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PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





(2/2) EL DOCTOR RICARDO-RIAD CORTÉS. UN BARCELONÉS QUE CUMPLIÓ SU SUEÑO




Con un afectuoso saludo a nuestros
cooperantes y voluntarios, que dan lo 
mejor de sí tanto en nuestro país como 
en los más lejanos lugares. 
A todos, un Feliz 2017 



Continúa…


                         Tres días más tarde...
                                                              
                   Afortunadamente para la estabilidad emocional del doctor Cortés, el desborde de trabajo -ahora que se había corrido la voz de que un nuevo director había llegado a Logbikoy-, impidió que la traumática experiencia ocupara en exclusiva su cerebro. Tres días más tarde el médico encontró un hueco para visitar al operado, de quien sabía su evolución satisfactoria por sus ayudantes, cuando lo que había temido desde el principio, sus peores pronósticos, parecieron cumplirse al ver al hombre derrengado en el lecho, borboteando un ruido sordo con la cabeza cedida hacia el lado izquierdo, casi fuera de la cama.


El cirujano plástico Ricardo-Riad Cortés Ocáriz. 2004 (A.Mª.F.)
A la derecha, en plena intervención quirúrgica (R.C.) (*)
Subiendo al avión que pilotó durante años para desplazarse por los extensos territorios africanos. (RC.)


CUANDO ESTÁ DE DIOS

Publicado en Gaudí y Más. 7 de enero de 2017


                               Desde su boca, resbalando por el pecho y el brazo izquierdo hasta la mano y parte de la cama, podía verse el rastro dejado por un reguero de brillo grasoso y color rojo intenso. El médico se detuvo a los pies de la cama razonando que algún día tenía que sucederle a él. Allí estaba lo que todo cirujano teme, la operación fallida y la muerte.

   Pero en los escasos segundos que pasó inmóvil observando, dos aspectos del escenario llamaron su atención: el olor especiado que exhalaba el enfermo y el buen color de sus mejillas. Esa impresión le llevó a rodear la cama, encontrando junto a la pared el verdadero motivo que había provocado aquella imagen impactante: Una olla medio llena –medio vacía- de potaje, donde cerdo y pollo con arroz nadando en una salsa espesa de pimentón picante, eran los responsables del sueño apacible que embargaba al convaleciente. Punteado por los ronquidos entrecortados producto de la pesada digestión. 

                   - Ahora sí, ahora con esta comida explosiva, es el fin, seguro-, sentenció el médico para sus adentros.

   Pero de nuevo se equivocaba, porque el camerunés fue recuperándose velozmente hasta recibir el alta, sacando a la luz ante los ojos perplejos del médico la infinita fuerza, el amplio filón, de unos organismos que nacen luchando contra la adversidad desde el momento mismo de su concepción. Por eso, cuando estos hombres logran sobrevivir y un milagro los instala en la edad adulta, se agarran a la esencia de la vida soportando todo, incluidas las extracciones dentarias sin anestesia. Lo mismo que aguantan sus mujeres en los partos, deteniéndose lo justo para seguir su andadura sin interrumpir las ocupaciones diarias, sin una queja.




Albert Schweitzer, amigo de Antonio Gaudí, al órgano, imagen superior.
Sobre estas líneas, en el Hospital de la Misión de Lamberené, Gabón (***)

Queda prohibido escupir en el suelo.
Se prohíbe charlar en voz alta mientras
se espera turno.

                          Si alguien se queda a pasar la noche en el                             Hospital sin permiso del doctor, no accederá
al día siguiente a la consulta.

Está prohibido tirar basuras dentro del
hospital o sus alrededores.

Etc...

              
                             El reglamento con que el teólogo y filósofo, médico y organista Albert Schweitzer, puso en marcha su centro sanitario de LambareneGabón, en 1913, tenía muchos puntos de contacto con el que Ricardo Cortés dictó en Camerún para regir como un cuartel el primer hospital del que fue director. La masa abigarrada de hombres, mujeres y niños, que gritaban al abrir sus puertas el hospital atosigando al personal del centro, fue puesta firmes con autoridad militar por el joven médico barcelonés que elaboró una serie de instrucciones, leídas ante el gentío cada mañana por el enfermero nativo que nombró como responsable de la recepción. En ellas quedaba claro que aquel era un lugar de respeto, y de no cumplirse sus normas, los pacientes no serían atendidos.

