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CON ENCAJES A GAUDÍ (1/3)



                            A esta bitácora sobre Gaudí le brota un tallo. Un tallo fino, de hilo movido por los ágiles dedos de nuestras artistas puntaires, encajeras que en este artículo balancean y rotan los palos sobre el cojín trenzando un ballet de algodón en homenaje a un Antonio Gaudí tan interesado por estas técnicas, que no sólo las trasladó a su arquitectura y a las artes aplicadas con las que enriqueció sus obras, sino que al escribir el único texto que publicó en su vida versando sobre una exposición de artesanía, en el párrafo dedicado a los bordados demostró la minuciosidad y conocimientos del tema propios de un entendido.


Ombres, (Sombras), pieza de bolillos de M. Asunción León, de Barcelona, representando una escalera de las
 torres de la S.Familia. 2002

Interior de un campanario de la Sagrada Familia.


  ¿LA BELLEZA? DONDE LA LUZ SE POSA



Publicado en Gaudí y Más. 17 de Marzo de 2012
Publicado en Gaudí y Más. 3 de diciembre de 2016

                    
                        El tema viene de lejos, de allá por los siglos IV y V a.C. cuando ya nuestras Damas de Baza y Elche llevaban bordados y encajes en su vestimenta. Llegados al 2002, estas creadoras de puerta adentro, a medio camino entre Rembrandt, Velázquez y Volver, el fim de Almodóvar que tan bien supo reflejar el mundo de las encajeras en La Mancha, el colectivo catalán de estas artesanas decidió dar a conocer en el Año Gaudí la actualización de un oficio milenario, mostrando las nuevas formas y aplicaciones de elementos y técnicas renovadoras, organizando una exposición de motivos contemporáneos tomando como estímulo las obras del maestro.

                   De Barcelona y Soria a más allá, a Francia, Bélgica, Alemania, Chequia, esta artesanía traspasada por el aire nos enseña que lo superfluo es muchas veces imprescindible para centrar nuestros recuerdos. Viste de fiesta la mesa y alegra el traje anodino. Orla nuestras ceremonias y preside nuestras celebraciones. ¿Y qué sería del Renacimiento y el Barroco sin sus encajes y bordados? Los cuadros de Franz Hals, Rembrandt o Il Bronzino no serían lo mismo.   
      

Catherina Hooft y su nodriza por Franz Hooft, 1619
Lección de Anatomía del Doctor Tulp. 1632. Rembrandt. 
María de Médicis. Por Agnolo Bronzino en 1551. Atención a la sutileza que vela el escote.
        
                      Apartándonos de lo formal pasamos a otros apartados.

                   Pájaro sin cuerpo, todo alas, rodeando un rostro al que presta un óvalo perfecto. También un toque de encaje sugiere delicias. Aun no siendo más que una fina puntilla bordeando un seno, Rubens apunta promesas haciéndolo asomar por el escote de la bella.

                    Corneta que toca a rebeldía. Victor Hugo nos muestra en el XIX a su personaje sintiendo la rebeldía que le provoca la imagen entrevista a través de la ventanilla de un coche, de un bebé envuelto en encajes, símbolo y evocación de un bienestar inalcanzable para el paria del mísero barrio parisino. 


En esta pintura de Franz Pourbus el Joven de 1632 vemos un  despliegue de técnicas de bordados y encajes. 

La maestría de Rubens se refleja en este óleo de su esposa Helena cuando tenía 17 años,
 uno después de su matrimonio. La tectura de la piel y la sugerente mirada de la joven
 son atrapadas por el pintor,  que una vez más se  muestra, sin reservas, carnal.
La pequeña Ana Mauricia hija de Felipe III, pintada en 1602 por Juan Pantoja de la Cruz. 

                           Saberes transmitidos por un mundo femenino que sugiere caricias, apreciados por hombres sin complejos. Como por ejemplo, Antonio Gaudí, quien no dudó en glosarlo teniendo sólo 18 años. Al escoger un tema para el único texto que publicó lo hizo refiriéndose a la muestra de artesanía que acababa de visitar. De lo individual, a lo universal. Bordados y encajes, la piel de la mañana, como dijo el poeta, quedaron en su retina de por vida. Para tirar de aquel hilo años más tarde en su plenitud creativa, aplicándolo a un sinfín de soluciones en hierro y piedra, ladrillo, madera.

                                                                
Continúa...

Ana Mª Ferrin

16 comentarios:

  1. De hecho hay ejecutivos, del sexo masculino, que en ratos libres, para desestresarse me imagino, se apuntan a cursos para hacer ganchillo. Mi suegra, que en paz descanse, era una experta en eso de bordar toallas y hacer colchas. Muy laborioso todo, que yo la vi.
    Lo de Gaudí era algo poco usual y atípico en su tiempo. Iba por libre.
    Un saludo, Ana María.

