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PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





LOS RELOJES BLANDOS, ANTONIO GAUDÍ, SALVADOR DALÍ, Y MÁS. (1/2)



                          En la Sagrada Familia, Antonio Gaudí consiguió como nunca detenerse al borde del precipicio, un patrimonio de los genios. Otro artista habría caído con toda seguridad en lo cursi o esperpéntico, pero él salió triunfante en el empeño abriendo las puertas a sus seguidores naturales que no serían los cronológicos, más atentos a recuperar la línea recta. Dando un salto generacional, sus auténticos herederos fueron los surrealistas, de ahí la adoración que sintió Salvador Dalí por toda la obra del arquitecto, convirtiéndose en uno de los rescatadores de una herencia que amenazaba convertirse en polvo.  

   En el portal de la izquierda en la fachada del Nacimiento, el de la Esperanza, vemos el grupo de la Matanza de Herodes. No debe extrañar al observador la gran autenticidad con que los cadáveres infantiles adaptan sus cuellos al escalón que los sostiene. Gracias a su amistad con el doctor Pedro Santaló que ostentaba un elevado cargo directivo en el Hospital de la Maternidad, Gaudí pudo investigar a fondo la anatomía de aquellos cuerpos infantiles fallecidos, como hizo con los adultos en el Hospital de la Santa Creu. El secreto de esas tiernas espaldas, su blandura, supo captarlo con el máximo realismo Salvador Dalí transfiriéndolo a muchos de sus cuadros, en especial a Los relojes blandos.


La persistencia de la memoria, conocido como Los relojes blandos. Salvador Dalí, 1931

El soldado de Herodes. Templo de la Sagrada Familia.

                           
DE GENIO A GENIO


Publicado en Gaudí y Más. 5 de Noviembre de 2016



                                    Al exponer La persistencia de la memoria en la galería Pierre Colle de París en junio de 1931, a los 27 años, Dalí vaciaba sus recuerdos mostrando su memoria de niño no lejana, donde la muerte de su hermano llamado como él, niño encantador amado por todos y al que no conoció, llenaba de desasosiego y miedos. De la indefensión infantil podía pasarse a la envidia o los celos, por escuchar de continuo lo bueno que había sido su hermano y lo rematadamente odioso que era él. Quizá debiera haber muerto él y no su hermano. Pero su hermano se adelantó. Cuestión de tiempo...


   Los insectos que podemos ver a menudo en sus obras, eran una idea fija desde la niñez observadora con que se evadía de una realidad familiar a la que se sentía ajeno, no siempre con razón. Recuerdo haberle visto en sus últimos años contar en televisión, cómo había retomado un divertimento infantil consistente en sentarse al sol con azúcar en las comisuras de los labios, que iba humedeciendo con saliva formando burbujillas, -perlagggge, decía él arrastrando las ges a la francesa-, hasta atraer un buen montón de moscas para que libaran el jugo. Entre el zumbido persistente de sus aleteos, el frotamiento de patas y el sonido de su trompa al perforar y chupar las burbujas secas, Dalí podía pasar horas con montones de moscas lamiendo su boca, deleitándose con lo que describía como una sensación orgasmante.
                          

Relojes blandos. 1933, Salvador Dalí
Herido reloj blando. 1974. Salvador Dalí
Desintegración de la persistencia de la memoria. 1952. Salvador Dalí
Caballo montado por el tiempo, 1977. Salvador Dalí 
Andorra. Escultura, Nobleza de los tiempos. 1977. Salvador Dalí. 
La gasolinera cierra por el poco combustible que gastan los coches VolksWagen. 1937. Dalí


En los coches Lexus, cada pieza es una obra de arte.
             
                 Sobre la idea de este primer cuadro volvió varias veces el autor. Del reloj herido al reloj solitario y a la playa resuelta en figuras rectangulares que acaban transformándose en cuernos de rinoceronte agresivos, casi balas, varias secuelas recogen aquella primera intención y no es la única obra de Dalí que se copia continuamente. Dos empresas de automóviles se han servido de los relojes para desarrollar su publicidad. Volkswagen y su modelo Polo centrando la economía en el consumo de carburante y Lexus haciendo hincapié en que cada pieza del coche, es una obra maestra. También el vodka Absolut remarca su sabor de hielo en el conocido paisaje. 


Continúa...


Ana Mª Ferrin

23 comentarios:

  1. Hablamos de genios, cada uno en su estilo; pero también hablamos de gente excéntrica. Y aquí el amigo Salvador se lleva la palma. Hay que ser "especial", por decir algo suave, para llenarse la boca de azúcar e ir soltando saliva dulzona por las comisuras de los labios para que las moscas vayan acudiendo al festín.
    En todo caso, los genios no suelen ser gente común. De ser así, sus obras nos sorprenderían poco.
    Un saludo, Ana María.

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    1. Cuando contó lo de las moscas por TV ya era mayor pero no tanto como para que estar senil, más bien quería epatar. Todos los que lo conocieron coincidían en que era un tipo serio en su vida cotidiana, un hijo de notario de lo más burgués. Pero le ponían una cámara delante y se transformaba.
      Otro para ti

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  2. Hace unos días supe, por una conferencia de Rafael Berrio, que Baroja tenía pésima opinión de la obra de Gaudí. Sus comentarios al respecto eran de una mordacidad tremenda.

    Saludos, doña Ana María.

