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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





ANTONIO GAUDÍ Y EL GUARDIA CIVIL QUE LO AUXILIÓ





REEDICIÓN


Ya nunca atravesará, ignorado,
las calles de la populosa ciudad
 llevando la llama del genio,
bajo apariencias humildes...

J.M. Llovera



                           Los diversos informes del día en que fue atropellado Antonio Gaudí -médicos, hospitalarios, policiales, municipales, particulares, periodísticos y de la Compañía de Tranvías-, dan versiones del accidente no siempre coincidentes. Sólo será posible aproximarse a la realidad basándose en todos ellos y tomando como punto de partida unos datos incontestables, los contenidos en el informe meteorológico del 7 de Junio de 1926.


Ramón Pérez Vázquez, de A Pobra do Caramiñal, A Coruña, acababa de llegar a Barcelona
para incorporarse a su destino como Guardia Civil. Paseaba por la Gran Vía cuando vio el
grupo que rodeaba a Gaudí herido en el suelo. Paró a un taxista,  subió con Gaudí y lo llevó
 al Dispensario de la Ronda de San Pedro, nº 37. (Arch.Hº.GuardiaCivil) (Arch. A.Mª.F.) 


DOS RAMONES TRASLADARON A GAUDÍ

Publicado en Gaudí y Más. 13 de octubre de 2012
Publicado en Gaudí y Más. 6 de octubre de 2017



                         A las seis y cinco minutos de la tarde, Antonio Gaudí i Cornet se disponía a cruzar la hoy llamada Gran Via de les Corts Catalanes en un punto situado entre las calles de Bailén y Girona. Pocas nubes estorbaban al sol en un cielo limpio que alargaba el crepúsculo y proporcionaba a la ciudad una temperatura de 22 grados. Con su andar pausado y apoyándose en el bastón con taco de goma, el arquitecto bajó de la acera, salvó la calzada lateral y subió a la parte peatonal de la avenida donde una doble hilera de frondosos madroños sombreaban a los viandantes que paseaban o reposaban en los bancos. Bajó a la calzada central y cruzó los rieles de la línea que se dirigía hacia la plaza de Cataluña.

                         Pero al ir a cruzar la segunda vía que efectuaba el recorrido inverso, divisó que se acercaba un tranvía y reculó hacia la que acababa de pasar sin mirar hacia atrás, por ello no se percató de que otro tranvía de la línea 30, de los llamados cadeneros, llegaba tras rodear la plaza de Tetuán. En el último instante debió alertarle algún sonido que instintivamente le hizo girar el rostro hacia la derecha, recibiendo un tremendo impacto en las costillas y la sien de ese costado.


´Frente al lugar aproximado del accidente, Gran Vía-Girona, uno de los tranvías de la línea 30  como el que
 atropelló a Gaudí. (Archivo A.Mª.F.)
  
En la Ronda de San Pedro, nº 37, antiguas instalaciones del 
Dispensario que hoy siguen siendo municipales. (A.Mª.F.)

                                Los viajeros acusaron la brusca detención del tranvía viendo seguidamente como el conductor, descompuesto, saltaba atribulado a la calle. El hombre nada había podido hacer para evitar el atropello. Cuando accionó la rueda que tensaba la cadena del frenado, el golpe ya se había producido y el anciano, menudo y con aspecto desvalido por el polvo que cubría su traje negro, yacía en el suelo inconsciente. Podía apreciarse como un hilillo de sangre brotaba de su oreja derecha y se desvahía entre la blanca barba. Sobre el cuerpo proyectaban su sombra los cables del tendido eléctrico que alimentaban los tranvías.
           
                                  A los viandantes que habían presenciado el accidente se unieron los curiosos, acercándose para emitir sus juicios. La sociedad crea sus tabúes. Hubo quien paseó la vista por las gastadas ropas color ala de mosca, advirtió los imperdibles que suplían sus botones, las polvorientas zapatillas cubriendo unos pies envueltos en tiras de tela y dictaminó: Debe ser un pedigueño... Es un mendigo borracho, seguro. Alguien aventuró que se imponía trasladarlo a un centro de primeros auxilios. Ante esa sugerencia premonitora de posibles molestias, la mayoría de curiosos que observaban la escena deshizo el grupo, sólo algunos ciudadanos decidieron aplazar sus obligaciones y atender al herido. De entre ellos se han conservado los nombres de Antonio Roig, un administrativo del puerto, y Antonio Noria, que aseguró ser socio de la Sociedad Colombófila, aunque en los completos archivos de tal Federación no constaba su pertenencia en los años 80, cuando a través de la Cátedra Gaudí se hizo la consulta.


