniendo vigencia.

Ana Mª Ferrin

23 comentarios:

  1. Una entrada que me enseñó algo que desconocía, bella raza, muchas gracias por compartir y gracias por la visita.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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    1. Esa es la grandeza de estas ventanas, poder asomarse a realidades ignoradas. Interesantes relatos los suyos.

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  2. Siempre recibimos alguna enseñanza provechosa cuando proviene de oriente.
    Un saludo, Ana Mª.

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    1. Y algunas son buenas para la reflexión.
      Saludos a 21 gº.

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  3. Nos dejó un gran legado con sus buenos cuadros, me han gustado mucho todos por lo vivos y reales que son.
    Un abrazo.

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    1. Lo espectacular de sus modelos hace dejar en segundo término su calidad, como en La Joven del Cazo, casi velazqueña.
      Otro para ti

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    1. Para quien tenga el valor suficiente, qué primeros planos podrían hacerse.
      Un beso

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  5. Me ha gustado mucho las pinturas. El perro era inmenso.
    Nunca te acostaras sin aprender algo nuevo.

    Besos

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    1. De eso estoy segura. En cuanto uno aparta lo manido todo es interesante, como los apuntes de salud de su blog.
      Salud

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  6. Es verdad. Las prisas nos devoran. Deberíamos detenernos a reflexionar acerca de si merece la pena renunciar a tantas cosas como estamos perdiendo.
    En cuanto al perro, comprendo el sobresalto del artista: en esa primera imagen se ve amenazador; realmente está difícil identificarlo como perro entre esa mata de cabellera rojiza que flota a su alrededor y esos colmillos tan amenazadores. Se ve que la cara no siempre es el espejo del alma.

    Buenas noches.

    Bisous

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    1. Es algo común a los perros pastores, madame. Con los que consideran su familia, con los niños y los ancianos, son una malva, pero como presientan que alguien puede atacarlos son temibles.

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  7. El mastín es un perro apacible y bonachón que se enfada cuando ve a un extraño, más por instinto de guardián que por otra cosa. Intimidan más su tamaño y el sonido de su ladrido que su fiera actitud. En todo caso, y por lo que pudiera pasar, es mejor no acercarse a tu territorio. En el caso del Tíbet no creo que pasen mucho frío: una cabellera portentosa y una reserva de grasa considerable mitigan los gélidos vientos del Himalaya.
    Un beso

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    1. Como la lana de esos dos cachorros. Lo que debe ser ponerte a leer en el Himalaya (o en los inviernos palentinos o salmantinos), con uno así calentándote los pies.
      Besos

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  8. Qué formidables perros. No conocía esta raza, y no me extraña demasiado dado lo poco difundida que está, con esos 300 ejemplares apenas que, dicho de paso, me parecen pocos, y alguna causa habrá; porque incluso desde el punto de vista de la renovación genética parecen pocos.
    Aunque el ejemplar del comienzo es impresionante, casi parece un león con su vedeja, el que me ha gustado es Seba, tan formalito que parece posar para su amo.
    Un abrazo, Ana María.

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    1. A mí también me parecieron pocos, pero es la cifra que daban en un estudio de la raza. Supongo que se referían a ejemplares puros de los que se mueven en ciertos circuitos elitistas, porque los auténticos pastores, los que corren las praderas con los rebaños a 5000 m, de altura, esos no deben estar censados.
      Es cierto que Seba tenía planta de noble.
      Otro para tí, DLT

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  9. De la altura de un asno y rugiendo como un león, te juro que si me lo encuentro me da algo grave.
    ¡Con lo que me gustan a mí los perros! Y no lo digo en broma, son fieles, cariñosos, lo dan todo a cambio de nada.
    Ha sido una entrada de la que he aprendido mucho, gracias por compartirla.
    Cariños en abrazos.
    kasioles

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    1. Amiga Kasioles, he tenido que volver a leer tu definición, porque entendí que te referías a algún señor de buen ver y mejor tratar. Es broma.
      Desde luego no me extraña que el pintor casi se desmayara. Me pasa a mí y ya no estarías leyendo ésto.
      Cariños para ti.

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  10. Hola, vengo a devolverte tu cariñosa visita a mi blog.
    Soy amante de los animales. Convivo con una gatita que rescaté de la calle, y también he tenido una perrita que se murió hace unos cuatro años.
    Los mastines son unos perros muy cariñosos aunque por su tamaño impresionan un poco. En mi tierra, León, existe el mastín leones un ejemplar precioso y enorme.
    Un saludo.

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    1. Hola Maripaz, los mastines leoneses son impresionantes. Yo paso temporadas no lejos tuyo y he visto algunos.
      Aunque el mejor perro del mundo es el nuestro, da igual que esté despeluchado y sea poca cosa, no hay ninguno como él, y siento que se muriera tu perrita porque es algo que se siente mucho
      Vi que amas el cine. Ahí tenemos un buen tema de conversación.

      Otro saludo muy cordial para ti.

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  11. Ana, você está nos permitindo a conhecer um pouco de Lin Yue com sua pintura dando o exemplo relativamente ao tempo e a sua riqueza, valorizando as coisas simples - sem desfazer dos avanços da civilização - como é o caso da importância
    que se deve dar ao labor para se preparar uma comida, cozida lentamente, além da dedicação que se deve ter com os nossos velhos, como você diz em seu texto.
    Aqui também pude conhecer um pouco da obra pictórica do "Chino" e da existência
    desses cães espetaculares.
    Abraços.

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    1. Tienes razón, Pedro. Si nos detenemos a pensar en lo que de veras tiene valor en la vida, ésta gente de las montañas y praderas del Tibet son ricos de veras. A eso llegó Lin Yue en su conclusión y por eso dio un giro a su vida de artista. Y según afirma, hoy es feliz.

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  12. Olha por onde ando no seu blog, Ana Maria!!!
    Matéria fantástica, que cães!
    Beijo, amiga!

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