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copia ¡VACACIONES! (M.M.Freitas)





ABRAZO, ALIENTO DE VIDA


              
                                      A pesar de que a diario suceden en el mundo infinidad de gestos solidarios y heroicos, pasan desapercibidos sin que se nos ofrezca la posibilidad de enterarnos, ocultos entre el maremágnum de maldad y codicia que nos ofrecen los medios.

    Detengámonos en una de esas decisiones mínimas retomando la noticia de aquel día del que pronto se cumplirán 22 años, en que alguien cuyo nombre casi nadie recuerda, tuvo en un ramalazo de fe en el ser humano e hizo lo que su corazón le pedía, jugándose el puesto de trabajo y su currículum al tratar de salvar la vida de un bebé prematuro, sin pararse a medir las consecuencias que su desacato podían acarrearle. Es la historia de las gemelas Kirye y Brielle Jackson, de  Worcester, Massachusetts, que este 2017 cumplirán 22 años, y de su cuidadora en la sala de incubadoras del Hospital Memorian, la enfermera pediátrica especialista en neonatos, Gayle Kasparian.


                                      
Las difíciles semanas de incubadora, necesarias para los bebés prematuros.
Hoy es común mantener juntos a los bebés prematuros de partos múltiples.
El University Memorial Hospital de Worcester, Massachusetts



CUANDO LAS CARICIAS SALVAN.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Publicado en Gaudí y Más. 13 de mayo de 2017



                              El 17 de octubre de 1995 nacieron en el Hospital Memorian dos hermanas gemelas de tan sólo 28 semanas de gestación. Kyrie de 980 grs y Brielle de 900 grs. Como era preceptivo, cada una de ellas fue depositada en una incubadora y allí quedaron, observadas por sus padres Heidi y Paul desde el cristal de la sala contigua.

   Desde el principio estuvo claro que Brielle era la más delicada, al contrario de Kyrie, que se desarrollaba con más armonía. Los días pasaron y el 12 de noviembre (*), al volver a la sala la enfermera Kasparian después de unos días alejada de esa unidad, advirtió que al contrario de Kyrie a la que se veía con una evidente subida de peso y un color sonrosado, su hermanita Brielle se iba distanciando de ella y parecía muy desmejorada. 

   Mientras la observaba pensando en hacerle una revisión, los padres de la niña dieron unos leves golpes en el cristal llamando su atención. Estaban muy preocupados porque cada día la veían peor, le dijeron, y fue en ese momento cuando la alarma de la incubadora de Brielle se disparó ante una nueva crisis de tos y ahogo. Los niveles de oxígeno anunciaban un severo descenso y a la pequeña se la veía respirar con dificultad mientras sus miembros se contraían y agitaban. Estaba entrando en un estado crítico. 

   La enfermera Kasparian intentó toda suerte de prácticas para devolverle la tranquilidad y estabilizar sus constantes. Succionó sus vías respiratorias para extraerle fluidos y subió el nivel de oxígeno, pero nada de eso parecía ayudar, la sensación que daban las débiles piernecillas de Brielle igual que el resto de su delgado cuerpo, era de un gran stréss. El color cianótico, la baja de oxígeno en la sangre, todo indicaba una grave crisis.

   Todos, padres, médicos y enfermera, eran conscientes de que el estado crítico de aquel pequeño ser no auguraba nada bueno. En un momento límite, Kasparian recordó la experiencia que según le había contado un amigo se estaba probando en algunos centros europeos, consistente en poner juntos en la misma incubadora a los gemelos delicados, para que se dieran calor y siguieran sintiendo el mutuo contacto que vivieron en el vientre materno.

   Pero en aquellos años, en Estados Unidos estaba prohibida esa práctica en prevención de que los bebés pudieran transmitirse alguna infección de uno al otro. En momentos que los segundos contaban, la enfermera Kasparian se dirigió a los padres que seguían angustiados el desarrollo del problema de su hija Brielle, para pedir su autorización: –Dénme su permiso para ponerlas juntas en la misma incubadora. Hay posibilidad de que eso la ayude a estabilizarse.