La  fotografía de Gaudí en la procesión de Corpus Christie en 1924, dos años antes  
de su fallecimiento en 1926

                                          Los dos voluntarios intentaron, sucesivamente y sin éxito, detener a cuatro taxis que circulaban por la Gran Vía. Los tres primeros Fiat B-5889, Ford B-18412, Profos B-18873, negaron el auxilio por temor a que la sangre manchara sus tapicerías. El cuarto chófer requerido se acercó al grupo reduciendo la marcha lo justo para observar el cuerpo tendido en la acera, sin llegar a pararse. La sola visión del herido fue suficiente para que huyese del lugar a toda velocidad, sin dar tiempo a que se denunciara la matrícula.
            
                        Esa insolidaridad fue motivo de que se perdiera casi media hora preciosa en el intento de conducir al herido a una Casa de Socorro y no se sabe cuánto tiempo más habría transcurrido, si un miembro de la Guardia Civil no hubiera transitado en aquellos momentos por el lugar del suceso. El agente se hizo rápidamente cargo de la situación, impuso su autoridad y obligó detenerse al siguiente taxi que apareció, ordenando al chófer, Ramón Cos, que trasladase al anciano hasta el cercano dispensario de la Ronda de San Pedro, nº 37. Para asegurarse de que se cumplían sus órdenes, el agente de la autoridad subió también al vehículo. Ramón Cos hizo lo que se le pedía sin conocer la identidad del herido y poco después de morir el arquitecto se identificó en la prensa como el conductor que lo había conducido hasta el Dispensario de la Ronda de San Pedro.


Antiguo plano del Hospital de la Santa Creu (Archivo A. Mª F.)

                        El libro de registro del centro dejaba constancia del somero examen: se aprecia un traumatismo a la altura de la oreja derecha y conmoción general del paciente, que dice llamarse Antonio Gaudí... Al parecer el accidentado debió recobrar la lucidez los instantes necesarios para dar el único dato de su nombre, tras lo cual volvió a perder el conocimiento y no se pudo ampliar su filiación por no llevar documentos. El contenido de sus bolsillos se limitaba al libro de los Evangelios, un rosario, un pañuelo, un puñado de avellanas y la llavecita de su escritorio. En atención al estado del paciente, el médico de guardia ordenó trasladarlo en ambulancia al Hospital Clínico después de administrarle un antiespasmódico.

                    Concluía la nota que había llegado acompañado por un miembro de la Guardia Civil llamado Ramón Pérez Vázquez. Posteriormente se conocería que el citado agente, natural de La Puebla de Caramiñal, La Coruña, tenía 25 años y acababa de incorporarse a la Comandancia de Barcelona, por cuya Gran Vía paseaba vestido de paisano (*).


Cuerpo principal del antiguo Hospital de la Santa Creu con su magnífica escalinata- En la actualidad acoge la Biblioteca Central (A.Mª.F.)

Ex-libris de la biblioteca mostrando sus bóvedas

                          Pero el destino es caprichoso. La existencia de Gaudí estaba forjada con el fuerte sentido antimilitarista propio de un país que aún no se había repuesto de la Guerra de Independencia contra la ocupación francesa y esa circunstancia lo llevó a ser un diletante los últimos años de su vida frente a cualquier autoridad armada, aunque en los años que cumplió su Servicio Militar en Barcelona, no consta la más mínima falta en su expediente. Sin embargo, tras sufrir el mortal atropello por un tranvía de la línea 30, de los muchos curiosos que pasaron ante el anciano herido el único que se paró y decidió recogerlo para llevarlo personalmente a un centro médico de urgencia, fue un guardia civil gallego, representante del primer cuerpo de seguridad de ámbito nacional creado en España en 1844, ocho años antes de nacer el arquitecto. 

