Foto cabecera

IMGP4946 Músicos y bailarina del Institut del Teatre de Barcelona, actuando en un bus de la ciudad durante unas jornadas musicales. (A.Mª.F.)





ULULAR AL VIENTO, ESCULTURA SONORA


                  
                                  Ajusta tu ritmo y tu voz,
                      Vuelve la cabeza a derecha e izquierda.
                      
                      Deja la melodía llenarte todo el espíritu,
                      Por lo callado de su ritmo,
                      Por todo lo que en ella tiembla...

                                 Y saluda al público.

                                                              Luís Cernuda


La Campana del Vientoobra de Kan Masuda.  (K.M.)

            
   OLAS, AGUA, PÚAS DE LAÚD

Publicado en Gaudí y Más. 9 de julio de 2016
REEDICIÓN
Publicado en Gaudí y Más. 23 de Febrero de 2012



                    El Arte Sonoro contiene o es capaz de emitir sonidos, interactuando con el público a través de su complicidad, de variados lenguajes, del tiempo, del espacio. Con objetos de uso diario o creados para ese fin con el propósito de producir música o ruido uniendo arte, ciencia, técnica, en un compendio de creatividad alérgico a la rutina.

   Alrededor de ese título fueron uniéndose diversas disciplinas que guardaban en su ejecución una o más de las características, imagen/sonido. Remontándonos a 1913 tenemos al artista plástico y músico, Luiggi Russolo, con su manifiesto El Arte de los ruidos, especie de ideario ruidista. Sus máquinas/esculturas fabricadas a partir de motores, percusión y poleas entonaruidos, apuntaban un atisbo de música electrónica a la que se sumarían desde diversos campos el coreógrafo Fernande Léger con su film Ballet Mecanique y el cineasta Walter Ruttmann a través de dos propuestas contrapuestas: Berlín, sinfonía de una ciudad, film de gran nervio narrativo retratando a través de la imagen sin sonidos un día en la ciudad, y Weekend, donde sirenas, bostezos, campanas, ladridos y herramientas, prestan su insólita expresión sonora a una pantalla vacía de imágenes para contarnos en clave acústica un fin de semana en la misma capital. 

  Demostrando a través de la imaginación y gracias a su potencial que no necesitamos forzosamente de la imagen para tenerla presente si escuchamos el runrún vital que produce, ni es preciso utilizar el segundo sentido para lograr escuchar su percusión si la imagen que se nos muestra está bien utilizada. 

 Russolo y sus entonaruídosprecursores de futuras instalaciones sonoras.


                               Todo estaba a punto para incorporar las artes plásticas a este festival del son. Después de varias actuaciones pioneras, con gracia y mordacidad aparece Marcel Duchamp en 1915 armado de sus Ready-made, objetos sacados de su contexto original, desfuncionalizados y convertidos en arte y sátira para, según el autor, forzar al observador a pensar. Su primera escultura sonora, La rueda de bicicletaconsistía en un taburete de cocina sobre el que descansaba una rueda de bicicleta invertida, que a impulsos del espectador rodaba produciendo un suave cóctel de chirridos y tableteos.

 Tras la legión de artistas precursores ocupándose de crear instalaciones sonoras en bases dispares, llegaría más tarde el provocador argentino León Ferrari, con toda una obra donde mezcla poética y heliografía en sus Artefactos para crear sonidosUn tipo tan outsider que fue capaz de fundar el CIHABAPAI (Club de Impíos, Herejes, Apóstatas, Blasfemos, Ateos, Paganos, Agnósticos e Infieles), asociación que en la Navidad de 1997 solicitó al Papa Juan Pablo II que gestionara la anulación del Juicio Final y de la Inmortalidad, y en 2001, el desalojo y demolición del Infierno.




                        En la imagen superior uno de los artefactos para dibujar ruídos, de Ferrari.
                                                                Abajo, Marcel Duchamp y su Rueda de bicicleta.
                            

                     En el Forum de las Culturas 2004, en Barcelona, fue presentada en el apartado Mapapoètic, el Instrumento Músicoelemento en forma de recinto elipsoidal cuyos dos focos coinciden con las áreas de lectura y audición de mensajes por parte de los usuarios, sentados sin contacto visual entre sí. Se trata de una arquitectura acústica en forma de espacio-escultura que obliga a entrar en ella para experimentar sus efectos.

