Foto cabecera

P1090215 - copia Con Hermès, la coreógrafa África Martínez en el Museo Europeo de Arte Contemporáneo de Barcelona. (A.Mª.F.)





JOSEP Mª SUBIRACHS. CURVAS Y POSVERDAD EN LA FACHADA DE LA PASIÓN




Por faltar unos datos para cerrar la 2ª Parte del
XXX Premio de Pintura de Frómista, posponemos 
hasta la semana próxima su publicación, editando 
hoy en su lugar la siguiente entrada.
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                                  ...Jerusalén vive la animación que antecede a la Pascua y por todas partes bullen habitantes y peregrinos que van cruzándose con el desfile de soldados y reos. Por la debilidad del Cristo, a una caída le sigue otra y cada vez le resulta más duro incorporarse en su camino con el madero a cuestas, seguido por la mirada de gentes que muestran variados sentimientos ante su imagen: burla, compasión, menosprecio, vergüenza.

                                  Una mujer, Verónica, se adelanta hasta Jesús conmovida al ver su rostro cubierto de sangre y heridas, se desprende del velo y lo pasa por el rostro del reo enjugándole el sudor. La imagen del Señor queda impresa en la tela...




                          A según qué horas, en la Fachada de La Pasión de la Sagrada Familia la sombra del Nazareno transita, deslizándose portal abajo desde su posición en el grupo de La Verónica. Diecisiete figuras componen esta escena, la más numerosa de todo el templo.

   Desde el pie de Jesús y uno de los extremos de la cuerda que ciñe su cintura, más la parte inferior de la cruz, son varios los puntos de esta composición que aparecen integrados en el muro de la iglesia. Aquí Subirachs traza a Cristo entre un revuelo de movimientos. Pierna, mano, torso, cabeza, vestiduras, se alían formando una imagen que dispara imaginarias saetas de dolor desde el travesaño oblicuo de la cruz hasta la imagen de María, su madre, situada en el nivel superior. Mientras, Él dirige a las mujeres que lo siguen unas palabras desencantadas, previniéndolas del futuro.



Grupo primitivo de La Verónica, antes de que se modificara la escena prestándole
inocencia, al intercalar la figura de una niña entre Jesús y la opulenta mujer. (JMS)




CON LA CRUZ A CUESTAS...

Publicado en Gaudí y Más. 28 de octubre de 2017



                          
                                Sobre el vértice de la plataforma triangular que soporta la escultura se alzan los 3,47 metros de La Verónica. Sin rostro debido a dos razones; por ser un personaje de antigua tradición cristiana al que no avala ningún evangelio, aunque de una u otra manera la bella leyenda de la mujer que se desprende de su velo para secar de sudor y sangre el rostro maltratado de Jesús, está reproducida en numerosos escritos posteriores desde el siglo VI.



Convenientemente alisada y con la niña delante, la mujer pierde su protagonismo ante Jesús. (AMF)

Gaudí a la izquierda prestando su imagen al evangelista Lucas.  A la derecha, caído, el Nazareno (A.Mª.F.)

Dibujo original de Subirachs. Podemos ver que nada se interpone entre Jesús caído con la cruz y el cuerpo de la mujer
(A.Mª.F.)
                        
                                   El gesto guarda valores morales en todas las culturas y esa cualidad le ha valido una gran popularidad en la iconografía cristiana, más aún al representarla premiada con la impresión de la faz de Cristo en su manto. Otro punto de vista para la decisión de Subirachs al eliminar las facciones femeninas fue su proyecto de que todo el protagonismo de la pieza recayera precisamente sobre el rostro de Jesús, más que tallado, impreso en el velo, copia perfeccionada del ya realizado por él en la capilla del Sacramento, en Montserrat.

   En alguna otra ocasión el escultor tomó prestada la técnica pictórica del trompe l’oeil (1), adaptándola para conseguir que la mirada de una pieza escultórica siga al espectador. Aquí, la hizo rehundiendo la Santa Faz en el tejido de piedra con tal finura, que las punzadas de las púas de espino y las ondas del cabello dejaron su impronta en esta imagen cóncava, que sigue mirando al visitante, girando el rostro hacia él, vaya hacia donde vaya.

   Entre las varias fórmulas manejadas para realzar algún personaje del numeroso grupo, destacaremos el tono vainilla del travertino utilizado para La Verónica, atrapando el sol mucho más que la piedra arenisca de La Floresta empleada en otros elementos, así como su busto tallado en clave pagana. Será difícil apreciar otras formas llamativas al estar colocadas hoy de manera que esconden sus curvas, pero atención. Si La Verónica posee un torso exótico cubierto por las ondas del velo que visto desde abajo no se aprecia, de frente no es precisamente plano, así como a su izquierda aparecen varias figuras femeninas que merecen atención.

