Foto cabecera

Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





SCOTT WADE. DEL "LÁVALO QUE NO ENCOGE" A UN BOTICELLI



(Reedición)

                          En la calle de tierra donde vivía en su ciudad de San Marcos, Texas, un día el diseñador gráfico Scott Wade miró su coche que como los de sus vecinos, siempre estaba sucio de polvo pero no con un sombreado, no, sino con esa capa parecida al cemento a la que llegan por allí los coches a la semana de lavarlos. Al contrario de lo que había hecho otras muchas otras veces se le ocurrió pasar, de esbozar un par de trazos, a pintar con la yema del dedo una cara graciosa en la luna trasera. Siempre le había gustado el dibujo. En el instituto era bueno en esa asignatura, incluso el director tenía colgados en su despacho varios trabajos de Scott.

(www.pinterest.com)

No está nada mal la copia que hizo Scott Wade de El Nacimiento de Venus

Scott Wade posando con alguno de sus útiles. Tras él, una de sus obrass 

EL ARTE Y SU CUOTA DE FELICIDAD






Publicado en Gaudí y Más. 17 de febrero de 2012
Publicado en Gaudí y Más. 30 enero de 2016


                    Hijo de un oficial de las Fuerzas Aéreas que enseñaba Historia en la Facultad de Colorado Springs, Scott Wade pasó por la Texas State University donde estudió Música y Arte Comercial, dedicándose a componer música para teatro y tocar la batería con su banda, llegando a ganar el Premio John Philip Sousa Band. Para ganarse la vida más tarde probaría varios empleos, desde trabajador de salud mental en el Hospital de Austin e instructor de Artes y Oficios, hasta llegar a  dedicarse a la ilustración free-lance. Gracias a que su esposa Robin mantenía su puesto de bibliotecaria con un sueldo estable, Scott tuvo la fortuna de realizar sus encargos desde casa ocupándose de cuidar a su única hija los primeros cuatro años de vida, además de profundizar en la música, su verdadera vocación.
   Pero el día de 2003 en que decidió pasar –como él dice con humor-a un nivel superior en la tarea de ilustrar las lunas de los vehículos, seguramente fue cuando estando delante de aquel coche que pedía a gritos una manguera, la glándula creativa del publicista que es, empezó a segregar esa hormona tan escasa y que tanto nos alegra la vida a los amantes de lo original. No lo pensó dos veces y con el dedo como herramienta empezó a retirar de la luna trasera del vehículo porciones de ese polvo conocido por quienes somos aficionados al buen género del Oeste, de esa Texas, por Dios, de esa Arizona, con sus bolas de matojo seco rodando empujadas por el viento.


Bajo vacas y el imprescindible  todoterreno, iconos de Texas, Scott Wade. Precisamente la marca Armor All que se anuncia junto al vehículo, fabrica la  gama de productos No Dirt (sin suciedad) para la limpieza del automóvil. 

                     Detrás de la sorpresa siempre anida una historia. Plantado ante el coche, Scott pensó que la materia, el polvo, la tenía en grandes cantidades a su alcance, el soporte también, y sin darse cuenta el motor de ideas del ilustrador empezó a sugerirle rascar, retirar, limpiar lo que le sobraba al cuadro que tenía delante. Porque aunque nadie le habría echado una segunda mirada al lienzo embarrado, quien tiene la chispa ve lo que nadie ve, y por eso Scott atisbó detrás de la suciedad, cubiertas por ella, las mismas imágenes que todos los amantes de John Ford hemos guardado en nuestra mente.
    Él recuerda que mordisqueaba uno de esos palitos planos de los helados mientras perfilaba el dibujo y al notar en la lengua que el extremo del palo se desilachaba quedando como una escobilla, se lo sacó de la boca y empezó a pasarlo por diversos lugares de la capa de polvo como un pincel a la inversa que en lugar de añadir materia al cuadro se la restara, ayudándole a sombrear y rayar, creando espacios en el dibujo y dejando el interior del coche como fondo de la estampa convirtiéndola en una escena en 3D. Antes de darse cuenta, la punta del cuerno de una res ya avanzaba desde la esquina del cristal empujando para hacerse sitio, como si el animal se encontrara en un cercado, tuviera sed y el abrevadero quedase al otro lado del corral. Al imaginar otra vaca aproximándose, ahí el pintor estuvo rápido, la capturó y paró la instantánea. Supongo que debió contenerse y no continuar plasmando sus recuerdos, para no dejarse ir y convertir todas las ventanillas en el remake de una de aquellas formidables estampidas que nos regalaron Howard Hawks enRío Rojo o Edward Dmytryk en Álvarez Kelly.