   Conviene saber que nuestro doctor había entrado a dirigir el hospital de Logbikoy en medio de las mayores carencias. Alimentarias (en ocasiones tuvo que salir a disparar, textualmente, sobre algo para poder comer) y sanitarias (durante meses él mismo estuvo duchándose con un cazo). Pero un año después había conseguido hacerlo funcionar, gestionando una financiación que asegurase lo más elemental para una atención correcta, tanto en intendencia como en logística.

   Su éxito gestor en aquel primer destino le valió ser nombrado Cirujano General del Hospital Mbouda, y de la Clínica Bon Secours, dos centros del país bastante bien dotados, en los cuales pudo ejercer su profesión con tranquilidad. Aún así, el precio pagado por cumplir su vocación iba convirtiéndose en una mixtura de carne y sangre. Empezando por la suya, sin metáforas, pues su fuerte organismo había resistido el exceso de trabajo y la mala alimentación acumulando enfermedades; dengue, malaria, gusanos sanguíneos, gusanos intestinales. Incluso una solitaria que le hizo adelgazar 12 kilos en dos meses había transitado por su cuerpo, mientras él seguía operando hasta contabilizar 5.600 enfermos intervenidos entre 1980 y 1983.

   Aquel adolescente hijo de unos amigos del que entonces era mi novio, me dijo muy serio cuando lo conocí, contando él unos 14 años y yo unos cuantos más: -Voy a ser cirujano plástico. Como me pareció algo muy trascendente para su edad se me ocurrió preguntarle el porqué, y me respondió mirándome muy fijo: -Porque es la especialidad con la que se gana más dinero. Su respuesta iba a enseñarme al pasar los años, que jamás deben prejuzgarse las intenciones de una persona sin conocer el fundamento de su historia. Tiempo después iba a enterarme, de que si la idea de aquel hombre, apenas un niño, estaba dirigida hacia la acumulación de las máximas ganancias, era para poder financiar su labor de cirujano en África.

 La mente analítica de este precoz profesional parecía amasada de un romanticismo pragmático, unido a su deseo de ayudar. Ir de médico a las profundidades africanas estaba bien para unas vacaciones solidarias, cosa bastante corriente en la profesión. Pero si la idea consistía en edificar algo sólido a largo plazo, lo primero que debía conseguir eran fondos para capitalizar la empresa. Y el cómo ganar dinero en el Norte para invertirlo en el Sur, precisaba de un plan. El suyo, especializarse en Cirugía Estética y Reparadora con el máximo nombre mundial, el doctor brasileño Ivo Pitangüy, de quien llegó a ser ayudante en 1986 después de recibir algún que otro consejo y un periplo de lo más interesante (**).

   De ahí a tener abiertos a la vez varios consultorios en Barcelona, Valencia, Tenerife y Lanzarote donde atendía semanalmente a pacientes venidos de todas partes, con cuyos honorarios sostenía su pasión por la ayuda médica hombre a hombre, sólo pasaron pocos años. Eso sí, de una densa biografía por la que desfilaría su participación en diversos conflictos armados como cirujano de guerra y ser solicitado para intervenir en más de 30 misiones quirúrgicas de cooperación internacional por varias ONG.    

   Extraigo para el post un par de preguntas del capítulo que le dediqué en un libro:

                         - Dada su especialidad, que siempre se asocia a una determinada élite social. Esa esquizofrenia profesional, ese pasar en sólo unas horas de avión desde la miseria más atroz, al lujo y al derroche, ¿Cómo afecta al médico? ¿Condiciona su ejercicio de la cirugía?         


                         -  Intentar cambiar el chip de nuestra mentalidad en los trayectos que nos devuelven a la civilización, a la paz, ése es el secreto. En mi caso suelo escuchar baladas durante el vuelo –quitando trascendencia a la evidente dureza del tema, así trata de explicar el entrevistado cómo desarrolla su profesión-: Mira, la frontera entre lo sublime y lo grotesco es muy tenue. Por ello es determinante hacerse a la idea de que el sufrimiento de cada ser humano al margen del problema o del marco en que se desarrolle, la pena del individuo, es la suya propia y por lo tanto única. Otra cosa es decidir en qué campo encuentra el médico su propia realización personal.