  Conscientes de la situación, los Jackson dieron su visto bueno y Gayle Kasparian tomó a la niña depositándola junto a su gemela. Fue sorprendente, casi instantáneo. Sólo cerrar la puerta de la incubadora y a pesar de su debilidad, sintiendo la presencia del cuerpo de su hermanita el bebé se acurrucó con ella buscando su contacto y la ansiedad pareció disminuir. En cuestión de minutos, las lecturas de oxígeno en sangre fueron subiendo hasta igualar las mejores que había tenido desde que nació.

   Las bebés volvían a retomar la cercanía que habían vivido en sus primeras 28 semanas de vida y lentamente acompasaron su respiración. Fue entonces, mientras los padres y la enfermera observaban como Brielle se iba calmando y empezaba a dormitar, cuando sucedió algo conmovedor. Despacio, con cuidado, vieron como el minúsculo brazo de Kyrie se levantaba, colocándose alrededor de los hombros de su hermanita hasta abrazarla completamente.

 Kyrie pasando su brazo por encima de los hombros de su hermana, Brielle. (LifeNews)

Gayle Kasparian (?)  (Imagen de la red. Con reservas)
                                           
                                     Antes de las Navidades de ese año, 1995, ya estaban las pequeñas dadas de alta con la familia al completo en casa, todos dispuestos a pasar juntos las mejores Fiestas de su vida. Los padres continuaron la terapia colocándolas en la misma cuna y más tarde en la misma cama. Las menudas gemelas le habían cogido el gusto a la compañía y siguieron compartiendo la costumbre de dormir juntas hasta los cinco años.                         
          
   Por esas circunstancias de la vida, aquel complicado día en que se tomó la decisión de poner las gemelas a compartir espacio, la enfermera jefe Susan Fitzback se encontraba asistiendo a una conferencia que precisamente trataba del Co-bedding, o práctica pediátrica de colocar a los prematuros juntos en la misma incubadora. Fitzback salió del acto convencida de la bonanza de esa fórmula y decidida a iniciar el cambio de protocolo en el hospital, por ello su sorpresa fue mayúscula al entrar al día siguiente en la sala y encontrarse con la noticia de lo sucedido el día anterior y la imagen de las gemelas abrazadas.

  Toda su prevención acerca de cómo encarar el cambio de órdenes en ese campo se había solucionado por sí misma. A partir de esa mañana quedó como hábito común en el Memorial Hospital, donde posteriormente se analizaron unos cien casos de gemelos con problemas a los que habían colocado en la misma incubadora. En ningún caso hubo constancia de que los pequeños se contagiaran infecciones (**).



Paso a paso, de bebés a niñas.
A punto de cumplir 22 años, Kyrie posa rodeando de nuevo con su brazo a Brielle. 
                                     
                                       Hoy, Kyrie y Brielle son dos guapas universitarias con un sentido solidario de la vida. La experiencia que salvó a Brielle ha sido muy importante para ellas, que a menudo colaboran en programas que tratan sobre problemas de la infancia. 

                                       Por adelantado, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! 


Ana Mª Ferrin  

(*) Por poco, el Día Internacional del Niño Prematuro que se conmemora el 17 de noviembre, no coincide con la fecha clave en la vida de las gemelas Jackson. 

(**) En Valencia, España,  tras confirmar el buen resultado que tenía esa práctica entre los nacidos prematuros, el Dr. Vicente Roqués del Hospital Universitario de la Fe fue el primero que dio carta de naturaleza en nuestro país a la exitosa práctica iniciada por la enfermera Gayle Kasparian. La importante mejoría en el desarrollo general de los pequeños, ha hecho que en la actualidad el método se haya ido generalizando en la clínica diaria a nivel mundial, con los mellizos y demás partos múltiples prematuros. Para los interesados, un libro imprescindible sobre gemelos donde aparece este dato, Gemelos... 

