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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





LOS ESCITAS. PIONEROS DEL CÁMPING Y EL CARAVANING (1/2)



A los compañeros que hoy están de ruta.

A ti, que en algún momento de tu vida
fuiste mochilero, motero,
campista o caravanista.

A todos los que como yo, disfrutáis 
sin intermedarios del contacto con 
la Naturaleza


                                              

                                Hace más de tres mil años, unas tribus iraníes cruzaban las estepas adentrándose por Oriente desde el sur de Rusia y el norte de Mongolia llegando hasta el este de Kazajistán y el norte de China, para después de perfilar por Occidente una media luna que comprendía Rumanía, Turquía y Egipto, desembocar en el Mediterráneo.

     Era un pueblo itinerante, de situación y extensión variable como tantos otros de la Antigüedad que en los cinco continentes hacían de la trashumancia una forma de vida. No obstante, al acercar una lupa a los yacimientos arqueológicos del Dniéper, las características diferenciadoras de su civilización impactan al observador, le ponen alerta de que aquellas gentes de la que hoy se conoce bastante de su rica cultura sabían lo que era el esfuerzo y la lucha, pero también apreciaban la buena vida, la comodidad.

   Estos antepasados eran los escitas (*), a los que podemos considerar como pioneros del nomadismo moderno y con calidad de vida al que hoy llamamos camping o caraváning.


Colocadas sus tiendas sobre las plataformas de madera de los carros y tiradas por buen número de bueyes...
Estampa cumana heredera de los escitas.

En la ópera El Príncipe Igor, de Alexander Borodin, los escenógrafos Yanov, Andreyev y Bocharov recrearon
un asentamiento de características similares a las tiendas escitas/cumanas

Representación de diversos tipos de escitas reales. El nº 3 es una mujer.


EL NOMADISMO ACOMODADO, UNA HERENCIA 
Publicado en Gaudí y Más. 22 de julio de 2016


                                  ...En especial los escitas reales, que nos han dejado túmulos funerarios con gran cantidad de joyas y armas, viajaban con sus familias a bordo de carromatos tejidos con ramas finas para hacerlos ligeros, exquisitamente decorados, con cuatro y seis ruedas (nuestro equivalente a uno y dos ejes) tirados por hasta tres yuntas de bueyes. Para conseguir una calidez hogareña frente a las inclemencias del duro clima, revestían de barro el exterior del hábitat que luego cubrían de pieles decoradas, acolchando el interior con una especie de paño no tejido conseguido a base de aglomerar lana y pelo,p prensándolo hasta lograr un tipo primitivo de fieltro. Fieros guerreros que luchaban acompañados de sus mujeres, lo que les convierte en uno de los primeros ejemplos de igualdad militar de la historia del hombre, tan diestros ellos como ellas en conseguir las cabelleras del enemigo para colgarlas de sus monturas como trofeos.

   Sus leyes eran simples y efectivas, centradas en una profunda protección a la propiedad privada aplicando duros castigos a quienes las vulnerasen. Otro dato a valorar en estos campistas primitivos fue su amor por los animales cuando la palabra ecología aún necesitaba más de treinta siglos para que unos labios la pronunciasen. Al primero de ellos que veían al levantarse, iban dedicados sus rezos.



Tiendas mongolas, herederas de las antiguas escitas que se trasladaban sobre una base de carro. Estructura y
montaje, terminadas con su revestimiento, e interior en la actualidad con sus propietarios, nómadas de Mongolia..

                             Bien alimentados a base de carne de caballo, carnero y buey, leche de yegua y cereales, conduciendo sus grandes manadas supieron hermanar al hombre con la naturaleza y el arte, pues casi la totalidad de objetos que han llegado hasta nosotros creados por ellos llevaban forma de cérvidos o caballos. También jabalíes, vegetales y aves, uno de los pilares que sostenían su armonía con la naturaleza, lo mismo que buscamos en este fin de siglo quienes amamos este nuestro planeta azul.

 Un punto negro podríamos encontrar en esta interesante y antigua civilización. La parte de su cultura funeraria guarda el preciosismo asiático de enterrar al marido con todas sus posesiones; caballerías, sirvientes y por supuesto, esposas. Todo ello bajo la advocación de su Dios, Ares, encarnado en acero, al que adoraban en forma de espada y al que dada la vida continuamente al aire libre de este pueblo, oraban como Señor del rayo y las tormentas para implorar su protección.


