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detalleChillout Momento Chill Out. (La ventana de Mari Carmen)





TANGO, LUCHA O ABRAZO: JACOB Y EL ÁNGEL



...Tango que fuiste la dicha
de ser hombre y ser valiente.
Tango que fuiste feliz,
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo.

El recuerdo fue el olvido...

Poema de J.L. Borges cantado 
en tango por Edmundo Rivero.



                           Con esta entrada me despido hasta Septiembre deseando a los amigos un buen reposo y felices días dedicados a lo que más les guste. Baile. Deporte. Abrazos a mansalva.

                           Si incluso los artistas plásticos no acabaron de ponerse de acuerdo en como expresar el encuentro entre Jacob y el ángel...


Eugene Delacroix
         

UNA ACCIÓN, TRES VISIONES

LUIS MIGUEL DOMINGUÍN. LOS DOS VERANOS DESCONOCIDOS DE UN CARAVANISTA EXÓTICO




                       Para esta crónica, nos detendremos en la
experiencia de dos inolvidables viajes en autocaravana 
del torero Luis Miguel Dominguín y su esposa
 Rosario  Primo de Rivera, en los veranos 
de 1983 y 1984.



REPORTAJE 

Original de
Ana Mª Ferrin. 1997

R.P.I.




                                   Desgranando una a una las mujeres por las que -como cuentas de un imaginario collar- se columpió el torero durante sus primeros cincuenta y siete años, desde Lauren Bacall a Romi Schneider, de Ava Gardner a su sobrina Mariví Dominguín, destacaremos junto a su primera esposa Lucía Bosé madre de sus tres hijos, una presencia rotunda en carácter, voz y mirada, mujer morena con el atractivo  de la inteligencia, que supo ligar con mano firme el manojo de caos y talento de un hombre singular. Aún conociéndose desde siempre, su amistad pasó largo tiempo madurando como esas botellas asoleradas del mejor vino.

  Rosario Primo de Rivera llegó íntimamente a la vida del hombre en su momento justo, porque, si como dijo Atahualpa Yupanqui, -No hay que llegar primero, hay que saber llegar, añadamos, que si es importante en la vida el primer amor, no lo es menos el definitivo.

  Después de cuadrarse ante amigos y familiares que no confiaban en la seriedad de Luis Miguel como compañero, saliendo de un círculo conservador que siempre se ha significado en la Historia de España, sopesando creencias y presiones, esta mujer tomó la decisión de casarse con el hombre de su vida y lo primero que hizo fue ayudarlo a que se centrara, después de una época especialmente dispersa. Separando de su círculo de amigos, a los vividores. Una vez conseguido ésto, tuvo una ocurrencia que al torero debió confirmarle que se había unido a una mujer de criterio poderoso y, justamente por eso, incluí a los dos en el capítulo sobre caravanistas insólitos de mi libro Los Ojos del Paraíso..

  Cuando me enteré de que la pareja había vivido unas experiencias campistas de lo más intensas, Dominguín acababa de fallecer y lógicamente  me pareció que el intento de contactar con su viuda debía quedar aplazado el mayor tiempo posible.

   Seguí escribiendo el libro y cada vez que comentaba con alguien del ambiente taurino o periodístico, cuánto me interesaba entrevistarla sobre el tema, la respuesta era idéntica:

   -¿Rosario Primo de Rivera? Ni lo sueñes. Es una mujer privadísima que jamás ha concedido entrevistas y desde que ha enviudado, ya es impensable. No te digo nada si esperas que cuente algo de su esposo. Olvídalo.


Luis Miguel Dominguín en Cannes

Su segunda esposa, Rosario Primo de Rivera
Ricardo Tormo, el querido piloto motociclista de Ayacor
   
Su autocaravana/autobús, el Tormobús, uno de los primeros vehículos de este tipo en España



DOMINGUÍN, ROSARIO, TORMO Y CALAFAT

EL DÍA QUE ENTREVISTÉ AL GRAN CARLOS FISAS



A FONDO

                                   
                       El Ateneo Barcelonés tal como lo conocemos hoy data de 1904, cuando cambió su sede original desde 1872 en Las Ramblas nº 36, por la actual del Palau Savassona en la calle Canuda esquina a la plaza Villa de Madrid, ambas en Barcelona. Esta referencia es precisa para acallar las lenguas viperinas que aseguran que Carlos Fisas fue Secretario de la Entidad desde su origen.   

