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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





UN LIBRO EN EL ASCENSOR




RELATO

Original de 
Ana Mª Ferrin

R.P.I.



                       - Cada vez hay menos hombres. Nos estamos convirtiendo en un bien escaso...

   A Jesús este pensamiento se le iba transformando en convicción. Si había que tenerlos en cuenta, los últimos tiempos de su trabajo en la fábrica de automóviles no hacían más que confirmarlo. Primero habían entrado mujeres en las oficinas y a los pocos años eran mayoría. Más tarde en la fábrica, el mismo proceso. Recordaba los inicios, lo cohibidos que estaban tanto ellas como los veteranos compartiendo las cadenas de montaje. Pronto acabaron entrando como mandos y tan sólo el último escalón se había salvado de la infiltración, los seis ingenieros eran varones.

    Aquellas reflexiones le asaltaron en el vestíbulo de su casa mientras esperaba el ascensor. Para confirmarlas, las hermanas Morera que venían del mercado se reunieron con él, saludándolo.


...sus orejas, menudas y finas, enmarcadas por ondas... (*)



JAMÁS LO DIRÍAS


Publicado en Gaudí y Más. 26 de Noviembre de 2016


                                     Llegó el elevador y Jesús, caballeroso, abrió las puertas para que las vecinas entraran. Silenciosos, iniciaron los tres la subida con el hombre fijándose en las paredes de la cabina. No hacía un año que la habían cambiado y el recubrimiento granate de sus puertas que a simple vista daba la sensación de una gran dureza, ya aparecía con ralladuras y muescas. -¿Por qué habrá seres que escriben nombres y mensajes en las puertas?-, se le ocurrióBuen título para un ensayo.

   Nada más iniciarse la subida leyó por medio del olfato los distintos menús de los vecinos. Ya se sabe. En las construcciones modestas la falta de un patio exclusivo para el ascensor hace que comparta espacio con las ventanas de las cocinas. Y si cubriéndolo todo una claraboya impide la ventilación, la mixtura de olores tiene mucho de cuartelario. Hoy se imponía la dieta mediterranea. Paella y pimientos, pescado frito y morcillas. A saber cuál de esos platos aguardaban en su mesa.

  -Resulta increíble el de sí que pueden dar seis pisos  de ascensor compartiéndolo con según qué personas-, pensó al escuchar un comienzo de charla. En este caso a la señora Herminia, muy capaz de contar a sus compañeros de escalada una operación completa de cadera, con recuperación incluida, en dos minutos.

   El relato se ocupaba nada menos que del parto de su hija:

                       - Mire usted...–la señora Herminia iniciaba la crónica-. Le empezaron las contracciones a las seis de la mañana...

  Mientras la oía, Jesús recordó que un par de días antes la señora ya le adelantó algún dato al cruzarse con ella en el portal. Y teniendo en cuenta que el niño había nacido a las diez de la noche, la crónica podía ser mortal de necesidad. Con laísmo a la antigua, su vecina informaba en ese momento: -...Y yo empecé a decirla: Respira, hija, respira. Relájate, afloja las piernas...

 Por fortuna la campanilla de llegada sonó, salvándole, como a cualquier boxeador sonado, de ese último golpe que puede resultar fatal.

                             - ¡Ah!, ¡Ya hemos llegado! Adiós, Jesús, recuerdos a su mujer, que no la veo mucho-. Le sonrió con afecto, activa y voluminosa, tirando del carrito. Tras ella salió su hermana llevando dos bolsas de alimentos.

  La señora Herminia era la señora Herminia, con su corto cabello blanco permanenteado. Su hermana en cambio, era sólo eso, su hermana. Cuando las conoció, haría unos veinte años, la hermana de la señora Herminia era una mujer en la cuarentena, estatura mediana bien proporcionada, siempre vestida con pulcros trajes de chaqueta, de abundante cabellera oscura y ondulada recogida hacia atrás en un moño bajo y suelto, a la manera andaluza.