                         Al partir la ambulancia la trama prevista daría un vuelco. En algún punto del trayecto hasta el Hospìtal, los sanitarios decidieron variar por su cuenta el destino del maltrecho pasajero. No existe una explicación contrastada del cambio de rumbo. La orden del médico era llevarlo hacia el Hospital Clínico al otro lado de la ciudad, pero el vehículo nunca llegó a ese centro; por su cuenta y riesgo los camilleros se dirigieron al más próximo Hospital de la Santa Cruz, situado en la calle del Hospital junto a las Ramblas y cercano al puerto.


En grabado de Gustavo Doré, Dº Quijote y Sancho por la calle Espasería. Al fondo, la iglesia
de Santa Mª del Mar.
  
                 Se publicó que la decisión de los sanitarios fue debida a  que -era tarde, estaban cansados y no tenían ganas de trabajar. Pero esa afirmación cae por sí misma leyendo el informe nº 225 de la Guardia Urbana donde el agente nº 53, Silverio Silvestre, encabeza el texto con estas palabras:  A las 18 horas del día de hoy ha sido auxiliado en la Casa de Socorro de la Ronda de San Pedro una persona que dice llamarse Antonio Gaudí... El examen iniciado a esa hora y su posterior orden de traslado ya que se trataba de un accidentado de extrema gravedad, no debió demorarse más de 30 o 40 minutos, todo lo más una hora, lo que nos sitúa a las 19,30 de una clara tarde mediterránea a las puertas del verano.


                     Existe la posibilidad de que el personal de ambulancias, por su continuo servicio, conociera la existencia de camas libres en un hospital u otro y la conveniencia de variar el destino del herido, pero de haber sido así parece extraño que no lo indicaran al médico del dispensario y aceptaran sin objeciones la ruta prevista sin rectificar lo escrito. No hay que descartar el error humano, el despiste de que lo dejaran en un lugar en vez de otro, pero ¿acaso no circulaban con una orden escrita? En cuanto a la idea de un ángel custodio llevando en volandas la ambulancia de Gaudí sobre la ciudad, meciéndolo con la obertura de Tannhaüsen, aunque también se publicara y tenga su atractivo, sólo está al alcance de los muy creyentes. En cambio, dejando un resquicio al azar si es posible explicar el porqué Gaudí apareció ingresado precisamente allí.


Fragmento del Registro de Entradas del Hospital. (A.Mª.F.)

                                 Porque son verídicas las continuadas visitas de Antonio Gaudí al antiguo Hospital de la Santa Cruz desde sus tiempos universitarios y más adelante se intensificaron, cuando en calidad de estudioso anatómico recorría a menudo las salas de beneficencia, observando los tipos humanos que yacían en aquellos lechos. - Ya que no tengo familia directa había declarado- me gustaría morir en esta misma Santa Casa  y en esta misma sala de indigentes del Hospital de la Santa Creu, eso es preferible a depender de familiares lejanos que en muchas ocasiones atienden por obligación. Aquí te cuidan por amor, no como en una clínica que lo hacen  por dinero

   Si, como sostenían algunos de sus amigos, Gaudí recobró la lucidez durante el trayecto y pudo conversar con los camilleros, no hay duda de que pudo convencerlos del cambio de rumbo. Son infinidad los testimonios asegurando que dejarlo hablar conducía a plegarse a sus deseos, y en este caso, dirigirlos hacia su querido Hospital de la Santa Creu.

   Fundado en el siglo XV por el rey Martín el Humano, el mismo centro que Miguel de Cervantes había inmortalizado en la Segunda Parte de su Ingenioso Hidalgo Dº Quijote de la Mancha, uno de los escasos libros que Gaudí guardaba en su estudio y donde se lee en el capítulo LXXII:



                                 ...Yo -dijo Dº Quijote-, no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy el malo, para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced, mi señor don Alvaro Tarfe, que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza; antes, por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas de esa ciudad, no quise yo entrar en ella, por sacar a las barbas del mundo su mentira; y así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto...