                             Yo tengo muy claro que duermo mejor, me encuentro mucho más feliz y lleno de energía, cuando libero a un niño de un tumor del tamaño de un pollo que lleva diez años incorporado a su vida, pegado a su cintura, o cuando opero a una niña víctima de un traumatismo craneal y le extraigo el coágulo que le está oprimiendo el cerebro. Igual que me siento orgulloso de operar las cataratas del hombre al que le devuelves la visión y con ella la libertad, e incluso su dignidad humana, porque vuelve a ser eso, un hombre, autosuficiente en su poblado. Eso, en vez de agrandar, subir, volver a agrandar o reducir unos senos a la misma dama que se aburre, y que por cojones, porque le sobra el dinero, a pesar de mi negativa a intervenirla insiste e insiste en que le soluciones un problema que es más psicológico que otra cosa.. 

                           Aunque no me interpretes mal. Dejando aparte casos puntuales, esta es una profesión que puede ser maravillosa sea cual sea el nivel social del paciente.  Pero cuidado, no acabes ejerciéndola contra tus principios por el afán de dinero o te verás en un quirófano cortándole...

  Ricardo Cortés duda en seguir lo que iba a relatar y se queda callado, pareciendo sopesar el equilibrio entre lo estéticamente admirable y lo éticamente discutible. La periodista adivina que el médico está pisando la raya de su propio límite y aventura:


                        -     ¿A qué dice usted, “No”?  ¿Hay alguna intervención que se niegue a realizar?    

                      -    ...Mira... Si. Me niego rotundamente a practicar cambios de sexo –el médico resuelve la pausa continuando con firmeza-. Me da igual lo que digan quienes lo hacen, allá ellos. Entiéndeme, yo no hablo de moral ni nada parecido. Pero mis conocimientos y mi experiencia me dan autoridad para afirmar con toda claridad que es un error. Ni el tránsito de hombre a mujer, ni mucho menos lo contrario, son intervenciones conseguidas. Están realizadas a base de mutilaciones y prótesis que acaban pasando una factura emocional y física a los pacientes, por lo que no estoy de acuerdo. Me paguen lo que me paguen, me niego (***).

   La aventura que en su tiempo parecía utópica en la que el médico español ha invertido buena parte de su vida, sus finanzas y conocimientos, ha contado siempre con el apoyo de dos pilares cuya fuerza moral y en tiempos límites también de ayuda, han sido determinantes. Sus padres Esperanza y Juan, dos grandes trabajadores a quienes desde aquí deseamos que los problemas de salud se solucionen, que las preocupaciones de hoy pasen a ser un recuerdo a olvidar

                 Y que volvamos a reunirnos en este 2017. Con cariño.


Ana Mª Ferrin


(*)  El doctor Cortés durante una intervención
https://twitter.com/input360/status/753264965797249024


(**) Extenso capítulo sobre el doctor Ricardo Cortés, en el libro de Ana Mª Ferrin, Regreso a Gaudí's Place:   http://amf2010blog.blogspot.com.es/2005/07/regreso-gaudis-place.html

(***) Esta entrevista se realizó en 2004. Con los adelantos científicos actuales, de producirse hoy mi pregunta ignoro si su respuesta en este apartado seguirá siendo la misma.

24 comentarios:

  1. Maravilhoso post, também!! Minha admiração nessas causas nobres! Médicos éticos, verdadeiros! Um pouco raros, mas existem.
    Beijo, querida.

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    1. Besos a usted y celebro que le interese el tema.

      Las ONG son un tema complejo, de mucho calado. A ver si tengo un poco de tiempo y entramos a fondo.

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  2. La vocación pasaba por delante de los obstáculos dándole fuerza para afrontarlos.
    Buen comienzo del 2017, saludos.

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    1. Gracias, Mari-Pi. Buen Año también para usted.

      No imagino cuánta lucha para arrancar un proyecto así. Y cuánta soledad.

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  3. Una ética profesional intachable la de este hombre. Una maravilla saber que existen personas así de íntegras.
    Saludos, Ana María.

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    1. Intervenir en tanta cirugía, en tanto sufrimiento, debe pasar su factura al médico. Le deseo que no haya sido su caso.
      Buen Año, Cayetano.

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  4. La vocación no solo hace al médico...Si se es por vocación, sucede cosas como estás...en cualquier profesión.

    Besote Ana. Espero que los Reyes hayan cumplido tus deseos.

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    1. Qué no habrá visto un médico en tantos años de profesión. Cuántas veces Don Manuel se habrá sentido feliz por una curación. Y cuántas habrá tenido que contenerse para no salirse de madre.

      Gracias, sí los han cumplido. Uno de los días logramos reunimos toda la familia ¡al completo! Eso sí es felicidad de la buena. De la que también te deseo a ti.