Homenaje a Vermeer, Leonardo, VanGogh y Miguel Angel. 


                       Pero una vez acabado el impulso y antes de ir a tomarse algo fresco, un grupo de gente empezó a rodearlo comentando la escena y tomando fotos. Scott comprendió que había dado con una clave magnífica para campañas publicitarias. Su mente se lanzó a la tarea de cómo plasmar en los cristales escenas inolvidables de films y tantas otras panorámicas, paisajes, retratos de héroes deportivos...
                         
   Mira por donde, la habilidad para convertir imágenes en mensajes que le había llevado a trabajar como ilustrador, iba a proporcionarle el placer de rendir homenaje a las telas mágicas, a las escenas que nos dejaron los maestros y que él recordaba de sus años estudiantiles. A partir de aquel día no dejó de concebir nuevos retos.   

    El siguiente paso consistió en elaborar una base para no tener que esperar una semana a que el polvo natural de los caminos quedara compactado. Así encontró el aceite de almendras con el que cubrir la luna extendiéndolo con un trapo, expandiendo sobre él puñados de tierra con ayuda de un secador de pelo para dejar el “lienzo” nivelado y en perfectas condiciones de lisura, esperando al artista. 

    Sus útiles profesionales serían sencillos. Un surtido de pinceles, trapos, escobillas y espátulas, para dar forma a un trabajo al que a veces proporcionan su toque maestro los pájaros y los gatos del vecindario, en especial el suyo, Squeek, como el día que saltó sobre un cristal dejando su huella en la frente de Einstein. Al estar estas obras a la intemperie sujetas al vaivén de la climatología y las fases vitales de la botánica, la Naturaleza suele interaccionar con él repartiendo relieves sobre los dibujos resina y savia de los árboles. Así en ocasiones al ver por la mañana las imágenes creadas el día anterior, Scott se sorprende al comprobar cómo sobre ellas ha brotado, enriqueciéndolas, una pátina glaseada que aporta brillos y contrastes inesperados, inexistentes en el original.

Cuando la televisión brasileña le pidió un dibujo para sus telespectadores no lo
dudó: ¿Quién mejor que Ronaldinho Gaúcho,su talento y la alegría de su risa?


Mitos del cine de terror y la alegría de la Fiesta de la Cerveza 

                           El asunto era tan insólito que no tardó en hacerse conocido por todo el que pasaba por su ciudad. Entre las fotos tomadas con el teléfono y enviadas por correo a los amigos, una se abrió camino por la red hasta llegar a manos de John Kelso, afamado columnista del Austin American Statesman, quien lo llamó para entrevistarlo. De ahí a ser conocido en toda Norteamérica fue cuestión de veinticuatro horas. Más entrevistas, exposiciones de sus fotos, campañas publicitarias, explicaciones en directo, encargos. -¿Lo próximo que espero? -contestaba recientemente a una periodista- Que Land Rower me llame para que les haga el anuncio en el intermedio de la gala de la Super Bowl. Por pedir... (*)
                         
