Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





EL PINTOR SUECO ANDERS ZORN O LA INDOLENCIA EN EL ARTE. UNA LECTURA




                                    Recuerdo exactamente cuando vi por primera vez la obra y los rostros de los que se anunciaban como el grupo de pintores naturalistas-impresionistas, llamados los de Skagen. El pequeño pueblo danés siguiendo la senda de los que se reunieron en la Provenza, albergó en la década de 1880-1890 a una colonia de artistas nórdicos que fueron y vinieron por Europa y de los que varios de ellos acabaron siendo firmas muy valoradas. 

  Mi encuentro fue durante un viaje por Alemania, Austria y Suiza entre otros países de esa zona, por cuyas ciudades fui visitando un buen número de galerías y museos. En una de esas exposiciones me topé con la que describo al principio del párrafo, en especial con la producción del pintor sueco Anders Zorn, que se encontraba entre ellos a pesar de no haber estado en Skagen. Lo habían incluido por haber compartido en París la camaradería y muestra de sus obras junto a sus colegas, de estilos y conceptos muy similares y con los que conservó una buena amistad.  

  Fue una sorpresa leer en aquella presentación, que Joaquín Sorolla había sido un referente para estos artistas de paisajes tan alejados de los españoles. Si era cierto que los espacios nórdicos no podían comparar su colorido con los de nuestro prolífico autor, aquel colectivo logró encontrar en los suyos su propia identidad en ese plano lechoso con horizontes envueltos a la vez en un mismo humo, grisceleste e infinito, donde se unían la playa, el mar, el cielo. En esa paleta de matices tenues coincidieron con el maestro valenciano a través de la claridad. Una vía original y luminosa.

  Quietud que se traspasaba a la indolencia en los muchos cuerpos retratados por Zorn, en especial sus famosos desnudos, que llamaron mi atención. Primorosos pero ausentes, casi siempre en una desgana inmóvil. Modelos que raramente actuaban ni dejaban entrever sus pensamientos. 

   Esa peculiaridad suya me atrajo para más adelante indagar en una constante con la que no me había encontrado hasta entonces. La apatía. El ensimismamiento. Cierta abulia. Tipos que están presentes, pero que tras permanecer largo tiempo estáticos se diría que dejaban ahí sus figuras, ausentándose en espíritu.  

  O simplemente porque el pintor, aficionado al nuevo arte de la fotografía, colocaba a sus modelos en la misma posición ideada por los fotógrafos de caballete para tomar una instantánea, ordenándoles:

                                        - ¡Así, no te muevas!  

   En el cuadro de Peder Kroyer, ¡Hip, Hip, Hurra!, sucede al revés. Todos sus amigos están brindando en Skagen como tantas veces hicieron juntos en París, excepto Anders Zorn. Pero su presencia se intuye en el hueco que aparece entre las figuras de negro de Martha Moller Johansen y su marido el pintor Viggo Johansen (*). 



¡Hip, Hip, Hurra!, Óleo de Peder S. Krøyer. 1888

 Anders Zor. Utmeland, Mora, Suecia, (1860-1920)


En este Retrato de Clarence Baker el motivo de su abstracción se explica si nos fijamos en el detalle que sostiene
su mano, mostrado en la imagen superior.

En las dos imágenes, el far niente. 



LA APATÍA COMO ESTILO

Publicado en Gaudí y Más. 7 de mayo de 2016


                                      Resulta un tema de estudio el porqué este pintor y grabador que tan bien escoge los colores y los escenarios, que en muchas obras logra un virtuosismo excepcional tanto si apuesta por el impresionismo o el naturalismo como si ensaya un neoclasicismo de orfebre, no dotaba de más vida a sus cuadros y dejaba de calcar tanto estatismo. De la afición de Anders Zorn a la inmovilidad no se libra ni él mismo en sus autorretratos, siguiendo un único patrón con el que ha pasado a la posteridad a la mayoría de sus personajes, rígido e inexpresivo, impersonal. Como alcanzado por un relámpago de hielo.