Curioso ángulo en el que a pesar de estar la niña, se
aprecian los rasgos femeninos de la 2ª figura (A.Mª.F.)

Rótula, niña, cuerda, toques realistas en la fachada (A.Mª.F.)


                             De ellas, las dos más visibles en el dibujo primitivo acabaron convirtiéndose en tres, cuando alguien cayó en la cuenta de que el tratamiento dado a cada una de esas dos mujeres (2), donde el autor se autocita recordando su etapa mediterranista afín a Henry Moore, estaba más cercano a una cariátide griega que a la figura de un templo cristiano con el agravante de quedar uno de los torsos femeninos excesivamente próximo al rostro doliente del portador de la cruz. Por lo que al tratar de incorporarse, tras sufrir una de las caídas en su camino al Calvario y según fuese el ángulo del observador, Cristo encontraba el vientre de la mujer peligrosamente cerca de su cara

   Para desviar la atención sobre esa realidad y después de terminado y colocado el grupo, la Dirección tomó la decisión de mover hacia atrás la mujer más vistosa, aplanando su figura y girándola hacia la izquierda para hurtar su torso a la mirada de Jesús, interponiendo entre ella y la cabeza del Maestro la figura de la niña que hoy vemos en primer término. Esta pieza, si bien por su altura no llegaba a tapar el rostro de la mujer opulenta, sí ocultaba sus formas, además de atraer hacia sí la atención al emplear mármol travertino para tallarla –de nuevo como en La Verónica–, con rostro de un agraciado corte.

 La imagen de Jesús vaciada en el velo, parte de la cuerda que ciñe sus vestiduras, y la rótula que muestra su pierna completa sobresaliendo del manto (3), suman con el rostro infantil ciertos toques realistas que destacan en la escena.

   Pero en Subirachs nada es inocente, la circunstancia estaba perfectamente programada por él aportando otro de los varios toques previstos para humanizar la fachada, como fue el homenaje a Gaudí en la figura del evangelista Lucas a la izquierda del grupo, recreando al arquitecto en su famosa fotografía de la Procesión de Corpus Christie. Por ello, las maniobras obligándolo a desbaratar la elegante y sugerente escena del relato sacro, fue otro de los puntos que el escultor guardó en el cajón de los agravios. Y no fue el último (4).


Ana Mª Ferrin

(1) En francés. En español, “engañar al ojo”. En la antigua sucursal del Banco de Sabadell del Pº de Gracia nº 36 en Barcelona, la mirada de Ariadna, otra obra de Subirachs, sigue al observador.

(2) Vientre y caderas rotundas una, vientre y senos agresivos la otra.

(3) La rótula ya aparece en la figura de Cristo en El Cirineo, aunque sólo apuntada.

(4) Del libro biográfico sobre Josep Mª Subirachs, El Tacto y la Caricia. Subirachs. 2011. Ana Mª Ferrin. Ed. Experiencia. Reseña y primer capítulo:

   http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/05/el-tacto-y-la-caricia-subirachs-nuevo.html#more


20 comentarios:

  1. A menudo, el artista sufre los prejuicios o los caprichos de última hora de autoridades o entidades. Tener que modificar tu obra por el deseo expreso del censor de turno -o por el editor que estima que tu novela tiene poco o mucho erotismo, y que conviene añadir o mutilar- es algo harto frecuente por desgracia.
    Un saludo, Ana.

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    1. Es muy raro que el autor tenga carta blanca, real, para desarrollar su idea al completo porque siempre hay intereses.
      Aunque a veces encuentras directores que defienden las obras hasta extremos, la mayoría prefiere disgustar al autor antes que a la Dirección del proyecto.
      Saludos

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  2. La escena me llena de emoción.
    Creo, como Cayetano, que no debe ser fácil para el artista, tener que cambiar su idea original, según la idea de su "mecenas"...

    Besos.

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    1. Cierto. Mira, conozco a un historiador que se había pasado 20 años investigando en su pueblo el proceso y vicisitudes del estandarte centenario de la parroquia. Un día me llamó muy feliz porque el Ayuntamiento iba a editar su trabajo.
      Pero la siguiente vez que lo vi, me contó entre llantos que al hacerse cargo del libro, el Partido, el Alcalde, el Párroco, el concejal de Cultura y otros personajes, cada uno con su prólogo o epílogo, más los recortes al texto original por agotarse el número de páginas que le habían subvencionado, a su obra tan querida ya no la conocían ni él ni la madre que etc.
      Saludos, Manuel

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  3. Impresionate, nunca había visto esta fachada y además la desconocía, veo que no conozco apenas nada de la Sagrada Familia ya que siempre la veo en imágenes de lejos.Besicos

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    1. No lo dudes, Charo. Si se da la ocasión invierte un día en verla por dentro y recorrer sus dos fachadas, incluyendo una visita minuciosa a los tres juegos de puertas. Las de la próxima fachada de la Gloria también están terminadas.
      Un abrazo.