   La recordaba porque a veces se había fijado en sus orejas, menudas y finas, enmarcadas por ondas. Nunca hablaba, sólo un saludo con voz queda y clara. Basándose en esos datos nadie en el edificio hubiera podido saber si era culta o no, simpàtica o no, qué historia tenía ni en qué pensaba. Pero en su rostro menudo y blanco, dos ojos melosos de cervatillo irradiaban inteligencia y sensibilidad. Sólo se sabía de ella que era soltera y que vivía con su hermana, viuda y con una hija casada.

   En una ocasión que subieron sin nadie más, la señora Herminia le había contado a Jesús que de no ser por su hermana, ella se habría ido hace años a vivir a León con la hija y los nietos. Pero como el yerno no admitía el lote completo y ella no quería dejarla sola, pues allí seguían, viviendo juntas. Bien pensado, sabe Dios que reproches quedarían escondidos entre las cuatro paredes del piso donde vivían las dos mujeres, ni qué verdadera convivencia habría entre ellas.

   Lo único visible era que, partiendo de una apariencia física similar, veinte años después una se había desarrollado al doble en volumen y verborrea, y si la otra había encogido a su mitad física, en lo verbal casi había desaparecido.

  Rumiando sobre el eterno misterio de la verdadera historia de cada familia, que oculta mundos de pasiones, Jesús escogió la llave para entrar en casa recordando aquella vez de las pocas en que coincidieron solos, en que la silenciosa hermana de la señora Herminia, siempre inseparable de algún libro que su mano solía mantener sujeto junto al pecho ocultando la tapa, entreabrió sin querer el telón de su privacidad. 

  Fue a causa de una avería en las puertas automáticas, cuando al intentar abrir por la fuerza, a la silenciosa señorita se le escurrió el libro que salió despedido girando en el aire hasta caer abierto al suelo con la portada hacia arriba. Su visión dejó a Jesús muy sorprendido.

   Jamás se le hubiera ocurrido aquel título.



                      Y a usted, una pregunta: ¿cuál podría ser el libro que leía la hermana de la señora Herminia? 


                        La solución, el próximo sábado en los comentarios.

Ana Mª Ferrin

(*)  http://spanish.peopledaily.com.cn/n/2014/0626/c92122-8747095.html


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                                  Sábado 3 de diciembre de 2016. 4:05

                                      Aclaración del interrogante.


El título del libro era:


       Manual Práctico e Historia de los buzos del Puerto de Barcelona


                          El motivo de que la señorita Ramona, Ramo, hermana de la señora Herminia llevara encima un título tan singular, se debía a la siguiente historia guardada en su trastienda:


  Ramo y Javier eran dos marinos aficionados al submarinismo que se enamoraron en Lanzarote mientras hacían los cursos oficiales para presentarse a buzos de la Armada. En aquellas semanas, los dos jóvenes serios y callados acostumbrados a la dureza de la vida militar en el gran velero-escuela donde se habían conocido, comprobaron que eran dos espíritus de esos predestinados a encontrarse.

   Además de lo puramente físico, todo para ellos fue un descubrimiento. Leían juntos y juntos hacían crucigramas, iban al cine, al restaurante, visitaban museos, escuchaban música con las manos unidas. En las de su compañero, Ramo descubrió el refugio justo para envolver las suyas, y en el hueco de su hombro el lugar ideal donde reposar sus sueños.

   A punto de acabar el curso ya habían decidido irse a vivir juntos a la base de Cartagena y seguir los dos con el proyecto de pasar con éxito las pruebas oficiales. Nunca antes una mujer había entrado en el selecto grupo de buzos de la Armada. De haber aprobado, Ramo habría sido la primera de esa especialidad en el Ejército español.

   Cercanos a despedirse de las islas durante la que iba a ser una de sus últimas inmersiones, el equipo de Javier dejó de funcionar y sufrió un accidente por la brusca despresurización, desencadenando unos efectos arteriales con lesiones internas que lo tuvieron en estado vegetativo varios días, hasta que los daños cerebrales se revelaron irreversibles y el joven marino falleció.

  A Ramo, desde el viaje en avión de Lanzarote a Cartagena acompañando el cuerpo de su compañero para entregarlo a su familia, hasta la salida definitiva del último hospital psiquiátrico donde fue internada por la grave depresión que le sobrevino tras aquel episodio, la sucesión de recuperaciones y recaídas con cambios de tratamientos y medicaciones, acabaron consumiendo su juventud.

