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EL ESCULTOR SUBIRACHS Y SAN BARTOLOMÉ, EL SANTO KARATECA


                   
                       Subirachs empezó a preparar los tres bloques que compondrían la fisonomía del apóstol san Bartolomé, en la primavera de 1999. Este santo sufrió el martirio de ser desollado, por lo que el escultor esquematizó el modo de su muerte representándolo con las costillas a la vista, un cuchillo en la mano derecha y la cabeza levantada hacia su izquierda dirigiendo la mirada hacia lo alto de los campanarios de la fachada de La Pasión, en la Sagrada Familia, donde se encuentra la figura de La Resurrección sujeta al puente que los une. En referencia a que el discípulo fue uno de los testigos oculares de la Ascensión de Jesús (*).


San Bartolomé, "Sant Tomeu Lee"según el testigo mallorquín, una vez instalado
 en la Sagrada Familia. 

A la der. el escultor Ramón Millet, ayudante y organizador de la subida de las
 figuras. En el centro, el escultor Subirachs. A la iz. el ingeniero Joan Guasch

...Desde las alturas, controlando el izado de la pieza...



     ... AHORA LE LLAMO SANT TOMEU LEE…
  

Publicado en Gaudí y Mas. 4 de febrero de 2017 


                            El empleado del templo, que se había criado en Mallorca, contaba con gracia el percance que vio protagonizar a la figura de San Bartolomé mientras observaba sus desplazamientos por el espacio, pendiendo de la grúa: -Después de ver lo que hizo San Bartolomé, le cambié el nombre. A partir de aquel día le llamo Sant Tomeu Lee. Ya sabe, como Bruce Lee.


Subirachs junto a su modelo de San Bartolomé. (A.Mª.F.)
Imagen de San Bartolomé con el cuchillo, símbolo de su martirio. Se
venera en la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción en Vellisca, Cuenca

                             Nombrado su Patrón por el Gremio de Curtidores, al santo puede vérsele emplazado en la segunda torre de la fachada de La Pasión empezando por la izquierda, en la Sagrada Familia de Barcelona. Planean a su alrededor los halcones que tienen en este campanario su hábitat.

   Pero antes de quedar instalado en su hornacina, San Bartolomé viviría uno de los mayores percances que se recuerdan en el taller del escultor, el día que su colaborador, controlando cómo la grúa efectuaba la instalación de la figura en su hornacina para darle los toques de encaje definitivos, comprobó que la cabeza basculaba en el vacío rotando dentro de los tirantes que la sujetaban.

   En un principio el giro le pareció un efecto óptico. Pero desgraciadamente no era así, la pieza rotaba hacia abajo virando hacia la derecha.

  El ayudante gritó para que se apartaran los operarios que pasaban por allí comprendiendo angustiado que no había tiempo material de parar la maniobra, porque ya San Bartolomé miraba hacia abajo desde el aire, sacando la frente por uno de los huecos inferiores del transporte y lo único que podían hacer los presentes era ponerse a salvo del impacto de la piedra contra el suelo.

   En una especie de parto, resbalando lentamente, la cabeza acabó por salir de su jaula de sirgas trenzadas cayendo desde una altura de tres metros, de frente, contra un montón de ladrillos huecos que fue partiendo uno a uno a la manera karateka hasta llegar al fondo de la pila. Allí, en un improvisado lecho de fragmentos rojos, el busto del apóstol acabó su viaje rodando de lado hasta quedar inmóvil.


La piel de San Bartolomé, con el autorretrato de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

                                Habrá quien tilde de milagro esta aventura del santo, que no sufrió ningún desperfecto ni provocó desgracias personales y no le faltará razón.
                    
   Y más cuando lean lo que contaremos en una próxima entrada, pues comprobarán que San Bartolomé es un santo que colecciona anécdotas. Por ello Josep Mª Subirachs quiso colaborar a esa fama dándole su particular toque realista, siendo en silencio un artista libre hasta el final de sus días y driblando la atenta censura de la Junta de Obras, como ustedes podrán constatar.