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  4. Las mujeres, así, no son entes abstractos y anónimos, sino que adquieren relevancia en una escena en la que el centro es Cristo sufriente, pero también lo son las mujeres que lo acompañan (silencios heridos, corazones rotos de dolor).
    La pena es que la voluntad del artista se tenga que doblegar ante la dirección de la obra. Si Subirachs puso ahí a esa imagen sería con una razón y quizá unos centímetros arriba o abajo distorsionen su idea última.
    Un beso

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    1. Él tenía sus razones. No le convencía que todas las mujeres de la Pasión fueran plañideras o sirvientas, había hecho una lectura rigurosa de la Biblia y los Evangelios y quería colocar alguna figura femenina fuerte. Se salió con la suya a medias.
      Otro para ti.

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  5. Olá, Ana.
    Essa foto é fantástica Grupo primitivo de La Verónica, antes de que se modificara la escena prestándole inocencia, al intercalar la figura de una niña entre Jesús y la opulenta mujer. (JMS).
    A outra fotografia, da mudança ocorrida na Fachada de La Pasión de la Sagrada Familia, como o que é depois alterado, se entendi bem: Convenientemente alisada y con la niña delante, la mujer pierde su protagonismo ante Jesús. (AMF)
    Este seu excelente trabalho, minha amiga Ana, "JOSEP Mª SUBIRACHS. CURVAS Y POSVERDAD EN LA FACHADA DE LA PASIÓN é para ser lido e visto mais de uma vezes. Gostei muito. Parabéns.
    Um abraço.
    Pedro

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    1. La circunstancia de que yo siguiera su obra en el templo y más adelante su invitación a que escribiera su biografía, fueron providenciales para que hoy tengamos un documento de todo el proceso, algo inusual en ese tipo de obras. Desde 1986 en que entró a vivir dentro de la construcción, fueron 20 años de conversaciones, fotografiando el desarrollo de las más de 100 piezas que realizó, entre figuras y puertas.
      Y sobre todo ser testigo de muchos avatares del artista.

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  6. Gran artista Subirachs.
    Su gran obra en la Sagrada Familia es fantástica y quedará por siempre en la historia.

    Un beso,

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    1. Muchas veces nos hacemos preguntas sobre obras que contemplamos. Aquí van algunas respuestas.
      Un beso, Amalia.

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  7. Una vez más, Ana María, compruebo que con una sola visita a la Sagrada Familia, que tuve por suerte experimentar, alcance a ver..nada. Ni siquiera vale como premio de consuelo.

    Abrazo.

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    1. Esteban, si de cualquier pequeña obra que hacemos en nuestras casas podríamos escribir un buen reportaje, imaginemos la cantidad de historias que guardan esas formidables construcciones.

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  8. Magnífica tu mirada, Ana cuando traes a nuestra consideración las maravillas del artista.
    No sabes como te lo agradezco.
    Besos .

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    1. Gracias.
      Con el cambio de ciudad, espero que te animes a compartir lo que vas descubriendo. Abrazos.

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  9. El cortejo procesional de Viernes Santo, por la mañana, da su primer paso justo cuando el rayo inicial del Sol naciente penetra por la portada de la Iglesia de Jesús, lugar de reposo de las grandiosas esculturas del maestro Francisco Salzillo, murciano y genio. La Verónica es una de sus esculturas más emblemáticas, junto al ángel de la Oración del Huerto y, bien, todas las que procesionan. Subirach y sus “grecos” de mármol travertino compone un conjunto cuya belleza y plasticidad es inmensa, emotiva y perfecta en su composición. Su potestad de ser tridimensionales y componer una estampa como la propuesta es tan compleja como el diseño original de Gaudí. Tu análisis, Anamaría, nos enseña, indeleblemente, que hasta el mínimo detalle es tenido en cuenta cuando tradición, Sagradas Escrituras y el pueblo deben ser un compendio de lectura visual sin precedentes en la Historia del Arte. Un gran abrazo, querida amiga.

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    1. Una reverencia tras leer el nombre de Salzillo, del que en una sola ocasión vi una procesión en Murcia, inolvidable.
      Hay un pequeño eslabón que une al escultor barroco con Subirachs, quien a los 14 años entró en el taller de un dorador donde también se policromaban imágenes religiosas. Fue su primer trabajo.
      Saludos.

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  10. La obra y la propia historia de Subirachs, en relación con el templo, es magnifica en todos sus detalles; y nadie como usted lo sabe y es capaz de contárnoslo, como aquí, y en su obra El tacto y la caricia, que tuve la suerte y el placer de leer.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por sus palabras. Y por el tiempo dedicado a mi libro.
      Saludos.

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