  La nebulosa cubrió el espacio entre la muerte de Javier y su llegada a Barcelona dos décadas más tarde, para vivir con su hermana Herminia, ya desaparecidos sus padres. Con los cuidados de la hermana, que aparte de su carácter dicharachero demostró el gran cariño que le tenía, Ramo fue volviendo a sentir lentamente un relativo interés por la vida.

   Empezando por recobrar la idea de cómo vestir, siempre trajes de chaqueta impecables en recuerdo de sus días castrenses y sumergiéndose en la exclusiva lectura de cualquier texto que guardara en sus páginas el olor a mar. A pesar de haberle arrebatado en las profundidades la razón de su vida, la superficie de aquel territorio líquido donde conoció la felicidad era el único asidero que mantenía en pie su existencia.


  Siempre sujeto junto a su pecho, cualquier libro que aportara pasión al espíritu de Ramo y un cierto interés a su mirada. Navegante a través del dolor surcando las aguas, cabalgando las olas.

Ana Mª Ferrin

26 comentarios:

  1. ¿Título? Alguno que sirviera de válvula de escape para una vida anodida, solitaria y sin amores, donde los personajes interpretaran en la ficción lo que ella no había sido capaz de hacer durante su vida. Una especie de espejo donde mirarse y soñar. Cualquier título de esos de la subliteratura, mál llamada "novela romántica", Corín Tellado y otras autoras que, vete tú a saber si no esconden también detrás algún escritor varón, como dicen las malas lenguas que pasaba con el consultorio de Elena Francis.
    Lo curioso es que no llevara el libro forrado para que nadie pudiera sospechar laidentidad de su lectura, como he visto hace tiempo a algunas mujeres en el Metro.
    Un saludo, Ana María.

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    1. Lo que yo habría imaginado al verla llevar los títulos siempre ocultos, sería algo de tipo emotivo, dada su presencia discreta y delicada. Pero como no suelo creer lo que se me muestra a primera vista y su mirada me llevaba a buscar algo más, se me ocurrieron bastantes alternativas. Pero no la real, que no acerté ni de lejos.

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  2. Debió de descubrir alguna imagen que no consideró apropiado para esta joven mujer.
    Buen relato, un abrazo.

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    1. Querida Mari-Pi. Lo que cada uno lleva en su mente tiene su miga, con rayos X en la mirada lo pasaríamos en grande.
      Un abrazo desde el viento.

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  3. Quien sabe...Quizás soñó con ser como el título del libro y sin embargo no se atrevió...O posiblemente lo logro y no le gustó...

    Me ha gustado el post.

    Besos Ana

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    1. Algo se esconde entre tus líneas que se acerca a la realidad…

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  4. Pero no nos deje usted con esta intriga, por favor!
    Nos va a hacer pensar un buen rato. Y parece que la cuestión, en efecto, está en el título y no la imagen. ¿Un título sorprendentemente largo, tal vez? ¿O algo que enlazaba con lo que él iba cavilando?

    Aguardamos el desenlace.

    Feliz semana

    Bisous

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    1. Madame, la sorpresa residía en ambos elementos de la portada, y de refilón, en uno de sus interrogantes usted acierta. Si pensamos en algo con lo que nadie relacionaría a la mujer que se describe, quizá con ello acertemos. No hay locura más cuerda que la imaginación.
      Un abrazo.

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  5. Me dejas intrigada, me has tenido muy atenta hasta el final y... me he quedado con las ganas de saberlo.
    Ya nos contarás.
    Cariños.
    Kasioles

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    1. Cuando ponga la solución en Comentarios el próximo fin de semana, a ver que te parece. Si te sorprende o era algo en lo que ya pensaste.