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  5. Perseguir un sueño, una idea fija que se fija a la mente del adolescente o del niño, hasta que se cumple está destinado a sólo unos pocos, los más tenaces, los suertudos y los trabajadores. Y en todo ello debe existir un pegamento: el talento. Sacrificarse y marcharse a zonas de conflicto o al Tercer Mundo y trabajar para los desfavorecidos por las guerras y la pobreza no siempre es satisfactorio. A veces se flaquea ante la adversidad propia. Este que nos cuentas no es ni mucho menos ejemplo de esta última actitud.
    Un beso

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    1. Has nombrado los ingredientes de la pócima mágica, del talento a la tenacidad y la suerte.
      Y fortaleza. Para no venirse abajo cuando el individuo comprende que la ilusión y el idealismo no bastan para luchar contra ciertos elementos. Que es ahí cuando el coraje debe entrar en escena.
      Mil besos para vosotros. Que todo vaya bien y el Nuevo Año os traiga toda la felicidad que esperáis.

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  6. La pasión por las cosas y si encima tienes una vocación:las metas nunca son muchas; ya que esa es, la verdadera pasión por una profesión que vives por y para ella.-La suerte de este caballero es que sabe cambiar el chip; para poder estar en cada momento que se le necesita.Sus sueños de niño se han realizado y eso ya dice mucho de su personalidad.


    Un beso feliz martes.





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    1. Es difícil que el hombre cumpla sus sueños de niño, raramente sucede.
      En este caso, con todos los avatares propios de una vida así, no hay duda de que muchos debe haberlos cumplido.

      Querida Bertha, vuelvo a desearte todo lo bueno para este 2017. Besos.

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  7. ¡Qué caudal de emociones descritas en plenitud, Ana María!
    Me quedo como estrella de todas, con aquella de las mujeres que detienen su andar lo justo, para dar a luz y seguir ya su camino habitual. ¡Tremendo!

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    1. Maestro Esteban, muchas gracias.

      La frase es preciosa, pero a ver si hay suerte y la próxima vez nos enteramos de que la pobre señora, después pudo reposar en una cama. Porque la cosa tiene su miga.

      Un abrazo y buena entrada en el 2017.

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  8. Es admirable y sus comienzos épicos.
    Un abrazo, Ana María.

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    1. Los comienzos fueron complicadísimos y estuvo en un tris de ni siquiera empezar la carrera. Pero debía estar escrito que sería médico. Un abrazo para ti.

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  9. Olá Ana.
    Li com atenção duas vezes estes textos, que, com as muitas fotos, que o acompanham, formaram esta belíssima postagem sobre a atuação desse extraordinário médico, bem como sobre o ambiente africano, com sua gente carente de tratamento e de medicação, sem falar na alimentação adequada, que careciam. Como não elogiar este trabalho, Ana, que pode abrir os olhos de tanta gente que vive uma vida sem olhar para o lado e ver que está sofrendo, o que é tão comum na África.
    Dentre os médicos que passaram a dedicar-se aos cuidados dos africanos, obviamente pobres, você menciona também Albert Schweitzer, a quem admiro desde o tempo da universidade, quando li dois de seus livros: “Goethe, quatro discursos” e “Decadência e regeneração da cultura”. Também li algumas reportagens sobre a atividade de Schweitzer na África, o hospital que instalou no país, tendo sua esposa como parceira nesse árduo trabalho; também vi algumas fotos do seu hospital, em algumas revistas.
    Parabéns, pelo belo trabalho sobre esses médicos tão especiais.
    Um bom ano de 2017.
    Abraços.
    Pedro.

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  10. Hola, Pedro. Mi conocimiento de Schweitzer viene a través de su faceta de médico misionero y más tarde con su música, ya que tuvo relación con Gaudí en ese campo. No sabía de estos libros suyos.

    Buen Año para usted y su familia.

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  11. Una gran vocación. Y muy digna de admiración.

    Muchas gracias.

    Un beso y mis mejores deseos de felicidad.

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    1. Hola, Amalia, gracias a ti.
      Deseo que este 2017 sigas tan bella, con tanto optimismo y que sólo te pasen cosas buenas.

      Un abrazo.

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  12. Ha sido un placer enlazarse a mi blog.

    Un abrazo.

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  13. Impresionante relato de la historia de un hombre entregado a su profesión. Me ha impactado mucho su historia.
    Cada vez disfruto más visitándote, querida amiga.
    Un abrazo enorme.

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    1. Maripaz, cuántas veces nos cruzamos con seres desconocidos sin saber que tienen unas vidas plenas y vividas. Con historias para contarlas. Y no miro a nadie, guapa. Besos

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