  Según sus autores Dauma, Giménez, Benac y Cragnolini, de las Universidades Politécnicas de Barcelona y Valencia, estamos ante un arte intermedia que se expresa con recursos tomados de la arquitectura, la escultura o la instalación visual, de la música, de la narrativa audiovisual y poética, proyectándose en espacios que sean accesibles al público, por lo que muy bien podrían adecuarse al mobiliario urbano.

   Un orador situado en un punto emisor del espacio envolvente susurra su mensaje, que es transmitido por la estructura elipsoidal hasta el foco receptor situado a 2,50 mts, dentro del mismo recinto, realizado en poliéster y reforzado con fibra de vidrio para conseguir la textura superficial interna adecuada. Su forma cóncava permite concentrar la energía del susurro transportándolo hasta amplificarse a 14 dB, convertido en voz alta y clara para el oyente.




                     El espacio-escultura Instrumento Músico, obliga a entrar en 
                     su interior para experimentar sus efectos (acusticaweb.com)   

                      
                             


                             Pero ya mucho antes del Instrumento Músico, en Japón  el artista plástico Kan Masuda batallaba con el sonido. Nacido en la prefectura de Nara en 1950, graduado en Bellas Artes en Osaka, los acontecimientos le sucedieron vertiginosamente. A una primera exposición individual de 33 obras al aire libre, le sigue una temporada de aprendizaje con el escultor Susumu Shingu, para a continuación emprender su camino a España con un destino concreto y original: la ciudad de Palencia.

  Cruzar dos continentes para recalar entre las piedras color vainilla de la capital castellana tenía su origen en la amistad de una monja palentina radicada en Japón, Sor Consuelo. Tan bien debió hablarle esta religiosa de su tierra, que en 1975 Masuda invirtió su primera experiencia española en recorrerla.


                                        Kan Masuda en su taller (K.M.)


                           Susumo Shingu fotografiado por Yasuko Shingu



                                      El cedro convertido en xilofón vertical


                           La madera viva, su magia, su olor transformándose en música y haciendo brotar de ella un raro arte, la escultura sonora, empuja un año después la marcha del joven asiático a Granada persiguiendo la sinfonía oculta entre las fibras de una guitarra. El luthier Antonio Marín le enseña en la ciudad andaluza los secretos que el instrumento guarda en su interior, reminiscencias de tradición milenaria llevadas a su más alta cumbre. La relación se estrecha y en el catálogo de la Exposición Masuda de la Fundación Miró en 1982, Antonio Marín escribe: -Juntos escuchábamos la sonorización de la guitarra y él pensaba con la mano, como nosotros, y su trabajo caminando paso a paso era igual al mío. Él conseguirá su propia manera de crear sonido... En Granada brotan encuentros destinados a ser fundamentales en su vida, encadenados unos a otros.

   Un personaje importantísimo por su influencia intelectual será el hispanista y escritor experto en Goya, Yoshie Hotta, que escribe sobre él: ...-Lo observo. El escultor escucha con gran atención el sonido que se filtra delicadamente a través del agua...intentando deducir de ese sonido la forma que le corresponde...¿Intenta el escultor fundir esa forma con tal de extraer del sonido su última esencia?...


                            El luthier Antonio Marín (guitarrasmarin.com)


                  
                                   El hispanista japonés Yoshie Hotta



                                   Prototipo de campanas de Masuda para la Sagrada Familia                                              
                                    
                    
                                  Tras un periplo estadounidense, Masuda se traslada a Barcelona y esa circunstancia lo lleva a conocer a fondo la obra de Antonio Gaudí, interesándolo por el estudio del sonido adecuado en los campanarios de la Sagrada Familia, unos conocimientos que el arquitecto persiguió en sus últimos años.

   El escultor descubre algo curioso; que la arquitectura de Gaudí no acaba de convencerle, más bien lo ahoga y le provoca incomodidad, sin embargo la acústica que le sugieren esas construcciones tan distintas a todo, la potencia de espíritu que parece mover al arquitecto, le hacen sentirse plenamente identificado con él. Después de pruebas exhaustivas, tres años más tarde realiza dos prototipos de campanas tubulares de una gran originalidad, ligeramente ensanchadas en los extremos. Y en ese punto interrumpe su acercamiento al arquitecto de Reus. El acercamiento artístico. Porque la esencia de esa rebeldía necesaria que ha encontrado en la trayectoria creativa de Gaudí continuará siendo para Masuda un modelo a seguir que ya no lo abandonará. 