   En España la imagen más conocida del santo es la que se venera en Villesca, Cuenca, y en el plano universal la que Miguel Ángel recreó en la Capilla Sixtina. En ella aparece un personaje sosteniendo en la mano derecha un cuchillo y en la izquierda el colgajo completo de la piel del santo, donde aparece pintado un rostro pavoroso que tradicionalmente se ha atribuido al autorretrato del gran artista toscano. Algo evidente para el espectador, si mientras lo observa, recuerda el fragmento de una carta manuscrita del escultor fechada en los años que creaba su obra inmortal: -...No soy más que una bolsa de piel repleta de huesos y nervios, mi rostro es la imagen del horror... 


Pietro Arantino pintado por Tiziano
                                        
                                 Otro detalle curioso de esa pintura consiste en comparar la cabeza del personaje que porta la piel del santo, con el cuadro pintado por Tiziano al irreductible enemigo de Miguel Ángel, el poeta y artista Pietro Arentino que tanto contribuyó a denigrarlo ante la sociedad florentina con sus burlas y libelos. En sutil venganza, Miguel Ángel lo mostró para la posteridad sujetando en actitud triunfante un triste pellejo -el del propio creador de la Capilla Sixtina-, dejando con esa imagen una crónica real de los sufrimientos morales que le había provocado Arentino, despellejándolo vivo ante sus conciudadanos. 


Ana Mª Ferrin

(*) Más información sobre la fachada de La Pasión en el libro El Tacto y la Caricia. Subirachs. Ana Mª Ferrin.


24 comentarios:

  1. Karateca no sé, pero un santo sin duda algo "cabezón".
    Y la venganza de Miguel Ángel no tiene precio: inmortalizar de esa manera al que tanto le fustigó o "despellejó" en vida, un castigo ejemplar y para siempre.
    Un saludo, Ana María.

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    1. La venganza le salió redonda a Miguel Ángel. Y eterna, porque a ver quién es capaz de subirse a cambiar esa cabeza. Aparte de que no era pintor, al Arantino desde luego no lo veo encaramándose.

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  2. Beautiful photos.
    I like a lot of also the fig. 2 where are three men.

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    1. Las fotos 1 y 3 están poco claras a propósito. En otra entrada se verá el porqué

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  3. Me ha parecido muy interesante como siempre tu aportación de hoy, a la figura de este santo, del que desconocía su martirio. Con razón le nombraron Patrón de Gremio de Curtidores...
    Respecto al percance sufrido, aunque no soy muy amiga de creer en milagros, este me deja un poco tocada...jejeje.
    Besos, querida, Ana María.

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    1. No seas descreída, los milagros existen. Piensa en quien inventó la lavadora, el rioja y la tortilla de patatas, a ver si no fue pura inspiración divina. Besos.

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  4. La imagen de San Bartolomé en la Capilla Sixtina, es una de las que siempre me ha impactado más. Yo también creo que somos eso: Un saco de piel con huesos, músculos y nervios...

    Los suplementos de cálcio se siguen usando y muy frecuentemente Ana.

    Besos

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    1. Manuel, eso es sólo el envoltorio, somos mucho más o al menos eso creo. De no ser así más valdría bajarse en marcha.

      Los suplementos de calcio, con todos mis respetos, como no se receten con mucho tino compadezco al paciente. Saludos.

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  5. Muy interesante tu valiosa información.

    Me ha encantado visitarte y aprender.

    Un beso. Muy feliz semana.

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    1. Como siempre, gracias por la visita y el comentario.

      Un poco más de paciencia y ya tenemos encima la primavera. Un abrazo.

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  6. Tan solo fue dar un susto a los obreros ya que todo quedó intacto, espero ver la continuación.
    Una buena semana.

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    1. Ya verás. Son cuatro retos que plantó Subirachs en la fachada y que le salieron bien. Buena para ti también

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  7. ¡Qué de intrigas y emociones! El arte, Ana María, también tiene el factor venganza entre sus exponentes.Y vaya cómo.

    Excelente descripción.