Tres autorretratos. Tres épocas de Anders Zorn (1860-1920)

                                 Actitud, la estática, que le valió ser muy apreciado en sus retratos de las altas esferas financieras, culturales y políticas de la escena internacional, en especial su tratamiento en los lienzos de los varios Presidentes norteamericanos que inmortalizó, sus esposas, la monarquía sueca...       

   Centrándonos en sus modelos desnudas, raramente lo miran de frente. Incluso cuando Zorn intenta componer algo que dé vida al conjunto, no atina, ni con la bañista que no se atreve a meter el pie en el agua, ateridas y rojas las partes más sensibles de su piel, ni cuando decide acompañar de un laúd a la modelo. Es inútil. A solas quedan el cuerpo o el instrumento y la mano que lo tañe, pero el alma de quien estaba, ha desaparecido. Existe algo inquietante en la relación del pintor con estas jóvenes sencillas, expuestas y avergonzadas, que no eran modelos profesionales. Más bien se produce un diálogo secreto entre el pudor de ellas y la ávida pupila del artista, del que una biografía nos cuenta su gran promiscuidad de años atrás, cuando quizá, apuntan, pudo contraer alguna enfermedad poco discreta. Confesión silenciosa de todas ellas con esa mirada que se desvía, aburrida o alerta, evitando cruzarla con el pintor, enviando al espectador a través de su expresión forzada la certeza definitiva de que así están, porque así las han colocado, no por su gusto.












                                      
                            Se ha escrito que la quietud mercurial del agua se la trajo Andrés Zorn directamente de Velázquez tras su viaje a España, de ahí que su forma de transmitir la belleza de los lagos de su tierra natal, Siljan y Orsälsjon y las ondas de la corriente en calma, lo convirtieran en maestro de las orillas líquidas. Atención a la panorámica del río con la dama y su barquero, exquisita. 

  Como hemos visto en sus desnudos, también en los retratos comunes que sólo asoman el rostro, el ensimismamiento es acusado. Mucha historia pasada se oculta entre las pinceladas de Zorn desequilibrando su vida íntima de joven, de hombre con una plenitud acomplejada tras su boda en la que quizá influyera el que su esposa Emma fuese una rica heredera, mientras él luchaba por hacerse un nombre en el ambiente artístico. Y más tarde, por la falta de hijos en su matrimonio. Como cuenta su biografía, la suya fue una vida de niñez triste por el desconocimiento del padre y la ausencia de una madre pobre y trabajadora en las fábricas de cerveza de la zona, lo que debió contribuir a que en el fondo, Zorn nunca dejara de ser el solitario chico de campo criado por sus abuelos, el mismo chico que en su madurez, siendo ya un hombre rico y con prestigio, a principios del siglo XX retornó a los paisajes de su querida Mora natal



Anders Zorn a los 25 años con su esposa Emma. 1885

Sólo un año más tarde, pintaba su espectacular óleo Verano, 1886

En El aclarado, imagen de una fábrica de cerveza de su país, Zorn rinde un homenaje a su madre,
cuyo  salario ganado en ese trabajo sirvió para sacarlo adelante y pagar sus primeros estudios. 1890

1880. Tristeza, el cuadro que le dió a conocer en el ambiente artístico



Una muestra de sus retratos de rostro, cada uno con su historia a cuestas.

                                Las reflexiones anteriores se refieren a la generalidad del estudio. Ahora bien, cuando su mirada atrapaba personajes de la vida real realizando sus tareas normales, el pintor tomaba al aire sus apuntes y ahí lograba sacudirse la frialdad escapando de su marco habitual, para regalarnos imágenes con brío, portadoras de promesas. Una cocinera, una dama de la alta sociedad recibiendo a sus invitados en Venecia. La madre acompañando a su niño en el estreno de su aventura playera y la barquera del río bogando atenta. En esta colección vitalista no falta la serie de imágenes dejando constancia de su visita a España, de donde traemos el beso fugaz de una pareja en el parque de la Alhambra vigilados por dos ojos y cuatro patas, el cuadro flamenco de un café-cantante en Madrid y cómo no, la joven belleza captada en Sevilla.
   