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    1. La verdad es que, pensar que en el siglo XIX, un arquitecto visita una exposición de Artes Decorativas de 1881 en Barcelona y entre la ebanistería y marquetería, técnicas constructivas y forja, lo que llamó su atención fueran los encajes hasta el punto de dedicarle un largo artículo que se publicó en dos días consecutivos de un periódico, no deja de sorprender.
      Saludos.

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  2. Me encanta todo lo que escribes sobre Gaudi. Gracias a ti, estoy conociendo a este genio de manera muy particular, pues se nota que eres una experta en saber de su trayectoria. No en vano has escrito su biografía.
    Siempre es un placer,visitarte.
    Besos.

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    1. MariPaz, gracias por tu visita y tu comentario. Se acerca un Nuevo Año lleno de sorpresas. Un abrazo.

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  3. Tengo algunos compañeros médicos que hacen ganchillo. Entiende el género médico como masculino solo. No conozco ninguna compañera que lo haga (doctoras me refiero. Las enfermeras si).

    Igual me apunto. A veces veo es una forma de ir pensando lo que escribiré en la próxima entrada, al tiempo que se hace algo interesante

    Besos

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    1. Amigo Manuel, no sé si conoces la artesanía del encaje. Por si no fuese así, como médico que eres te informo de que el ganchillo se hace con los dedos encogidos, pero en los bolillos, el rotar de los palillos con los dedos estirados se aprovecha por muchas personas con problemas de artritis y artrosis para desentumecerlos y agilizarlos.
      Es labor con la que se distraían muchos nobles del Renacimiento, incluso hoy como verás en la 2ª parte, los varones sin complejos acuden con sus obras a los certámenes. Si te decides a unirte al club, ya nos dirás. Saludos.

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  4. Que buena inspiración en la construcción de la campana por un encaje, me gustan todo tipo de labores.
    Un abrazo.

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    1. Para mi sorpresa, he visto traspasar a un encaje cualquier motivo. Los territorios de la imaginación son inabarcables, querida amiga.

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  5. Uma postagem de luxo, Ana, abordando a arte criada pelas rendeiras, valorizada por Gaudí, que, como você diz, a conhecia e sobre ela escreveu o seu único livro. O mestre da arquitetura sabia de sua importância, do ponto de vista artístico, que a aproveitou para também dar mais realce à sua Sagrada Família. É sempre bom aprender um pouco mais sobre Gaudí e sua obra. Parabéns. Um beijo. Pedro.

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    1. En toda su vida Antonio Gaudí sólo escribió dos textos y publicó uno, el que cito, en la revista La Renaixensa que aparecerá en la 2ª parte de esta entrada. No es casual que de todo lo mostrado en aquella Exposición de Artes Aplicadas que él reseñó, su mirada fuese directa a los encajes. Bastará un repaso a su obra posterior de forja, rejas y barandas, para ver de dónde le venía la inspiración. Eran puros encajes de hierro,
      Saludos.

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  6. Olá, Ana Maria, linda e instrutiva essa postagem sobre as rendas manipuladas por mãos masculinas.Li sua explicação ao Manuel Paz. Seu blog não tenho dúvida que, se tratando, principalmente de Gaudí, não tem outro igual. Você nos apresenta as minúcias, os detalhes. Muito obrigada, sempre!
    Beijo, amiga.

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    1. Gracias, Tais. Mi interés se dirige hacia las artes en general, como puede verse en mis trabajos y en el blog.
      Pero en paralelo, investigar y escribir sobre la vida y obra de Antonio Gaudí ha sido una constante. Un abrazo.

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  7. Desconocía el interés de Gaudí por las puntillas o encajes por otro lado es todo un arte milenario, que como tu muy bien cuentas formaba parte de la vestimenta de los reyes y gente ilustre.
    Muy interesante esta entrada Ana, y muy bien documentada.
    Besos
    Puri

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    1. Entonces parecía extraño, pero como puede verse, más adelante ese interés lo aplicaría en la artesanía del hierro. La herrería de forja es hoy una seña de identidad en sus obras.
      Gracias, Dulcinea.

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  8. Labores propias de un tiempo en el que no existían las prisas y la vida transcurría despacio. Importaba la belleza del resultado.

    Buenas noches.

    Bisous

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    1. Pese a su fragilidad, encajes y bordados son de las pocas artes de tradición femenina que tenemos memoria, gracias al testimonio de los artistas plásticos. Un beso.

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