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  6. Soy un puntual seguidor de su blog y la entrada de esta semana añade al placer de su lectura su invitacion a conocer algun rincon del alma de la hermana de la Sra. Herminia.
    Mi tocayo Jesus creo que se sorprendio al ver el titulo del libro porque de alguna forma golpeo con fuerza en el concepto que el tenia de su vecina .El que ha vivido a traves de los años la evolucion de la mujer en la sociedad ,el titulo del libro agito su mente y le llevo a recordsr algunas cosas de su vecina en las que hasta ahora no habia reparado ,los tibios saludos al cruzarse en el portal ,las miradas fugaces que en su momento no valoro ahora tomaban otra dimension que le llevo a pensar que el libro bien podia ser un catalogo de ropas de cama (sabanas ,mantas ,colchas ,etc,etc.)o bien un manual erotico.Como conclusion de estas reflexiones creo que el titulo del libro es "LA CAMA"
    Un cordial saludo Ana Maria

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    1. Vaya, vaya, señor Martínez… Pronto comprobaremos si era ese elemento el que dejó pasmado a su tocayo. Gracias por frecuentar el blog y por su participación de hoy. Sólo añadir. que hay que ver lo que puede llegar a sugerir la visión de una orejilla. O dos.
      Un saludo.

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  7. Creo que en cada bloque de pisos, en cualquier lugar de España, existe una señora Herminia que "afeita" con su verborrea infinita a los incautos que caen en sus redes esos segundos interminables de encierro en el ascensor. A veces, ssi ves su sombra en el portal, lo mejor es dejar pasar el tiempo para ver si así ha subido ya y escapar de la inquisitivas preguntas dignas de la Gestapo. Mejor sola que mal acompañada.
    ¿Qué libro leería la muda hermana de Herminia? Imagino que a Corín Tellado no. Le vamos a poner algo ligerito: ¿La Metamorfosis de Kafka? Frente a la verborrea de la palabra, la verborrea de la mente.
    Un beso

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    1. Con sólo imaginar la sombra que sugieres he corrido a por una rebequita de lana. Qué pavor, Carmen, verse succionada por un@ de est@s vampir@s.
      Tu planteamiento no me extrañaría nada. Ese mutismo con zumbido continuo de moscardón igual te lleva al autismo que a la metamorfosis. A ver.

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  8. Tus lectores nos quedaremos cavilando Ana María. Pero por lo que cuentas, creo que ella debería leer algún tratado acerca del poder de síntesis.

    Saludos australes.

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    1. Esteban, tú que eres un hombre de mundo, ¿crees que alguien como la señora Herminia, alguna vez se habrá parado a pensar que habla demasiado?
      Desde el otoño mediterráneo, recuerdos.

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  9. Intrigante relato. Me encantará conocer la solución.

    Muchas gracias por tu amable visita y tus palabras.

    Un beso.

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    1. Gracias, Amalia.

      Alguien de tu sensibilidad entenderá muy bien las razones de la protagonista.

      Otro para ti.

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  10. Por fim, um conto seu (para o espanhol, relato), que, aliás, já te havia sugerido. Além do teu excelente trabalho jornalístico, sabe-se do teu talento para o conto e para a crônica (não falo no romance (novela, para vocês) porque não há espaço nos blocos para textos muito grandes. Gostei, do seu conto, mas quanto à solução que pedes não me ocorre. No entanto, ficarei aguardando para saber do que se trata. Beijo. Pedro.

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    1. Olá, Pedro. Me hubiera gustado ver qué se le ocurría. Podría ser cualquier cosa, cada rostro oculta su historia porque todos llevamos dentro las razones de nuestro comportamiento.

      Reciba mi sentimiento por la tragedia de sus jóvenes deportistas.

      Un abrazo.

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    2. Obrigado, Ana. O Brasil ficou chocado com a morte de 71 pessoas,
      quase todas conhecidas do público esportivo, principalmente os
      atletas (21) e os jornalistas (20). Uma lástima. Abraço.

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    3. Mi pésame por todos los fallecidos. Oraciones por todos.

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  11. A ver entonces qué sorpresa nos trae el sábado.
    Un saludo.

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    1. Quizá no sea una sorpresa. Para mí lo fue.
      Saludos, DLT.

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  12. Interesante historia la de estas hermanas, y el título de libro es toda una incógnita.Yo me apunto a cualquiera que sea de corte romántico por como sucedió su vida hasta este momento.
    Saludos Ana.
    Puri

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