                                         Para acabar en 1888 con la sonrisa de bienvenida de la que fue la bailarina y coreógrafa más famosa del París de su tiempo, Rosita Mauri, de Reus, abriendo acogedora la puerta de su casa al gran pintor que fue Anders Zorn.
 



Ana Mª Ferrin

(*) En la cabecera de la mesa, de negro, Martha Moller Johansen y su marido Viggo Johansen,  pintor, como el siguiente, el noruego Christian Krohg. El autor del cuadro, Peder S. Krøyer, a  continuación Degn Brøndum,  hermano de Anna Ancher,  dueña de la casa y pintora, al marido de ésta, Michael Ancher, a los pintores Oscar Björck, sueco, y Thorvald Niss, danés, la profesora Helene Christensen, novia por entonces de Kroyer, y Anna Ancher y su hija Helga Ancher.

22 comentarios:

  1. Cierto que algunas de las obras muestran personas sin alma, "deshabitadas", donde ha desaparecido la expresión y la vida y solo queda la carcasa, como esas fotos de pose forzada; pero también hay otras llenas de brillo y expresividad, sobre todo las últimas. Seguramente, por lo que dices que se produce cuando el pintor sale de su entorno y se encuentra de pronto con la vida. Tal vez España le sirvió para sacudirse su pesada carga.
    Un saludo, Ana María.

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    1. Aquí he puesto el foco en determinadas telas a las que encontré un interrogante cuando di con ellas, luego conocí el resto de su obra en la que se atrevió con varios géneros y en todos demostró su talento. A pesar del Poder internacional que lo agasajaba, sus biógrafos coinciden en que íntimamente él no encajaba en los salones a causa de la profunda conciencia de clase trabajadora que nunca le abandonó.
      Saludos.

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  2. En algunas obras es muy dulce como en los retratos y en otras tan real que llegan a ser estupendas.
    Me han gustado especialmente los cuadros números 19, 24 y 28.
    Desconocía este pintor.
    Un abrazo.

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    1. Tienes buen ojo, Mari-Pi, todos son notables. Como cuento, yo tampoco sabía de él ni de sus compañeros. Hay tanto que aprender…
      Espero que la primavera ya asome por ahí. Besos

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  3. Y sin embargo, a pesar de esa actitud estática que lo caracteriza, una de mis obras favoritas de Zorn junto con ese Placer de verano que usted nos muestra, es otra titulada El vals.

    Feliz tarde de domingo.

    Bisous

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    1. Esta entrada pertenece a unas determinadas series de las varias atmósferas que Zorn pintó en sus 40 años activos. El Vals, con su entorno refinado tan conseguido, pertenece a la parte festiva que apunto, donde también hay costumbrismo, algún músico y bailes populares.
      Un abrazo.

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  4. No concocía a este pintor. Me he quedado detallando algunas pinturas. Ese retrato de la tristeza es muy sugerente.
    También el que dedicó a su madre.

    Besos Ana María

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    1. No me he extraña que te haya interesado el personaje, además de por su obra es para examinarlo en varios apartados y eso que no me he extendido en su biografía.
      Saludos desde el faro.

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  5. Ha sido un placer conocer a este peculiar pintor. Su obra, su historia y su arte tan bien contada, me ha encantado.
    Muy interesante seguir sus pasos de tu mano.
    ¡Gracias!

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    1. Gracias por tu compañía, palentina. Cuídate y no olvides que quien resiste, gana.
      Un beso

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  6. He tenido la misma impresión que Cayetano. En las últimas se le nota más implicado, sin la distancia y frialdad y quietud de las primeras.
    Y sí, me ha parecido acertado el calificativo dado a su obra "Verano", espectacular.
    Un saludo.