    En los últimos años las anécdotas se han sucedido en la vida de Scott, que en 2007 se trasladó desde San Marcos para vivir en una calle asfaltada en Wimberley, en el mismo estado de Texas y donde suele tocar la batería en la banda del legendario acordeonista de música country, Ponty Bones. Desde el camionero que le cierra el paso a la salida del aparcamiento de un centro comercial pidiéndole por favor que espere, que su hija se había ido a comprar una cámara desechable para fotografiar la escena que llevaba Scott en su coche, a la cotidianidad que significa pararse en un semáforo y que los conductores cercanos salten de sus coches y lo rodeen grabando con sus móviles los cristales ilustrados del vehículo. O la concentración de Harley’s que al cruzarse con él en una carretera cambiaron el sentido de la marcha para acompañarlo, escoltándolo 30 millas hasta su destino, está claro que este hombre ha sabido ganarse la atención y el respeto de su gente.                   

   Aunque haya exquisitos que se burlen de este simpático pionero del Arte Efímero echándose las manos a la cabeza y tildándolo de friki –cosa increíble después de ver las tomaduras de pelo que se cuelan en nuestros museos, pagadas con nuestros impuestos y avaladas por afamados críticos-, una nueva rama del arte popular ha surgido a partir del polvo, de la mano de Scott Wade (**). Porque una cosa es escribir con el dedo en un cristal No lo laves, siembra patatas, y otra muy distinta, que a partir de ir quitando porciones de polvo con un pincel seas capaz de reproducir en la luna trasera de un coche La Joven de la PerlaLa GiocondaEl Nacimiento de Venus, La Creación de Adán de la Capilla Sixtina, plasmar escenas de mafia y terror que para sí hubieran querido Coppola o Paul Naschy o ya en plan festivo, alegrarle la vista al automovilista trasero mostrándole a un grupo de cinco lozanas bávaras sirviendo jarras en la Oktoberfest de Munich.
  
Casi invisible para los automovilistas, un artista crea su espectacular graffiti
en las alturas de un túnel manipulando el hollín que lo cubre. (**)         
En una de las puertas de La Pasión en la Sagrada Familia de Antonio Gaudí,
el escultor Subirachs integró este puñado de calaveras. (A.Mª.F.)

                           Curiosamente, al tiempo que Josep Mª Subirachs cobijaba un minúsculo grupo de calaveras de bronce en una de las Puertas de la Fachada de La Pasión, en la Sagrada Familia de Barcelona, un graffitero se jugaba la vida reproduciendo un conjunto casi exacto al del escultor con técnica similar a la de Scott Wade, retirando partes del hollín acumulado en la placa metálica que cubre lo alto de un túnel. Como en la antiguedad, autores que ignoran la obra de otros situados en continentes distintos, siguen llegando desde supuestos diferentes a conceptos similares, cerrando el círculo. Nada hay nuevo bajo el sol.

Ana Mª Ferrin

(*)   Un anuncio durante el descanso de La Super Bowl norteamericana es lo máximo en el mundo de la publicidad, lo más cotizado y por cuyo encargo las agencias serían capaz de cualquier cosa. Sólo accesible para primerísimas marcas: Coca-Cola, Ford, Nike, etc., quienes participan cuentan un despegue instantáneo hacia la fama. Se calcula que el 46º evento del día 5 de Febrero movió una media de 500 millones de €, que el anuncio de 30 segundos de duración costó unos 3 M. de € y que fue visto por 115 M. de espectadores. 

(**)www.dirtycarart.com
        http://lifebeyondnumbers.com/scott-wade-dirty-car-art/


20 comentarios:

  1. Un artista. De eso no tengo ninguna duda. Eso sí: un tanto heterodoxo e iconoclasta, que seguro levantará las iras de ciertos críticos academicistas; pero quitar el polvo que sobra para que salga a la luz una obra era exactamente la misma técnica que empleaba Miguel Ángel con el cincel sobre el mármol para que surgiera su David.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El duende lo tiene quien lo tiene. Ni aunque dependiera mi vida, sería yo capaz de hacer algo así.