Ana Mª Ferrin

(*) Del extenso capítulo donde se cuenta la crónica de lo sucedido en los tres días que transcurrieron entre el accidente y la muerte de Antonio Gaudí, en el libro GAUDÍ. DE PÌEDRA Y FUEGO, de Ana Mª Ferrin.

      Otros detalles del suceso, en el libro REGRESO A GAUDÍ'S PLACE de Ana Mª Ferrin

      

39 comentarios:

  1. Muy interesante y entretenida lectura. gracias!

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    1. Es que a este hombre le pasaban cosas increíbles. Espero leerte más, Carlos.

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  2. Su articulo, a los seguidores de la obra y vida de Antonio Gaudi nos permite conocer con detalle los ultimos momentos de su vida .Muy interesante la mencion de las personas que lo atendieron´
    Enhorabuena Ana Maria Luis

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    1. Este episodio da para mucho, Luis. Fueron tres días densos.

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  3. Soy seguidora de su blog desde hace tiempo, de forma callada pero siempre presente. Cada uno de los temas que nos presenta me parecen, a la par que entretenidos, descubridores de una nueva faceta del genio. Quizá la personalidad de Gaudí sea uno de los misterios de su vida al ser en extremo discreto en ese punto. Se dice que por sus obras se conoce en profundidad sus sentimientos y creencias más que por cualquier otro testimonio, pero es necesario que alguien nos desvele aspectos próximos a la vez que claves que arrojen alguna luz en este sentido. Las entradas del este blog lo hacen sin duda alguna. ¡Enhorabuena!
    Un saludo desde Béjar (Salamanca)

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  4. Hola Carmen, interesante su comentario.
    Cuando siendo una adolescente empecé a interesarme por Antonio Gaudí, mi madre me aconsejó que no perdiera el tiempo porque toda Barcelona sabía que aquel señor era un tipo raro, un fanático religioso que vivió toda su vida encerrado en aquel templo en construcción y no tenía nada que contar. Con los años cambió de opinión, pero con su mejor intención ella fue la primera que me alertó ante esa creencia general. Aunque yo seguí con mi proyecto porque no me cuadraba que la alegría carnal que muestran las obras del Gaudí en plenitud, el Capricho, la Casa Batlló, la Pedrera, partiera de alguien tan oscuro como lo pintaron algunos en su tiempo, siempre levitando entre incienso. Así empecé el tema y es un placer saber que hoy somos bastantes los que disfrutamos descubriendo más claves de su obra, como resultado de conocer ciertas motivaciones que guiaron la vida del maestro. Bienvenida y saludos a Salamanca donde tengo una parte muy querida de mi familia.

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  5. Te agradezco mucho la visita y comentario que me dejastes en mi blog. Antes solía contestar a cada uno de ellos, pero, visto el volumen y número de los mismos y que la mayoría suelen coincidir, suelo contestar a los más significativos directamente. Ya sé que el tema de la entrada de mi blog no viene al caso aquí o quizá sí dado que trata de Cervantes y su mecenas el duque de Béjar, caso paralelo al de Gaudí y Güell. Me decías que Cervantes tuvo suerte de tener un mecenas que defendiera sus ideas y proyectos económicamente, pero me temo que no fue todo de color de rosa. Francisco III de Zúñiga fue mecenas de artistas y literatos de la talla de Góngora, Lope o Cervantes. Sin embargo, a la hora de su muerte, había dilapidado toda su fortuna. Su hijo, el duque Alonso II, heredó telarañas y es entonces cuando sale publicada la primera parte de El Quijote dedicada al duque de sflojara la bolsa y le sacara de la situación ruinosa en que vivía, pero se llevó un chasco: el duque don Alonso no tenía un ducado y acabó por hacer oidos sordos de las súplicas de don Miguel. El resultado fue una desavenencia tan grande que dió como consecuencia el cambio de dedicatoria en la segunda parte de la magna obra, esta vez dedicada al duque de Lemos. Mecenazgo fallido, podríamos hablar en este caso, nada más lejos de la estrecha relación entre Gaudí y Güell.
    Un beso de una ciudad que empieza con "B" y de pasado textil a otra de las mismas características... (Béjar y Barcelona)