  En la constante controversia íntima del artista sobre imagen, lenguaje y pensamiento, atrapar la música, amasarla, condensándola en una fusión forma/sonido dirigida a lo universal de cada uno, se convierte en el destino de su investigación plástica.



                                    

                        
        
                               Tres fases de la terminación del proyecto 
                                      La campana del Sol Naciente, símbolo del 
                                      hermanamiento entre Kumano y Santiago 
                                                 de Compostela. (K.M.)


                                   En la década de los noventa continúan las exposiciones de Masuda, con especial mención a la llamada String Voice Forest. Un cedro gigantesco es vaciado, tableado y vuelto a formar, mechando su interior de arriba abajo por lingotes tubulares. Introducirse en el árbol sabiendo escoger entre el silencio o en ponerse a golpear esa especie de xilofón vertical, descubre a los visitantes que uno puede someterse a una sauna en la que no te abraza el vapor. En esa experiencia te envolverá la voz del bosque haciéndote participar, desde tu individualidad, del duende que habitó su leña. 

  Siguen las presentaciones y decide trasladar su estudio a Kumanu, cayendo en la cuenta de que ese punto final del territorio japonés donde antiguamente se situaba su particular Finisterre (ese es más o menos el significado de Kumanu, confín del mundo), tiene una serie de inquietantes similitudes con Santiago de Compostela. Las dos ciudades son paisajes verdes, destino final desde el siglo XI del peregrinaje de sus respectivas religiones, sintoísta y cristiana, tierras repletas de leyendas y simbolismo. De la mitología de la región de Kumano proviene el original cuervo negro de las tres patas, el yatagarasu (*).


                     Masuda entrevistado en Barcelona por Ana Mª Ferrin. 2002


 Pequeña anécdota para un recuerdo. En primer plano tres periodistas de la revista L'OM de Riudoms. Tras el 1º
de la derecha, Josep Mª Subirachs con chaqueta beige. Detrás suyo con camiseta negra, a Kan Masuda. Iglesia de
Sant Felip Neri, en Barcelona, durante la presentación del libro de Ana Mª Ferrin, Regreso a Gaudí's Place. 2005
(Fotos. F.Bedmar/F.Torres)


                        Crear un monumento que fuese a la vez símbolo de hermanamiento entre Santiago y Kumanu por medio de un gong/vieira de aluminio, iba a ser su siguiente obra: La Campana del Sol Naciente. La placa que explica la historia puede contemplarse en las dos ciudades, desde que el acto de hermanamiento fijara para la posteridad al Presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, rodeado de autoridades japonesas.

  Kan (=sentimiento) Masuda (=tierra fértil) colgó una de sus obras más ambiciosas, La Campana del Viento, cubo de rubí laminado suspendido por un collar de cables, sobre la garganta de valles que rodean Kumano. Mágico oficio ese de contar historias sonoras, que se dirían puñados de cristal danzando por libre entre los flecos de una escultura. Los cuarenta listones de madera lacada tintinean al compás del aire, nube púrpura que da la bienvenida con una lluvia musical a los visitantes que acuden a contemplar, como una roja aurora boreal, el insólito flequillo de la campana con la que abrimos el presente trabajo.

   En la actualidad el escultor vive entre Japón y Barcelona. 


Ana Mª Ferrin 

(*) El yatagarasu, cuervo de tres patas, aparece en buena parte de la mitología asiática y es personaje recurrente en las aventuras gráficas japonesas del manga. Debajo, dos ejemplos



25 comentarios:

  1. Muy interesante. Muchas gracias. Besetes.

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    1. Es algo evocador, parece que escuchas la escultura. ¿Qué tal una en Lanuza?

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  2. POR ERROR HE ELIMINADO LOS SIGUIENTES COMENTARIOS Y RESPUESTAS:


    Anónimo9 de mayo de 2012, 7:59
    Muy bueno su blog. Muy Interesante y como siempre es un placer leerla.