Mapa superior, antiguo reino de Escytia. Inferior, distribución política en la actualidad

Ovidio, durante su exilio de Roma vivió entre los escitas en el s. I dC, aprendió su lengua y escribió sobre
 ellos. Cuadro de Delacroix relativo a esa época, Ovidio entre los Escitas

Carcaj de oro escita. Museo del Hermitage (Nathional Geographic)

Pendientes escitas encontrados en un yacimiento funerario
Vaso escita de plata y oro del s. IV a.C. Museo Historico Kiev. (Nathional Geographic)
               
Silla de montar escita. De cuero, decorada con una escena mitológica hecha de pelo y fieltro. (N.Geographic)
Pantalones de lana de 3000 años hallados en la tumba de un guerrero al oeste de China,
feudo de los escitas en ese tiempo y lugar.
                          
                               Después de haber soportado insultos y malos modos en los inicios del campismo, por su afición a montar la tienda o la caravana en bosques y playas, en nuestros días los veteranos viajeros gozan de un respeto general. Ellos supieron ganárselo a pulso, poniendo en pie tras mucha incomprensión esta forma de vida apta tan sólo para gente que gusta de la gente, además de apreciar la esencia de lo auténtico. Sus seguidores la hemos convertido en modalidad de ocio, hemos extraído de ella la alegría de vivir y la usamos escapándonos del estrés buscando los mejores paisajes donde poder respirar su aroma a cielo abierto. Pero eso sí, sin renunciar a las comodidades conseguidas en nuestro tiempo.

           Plinio y Herodoto, que llegaron a conocer a los pueblos escitas en los siglos I y V d.C hablaron de los ellos como los amarillos o luminosos (¿Brillantes? ¿Rubios? ¿Por sus ropas y mantas amarillas?). Junto a Ovidio, la Biblia en su Antiguo Testamento y las crónicas de la campaña de Darío contra los escitas, los historiadores dejaron constancia de la extrema pasión por la vida y sus batallas que fue norte entre los escitas. Si leemos que de sus máximas diversiones en reposo, las preferidas eran los banquetes de hermandad, el buen vino y la cerveza mezclada con grasa y miel. Si ojeamos sus competiciones de jactancias, de pavonearse a ver quien contaba una fantasmada mayor sobre valor o virilidad ¿A qué campista no le suena esta afición? ¿Quién no conoce hoy a un moderno escita?


Continúa...


Ana Mª Ferrin

(*) De los libros de Ana Mª Ferrin, 
Crónicas del Arco Iris. 1995,  y Los Ojos del Paraíso, 1998. Ed. Huerga y Fierro

10 comentarios:

  1. Mis nietos, apreciada Ana María, no podrían comprender que aquellos antepasados hubieran podido vivir sin teléfono personal, Facebook y también sin "whatsapear", pero creo que igualmente lo deben haber pasado muy bien.

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  2. Lo que para algunos fue en tiempos lejanos mera supervivencia que implicaba conocer los rigores y las virtudes del nomadismo, para otros se convierte en la época actual en una forma de viajar y conocer otros paisajes, otras costumbres, otras personas... Hoy es un sistema peculiar, muy generalizado, de aprovechar el tiempo libre en contacto con la naturaleza. Pero siempre hubo una primera vez en la historia.
    Un saludo, Ana María.

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  3. En el fondo somos nómadas de deseos y sueños. Besetes.

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  4. Hola Ana:
    Cuando viajo, tengo esa sensación de nomadismo que a fin de cuenta tenemos todos...

    Besos. Que sigas disfrutando de tus vacaciones

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  5. Ay, pisar la tierra, la santa tierra...

    Un abrazo, amiga

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  6. Su forma de viajar no era tan distinta a la de hoy tan solo que los medios eran distintos.
    Muy interesante.
    Un abrazo.

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  7. No arraigarse a una tierra es una decisión que puede provenir de dos flancos: imposición y huida, o voluntariedad. Si es por el segundo motivo no me parece mala elección, pues se produce una reacción de la mente y del cuerpo a adaptarse a cualquier tipo de lugares, siempre elegiendo el más conveniente. Y se conocen nuevas tierras y gentes, como pasa un poco con los turistas de caravanas de estos tiempos modernos.
    Un beso

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  8. Siempre hay una primera vez para todo y mira por donde los escitas fueron lo pioneros del camping. Pero lo que está claro es que los motivos de ellos para practicarlo y los de ahora no son precisamente los mismos.
    Muy interesante Ana esta información,gracias por compartirla.
    Besos
    Puri

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  9. Vivo em um pais relativamente novo, com indios(povos autoctones) com apenas mil anos, então seus relatos eu adoro ler. Abraços

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  10. Olá Ana Maria,
    Parece que alguns povos "herdaram" no século 20 (?), desses nômades, a cultura de viajar pelo mundo dispensando hotéis.
    Gostei muito dessa sua aula de História, com bela imagens, cujo texto deve ter sido escrito no intervalo de suas férias.
    Abraço.
    Pedro.

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