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    1. Hola Carmen, resulta curioso el paralelismo que va apareciendo en algunos aspectos de la vida de Gaudí y Cervantes a medida que conozco más la vida del de Alcalá. Ninguno de los dos tenía fortuna, pero sí un talento que brillaba como el oro despertando envidias y recelos. Ambos tuvieron importantes cargas familiares, crearon obras universales e incluso se vieron empujados a llamar a determinadas puertas para solucionar problemas económicos, Gaudí para costear las obras de la Sagrada Familia y Cervantes para subsistir. En cuanto a la referencia que haces de cómo resultó la relación de Cervantes con Alonso, IV duque de Béjar al que le dedicó la 1ª Parte de El Quijote, e hijo de aquel III duque de brillante biografía y tan gran mecenas como mal administrador, aunque no sea algo de conocimiento popular hay una similitud importante en la forma en que terminó Gaudí con los herederos de Eusebio Güell, fallecido en 1918.
      Y ya que en esta ocasión la profundidad del tema va más allá del simple comentario y su respuesta de cortesía, considero adecuada una aclaración ampliada que en breve, como suelo hacer de vez en cuando, colgaré en forma de entrada.
      Es un placer leerte, cordiales saludos.

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    2. Para mí es un honor que un comentario mío haya podido inspirarte una entrada tan interesante como ésa. Es curioso todo lo que comentas. Uno de los males de nuestro país es que a los verdaderos hombres de genio no se les ha valorado en vida y muchos de ellos han muerto en total soledad y desprestigio. La gloria les ha llegado después de muertos. Cervantes y Gaudí... quién lo diría.
      Un saludo

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  6. se sabe el nombre del conductor del tranvía?

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    1. Hola, Laura.
      En los años 90 consulté un informe que me proporcionó el profesor Joan Bassegoda Nonell en la antigua Cátedra Gaudí de los Pabellones Güell, del que saqué parte de los datos referentes al atropello. De haber figurado el nombre del conductor lo lógico era que yo lo hubiera hecho constar, pero al no ser así por si acaso he revisado mis apuntes de entonces y he confirmado que no aparece, sólo lo tengo anotado como “el conductor”.
      Pero de eso hace más de veinte años y los fondos documentales de la Cátedra no han parado de incrementarse desde entonces en todos sus apartados, por lo que es posible que si acude a los archivos de la nueva ubicación de la Cátedra, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en la Avda. Diagonal, 649, encuentre lo que busca.

      Si eso ocurre y me lo comunica, con mucho gusto lo haré constar en el blog citándola a usted y su investigación. Un cordial saludo.

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  7. En esa época la gente moría atropellada por tranvías. En nuestros tiempos, por terroristas al volante.¡Qué triste Ana María!

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    1. Esteban, la Naturaleza es sabia y cuenta con sus propios mecanismos para tener a raya la población del planeta. En los países más o menos desarrollados casi acabamos con las pandemias, guerras tribales y hambrunas. A cambio nos llegaron los motores, los psicópatas y el terrorismo.

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  8. Sí, la atención sanitaria no era demasiado solícita, por no decir que simplemente era delictiva. La preocupación por los daños colaterales que pudiesen derivarse de la ayida no es motivo para la dejadez de un mendigo o un adinerado. De igual forma, la atención de “la autoridad competente” fue tan incompetente que motivó el fatal desenlace. No, no se manifiestan de esta forma los trabajadores de los transportes públicos pero la poca experiencia en accidentes, teniendo en cuenta los pocos conocimientos y directrices de circulación a atención de peatones pudo agravar el percance. Gaudí, posiblement, no hubiese muerto con tanta premura si la atención y la medicina hubiesen sido más operativas y profesionales. Es el sentir de la ineptitud y la duda ante un ghecho lamentable. Un espléndido texto, Anamaría, pleno, como siempre de pormenores y detalles que nos ilustran con precisión. Felicidades. Un abrazo.

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    1. Queridos amigos Antonio Campillo y Manuel López “Colotordoc”.
      Por las características de vuestros comentarios sobre atención y medios al herido y por ser ambos hombres de ciencia, os comunico que la próxima semana traeré a la página una respuesta conjunta para los dos, que espero también interese a los demás compañeros.