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    1. A veces descubres todo un mundo que ni tenías noticia de su existencia, como me pasó con los de Skagen.
      De acuerdo con los dos. Saludos.

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  7. Ana Mª,

    Este seu trabalho,“El pintor sueco Anders Zorn o la indolencia en el arte. Una lectura”, propiciou-me conhecer Anders Zorn, bem como um pouco sobre o grupo de pintores naturalistas-impressionistas, chamados os de Skagen, e sua pintura. Depois que vi as pinturas, em seu blog, pude entender o que você diz sobre a “Quietud que se traspasaba a la indolencia en los muchos cuerpos retratados por Zorn, en especial sus famosos desnudos [...]Primorosos pero ausentes, casi siempre en una desgana inmóvil. Modelos que raramente actuaban ni dejaban entrever sus pensamientos”.

    Sem dúvida, são belos o nus pintados, mas às essas moças retratadas faltam a vida, que somente aparecem quando o pintor quer mostrar pelos olhos e pelos expressivos traços do rosto. Muito bom, querida amiga.

    Abraços.
    Pedro.

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    1. Amigo Luso, el mundo del arte es un banquete y estamos para disfrutarlo, bastante dura es a veces la vida. Así que celebro que encuentre interesante a este artista.

      Saludos desde la lluvia.

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  8. Olá, Ana Maria, os trabalhos de Anders Zorn, como as imagens, os retratos e os nus são fantásticos. Mostrou vida. Seus nus são obras saudáveis e voluptuosas e as pintava, muitas vezes sobre as paisagens, como você mostra, e deleitava-se com os efeitos que conseguia de luz sobre os corpos. Gosto imensamente de suas obras, mais particularmente das paisagens e dos rostos, como Tristeza (1880) onde capta-se expressão belíssima. Uma de minhas preferidas é a obra 'Verão' (1886). Lindo efeito. Adorei essa sua postagem, também. Parabéns.
    Beijo!

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    1. Buenas noches, Tais.
      Desde luego, Tristeza es una delicatessen, con ese punto leve de resignación entrevisto tras el velo.
      Y estoy con usted en que Verano es un cuadro muy serio. Pintar el mar no es sencillo, requiere mucho oficio y talento y no está al alcance de todos los artistas. Porque como te descuides, caes en el cómic.
      Un besazo.

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  9. Aunque este pintor sueco dice inspirarse en Sorolla, y en realidad lo hizo tanto por su pincelada como por su concepción general del arte, se advierte la ausencia de esa luz blanca, deslumbrante, del levante español, de esas montañas nevadas de Navacerrada y de ese azul velazqueño. Y pensar que Sorolla fue con posterioridad tan denostado por los cubistas y expresionistas que venían pisándole los talones...
    Un beso

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    1. Mira, Carmen, muchos artistas menospreciaron a sus colegas anteriores y a los jóvenes que venían tras ellos mismos por no entenderlos. Pero al final el tiempo es juez implacable y reparte pasaportes de inmortalidad a quienes de verdad lo merecen.
      A ver quien niega hoy que Sorolla es un grande.
      Abrazos

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  10. Comparto tu vision de la personalidad de este pintor . Es un artistazo .
    Maria Tomás

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    1. Eso me parece a mi. Tanto da que sea una obra bien perfilada o apresurada, siempre convence.
      Saludos para las dos.

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  11. Yo tampoco conocía al autor... y ha sido una grata sorpresa. "Verano" es, desde luego, una maravilla. Y de los lienzos más fríos, por decirlo así, me gusta mucho el retrato de Clarence Baker.
    Saludos

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    1. Todo el grupo nórdico guarda gran interés y el retrato que cita es maestro, de los que cuentan una historia. Bienvenido y gracias por el apunte.

      Y como veo que compartimos interés por el cómic, aquí una entrada::
      http://amf2010blog.blogspot.com.es/2015/08/tres-espanoles-galardonados-con-los.html

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