      Eliminar
  2. El arte lo llevaba dentro de él, me ha encantado descubrirlo y sus dibujos son estupendos con tan poco material lo que puede lograr conseguir, tan solo me pregunto hasta que punto anula la visión del conductor llevando un dibujo en la luneta.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena pregunta, Mari-Pi. Pero si el polvo y el barro es como lo vemos y él cuenta, allí todos los cristales de la zona estarán tapados, y por poco espacio que rasque, algo más verá. Igual le dan un premio.

      Eliminar
  3. Julio Cortázar diría de él que es un "cronopio".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quieres decir? No lo veo así. Wade no imita a nadie, unas veces crea la imagen y otras hace un homenaje a los maestros en clave de humor, pero su propuesta es original.

      Eliminar
    2. No. Todo lo contrario. Disculpa si me expresé mal.La idea que yo tengo del cronopio cortazariano, igual me equivoco, es la de un tipo sumamente original que va a contracorriente muchas veces y le da un sello muy peculiar a lo que hace. Él era uno de ellos, Luis Amstrong otro.
      Saludos.

      Eliminar
    3. Querido amigo, contrastar opiniones contigo es de lo más estimulante. En mi recuerdo del cuento, los cronopios eran seres que aspiraban a ser “famas” y trataban de emularlos, pero quizá sea una sensación distorsionada. Hace tanto tiempo…
      Si te parece, hibernamos el diálogo hasta que tenga ocasión de volver a leer aquellas historias y volvemos a comentarlas. Hasta pronto.

      Eliminar
  4. Impresionante. Eso sí que es llevar el arte en las venas. Apenas necesita material para crear.

    Feliz tarde.

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado. Esa imagen de los bighorns me llama mucho la atención.
    Los artistas poco necesitan para demostrar sus cualidades.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por Dios, doctor, qué nivelazo cultural. Eso de los bighorns….

      Eliminar
  6. Qué arte; y como valenciano, salvando las diferencias, me recuerda este arte efímero nuestras famosas fallas, arte creado para morir y renovarse en las plazas año tras año. Aquí en las lunas de un automóvil.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué buena comparación. La gracia para quien la tiene.
      Y un saludo para Alzira, que este año lleva un texto mío en su llibret de la falla Tulell-Avinguda.
      Saludos, DLT.

      Eliminar
  7. Debemos acostumbrarnos a estas muestras de arte efímero que, a diferencia de las pintadas de Banksy que sí pueden trasladarse, desaparece con el paso del tiempo para volver a la nada. ¿Es por ello menos valioso? Las generaciones futuras no podrán tener muestras para poder analizarlo pero ahí estriba su originalidad.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué sería del arte efímero en el futuro sin la fotografía. O sin los dibujantes, gracias a estos fijadores de realidad tenemos conocimiento de algo que existió ayer mismo o hace milenios y desapareció. Sin olvidar a los historiadores y escritores, cuantas imágenes tenemos clarísimas gracias a Heródoto y Plinio (barramos para casa).

      Eliminar
  8. Olá Ana,

    Até a leitura deste seu belo trabalho sobre Scott Wade, sobre ele nada tinha lido, muito menos visto alguma obra dele, com sua pintura tão expressiva e original.
    Vê-se, com isso, um dos motivos que me trazem sempre ao seu simpático blog: o conhecimento. E sempre vale a pena.

    Abraços.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un placer compartir las páginas abriendo ventanas a la imaginación. Como en su última entrada, con Licurgo Pereira rodando hacia destino.
      Saludos cordiales

      Eliminar
  9. El artista, es creativo en el rincón más insospechado.
    Me ha parecido muy original.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, aparece en el rincón más insospechado. Incluso en la villa palentina de Guardo, donde una escritora cuenta que ha ido a comprar una barra de pan y al acabar tienes la sensación de que te ha sumergido en la conquista del Amazonas. Como hacía Umbral.

      Eliminar