      Se trata de la respuesta a la pregunta que tantos estudiosos y admiradores del arquitecto nos hemos hecho alguna vez, sobre qué sucedería en estos días con las lesiones sufridas por Gaudí en el accidente. En ella, tres especialistas de renombre; un fisiólogo, un neurocirujano y un forense, detallan el conjunto de politraumatismos recibidos por Gaudí, a la vez que explican los protocolos seguidos en la actualidad tras este tipo de accidentes y las posibilidades que tendría hoy, 91 años después, de sobrevivir.

      Saludos a los dos.

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  9. Muy entretenida lectura. Ya sabes que estás cuestiones médicas, me llaman mucho la atención :D
    Aunque nos parezca mentira, todavía en primer tercio del siglo XX, había más voluntad, mucha, que solicitud en el traslado de los pacientes heridos en accidentes de tráfico. Creo que Gaudí, si pudo recobrar la conciencia durante el recorrido en la ambulancia (no es infrecuente en paciente con conmoción cerebral) y pedirles "rogarles" el cambo al hospital. No sé si los técnicos de la ambulancia en aquel entonces pudiesen tener información de las camas disponible en cada hospital, pero si fue el caso, seguro que hubiesen informado al médico de la situación.

    Me ha encantado este escrito.

    Besos

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  10. Desde que te conocí en el mundo de la blogosfera, leo con avidez los relatos de la vida de este genio que tan bien retratas con aportaciones muy interesantes sobre su obra. Conocerle como persona y como artista de tu mano, es una gozada. Por eso te agradezco mucho tu aportación que me ha llevado a descubrir facetas desconocidas.
    Besos

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    1. No me extraña que te gusten las vidas intensas como la de Gaudí.
      La tuya tampoco está nada mal, MariPaz. Otro para ti.

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  11. Interesantísimo reportaje sobre la muerte de Gaudí que desconocía a excepción de su trágica muerte al ser atropellado por un tranvía. Me ha impactado el saber lo religioso que era un hecho que también desconocía y el que fuera ayudado por un guardia civil un hecho que dice mucho de esta persona teniendo presente que aparentemente lo confundieron con un mendigo del que huyeron la mayoría de las personas que presenciaron el accidente.Una historia muy triste y un trágico final para un gran hombre.Besicos

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    1. Según un informe del suceso, varios conductores aflojaron la marcha hasta ver al accidentado y siguieron sin detenerse. Pero el motivo repetido por los conductores que sí pararon, para no trasladar al enfermo, fue “que se les mancharía el coche”. Sin comentarios.

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  12. Hola Ana Mª el libro (La Clave Gaudí)
    de (Esteban Martín y Andreu Carranza), en el cual se mezcla bastante la ficción ya que según sus autores, a Antoni Gaudí le empujó alguien hacia el tranvía, no se si este párrafo pertenece a la ficción que es lo mas probable o a realidad. Muy interesante y amena tu entrada. Gracias.

    Un abrazo.

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    1. En esta ocasión sí puedo decirte que el empujón es ficción pura. Los distintos testigos empezando por el conductor, declararon que Gaudí estaba solo en medio de la calle y sucedió tal y como acabas de leerlo.Un beso.

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  13. Recordaba haber leído este artículo en tu blog, pero me parece muy buena idea traerlo de nuevo a la primera línea con los acontecimientos que se están viviendo estos días en tu tierra.
    Un beso

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    1. Cómo corre el tiempo. He dejado los comentarios tal y como se hicieron, no es frecuente tener el documento de un primer encuentro y comprobar que todo lo que dijimos podemos sostenerlo hoy. Me gusta.

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  14. Pues puesto que no veo mi comentario de entonces -por esa época o poco después descubrí su blog, y a usted- lo hago ahora. Un halo rodea la muerte del genio Gaudí en el lugar en el que precisamente había elegido él; pero lo que inflama cualquier ánimo es la conducta de los conductores de aquellos taxis matrículas B-5889, B-18412 y B-18873, cuyas conciencias no creo quedaran tranquilas jamás.
    Saludos.