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    1. El tal Arantino había hecho correr libelos y burlas sobre el pobre Miguel Angel durante los años en que éste vivió enclaustrado en la Capilla Sixtina sin que pudiera defenderse. Pero al final, desde allá arriba pegado al techo, el genio le dio su merecido in eternis. Tanto, que ya van 5 siglos…

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  8. Olá Ana.
    Esta tua postagem, EL ESCULTOR SUBIRACHS Y SAN BARTOLOMÉ, EL SANTO KARATECA, que poderia ser de difícil leitura, tendo em vista o seu tema, que é da área da arquitetura,ao contrário foi fácil e agradável de ler, justamente porque está escrito como se fosse crônica, dando-me a a oportunidade de sorvê-la e, ao mesmo tempo, de tomar conhecimento de como Subirachs começou a preparar o três blocos que comporiam a fisionomia do apóstolo São Bartolomeu, o que ocorreu, como tu dizes, na primavera de 1999, além do que vem depois disso. A tua "crônica" esta agradável, e com ela somei mais um ponto no meu precário conhecimento dessa grandiosa obra. Parabéns.
    Abraços.
    Pedro

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    1. Manejar volúmenes tan pesados y a la vez delicados por medio de grúas es difícil, cada vez que los cables levantan una figura y la encajan en una hornacina que a veces la ocupan por completo, sólo sobrando tres o cuatro centímetros, te das cuenta de que ese oficio no está al alcance de cualquiera.
      Saludos.

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    2. É quase inacreditável não ter sofrido nenhum dano São Bartolomeu, depois da queda de tal altura, como a que tu narras, somando-se à altura, o peso da escultura. Possíveis histórias sobre milagres do santo têm lá as suas razões.
      Um abraço, Ana.

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    3. Fue una de esas situaciones que no tienen más explicación que la extrema dureza de aquel trozo de piedra,
      o por el lado de la fe. Saludos, Pedro.

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  9. Lo raro es que después de tamaño viaje desde las alturas, con descalabro posterior, no sufriera en sus carnes prietas de piedra ni siquiera una muesca. Cabezón lo era un rato, como su creador. Me refiero tanto a Miguel Ángel como a Subirachs... Y que conste que, como bien comentas, lo que san Bartolomé peridó fue la piel y no la cabeza, no sea que se confunda con san Pablo.
    Un beso

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    1. Cada pieza que hizo Subirachs en la Sagrada Familia tiene su propio devenir. Pero la historia de esta figura y su creador no acabó, ni en mi biografía, ni aquí. Volverá a visitarnos para dejar a pasmados a los amigos que se acercan al blog.
      Como hizo conmigo.

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  10. Ante un artista polifacético como lo era Subirachs, hay que arrodillarse.
    Sería un pecado volver a Barcelona y, teniendo un poco de tiempo disponible (en aquél entonces tenía que coger un barco), no visitar a Sagrada Familia.
    Después de leerte, no se me olvidará mirar hacia la segunda torre de la fachada de la Pasión, allí encontraré al patrón de los Curtidores y admiraré el ingenio y el arte de este gran escultor.
    Cierto, ha sido un milagro que a su cabeza no le pasase nada después de haber caído desde tan alto.
    Siempre agradecida por tu información.
    Cariños en abrazos.
    kasioles

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    1. Hola, Kas.
      La figura de Subirachs, su creatividad y coraje, a no tardar será revisada y sus dos fachadas, la del Santuario de la Virgen del Camino de León y la de la Sagrada Familia, quedarán como guía de ayuda para el artista que lucha hasta el final por imponer lo que él cree. En breve, una entrada definitiva sobre su obra y su carácter.

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  11. Pues no es la única venganza plasmada por Miguel Angel en la capilla Sixtina, a otro un tal Vitelli, de la corte papal de Pablo III, lo puso con cuerpo y rabo de demonio en el Juicio final. Caro les salía a sus enemigos, que conseguían una extraña inmortalidad.
    Un saludo.

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    1. No conozco la imagen que cuentas, pero con lo que he ido conociendo de M. A. y su talento, seguro que encontraremos más venganzas. Saludos.

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