                     Doy fe porque el mismo protagonista me lo aseguró en 1987 cuando lo entreviste: – Lo niego rotundamente –zanjó-. A mí me nombraron dos días después de su inauguración.


Carlos Fisas (1919-2010). Imagen tomada durante la entrevista (St. Andreu Expréss)

Ramblas, último tercio del siglo XIX. En el centro a la izquierda, el alto edificio del Teatro Principal, donde se
ubicaron las dependencias de la  primera sede del Ateneu Barcelonés. 

Después de su remodelación en 2008, de frente, el edificio del Ateneu en la actualidad.


EL CONSEJO QUE LE DIO JOSEP PLA


ULULAR AL VIENTO, ESCULTURA SONORA


                  
                                  Ajusta tu ritmo y tu voz,
                      Vuelve la cabeza a derecha e izquierda.
                      
                      Deja la melodía llenarte todo el espíritu,
                      Por lo callado de su ritmo,
                      Por todo lo que en ella tiembla...

                                 Y saluda al público.

                                                              Luís Cernuda


La Campana del Vientoobra de Kan Masuda.  (K.M.)

            
   OLAS, AGUA, PÚAS DE LAÚD

JOSEF MENGELE EN LA HABITACIÓN DE LOS "MALS ENDREÇOS"



                                Son días de revisión oftalmológica.

   Ojeo una revista en la sala de espera, cuando de repente, un recuadro con el anuncio de cierta clínica presiona el estímulo adecuado de mi memoria consiguiendo que se dispare a velocidad lumínica. Los mecanismos mentales retroceden hasta mi adolescencia consiguiendo que ya no esté sentada en una incómoda silla minimalista de policarbonato, ni rodeada por la impoluta decoración blanca y azul del consultorio.




...Donde se anuncia que puedes cambiar el color de tus ojos, de castaños a celestes.. 


                              Me veo en la que era mi posición preferida esos años, reposando sobre mis piernas dobladas a modo de cojín rodeada por estantes con cajas, y montones de libros, y motas de polvo danzando al compás oscilante de la bombilla enroscada al casquillo de latón, en el extremo colgante de su cordón trenzado. Estoy en la cambra dels mals endreçosel trastero de mis tíos de Barcelona a la sombra de la iglesia de Santa Mª del Mar, ojeando aquel libro antiguo que contaba la historia del doctor Josef Mengele en el campo de concentración de Auschwitz. Allí donde sin límites oficiales, éticos ni religiosos, un médico indigno jugó a ser Dios

  Entre otras mutilaciones, seccionó miembros que trasplantó a otros individuos, cosió cuerpos de unos hermanos con otros tratando de convertirlos en siameses, inyectó productos agresivos en el cerebro y órganos internos a personas discapacitadas. Todas ellas prácticas estériles que no dieron ningún fruto científico porque, sin cuidados, estudios previos ni conocimientos específicos, los operados involuntarios se infectaban al instante gangrenándose en las salas donde los estacionaban, para acabar muriendo entre dolores indescriptibles sufridos sin ningún paliativo. Los más afortunados, aquellos que eran desechados rápidamente tras las actuaciones de Mengele, eran dirigidos hacia las cercanías donde hornos y cámaras de gas hacían su trabajo, según testimonio de los seleccionados que no llegaron a ser intervenidos por la llegada liberadora de los aliados.

   Pero sobre todo, donde Josef Mengele se empleó a fondo fue en su experimento estrella, al que dedicó el grueso de su tiempo en los dos años escasos que duró su reinado en aquel territorio del horror. Durante sus ensayos consistentes en la manipulación y extracción de ojos de diversos colores, aunque preferentemente azules, separaba partes a las que inyectaba compuestos químicos que volvía a introducir en los globos oculares para comprobar si sus teorías daban como fruto el ansiado color ario, con los resultados que cualquier lector podrá imaginar. Sin duda fue el texto más inquietante que se cruzó en mi vida, de los muchos leídos en aquel cuarto que tantas ventanas abrió a mi curiosidad.

   -¿Ana María Ferrin?

  La voz de la enfermera me devuelve a la realidad. Haciéndome consciente de que a pesar de los problemas, vivimos en un continente privilegiado como nunca en nuestra historia. Son ya 70 años los transcurridos entre los hechos narrados en aquel siniestro libro y lo que cuentan hoy las hojas satinadas que tengo en mis manos, plagadas de ojos azules con el siguiente texto:


EL DESEO DE TENER LOS OJOS AZULES, 
¿ES HOY POSIBLE?