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    1. Eso mismo pensaba yo cuando escribía el libro.
      Hoy no estoy tan segura, DLT.

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  15. Hola, Ana M. Siempre escuché la versión de que lo atropellò el tranvía por un despiste suyo y lo di por válido y no me planteè nada más. Pero es tan interesante todo lo que cuentas que me quedo con ganas de más..
    Apenas tengo tiempo para mi blog ni de visitar las publicaciones de amigos blogger y mira que leerte es unplacer.
    Muchísimas gracias por esta entrda.
    Un abrazo

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    1. Espero que la falta de tiempo sea por tener ocupaciones buenas, de las que hacen feliz.
      De todos modos gracias por la visita y las palabras.

      Otro para ti.

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  16. Emotivo final para un texto precioso cargado de sensibilidad. Nos duele ese Gaudí malherido, tirado en la calle ante la indiferencia de la mayoría.

    Feliz día

    Bisous

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    1. Es una imagen plástica de esas que aunque no exista un documento, todos los que conocemos el suceso la tenemos en nuestra mente.

      Feliz veranillo retrasado.

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  17. Lo recordamos las dos pero no de aqui sino de tus libros y los reportajes que hacias en HISTORIA 16 y el Om . Ha pasado cuanto tiempo y se ve tan fresco como cuando los leimos .

    Te enviamos un abrazo

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    1. Cuanto tiempo sin saber de vosotras, me alegra leeros.
      Este fragmento se ha reproducido en numerosos medios, unas veces firmado por mí y en otras sólo citando la fuente de algunos párrafos. También simplemente copiado, a la brava. Qué cansancio de gente.

      Carmen y María, un beso.

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  18. Ignoraba todos estos detalles tan importantes e interesantes.

    Una información estupenda.

    Un fuerte abrazo.

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    1. No sé que pasaría si hoy tuviéramos un accidente y necesitáramos ayuda. ¿Se preocuparían por la tapicería? Más vale no pensarlo, Amalia.

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  19. A veces se nos olvida que hay gente que, además de uniforme, tiene sentimientos.
    Me reincorporo poco a poco tras mi lejanía de poco más de una semana.
    Un saludo, Ana.

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    1. Hola, Cayetano. Deseo que lo hayas pasado muy requetebien.

      Por las situaciones que he vivido, si sufro un atraco o un accidente, tengo muy claro quienes me gustaría que me auxiliasen y quienes no.

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  20. Olá, Ana.
    Como venho conhecendo um pouco de Gaudí e de sua Igreja Sagrada Família por ter começado a ler tudo o que tu escreves sobre o autor e a obra, não será nenhuma novidade dizer-te da excelência desta edição, num texto da melhor qualidade, do qual destaco este, que transcrevo, talvez mais por sensibilidade do que por visão histórica, no que respeita ao Mestre Gaudí.

    "Pero el destino es caprichoso. La existencia de Gaudí estaba forjada con el fuerte sentido antimilitarista propio de un país que aún no se había repuesto de la Guerra de Independencia contra la ocupación francesa y esa circunstancia lo llevó a ser un diletante los últimos años de su vida frente a cualquier autoridad armada, aunque en los años que cumplió su Servicio Militar en Barcelona, no consta la más mínima falta en su expediente. Sin embargo, tras sufrir el mortal atropello por un tranvía de la línea 30, de los muchos curiosos que pasaron ante el anciano herido el único que se paró y decidió recogerlo para llevarlo personalmente a un centro médico de urgencia, fue un guardia civil gallego, representante del primer cuerpo de seguridad de ámbito nacional creado en España en 1844, ocho años antes de nacer el arquitecto."

    Parabéns, querida amiga Ana, pelo trabalho minucioso no qual se inclui as muitas imagens postadas.
    Um abraço.
    Pedro

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    1. Querido Pedro, de los diez libros y más de 200 trabajos de prensa que llevo publicados, ésta investigación puede que haya sido de la que más satisfecha estoy.
      Y a pesar de las consecuencias que lleva acarreándome desde su publicación en 2001, aquí está, irrebatible y superconocida, formando parte de mi libro "Gaudí. De Piedra y Fuego".
      Celebro que le haya interesado.

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