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    1. Saludos.
      Baroja no fue el único al que no le gustó su obra, Señor del Retablo, ni antes ni ahora. Aquí le dejo un enlace:
      http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/06/contra-antonio-gaudi.html

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  3. Qué pena de hombre, Dalí. Porque puesto a ser un genio y por tanto persona poco común, hay formas más agradables de serlo. Cuando uno puede tener casi la compañía que quiera y elige a las moscas... no sé, Ana María, pero creo que algo le patina ahí arriba.

    Buenas noches

    Bisous

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    1. No lo creo, Dame, porque según fuentes muy cercanas él era así en público, no en privado. En cuanto a compañías ahí sí que tuvo las que quiso, y eso que su catálogo de gustos era amplio.

      Un abrazo fresquito, que hoy ha bajado de golpe.

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  4. Acerca de la mala opinión que Baroja habría tenido de la obra de Gaudí, apreciada Ana María, recogida más arriba por RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA, habría que concluir una vez más, que nadie es monedita de oro, las que gustan a todos sin exclusión.

    Qué tengas un feliz domingo.

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    1. Son legión los que lo admiran, pero muchos no soportan su obra. Como le he puesto al amigo Del Retablo, en el enlace hay una muestra de estos últimos.

      Para ti una buena semana.

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  5. Los genios, son seres nada comunes al resto de los mortales.
    Me han gustado las anécdotas respecto a su infancia y lo que le marcó la muerte de su hermano, y la de las moscas. Así de alguna manera se puede conocer mejor su mundo interior y llegar a su obra.
    Muchos besos.

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    1. Es cierto. Muchos detalles que se achacan a manías de artista, si rascas un poco ves que todo tiene una explicación.

      Besitos pa tí.

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  6. Siempre he pensado que la gente como estos genios, tienen algo de psicopatía. Y no desde el punto de vista de maldad, sino de enfrascamiento en destacar y perfeccionar lo anterior. Hace poco vi una foto de Dali paseando a su mascota (un oso hormiguero)...No lo hace excéntrico, solo que no entendemos como ve el mundo.

    En Venezuela teníamos al pintor de la luz: Armando Reverón. Un personaje de este tipo, que tristemente vendió su obra y su alma al alcohol.

    Besos

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    1. Mucho me ha interesado Armando Reverón, un nombre importante al que sobrepasó el ansia. Me parece uno de esos creadores a los que lo existente no basta y siempre quieren más, más sensaciones, más goce, algo difícil de equilibrar en sólo una vida.
      Gracias por dármelo a conocer.

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  7. Esas dos fotografias primeras dan mucho que pensar aunque no las habia relacionado . Un beso que sabes que siempre te seguimos
    Maria

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    1. De no conocer la historia nadie podría haberlas relacionado, son dos temas tan diferentes...

      Gracias por la visita. Me gusta saber que pasas por aquí

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  8. Sin llegar a entender a Dalí (quién es capaz de ello) no puedo por más que admirarle. Cualquier parte de la vida era en él motivo de reflexión atenta y sus extravagancias (lo que a los demás nos parecen serlo) siempre encerraban una enseñanza profunda del mundo que nos rodea, a pesar que en un primer momento pareciera que se basaban en ideas rocambolescas faltas de sentido.
    Los relojes blandos son una manera de prepresentar la fugacidad del paso del tiempo y el anhelo humano de ser capaz de encerrarlo en nuestros límites.
    Un beso

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    1. A veces hacía cosas que a primera vista no se le veía el sentido, pero como tú sabes eso no aparece sin más, requiere mucho trabajo. Tengo una historia del doctor Puigvert, el urólogo, contando una estancia de Dalí en su clínica haciendo sin parar cálculos matemáticos día y noche en camisón hasta lograr la perspectiva que buscaba. A ver si la encuentro. Abrazos

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  9. Ana Mª, este teu trabalho junta, como tu dizes, dois gênios, cada um deles com suas grandes criações, que tem como tema o tempo, que é marcado pelos seus relógios. O relógio do Gaudí é sóbrio, apropriado à sua grande obra, a Igreja Sagrada Família, e os relógios do Salvador Dali são achatados, deformados, esquisitos, mas obra de arte impecável, de inegável genialidade. Dois gênios incontestes. Parabéns. (Ficarei esperando pela segunda parte.)
    Abraços. Pedro.

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    1. Olá Pedro. A ver que te parece la segunda, donde el tema se ramifica.
      Un saludo.

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  10. Creo que hoy seré poco original, pero por fuerza. Y es que a excéntricos pocos han ganado a Dalí, pero eso de las moscas, supongo que la sobra de su mostacho, es algo más.
    En fin, cosas de genios, que no genialidades.
    Un abrazo, Ana María.

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    1. Según lo veo, Dalí entendió que artistas con talento había muchos, pero que al genio unieran un tipo de especial publicidad que tradujera la inventiva en dólares, no. Ahí él se reveló único, imbatible durante medio siglo, DLT.

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  11. Los genios tienen una atracción especial entre si, al final siempre se juntan.
    Dalí siempre ha sido uno de los defensores de la obra de Gaudí.
    Abrazos y buen fin de semana.
    kasioles

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    1. Es verdad, Kas. Él ayudado por Gala, en tiempos en que Gaudí era un fósil para los nuevos arquitectos, movió todo lo que pudo para rescatar la obra del maestro, consiguiendo buenas finanzas que donó íntegras. A ver si otros grandes nombres de la cultura de la época hicieron algo así. Un beso.

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