    Quería preguntarle si conoce usted a Etsuro Sotoo o sabe algo de él.Lo he visto en un vídeo de una entrevista y me pareció un tipo muy divo con ese sombrero y sus maneras apáticas.
    No se que hace exactamente en la Sagrada Familia. He repasado su blog y no veo que usted hable de él solo he visto un par de referencias. Anímese y satisfaga mi curiosidad. Algola

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    Ana Mª Ferrin23 de noviembre de 2012, 15:13
    Amig@ Algola. No se deje confundir. A pesar de su natural hieratismo, que no apatía, Etsuro Sotoo es además de escultor un personaje listísimo que ha comprendido, como hizo Dalí, cuál debe ser su actitud ante los medios y cuál su puesta en escena para lograr un mayor impacto. Y me extraña que a usted le disguste su estilismo sureño cercano a Scott Fitzgerald, que en mi opinión lo hace muy atractivo.

    Sí he conocido a Etsuro Sotoo y en varias ocasiones he escrito sobre él. Lo traté bastante entre 1992 y 2005, incluso le dediqué un largo capítulo en cada uno de mis libros Gaudí La Huella del Genio y Regreso a Gaudí’s Place y formó parte de un reportaje que publiqué en la revista Historia16 y de otros dos en diversos medios, por ser uno de los primeros japoneses de la segunda hornada que se sintieron llamados por Gaudí en la década de 1980. Dejando siempre como protagonista al primero e indiscutible, el arquitecto Kenji Imaii que vino a Europa en 1926 con el propósito de conocer a Gaudí, llegando a Barcelona cuando hacía dos meses que el arquitecto había fallecido.

    Más adelante publicaré una entrada dedicada a Sotoo que seguro le interesará. Así tendrá usted motivo para seguir visitando el blog. Afectuosos saludos.

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    Ana Mª Ferrin9 de julio de 2016, 1:56
    Aquí tiene un enlace a una entrada de Sotoo, aunque hay otras que buscaré. Hasta pronto.

    http://amf2010blog.blogspot.com.es/2016/03/sagrada-familia-en-verde-etsuro-sotoo-y_19.html

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    gibrell11 de marzo de 2014, 7:54
    Apreciada señora
    le escribo en nombre el Taller de Escultura Sonora Baschet de la Universidad de Barcelona -www.tallerbaschet.cat- Gracias por su labor.
    Conoce la manera de contactar con Kan Masuda?
    Muchas gràcias por su atención.
    marti.ruiz@ub.edu


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    Ana Mª Ferrin 13 de marzo de 2014, 14:29
    Le respondo a su mail.
    Saludos y gracias por la visita

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  3. La transmisión de los sonidos es todo un arte tal como nos lo muestras.
    Un abrazo

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    1. A escala mínima, atando a un cordel unos cuantos cristales de colores pueden hacerse esculturas móviles muy decorativas con un sonido delicado, como de agua. Envío un beso desde 34º C.

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  4. La arquitectura, la escultura y la múscia están íntimamente ligados pues crean estructuras en el espacio a través de los números. Los informáticos dirían que también se unirían a la terna, al igual que los astrónomos, pues como se demostró hace poco a través del universo la música se despliega sin principio ni fin (además de haber hallado una musiquilla pegadiza que surgió en el Big Bang).
    Un beso

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    1. Anímate y cuenta algo de esa musiquilla del Big Band de la que nunca había oído hablar.
      Otro para ti.

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  5. Ana Mª,

    A divulgação do trabalho desses artistas corajosos, alheios a preconceitos, desvinculados que estão do que se poderia chamar de obra clássica, vai granjear mais admiradores do que eles produzem, já há bastante tempo, que que quando fazem uma amostragem muitas pessoas pensam que se trata de algo absolutamente novo, atual, quando já vem de longa data, como alguns mencionados por você. Aqui no Brasil também temos artistas inovadores, semelhantes a esses, que para os conservadores são tidos como malucos. Mas eles são corajosos, não se intimidam e não cedem terreno. Amanhã ou depois muitos dos seus críticos acabarão rendendo-se à sua arte, o que ocorrerá depois de compreender como fizeram e qual o sentido de sua criação.
    Para mim está excelente este seu trabalho, minha amiga de Barcelona (como se diz para em nasce em Barcelona?).

    Abraço.
    Pedro.