27 comentarios:

  1. La felicidad, la desgracia, el acierto o el error irreparable a veces dependen del puro azar. Si esa persona no hubiera estado el día exacto y en el lugar adecuado, quién sabe, posiblemente la niña no hubiera sobrevivido. Una suerte.
    Saludos, Ana María.

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    1. Hola, Cayetano. El tener buena estrella no es cosa menor.
      Contaba Carlos Fisas que cuando Napoleón tenía que nombrar un mando, después de examinar su expediente y antes de aprobarlo siempre hacía una última y definitiva pregunta a sus colaboradores: -¿Dirían ustedes que Fulano es un hombre de suerte?

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  2. Antes de leer la nota final ya pensaba comentar que el Hospital "La fe" de Valencia es uno de los más avanzados en la especialidad de prematuros. Sé, por experiencia de una conocida cuán duro es para los padres el trance, especialmente si se trata de una alumbramiento en ese tiempo. Del que le hablo el bebé sobrepasaba muy poco los 500 gramos, y felizmente hoy, a sus dos años, es una persona con todo un futuro por delante.
    Saludos.

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    1. Felicidades a esa madre que conoces, para unos padres no hay fortuna comparable.
      Recuerdo la única vez que he visto la foto de un médico con un bebé de 500 gr. en la palma de su mano. Al lado estaba el niño, ya con 1 año. Contra todo lo conocido hasta entonces, había logrado sobrevivir.
      Saludos, amigo.

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  3. Eran tiempos en que se desarrollaba la neonatología. Ya el hospital valenciano era puntero en Europa y lo sigue siendo. Veinte años más tarde es una especialidad que da muchas satisfacciones.

    Besos

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    1. Esta fue una de esas noticias que quedan en el subconsciente y que un día te preguntas qué fue de sus protagonistas. En la nota he añadido un enlace a un libro divulgativo y muy ameno sobre gemelos para los curiosos que, como yo, ignoraban todo sobre ellos.
      Saludos, Doc

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  4. Una historia conmovedora que no recuerdo, o quizás nunca supe de ella, y la verdad, ese milagro de abrazo debería tenerlo tatuado en la retina... Me sumo al cumpleaños.
    Qué maravilla llegar a tu blog con esta entrada "llena de vida", nunca mejor dicho.
    Llevo un tiempo desbordada con algunas cuestiones que me impiden actualizar el blog y visitar a los amigos tantas veces como me gustaría. Espero estar en marcha dentro de muy poco.
    Un abrazo, Ana María

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    1. Desde luego, de haberte enterado lo recordarías.
      Entiendo muy bien tu agobio. Hay veces en que es imposible atender las redes por cuestión de prioridades, a todos nos sucede.
      Vendrás con más bríos, seguro. Un beso.

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  5. Minha amiga Ana Mª Ferrin esta tua reportagem, "ABRAZO, ALIENTO DE VIDA", certamente não foi escrita para ser lida por quem tem problemas cardíacos. Começas com a narrativa branda sobre os irmãzinhas, que nasceram precocemente, depois avanças até o ponto em que o leitor fica com plena consciência do que acontecia naquele hospital estadunidense, e dos sérios riscos de vida que as duas criaturinhas corriam. Nesta altura da tua narrativa tem-se dúvida se uma das meninas sobreviverá. A emoção começa a apertar quando se vê uma atitude corajosa da enfermeira, que depois de ter obtido licença dos pais, coloca em ação o seu plano, como tu narras, no trecho que transcrevo:

    "Conscientes de la situación, los Jackson dieron su visto bueno y Gayle Kasparian tomó a la niña depositándola junto a su gemela. Fue sorprendente, casi instantáneo. Sólo cerrar la puerta de la incubadora y a pesar de su debilidad, sintiendo la presencia del cuerpo de su hermanita el bebé se acurrucó con ella buscando su contacto y la ansiedad pareció disminuir. En cuestión de minutos, las lecturas de oxígeno en sangre fueron subiendo hasta igualar las mejores que había tenido desde que nació."