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    1. Amigo Pedro, qué sería de la cultura y del mundo todo sin el coraje de los adelantados, de los que ven lo que ven, sin necesidad de que nadie se lo indique. No conozco mucho de las artes plásticas brasileñas, sí un poco más su arquitectura. Pero a ver qué crítico inmovilista tiene la potencia creadora de un Vik Muniz o esa intensidad poética de Moraes capaz de hacerte viajar al paraíso con cuatro acordes.
      Los de Barcelona son barceloneses en castellano, y “barcelonins” en catalán. Los dos gentilicios son mi caso como habitante bilingüe de Barcelona, donde he crecido y vivido siempre, aunque nací en Madrid, por lo que también soy madrileña. En resumen, española.
      Saludos.

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    2. Temos bons pintores, uns muito conhecidos no Brasil, outros que foram mais além de suas fronteiras, como: Cândido Portinari, Di Cavalcanti, Iberê Camargo, Juarez Machado, Alfredo Volpi, Cicero Dias, Antônio Dias, Ismael Nery, Manabu Mabe, Tarsila do Amaral, entre outros.
      Dentre muitos movimentos que incentivam os artistas plásticos, um deles é a BIENAL DE SÃO PAULO , fundada há mais de 60 anos, agora na sua 32ª edição, que atrai artistas das Américas e da Europa.
      Abraço, Ana.

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    3. Una buena lista para detenerse en ella con tiempo.
      Participar en la Bienal de Sao Paulo siempre ha sido un hito para los artistas plásticos.
      Saludos, Pedro.

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  6. Muy interesante esta aportación tuya acerca una idea sobre la que no se suele insistir mucho: la relación transversal entre distintas formas, experiencias y conceptos artísticos. Arquitectura y sonido, por ejemplo.
    Un saludo.

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    1. Sé que la escultura sonora es algo buscado y muy trabajado. Pero también sospecho que en ese campo se producen hallazgos que tienen mucho que ver con la serendipia, como pasa en la literatura.
      Hoy parecía que iba a llover por aquí, pero no.

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  7. Pues al principio casi había llegado a convencerme a mí mismo de que en mi niñez, con mi hermano, casi habíamos logrado ser unos artistas cuando uniendo mediante un cordón dos botes de hojalata perforados por su fondo pretendíamos hablar y escucharnos desde lejos mediante ese artilugio. Pero no, luego, cuando he seguido leyendo, y sobre todo al mencionar a los luthiers, he visto que el arte sonoro está en la perfección del instrumento que lo produce, sea una guitarra, sea una campana.
    Un saludo.

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    1. ¿Cómo que no? El solo hecho de que con sólo dos botes y un cordel pudierais pasar un rato entretenidos, eso es puro arte. Seguro que así lo pensarían vuestros padres.
      Saludos.

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  8. Hola Ana: He aprendido mucho sobre está forma de combinar dos artes; Música y esculturas. A veces, no sabemos interpretarlo.

    Estoy regresando poco a poco de mis vacaciones, visitando a los amigos.

    Besos

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    1. Hola, Manuel, gracias por la visita de reencuentro. Deseo que hayas llenado la maleta de vuelta con esas observaciones a las que das forma y tanto nos enriquecen.
      Y que lo hayas pasado muy bien.

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  9. ¡Una escultura...y sonora¡
    Todo un sueño artístico.

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    1. Cuando en una percepción se unen las distintas sensaciones de dos sentidos distintos creo que aparece la sinestesia. Leí algo sobre eso hace años. Pero vete tú a saber si leí bien…o si recuerdo bien…
      Un saludo.

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  10. A veces es imprescindible dejarlo todo y sentarse, simplemente, a escuchar como suena el viento...

    Un abrazo

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    1. Sin manos, sin materia ni herramientas y sólo juntando los labios, Eolo es también un escultor sonoro

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  11. Te felicito por toda la información que nos brindas en esta entrada, con todo lujo de detalles.
    La escultura unida a la música es algo extraordinario, el oír pasar el viento entre las rendijas o sencillamente ser el espectador el que con el roce de la pieza escultórica produzca el sonido hace que éste sea partícipe de todo el conjunto y se convierta también en artista.
    Besos Ana.
    Puri

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    1. El viento es también un espectáculo, lo sabe el paseante que detiene su camino y se sienta a contemplar como se abre paso entre los árboles o la ropa tendida. O convirtiendo en danzarina a la humilde bolsa de plástico arrastrada por el aire. La génesis de la poesía.
      Un beso.

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