    Uma belíssima história Ana, que certamente a todos emocionou. Ao teu texto impecável, somaram-se as fotos dessas irmãzinhas abraçadas, de forma que se custa compreender. As demais fotos também enriquecem o teu trabalho, tão apropriado para o Dia das Mães.
    Um Feliz Dias das Mães para ti, Ana, com o meu abraço.
    Pedro

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    1. Gracias, Pedro. Para las madres y para los padres, esto es universal.
      Se pone uno en la piel de quienes pasan situaciones extremas con sus niños y al momento te solidarizas. Quién, aún siendo cosas menores, no ha pasado noches y días con el corazón encogido por algún percance de un hijo

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  6. Maravilhosa essa reportagem, Ana Maria! Emociona em ver cada fase do crescimento das irmãs. Que sentimento lindo deve haver entre elas...
    Gostei muito dessa sua postagem!
    Beijo.

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    1. Gracias, Tais. Los hijos…
      Creíamos que sabíamos de la vida hasta que llegaron. Entonces comprendimos que todo lo suyo lo vivimos a otro nivel.
      Un abrazo.

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  7. Un riesgo que salió bien y que quizás otros médicos han seguido el camino.
    Un abrazo.

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    1. Fue uno de esos pequeños gestos intuitivos que abrió caminos.
      Besos, MariPi

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  8. ¡Tierna e impactante historia, Ana María!
    Afortunadamente con un final feliz, lo que posibilita la foto de las gemelas...¡22 años después!

    Un beso.

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    1. A un nivel sencillo, seguro que cada uno podríamos añadir experiencias que en su momento para nosotros fueron importantes.
      Saludos, Esteban.

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  9. Es una historia muy emocionante.

    Y con un final feliz.

    Un beso.

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    1. Preciosa historia, Amalia. Imaginemos como debieron vivirla sus padres. Besos a ti.

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  10. Conmovedora entrada, Ana. A veces es el instinto el que te guía entre las tinieblas en las decisiones que hay que tomar en segundos. No valen los manuales ni los consejos, sino la corazonada y el sentido común. En mi papel de madre primeriza me voy dando cuenta de ello: cada niño es distinto y el ritmo de uno es igual al de otro. En todo caso es una lección que sirve para cualquier momento de la vida.
    Un beso

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    1. Qué decirte, si vosotros estáis viviendo una etapa que por muy sereno que sea uno, y muy feliz que esté, nunca faltan las dudas.
      Dices bien. Ya puedes tener títulos y diplomas, leerte todos los libros preparatorios.
      Que un día llega cierto personajillo, y como Copérnico, le pega un giro a vuestra vida y os dice: -¡Aquí estoy yo! Preparaos a aprender, que os vais a enterar.

      Querida Carmen. Un beso muy grande.

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  11. Que historia más emotiva, Ana. Recuerdo haberla leído en los medios.
    Eso demuestra lo necesitados que estamos de afecto desde la más tierna infancia.
    Besos para ti y el palentino.

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  12. Me ha encantado descubrir tus podcast de las entrevistas de la radio.
    Me ha hecho mucha ilusión escuchar tu voz.

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    1. Sonde se ponga un abrazo que se quiten todas las redes.
      A ver si tengo tiempo y coloco otra tanda. Besos para ti.

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  13. Me ha emocionado las historia de la gemelas Jackson, para ellas va mis felicitaciones y en especial para la enfermera Gayle Kasparian, pues sin ella no hubiera habido un final tan feliz.

    Un abrazo.

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    1. Sin duda ella es la protagonista principal de la historia.
      Por cierto, estuve buscando una imagen y la única que he encontrado ha sido la que he añadido, con todas mis reservas.

      Si es ella, se merece figurar en el texto. Abrazos para ti.

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  14. Wonderful - they was so very small babies, and now beautiful young.
    Lovely photos.

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    1. Noticias como estas son un triunfo para la Humanidad. Todos ganamos. Un beso.

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